Despolítica

Miércoles triste, muy triste, en el Congreso de los Diputados. ¿Es que ha ocurrido algo especial, algo diferente, algo que no hayamos visto u oído decenas de veces? No, y en buena parte, esa es la causa de la tristeza, que empieza a estar veteada de impotencia, desgana, resignación y, medio diapasón más allá, pura y dura frustración. Eso, claro, para los que nos pillaba mirando. El resto, que me temo es la inmensa mayoría, pasa kilo y pico del espectáculo ramplón. Con suerte, cazará de refilón un trozo escogido en el telediario o en la tertulia efectista de turno y lo tragará sin digerir o, casi peor, a través de sus prejuicios ideológicos.

Tampoco me engaño ni les engaño. Yo actúo del mismo modo al comentárselo. Tal vez por eso, el aire melancólico de lo que voy escribiendo me lo contagió el que muchos que prescinden de orejeras, han coincidido en destacar como casi el único discurso que huyó de la pirotecnia demagógica. “Vienen tiempos oscuros”, advirtió Aitor Esteban a todas las banderías del hemiciclo, incluyendo la suya, antes de pedir a tirios, troyanos y aliados cruzados que se parasen un poco a pensar si la razón les acompañaba en todo y, desde luego, que rebajaran el octanaje del combustible dialéctico.

El intento del portavoz del PNV fue en vano. Los titulares de la sesión han vuelto a hablar de golpistas, falangistas, amenazas con la intervención del autogobierno o de intensificar la confrontación en la calle. Ruido y más ruido, bravatas enarcedidas que no solo no sirven para solucionar los problemas —en plural; ojalá fuera uno solo—, sino que los agravan en la espiral infinita de la despolítica.

Un comentario sobre “Despolítica”

  1. Tampoco nos vamos a ahogar antes de que nos cubra el agua…..parecería que nos atrincheramos, temerosos, en lo malo conocido a la espera de que en cualquier momento aparezca Gengis kan por la esquina. Quizás estos «tiempos oscuros» que se vaticinan sean el «astindu» que necesitamos para dar un salto de calidad, de una vez, o de acabar de ser asimilados, quién sabe, si al final es lo que quiere la mayoría. Lo cierto es que es algo que no va a depender de nosotros, al menos a medio y largo plazo. Por lo tanto podemos intentar mirar, si es que llegan, estos «tiempos oscuros» como una oportunidad e intentar aprovecharla en vez de esperar agachados que aguante la alambrada o que nos pasen los caballos por encima. Digo yo.

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