Dolera, dolerizada

Qué gran historia, la de la campeona sideral del activismo de género Leticia Dolera, a la que la actriz Aina Clotet acusa de despedirla de la serie que dirige por haberse quedado embarazada. Sí, de nuevo el clásico del cazador cazado, de las virtudes públicas y los vicios privados, del lirili que no va acompañado de lerele o, para no eternizarnos, de la doble moral cutresalchichera que gastan los abanderados de las nobilisímas causas. De acuerdo, no todos, pero sí muchos de los de primera línea de pancarta y megáfono como la susodicha. Lástima que nos vayamos a quedar sin saber qué diría la tal Dolera de cualquier abyecto ser humano heteropatriarcal que hubiera osado actuar como ella misma lo ha hecho.

Entre lo gracioso, lo tierno y lo brutalmente revelador, la atribulada latigadora puesta en evidencia trata de explicarse y pide que no se la juzgue a la ligera y que se comprenda que hay motivos para su decisión. Qué diferente de las ocasiones en que es ella la que enarbola la antorcha sin dejar lugar a nada remotamente parecido a la presunción de inocencia ni a los matices. Signo, de todos modos, de estos tiempos en que la mediocridad profesional se suple, como es el caso palmario, metiéndose a paladín de la justicieta chachipiruli. A santo de qué íbamos a conocer a la individua, si no es por esos berridos que ahora se le vuelven en contra. Lo tremebundo es que si no hubiéramos perdido el oremus y nos sacudiéramos el miedo a ser vituperados, en este asunto concreto seríamos capaces de ver que lo que ha hecho Dolera con Clotet no es ningún ataque a la igualdad, sino una decisión profesional llena de lógica.

7 comentarios sobre “Dolera, dolerizada”

  1. Egun on
    Leído el artículo, me es grato aportar esto que descubrí el otro día de manera oficial (guarda una cierta relación), pero que el menda ya había tenido la ocasión de detectar en el mundo en el que vive (El menda… y supongo que cientos de miles más)
    Los Sociólogos que han investigado el caso lo denominan «Paradoja STEM», y básicamente consiste en: «Los países con más igualdad de género tienen menos graduadas en carreras científico-técnicas que países sin igualdad»

    Y es que hombres y mujeres somos distintos… aunque a algunos/as -especialmente en Euskadi- este hecho resulte asombroso.

    Algunos enlaces de medios distintos

    https://www.europapress.es/epsocial/igualdad/noticia-paises-mas-igualdad-genero-tienen-menos-graduadas-carreras-cientifico-tecnicas-paises-igualdad-20180214180039.html

    https://www.xataka.com/investigacion/la-paradoja-de-la-igualdad-de-genero-cuanto-mas-igualitario-es-un-pais-menos-mujeres-estudian-ciencias-y-tecnologia

    https://www.lavanguardia.com/vivo/20180306/441311441133/sociedad-igualitaria-menos-mujeres-ciencia-paradoja-genero.html

  2. Dolera y toda esa tribu que se ha hecho famosa por abanderar «SU FEMINISMO» callará o justificará de mil maneras su propio machismo.
    Flaco favor hacen estas vividoras a la mujer que está verdaderamente discriminada y que desde abajo lucha diariamente de frente, sin protagonismos, sin subvenciones pero partiéndose de verdad la cara para que esta situación que viene desde que el mundo es mundo se solucione los mas rápido posible.
    Dolera, Argento y demás «celibritis» mejor que aprendan lo que es el movimiento feminista, pero desde la cima y a salvo se ve de distinta manera el nivel del agua.

  3. Yo creo que Leticia Dolera lo único que ha hecho es aplicar el sentido común y ver la realidad de forma objetiva, como es, sin filtros ni velos. Y la realidad es que los embarazos y la maternidad pueden suponer, a menudo (otras veces no, claro) un cambio muy sustancial en el desempeño del trabajo de una trabajadora y que eso, lógicamente, afecta a la empresa o proyecto del que se trate.
    A partir de ahí, resulta que cuando les afecta a otros, todos somos muy feministas, y que el empresario o el resto de la plantilla apechugue con la situación y suplan como puedan ese bajo rendimiento (cuando se dé; ojo) o esas horas de menos de esta trabajadora.
    Cuando le toca a uno (o a una) y eso afecta a la empresa de uno…..ay….se cambia la vara de medir…y entonces es que «mi caso es distinto» y están justificadas las medidas que se tomen.

    En mi empresa, una oficina con 5 personas, una compañera del equipo ha encadenado 2 embarazos seguidos, con sus bajas previas, periodos de maternidad y excedencia y, una vez terminados, una reducción de horario (lógicamente está en su derecho, no es nada en absoluto reprochable y además con la consiguiente disminución de su salario ).
    Ha habido sustituciones en cada periodo, claro, pero ha sido una sucesión de periodos de formación, de cambios de personas constantes (las sustitutas y sustitutos, sabedores de su situación temporal seguían buscando algo fijo y se iban cuando lo encontraban y así permanentemente), que han impedido que el puesto diera el rendimiento necesario con un mínimo de continuidad.
    Ello ha supuesto un cambio muy sustancial, pero mucho, en las condiciones de trabajo del resto del equipo. Un gran aumento de la carga de trabajo y estrés para repartir sus tareas, un (lógico) aumento de los errores por parte del personal temporal (y el tiempo empleado en deshacer errores es improductivo y tremendamente frustrante), una bajada de la eficiencia en la trabajo conjunto, etc.

    Eso es así. Y es una compañera…y se acepta. Más de 3 años en los que ha trabajo un par de meses sueltos aquí y otros allá, cambiando constantemente la fecha de incorporación porque ahora me cojo la baja, ahora he decidido que alargo la excedencia, ahora ya me incorporo después de verano porque así empalmo con las vacaciones pendientes…y ahora con una jornada con tres horas menos (insisto; en su derecho y asumiendo la pérdida de salario) en las que gran parte del trabajo de su puesto, lo tenemos que cubrir a diario los demás. Sumemos la ausencias por pediatras e «incidencias» de los niños.
    Todo ello, repito, afecta y mucho al resto de personas del equipo, en su mayoría mujeres (pero en distinta situación) que ya empiezan a ser menos políticamente correctas a la hora de admitir esta situación, ya que les afecta; ellas, que no tendrán niños, pero tienen otra familia, amigos, hobbies, se ven obligadas a restar tiempo a todo ello para cubrir ese trabajo que les cae extra.
    Por supuesto que es un tema de recursos. Es otro tema aunque relacionado. Que las empresas contraten gente en vez de tener equipos más que justitos con sobrecarga de trabajo brutales en los que la falta de alguien unos días es insostenible por los demás.
    Pero decir esto….podía suponer una bronca del quince por parte de personas como Leticia Dolera. Uno ya era un machista.
    pues bien, asumir esto es lo que ha hecho Dolera, cuando le ha tocado a ella, claro.

  4. Voy a matizarme, porque me leo y creo que no me he explicado bien. Evidentemente el caso que Dolera en la selección del reparto de la peli, es distinto a lo que yo he comentado.
    Es que es de puro sentido común. Es como si va hacer la peli de «Gandhi» y seleccionas al actor y en el momento de empezar el rodaje, por un virus que le afecta a la tiroides (un suponer), ha engordado 120 kilos. No puedes tener un Gandhi que se parece a King Africa así que le quitas el papel. Sería absurdo que te acusen de discriminar a los gordos y de fomentar el superficial culto a la imagen, etc.
    Oiga…que no puedo tener un Gandhi de 120 kilos.

    Pues lo mismo; es de cajón.
    Imagino que Dolera ve muy claro que en este caso, si se analiza objetivamente y se aplica objetivamente, hay razones que avalan su decisión sin que esta sea un ataque a la mujer ni la convierta en machista. Y tiene razón.

    Lo reseñable es que en este caso, que le toca a ella, sí está abierta a matizar los dogmas a la luz del sentido común y a ver el caso teniendo en cuenta todo, no sólo su militancia y su postura sobre el asunto en abstracto , sino todos los matices del caso concreto y, su interés profesional. Es así como debe ser.
    Pero debe ser así…en otros casos también, cuando afecte en otros. Porque en otros casos, da igual que el empresario o director dé sus razones, dichas razones se califican de excusas y se organiza una campaña contra él, se le lincha en rrss, etc.

  5. Todo esto es tabú, pero en las empresas es tan obvio que esto genera y generará muchos problemas. La gente tenemos derecho a tener hijos; es mas hacen falta, pero que las empresas soporten el peso en falta de eficiencia y recursos y contrataciones parche es simplemente NO justo.
    Conozco empresarios que no han dudado en despedir a esa eficiente trabajadora que de repente se casa sabiendo que de repente tendrá hijos sin una planificación con la empresa ( se dirá que con que derecho pide eso la empresa); bueno pues eso supone que en cuanto lo ven venir y para evitar el caso arriba descrito y ante la super protección que tienen las mujeres en maternidad y embarazo, se despida antes de que esto llegue. Y cada vez habrá mas casos creo yo. debería ser el estado quien soporte un periodo de soporte económico y tener unas normas claras de flexibilidad pero también de trabajo para las incorporadas madres jóvenes.

  6. Hay una serie de cuestiones que socializamos porque, si bien tienen un coste inicial y/o continuo para el individuo, el no aceptarlo tiene riesgos y costes graves tanto para dicho individuo como para la sociedad de la que es parte.

    A un empresario (o empresaria…) le encantaría librarse gratis de todo el mundo, no pagar prestaciones sociales, no asumir «el riesgo» de contratar mujeres, pero eso tiene un coste importante para la misma empresa. ¿Quién te dice que no estás tirando por la borda la posibilidad de contratar a la persona más idónea, mismamente? Amén de lo que pasa cuando hay demasiada gente por debajo de la pobreza.

    En este caso, por un precio bastante simbólico, Dolera tenía la oportunidad de mostrar que asume con naturalidad ese coste. Pero como pasa con todo: las causas están bien, hasta que me tocan personalmente el boslilll aunque sea de refilón.

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