Togas contra Catalá

A buenas horas han descubierto algunos que el chisgarabís Rafael Catalá es un bocachancla con cartera ministerial adosada. Anda que no lo ha demostrado largamente adelantando al milímetro lo que iba a pasar con Iñaki Urdangarín o teledirigiendo con su lengua suelta a los togados por el turbio mar del Procés. Por no hablar, claro, de cómo se ganó a pulso la reprobación de todos los partidos menos el suyo tras hacer mangas y capirotes con las fiscalías, en comandita con el difunto Maza, para limitar el daño en las cloacas genovesas. Se pregunta uno dónde estaban entonces todas esas asociaciones gremiales de lo jurídico que ahora se muestran ofendidísimas porque el individuo ha soltado mierda sobre uno de los suyos.

Soy el primero en proclamar que un miembro del gobierno no debe poner en la picota —a lo Gila, además: “Todos saben que alguna persona tiene algún problema”— a un juez. Ni siquiera a uno que nos ha revuelto el estómago. Si de verdad sabía algo que inhabilitaba al fulano para meter sus narices en un asunto tan delicado como la actuación depredadora de La Manada, tenía que haberlo puesto en conocimiento de las instancias oportunas. Si solo es un tiro por elevación para embarrar más el campo y quedar bien con la calle, es cierto que no puede estar un minuto más en el cargo. Sin embargo, anoto a continuación que ni las citadas asociaciones de jueces ni el sacrosanto CGPJ tienen la menor legitimidad para pedir la dimisión de Catalá. Primero, porque no lo hicieron cuando debieron. Y segundo, porque al hacerlo, incurren en lo mismo de lo que acusan al ministro: atacar la separación de poderes.

2 comentarios sobre “Togas contra Catalá”

  1. Estoy de acuerdo… deberían de limitarse a un lacónico «denúncielo o enfréntese a la querella por difamación».

    De todas formas… todo este tema me está dejando cada vez peor cuerpo.

    Me permito dejar aquí un par de cosas, reconociendo que ew tu blog y hasta podría resultar ofensivo. Pero prefiero hacer uso de mi limitada capacidad y obrar así, porque no quiero ser linchado en la plaza pública, pero tampoco quiero callármelo del todo. Soy cobarde y me gustaría mantener mi trabajo, lo siento de veras.

    Bien, allá va:

    No hay «violación» como tal en el CP. Están los abusos y las agresiones sexuales. En ambos casos se considera el acceso carnal sin consentimiento. El matiz es tan fino que es difícil de discutir.

    Otro punto importante. Todo el mundo se cree a la víctima. En realidad, si no hubiera cambiado de versión para el juicio y si no hubieran existido contradicciones de dicho relato con cámaras de seguridad y otros testigos, derechos iban los de esta piara a la cárcel. Así que la falta de consentimiento debe inferirse, tiene que hacerse una interpretación contra reo de los datos, hay que descartar pruebas periciales sin justificar por qué.

    ¿Nos acordamos de lo que ocurrió con Parot? Pues crear una doctrina ad hoc para estos casos llevará a Estrasburgo a administrar otra de «Violación de tutela judicial efectiva» de mucho cuidado.

    Esta gentuza me revuelve las tripas. Pero cargarse los procedimientos sin justificación nos lleva a absurdos como el de Altsasu, mismamente. Y cuando sean absueltos (que lo serán) los mismos que ahora claman aplaudirán.

  2. En términos generales estoy de acuerdo con usted, Sr. Vizcaíno.
    Pero no puedo decir lo mismo con Bat.
    Es verdad que en la modificación del Código Penal que se hizo siendo el Juez Belloch Ministro de Justicia, se modificó el «palabrerío» y lo que antes se llamaba «violación» pasó a llamarse «agresión sexual», el mismo perro con otro collar.
    No creo que Bat sea mujer, ni que jamás haya sido la querellante en un juicio en el que se tratasen malos tratos, incluyendo 12 años de acoso.
    Usted, Bat, no se ha encontrado nunca acorralada por un hombre, y digo uno sólo, en una esquina más o menos oscura, a usted no le han pegado en la calle y cuando la gente se paraba, decía que era el marido, era el ex, y la gente se largaba corriendo sin avisar a nadie, ni intentar parar los golpes. Usted no ha querido morir de vergüenza cuando le han llamado «puta» de una acera a la otra, no, usted no lo ha vivido. Usted no tiene ni idea de lo que se siente cuando llaman a su jefe para decirle que deje de acostarse con usted, cuando era totalmente falso. Usted no sabe lo que es no encontrar ni un mal testigo que declarase a su favor. Usted no sabe que es imposible defenderse de un hombre que la quiere estrangular. No, usted no es mujer.
    Así que tampoco sabe lo que es ir totalmente desasistida a un juzgado, donde hasta el médico forense te «revisa» en un pasillo, y como puedes hablar después de que te hayan querido estrangular, con documentación del Servicio de Urgencias, le diga «no ha sido para tanto». Yo sí. Yo me he sentado sola en el banco de los demandantes, iba a decir, de los acusados, porque así me sentí una y otra vez, y veía como lo absolvían «por falta de pruebas», no había testigos, como si la gente se apuntase en la calle a testificar.
    Yo sí comprendo y creo a esa chica, la comprendo como si fuese, no sólo una hija, sino una compañera del alma.
    Claro que se contradijo, claro que balbuceó, claro que tituveó, solo ver a esos cinco en la misma sala tuvo que dejar de saber hasta su nombre. Lo admirable es que pudiese conseguir hablar. Y sobre todo se sintió impotente.
    He leído la sentencia de cabo a rabo, y no es una sentencia justa, porque ninguno de los magistrados que le han juzgado se ha visto nunca arrinconados por 5 hombres de buen tamaño, y aunque fuesen de tamaño pequeño da igual, e incapaz de creer lo que está pasando, asombrada, aterrorizada y sin un maldito recurso para salir de allí viva.
    Es una sentencia de compromiso, entre un par de magistrados que lo veían de una manera y un tercero que se obcecó, no sé si a él le irán las violaciones en entornos opresivos (así se puede sentir más macho), o simplemente su ego necesitaba quedar por encima del de los demás.
    ¿Qué no la amenazaron? No hacía falta, la sola presencia de 5 hombres con una idea fija, ya daba terror.
    Usted, Bat, ha debido ver, y varias veces, lo que grabaron los 5, y lo ha debido de ver muy normal, al igual que el magistrado del voto particular.
    Habla usted de «cuando sean absueltos (que lo serán)» y temo, y mucho, que eso ocurra, pero no los absolverán porque sean inocentes, sino por corporativismo y para castigarnos a todos los que hemos criticado el cuerpo y el alma de la «Sagrada Judicatura», como si los jueces no fuesen humanos y no se equivocasen como los demás.
    Usted, Bat, y los que son como usted, son los que dan lugar a las horribles experiencias por las que pasamos las mujeres tantas veces, sin que nadie nos eche una mano, más que al cuello.

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