Lo inmoral y lo ilegal

¿Apuntes clandestinos garrapateados en letra menuda y con tachones? ¿Sobres y recibís firmados en una servilleta de bar? Valiente chapuza. Trile rancio y ramplón para mangutas con vocación de chupatintas de los de visera y manguitos a luz triste de un flexo. Qué atraso, esa nostalgia del Chicago de los años 30 o de las covachas de los usureros de novela decimonónica, cuando la tecnología y la normativa vigente permiten hoy dar palos tan pulcros y aseados que ni el fiscal más tocahuevos encontraría por dónde hincarles el diente.

Vayan a echarle cien lupas, por ejemplo, a los contratos de los tres (*) cesantes de oro de Metro Bilbao, a ver si hallan una coma donde agarrarse para evitar que se lleven calentito el medio millón de euros que se han repartido en concepto, ay qué dolor, de indemnización. Así se les lleven todos los demonios y les sangre la úlcera a borbotones, verán que no hay absolutamente nada que rascar. De la cruz a la raya, esos documentos y la orgía remuneradora que de ellos se desprende son —les apuesto lo que quieran—conformes a derecho. A ese derecho, claro, que se cose a medida para que encaje como un guante en según qué cuerpos serranos. A los demás nos queda, como gracia suprema, el del pataleo. Eso sí, ejercido con mucho tiento en la elección de los exabruptos, no vaya a ser que encima nos empapelen por difamación y tengamos que soltarles otro pastón a los carísimos dimisionarios. Lo que estarán riéndose los muy joíos al ver su hazaña en los papeles y al imaginar la cara de gilipichis que se nos ha quedado a los que jugamos en las divisiones inferiores

¿No podemos decir, siquiera, que nos sentimos estafados? Tal vez eso sí —no tengo ahora a mano a mi abogado—, pero imagino que habremos de hacerlo poniendo cuidado en omitir los sujetos a los que atribuimos la presunta rapiña. No olvidemos que, como siempre, las leyes están de su lado. Lo inmoral no es ilegal.

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ACTUALIZACIÓN EN HONOR A LA VERDAD – Uno de los tres cargos cesados, Iñaki Etxenagusia, [Enlace roto.] que le correspondía según su contrato. Es un gesto que le honra y que creo que debemos reconocer. Por mi parte, le excluyo de las consideraciones negativas que reflejo en este texto.

Margarito López

Siempre parece imposible que el huésped de Ajuria Enea supere sus récords sucesivos de canelismo político, pero lo hace sin despeinarse. Y esta vez, además, avisando de antemano para que la cantada tenga aun más eco, como si en el fondo disfrutara haciendo el pardillo en público. Con asesores así, quién necesita enemigos. El martes por la tarde las cejas enarcadas llegaron al techo de las redacciones al recibir una convocatoria en la que se informaba de que su excelencia coscojalera iba a dirigir un mensaje al mundo sobre su postura respecto al conflicto en el metro de Bilbao.

Más allá de la estupefacción ante lo que suponía pasarse por el arco del triunfo a su consejero y a la panda de ineptos que han convertido en un mal tren chuchú lo que fue un notable servicio público, los alucinados plumillas empezamos a cruzar apuestas por el disfraz que llevaría en la comparecencia. Dos o tres almas cándidas barruntaban que saldría de bombero conciliador. Los demás, que conocemos el paño, estábamos convencidos de que aparecería aviado de pirómano, con una tea y un bidón de gasolina en ristre.

Con López pensar mal y acertar es todo uno. Ahí que se plantó el faro de Portugalete a advertir a los malvados sindicalistas de que se les caería el pelo si por su culpa un solo ciudadano se quedara sin su talo, su txakoli o el calendario de la BBK el día de Santo Tomás, aberri eguna de la transversalidad. Para que luego se dude del vasquismo del PSE. Del socialismo, mejor no hablamos, con servicios mínimos del 95 por ciento y la amenaza de mandar a Lanbide a los levantiscos para que Gemma Zabaleta los remate con la mano izquierda.

Podrá contar a sus nietos que una mañana heroica fue como el campeón Pepe Blanco o la lideresa Esperanza Aguirre. O mejor, como el modelo de ambos en las escabechinas obreriles, Margaret Thatcher. Desde ayer Patxi es Margarito, caballero de latón, que a hierro no llega.

Trabajar en nochebuena

Me han dado hora para la revisión médica anual. Cuatro de enero, a las nueve de la mañana, en ayunas, con las gafas puestas y, bajo el brazo, el vergonzante tubo con la muestra de la primera orina del día. Seguro que saco sobresaliente en colesterol y dibujo un electro que representará fielmente los montes Apalaches. No descarto que me digan que ya estoy muerto aunque no me haya enterado. Lo asumiré con pundonor. Más me preocupa el impepinable aumento de las transaminasas liberalizoides que, a poco fiable que sea, detectará el espectrógrafo. Ensayo ya ante el espejo la intensidad dramática con que le inquiriré al galeno: “Dígamelo sin rodeos, doctor: ¿soy ya un neocon irrecuperable para la causa del progreso?”

Será sólo un diagnóstico confirmatorio. Sospecho que muchos lectores lo van a adelantar cuando les confiese -¡bomba va!- que no me entra en la cabeza por qué los sindicatos del metro de Bilbao consideran que pretender que haya servicio de suburbano en nochebuena es una intolerable muestra de explotación laboral. ¡Uf! Ya lo he escrito. Tómense, si lo desean, un respiro para llamarme hijo de Díaz Ferrán o cualquier sarta de exabruptos que se les ocurran. Una vez desfogados, hagan una lista mental de las personas que tendrán cita con el tajo mientras los demás nos comemos los langostinos y los polvorones. Ahí entran desde todas las ramas del personal sanitario a los técnicos de control de televisión que garantizarán la emisión del inevitable Especial Raphael, pasando por quienes servirán copas tras la barra de los garitos que en cada vez mayor número abren en la presunta noche de paz. Hasta los curas que celebrarán la misa del gallo tienen lugar en esa relación. ¿Son todos y todas víctimas de la impiedad obrericida?

Setas y Rólex

Admito, por descontado, un sí como respuesta, aunque en ese caso pediría unas migajas de coherencia. Por más que ésta sea época de milagros, no podemos cuadrar el círculo y aspirar a que todo funcione sin que haya quien lo haga funcionar. ¿Que buena parte de lo que va a permanecer activo son lujos prescindibles, falsas necesidades impuestas por este consumismo insaciable que nos deshumaniza? Venga, va: me subo a esa moto. Ahora decidamos de cuáles de todos esos vicios nos quitamos… y asumimos las consecuencias. Pero sin rechistar, ¿eh?

Me da que no estamos por la labor. Queremos soplar y sorber, setas y Rólex. Yo también quiero seguir teniendo conciencia social, y ya ven, aquí me tienen otra vez alineado con el capital. De esta me echan de rojo.