Un viaje a Soria, una ciudad con pasado euskaldun

En otoño apetece un paseo por Soria, lugar que inspiro a grandes poetas, como Machado. Y no es de extrañar, sus poco más de treinta y ocho mil habitantes, hacen que esta capital castellano-leonesa tenga un encanto natural muy especial, encanto que se acrecenta a medida que te vas acercando al imponente Duero. Este trascendental río es, sin duda, el gran protagonista de esta ciudad. Tanto es así que parece ser que son sus aguas las responsables del nombre de Soria.

Y no solo eso. Aquí os va un dato que os va a sorprender, esta ciudad tiene un pasado euskadun que aún hoy día se puede apreciar. Seguro que os estaréis preguntado de que se trata,… pues algo tan importante como su propio nombre. Y es que según la teoría del profesor Guillermo Tejada Álamo, “el nombre de Soria sería una palabra compuesta y sincopada de origen prerromano debida a la repoblación medieval, hacia finales de la Alta Edad Media o principios de la Baja, hecha por algún grupo de repobladores procedente del norte, seguramente del área vascófona (como en el caso de Garray), que se situó en el actual Mirón. Las palabras serían: So (que mira o mirador) y oria, de ura (río o corriente de agua), que seguramente es como se le conocía entonces, antes de ser sustituido por la palabra hermana, D(T)urio/a (fuente, y también río). Es decir, El Mirador (o El Mirón) del / al /o sobre el río, en este caso, el Duero- (En castellano romance, “Miranda del Río, o de(l) Duero”). Y se referiría a una especie de atalaya con un poblado que, a partir de la muerte del hijo de Almanzor, en el 1010, podrá bajar con más tranquilidad por la ladera hacia el valle del río y hacia el collado-(barranco en oblicuo en el lado derecho del valle, que dará lugar a un collado y paso hacia el oeste), lo que daría origen a la Soria actual.”

Un dato curioso que seguro que a más de uno le sorprenderá como a mí. Aunque no es del todo extraño, Soria no está lejos de zonas antaño vascófonas, de hecho fue un lugar estratégico y muy peleado por las coronas de Navarra, Aragón y Castilla, hasta que finalmente esta última se hizo con la ciudad en el siglo XII. De hecho, uno de los puentes más importantes de esta capital castellano-leonesa es la antigua puerta de Navarra.

Soria, un destino para otoño

En otoño apetece un paseo por Soria. Lugar que inspiro a grandes poetas, como Machado, y uno de los mejores sitios donde probar su afamada mantequilla. ¿Sabéis que ingrediente hace que sea tan especial?

Posted by Agroviajeros on Thursday, November 8, 2018

 

Sin duda ¡una ciudad llena de sorpresas! Aquí os dejo un pequeño vídeo con lo que me pareció más significativo de Soria. Incluida su afamada mantequilla. Tanto es así que decidí colarme en el obrador de las Pastelerías York para conocer todos los secretos de su elaboración.

 

¡Feliz semana!

 

¿Por qué deberíamos tomar calabaza en otoño?

Hace varios meses que no escribo en el blog por falta de tiempo y aunque sigo igual, no he podido resistir la tentación de hacer un hueco para hablaros de mi nueva hortaliza preferida, la calabaza. ¿Por qué es momento de comerla? Pues porque está muy buena, es muy sana y además es de temporada. Su sabor dulzón hace que a los que les cuesta tomar vegetales, lo hagan con menos esfuerzo.

Foto: Pixabay

Las tiendas inundan ya los escaparates que no recuerdan que estamos en el momento de este fruto de la familia de las cucurbitáceas, sobre todo, desde que se ha puesto de moda celebrar Halloween. Ya queda poco para el 31 de octubre y se nota. No soy muy partidaria de la intrusión de las costumbres anglosajonas en todo el mundo. Aunque a veces algunas se entiende que hayan tenido tanto éxito, la de Halloween es una fiesta muy divertida para todos, sobre todo para los más pequeños de la casa.

Foto en Pastelerías Zuricalday (Areeta)

No es casualidad que sea la calabaza el fruto elegido para esta fiesta pagana de origen celta. Estamos en el mejor momento para comer esta hortaliza.

Otoñeando

Y es que el otoño y la calabaza forman un matrimonio perfecto.

Foto: Pixabay

Su planta es rastrera como su primo el melón o el pepino. El origen de la calabaza parece encontrarse en Asia, de donde se cree que pasó a Ameríca. Se sabe que se consumía hace miles de años, de hecho ya aparece documentada en el antiguo Egipto. Una de las formas más ricas y fáciles de tomarla es a mi parecer a través de cremas. Una de mis favoritas es acompañada de zanahoria, patata, avena y mijo, todo cocido y aderezado con aceite de oliva y sal. Antioxidates, fibra y vitaminas a tope.

CUANTO MÁS NARANJA, MEJOR

Lo mejor es ir buscando las calabazas que más color tengan porque esto indica que tiene mayor cantidad de betacarotenos. Uno de los componentes que la hacen tan especial es precisamente este elemento que se convierte en vitamina A en el organismo. Ayuda a prevenir algunas enfermedades del corazón, algunos tipos de tumores y muchos procesos degenerativos del envejecimiento.  Y claro está, por todos es sabido que además los betacarotenos son muy beneficiosos para la vista.

ES MUY SACIANTE Y CASI NO TIENE CALORÍAS

Una de las propiedades que más he notado desde que la tengo muy presente en mi dieta, es la digestiva. Sacia a tope y casi no tiene calorías, en general es buenísma para todo el aparato digestivo, además su alto contenido en fibra ayuda contra el estreñimiento.

EL NIVEL DE ÁZUCAR A RAYA

Esta hortaliza tiene la capacidad de controlar los niveles de azúcar, por lo que es ideal en caso de diabetes o si queremos bajar de peso. Esto se debe en parte a que ayuda a estimular la función del páncreas.

MUCHAS VITAMINAS Y MINERALES

Pero el hecho de tener pocas calorías no significa que no este cargada de minerales como el hierro, calcio, zinc, magnesio y potasio, entre otros, además de vitaminas como la C,  la E y las del grupo B (entre ellas, el ácido fólico).

SUS PEPITAS, UNA FUENTE DE OMEGA 3

Antiguamente de esta hortaliza se consumía únicamente sus pepitas, y no es de extrañar, tienen un alto contenido en ácidos grasos omega 3. Además elimina los parásitos intestinales.

Foto Pixabay

¡Udazken zoriontsua opa dizuet!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El saúco, uno de nuestros aliados más ancestrales

Los europeos hemos estado muy unidos a este pequeño árbol, el Sambucus nigra, desde hace mucho tiempo, algunos dicen que desde hace ¡cuatro mil años!, e incluso le llegan a otorgar el título de ser el arbusto más antiguo cultivado por el ser humano. En euskera lo conocemos como intsusa beltza. Tanta es la historia de este pequeño árbol en el viejo continente, que se trata de una de las plantas más mencionadas en la tradición medicinal europea. Se le ha denominado popularmente también como el botiquín de la gente del campo. El saúco negro o común ha sido importante en nuestras vidas hasta hace relativamente poco tiempo. Hoy en día es fácil encontrar a esta especie perteneciente a la familia de las adoxáceas, alrededor de los caseríos. Si lo vemos solo en alguna campa seguro que no andarán lejos las ruinas de alguna vivienda o antigua huerta.

Este bonito arbusto está ahora en uno de sus mejores momentos.
Podemos encontrar al arbusto del saúco en plena floración.

En Francia aún se utiliza y no solo como infusión o en pomada. En uno de mis viajes al país vecino, pude asistir a unas clases de cocina de productos locales y ecológicos. Me sorprendió ver como compraron unas ramitas de saúco en flor para cocinarlas. Después de lavarlas, batimos un huevo, las rebozamos con mucho cuidado y después las freímos en la sartén con aceite de oliva abundante. ¡Me gustó mucho! No lo había visto ni probado nunca. Cada año cuando veo a este bonito arbusto en flor, no puedo dejar de acordarme de ese día. A nuestro alrededor tenemos muchísimas plantas y flores que son comestibles y que hasta hace bien poco eran muy conocidas por todos.

Os recomiendo que, si os animáis a probar hierbas y plantas que no conocéis, antes os asesoréis bien de cómo hay que consumirlas y compréis, por lo menos al principio, en lugares especializados. Nosotros en Francia compramos esta planta en el mercado del pueblo. En el caso del saúco es especialmente importante saber cómo hay que consumirlo. Os lo explico todo más adelante.

¿Y por qué ha sido tan importante este pequeño árbol en nuestra sociedad?

Antes de la llegada de los antibióticos y antiinflamatorios a nuestras vidas, toda ayuda era buena para favorecer nuestra salud. El saúco negro se utiliza sobre todo para resfriados y gripes que como todos sabemos, son muy habituales en estos lares en invierno. Es muy eficaz para tratar estos molestos males, entre otras cosas, porque es sudorífica y además tiene vitamina C. De hecho, aunque ya no tengamos costumbre de plantar un saúco en nuestras terrazas, huertas y jardines, sí que lo podemos encontrar en preparados y jarabes para tratar los problemas del sistema respiratorio alto. También es muy diurética y alivia el reumatismo, entre otras muchas virtudes. Incluso en algunos hospitales la pomada de ramas de saúco es popular para heridas y quemaduras. Yo también me he aplicado en alguna ocasión la pomada a base de ramas de saúco y cera, y es que aquí somos mucho de ungüentos caseros ¿verdad?

Pomada de OREKA BELARDENDA. Foto: http://www.euskonews.com/

Pero esto no quiere decir que se puedan coger sin ayuda de expertos o comer las bayas del saúco como si fueran moras del campo. Para manipular algunas plantas y frutos hay que conocerlos muy bien. En este caso que nos ocupa, además de modo especial, porque solo no son tóxicas las bayas de la variedad del saúco negro, el resto de variedades de saúco sí lo son. Además, aunque las bayas del saúco negro, como decíamos no son tóxicas, siempre hay que tomarlas cocinadas, ya que crudas pueden dar molestias gastrointestinales, contienen un producto químico que produce el cianuro y solo al cocinar se elimina. Además, mejor cuando el saúco está en forma de árbol que en arbusto. Y mucho cuidado también con el resto del arbusto; ramas, cortezas,…. son tóxicas para comer. En cambio las flores sí son comestibles. Es buena en infusiones, adobos, licores, rebozados con buñuelos o en tempuras. Se puede comer cruda también en ensaladas.

Ensalada con flores de saúco.

Aunque la cultura precristiana veneraba de manera muy especial a este pequeño árbol de poco más de ocho metros, ya que lo consideraba mágico, el cristianismo quizás por su dualidad, lo consideró del diablo. Además, a esto se le unía que el saúco común se parece mucho a otras variedades que sí son altamente tóxicas. En la Edad Media se decía que era propio de las brujas. Pero esto no hizo que no se siguiera cultivando hasta hace pocas décadas y se le siguiera teniendo un gran aprecio. Ni siquiera que a este arbusto se le relacionase con el perverso Judas pudo parar su popularidad. Fue precisamente de este árbol donde nos cuenta la tradición que se colgó.

Bayas del saúco negro o común.

Y es que los beneficios y la tradición pesaban demasiado, y no solo se continuó cultivando por sus virtudes, a ello hay que sumarle que también su madera es muy usada en ebanistería. Las ramas son fáciles de ahuecar por dentro y fueron utilizadas también para hacer instrumentos. De hecho, la palabra saúco parece ser que procede del griego “Sambuké”, que significa flauta, después de vaciar el interior de las ramas se queda un tubo hueco con el que se hacían las flautas.

Desde luego que mayo es un mes para explorar nuestro entorno y sus flores. Como dice el refranero “Mayo entrado, un jardín en cada prado” y para muestra un botón.

 

De cuando se peregrinaba de Eskota a Urkiola

Hay sitios que por algún motivo nos enganchan, es como si nos atrapasen y nos hiciesen viajar a ellos una y otra vez. Son esos lugares que no nos cansamos de visitar y así poco a poco, se convierten en nuestros rincones favoritos. No os voy a engañar, yo tengo muchos de esos rincones. Si me hiciesen elegir un lugar en el mundo, creo que no sabría por cual optar, hay tantos lugares llenos de encanto, que si eligiese uno sería como traicionar al resto. Pero sí creo que podría hacer una lista, larga, eso sí. Uno de esas maravillas que no me canso nunca de visitar es Urkiola.

Rodeado de bosques de haya, fresno y abedules nos encontramos con la panorámica del macizo del Anboto (1.331 metros el pico del Anboto) desde el mirador de las Tres Cruces. Si nos fijamos bien podemos divisar la cara de la Diosa Mari tumbada, mirando hacía arriba.

La subida a Anboto es impresionante, pero los alrededores del Santuario tampoco se quedan atrás. Si vais con niños pequeños o no os encontráis en vuestro mejor momento para caminar, pasar el día en estos increíbles hayedos es una estupenda alternativa. Hay sitios para comer bocatas en cualquier esquina. Si os apetece un menú o platos combinados, los del Restaurante Bizkarra son asequibles, con productos de caserío y muy ricos. Es un lugar con un aire de esos de toda la vida.

De Urkiola me gusta todo, sus bosques, sus vistas,… pero cuando voy intento no dejar de visitar una ermita que me fascina, la de Santa Apolonia. Se encuentra rodeada de hayedos, está encima de un manantial y envuelta por pequeños riachuelos, es una maravilla. La podéis encontrar a doscientos metros del templo, en la ladera sur de Urkiolagirre.

Hablando en casa de lo que me gusta este lugar; me contaron que nuestra tatarabuela, Juliana Anda Herran, solía detenerse allí, en su peregrinaje desde el pueblo de Eskota a Urkiola. Y pregunté con muchísimo asombro, ¿Cómo?,… ¿Que se venía desde Ribera Alta/ Erribeheragoitia, situado al sur de Araba, andando? Es decir, ¿cincuenta y cinco kilómetros a pie para asistir a la misa de Urkiola? Y sí, y no solo se recorrían ella y muchas gentes de la comarca, Araba entera andando, sino que además debían de hacer la caminata en plena noche, para llegar de buena mañana al Santuario.

Foto del año 1900 que se encuentra en uno de los carteles que rodean a la ermita.

Me pareció una tradición de lo más bonita. Es una pena que estas tradiciones y mucha sabiduría popular se estén perdiendo. He tenido la suerte de tener una amama muy parlanchina, que le encantaba leer y estaba muy interesada en transmitir la historia de nuestro pueblo y nuestra familia a su descendencia. Un boca a boca que históricamente ha recaído en las mujeres, y desde luego que así ha sido también en mi casa, quizás de ahí me venga las ganas de transmitir todo lo que veo a mi alrededor.

Foto: http://urtesasoiak.com/

Y por si me quedaban dudas de que esta hazaña hubiese tenido lugar, los letreros que se encuentran alrededor de este antiguo humilladero, así nos lo explican: “Hasta tiempos recientes, los peregrinos provenientes de los pueblos alaveses y del cercano Otxandio se detenían frente a la ermita para preparar la llegada al Santuario. Algunos de ellos se descalzaban y cumpliendo promesas o penitencias, recorrían descalzos este último tramo.”

Interior de la ermita

Además de lo curioso del dato, la ermita popularmente llamada Santutxu también tiene más cosas interesantes. Está edificada sobre un manantial al que se le atribuían propiedades curativas contra el mal de muelas. De ahí quizás el nombre de la ermita de la señora de los Remedios o Santa Apolonia, patrona de los dentistas.

Cuenta la tradición que para curar las muelas había que llenarse la boca de agua y dar tres o siete vueltas alrededor de la ermita para luego arrojar el líquido en su interior invocando a la Santa.

La edificación es sencilla de dos plantas con cubierta a cuatro aguas y se encuentra sobre un antiguo camino real y sobre la primitiva calzada que unía este lugar con Vitoria. Quizás lo más impresionante sea el manantial que brota de una de sus paredes. La inscripción grabada en la pila de agua bendita nos cuenta que fue construida en 1515. Aunque existe en su interior una ermita anterior. Si os acercáis esta primavera, no os olvidéis de hacer una visita a este lugar. Seguro que os encanta.

 

El Cormorán, el simpático inquilino del río Gobela

A todos nos encanta el mar, la sensación hipnótica que tiene su horizonte infinito, la brisa, los colores azulados de su agua,… A mí me pasa también algo parecido con los ríos; el sonido de las cascadas, de los pequeños saltos de agua, el olor especial que desprenden y la infinidad de vida que se crea en sus ecosistemas, tienen algo que atrapa irremediablemente. Últimamente me encanta pasear por la orilla del río Gobela en Getxo, desde hace unos años este caudal y todo su entorno han mejorado una barbaridad.

El río Gobela después de la última gran nevada.

Ir a andar por los paseos que hay alrededor y recrearse con la vida de sus aves es muy entretenido. Hay zonas donde la visibilidad es buenísima, es como estar con ellas, pero sin interferir en sus quehaceres.

Paseando por uno de los paseos a orillas del río Gobela.

Sobre todo, me atrapa la vida de la gran familia de patos que habita allí. Me fascina su lealtad, ver como siempre van en pareja a todas partes, es asombroso. Y qué deciros cuando nacen sus polluelos, el espectáculo es absolutamente increíble. Además de gallinetas y alguna otra especie de ave, últimamente he podido contemplar a un simpático cormorán que pasa sus horas en estas aguas.

Fue una gozada sorprenderle con sus negras alas desplegadas al sol. Es una escena muy habitual de esta simpática ave, ya que sus plumas no son del todo impermeables. Les encanta nadar, además son unos grandes buceadores, cuando pescan pueden llegar a sumergirse hasta diez metros bajo el agua. Allí, tomando el sol, parecía no importarle tener público, es más, daba la sensación de que disfruta mostrando su belleza. Un momento después, muy cerca de esa roca, tuve la suerte de poder grabarle haciendo alarde de su espectacular vuelo.

Estas aves pertenecen a la familia de las acuáticas, las podemos ver en las costas de los mares, sobre todo en la parte más abrupta donde están las rocas y los acantilados, pero también podemos encontrarlas como aquí, en las bordes de lagos y ríos de agua dulce. Se alimentan de peces y otros animales acuáticos. Su pico largo, curvo y delgado les permite hacerlo. Y vaya que sí.

Si verle tomando el sol con sus alas desplegadas fue una maravilla; nadando y volando, una auténtica gozada; contemplarle alimentándose de una culebra de agua de más de medio metro fue entre asombroso, fascinante y desagradable. Tardó en engullirla como tres y cuatro minutos, fue toda una batalla campal que finalmente, como cabía esperar, la ganó esta asombrosa ave. Por unos momentos daba la sensación de que su largo y flexible cuello no iba a ser capaz de tragar a la larga culebra. Se quedó paralizado un rato largo, hasta que al final tragó un poco de agua y volvió a sumergirse en el agua, ayudado por su rígida cola y y sus patas, y se puso nadar como si nada. ¡Nunca había visto nada igual! Fue increíble poder ver esta escena ¡tan de cerca y aquí mismo!

Si os animáis a pasear por las inmediaciones de este bonito rincón de Getxo, fijaros si podéis avistar a esta simpática ave de costumbres sedentarias, no os va a defraudar.

El “superalimento” que nos regala el nogal

Aunque hace ya unos meses que terminó la recogida de la nuez, el otoño pasado fue buen año para el fruto del nogal y desde entonces muchos no hemos parado de comer esta delicia de fruto seco. Nuestro querido intxaurrondo lleva entre nosotros muchísimos siglos. Se cree que es oriundo de Persia y que fue introducido en Europa por los romanos.

A América la nuez llegó a través de los castellanos, ese es el motivo de que en México se la conozca como nuez de Castilla. Años después, en el siglo XIX, conquistó California, digo conquistar porque allí se adaptó muy bien. Tanto es así que hoy en día este estado de Estados Unidos es el mayor productor de nueces del mundo. Además de por su fruto, el nogal es apreciado por su buena madera. Puede llegar a alcanzar casi treinta metros y es muy resistente. De él crecen muchas ramas vigorosas que le dan una forma redondeada muy bonita.

Ahora encontramos al árbol de la nuez totalmente pelado ya que su hoja es caduca.

El nogal puede alcanzar los 30 metros de altura y su tronco puede superar los 2 metros de diámetro.

La época de recolección de este fruto seco es el otoño. Es una de los tantos avisos que nos da la naturaleza para decirnos que la temporada de frío ha llegado. Aquí os dejo el vídeo de cuando estuvimos en Urkiola recolectando nueces con Visi la guía del Parque Natural. Una de las muchas actividades que se pueden realizar allí en esta estación del año.

www.urkiola.net

El fruto del nogal siempre ha tenido buena fama para los nutricionistas y cocineros, pero en los últimos años no ha dejado de sumar virtudes que la convierten en lo que algunos expertos denominan “superalimento”. Y no me extraña, cada vez que se estudia este fruto seco se le añade un beneficio más.

Tomar un puñado de nueces al día es prácticamente sinónimo de salud. Estos frutos secos contienen un montón de antioxidantes, más que muchas frutas y verduras. Y están repletos de fibra, minerales, calcio, magnesio y ácido alfa-linolieco (el equivalente vegetal al omega-3). Este último componente los hace ideales para luchar contra el insomnio, el estrés y la ansiedad. Son unos buenos aliados para nuestro cerebro.

 

Una de las propiedades de la nuez que seguro a muchos interesará y más ahora tras las fiestas navideñas, es que ayuda a bajar el colesterol “malo”. Esto se debe a su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados.

Si lo que te falta es energía a mediodía y no tienes tiempo para parar, unas cuantas nueces te saciarán y te llenarán de energía. De hecho, el fruto del nogal retrasa la aparición del cansancio. Además, ayuda a enfrentarse a las situaciones de estrés.

El tentempié ideal para los paseos.

Uno de los últimos beneficios estudiados nos dice que también ayuda a aumentar la fertilidad masculina. El fruto del nogal ¡no deja de sorprendernos! Además de ser bueno para el corazón y ayudar a controlar la diabetes. Y no os dejéis engañar por su alto contenido calórico. Sí, contiene grasas, pero solo de las saludables. Es preferible tomar unas cuantas nueces al día y saciarse que comer cualquier otra cosa. Además así te aseguras de complementar las necesidades diarias de un montón de vitaminas y minerales.

Vitaminas y minerales por 100 gramos.

Así que no se vosotros, pero yo desde hace un tiempo añado unas pocas nueces a las ensaladas.

Ensalada de uvas, nueces y miel.

Otra manera de comer nueces a montón es con uno de nuestros postres navideños más tradicionales, la “intxaursalsa”, que como su nombre indica, se trata de “crema de nueces”. Por un litro de leche, lleva alrededor de 200 gramos de nuez, junto a canela y azúcar. Me encanta, en mi casa aún se ha mantenido la tradición de elaborarla. Está buenísima, aunque tengo que confesaros que no siempre es fácil llegar a tomar más de cinco cucharadas después de las comilonas, es muy consistente y quizás las Navidades no sea hoy día la mejor época para tomarlo. Aunque lo mismo le sucede al turrón y por eso no dejamos de comprarlo.

¿Y vosotros que más beneficios conocéis?

Las más de dos mil fuentes de Roma

Estaba pensando hacer un recopilatorio de los viajes que más me han entusiasmado en 2017, y mirando y mirando, caí en la cuenta que me había dejado un posible post muy chulo sobre el viaje a Italia que hice este verano. Además de las obras de arte, monumentos y edificios, lo que a muchos nos llama la atención cuando llegamos a este país latino, son los millares de fuentes que se pueden encontrar repartidas por toda Italia. En países con agua abundante es complicado encontrar tantas y tan repartidas como aquí.

El río Tíber, al fondo el Puente y el Castillo de Sant’Angelo de Roma.

Por todos es sabido el amor y el compromiso que prodigaban los clásicos por el agua pública. Una de sus mayores obsesiones fue canalizarla allá donde iban. Prueba de ello son los acueductos, el alcantarillado, los baños termales,… y un largo etc. Esa pasión aún se aprecia en esta República bañada por el Mediterráneo, no en vano, su capital, Roma, cuenta con más de dos mil fuentes, ninguna ciudad del mundo la iguala.

Las famosas termas de Caracalla fueron unos baños públicos de la Roma imperial. Se construyeron entre 212 y 217 d. C.

Y lo mejor de todo es que en su mayoría son potables, cosa que es una auténtica maravilla si viajas a este rincón del sur de Europa en verano.

Esta se encuentra en el Vaticano. En pleno agosto era un sitio muy concurrido.

 

En agosto las sombras en el Vaticano son una maravilla.
En la Plaza de San Pedro de Ciudad del Vaticano.

Dicen los lugareños que el mejor café del mundo se toma en Roma. La razón, dicen, está en el saber hacer y en nuestro protagonista, el agua. Aseguran los romanos que es una de las mejores aguas del mundo. No sé si será la mejor del mundo,… pero lo cierto es que el 97% del agua del grifo de la capital procede de agua de manantiales y solo 3% es de pozos, por lo que está considerada de muy alta calidad. Incluso en los restaurantes es habitual que te sirvan agua de grifo en jarra. La verdad que además de que resulta cómodo y económico, es muy beneficioso para el medioambiente, ya que se evitan un montón de residuos de botellas de plástico. Más en un país como este repleto de turistas y con temperaturas altísimas en verano.

Fontana della Barcaccia en la Piazza de España

Personalmente el agua que más me gustó fue la que emanaba de la Fontana Di Trevi, no la que sale de la misma fuente barroca. Está prohibidísimo incluso tocarla. Y por si cuando estas allí no te has percatado,  unos simpáticos Carabineros te lo recuerdan constantemente con su silbato. De la que os hablo está a la derecha de la gran obra de arte de Nicola Salvi. Se puede tomar agua de dos chorritos mucho más modestos que los de la famosa fontana. No sé si fue el calor, la muchedumbre o lo mágico de la fuente, pero lo cierto es que me supo a gloria.

Esta obra de arte es toda una alegoría al agua. Sin duda, demuestra el cariño que los romanos procesan a este líquido tan imprescindible para la vida.

Os deseo tanta salud como gotas tiene la lluvia, tanto amor como rayos tiene el sol y tanta suerte como arena tiene el desierto ¡Feliz Navidad! y que se cumplan todos vuestros deseos! ⛄⛄🎄🎄🎆🎆

Posted by Oihana Eraso on Monday, December 18, 2017

La Piazza Navona también es otra muestra de las fuentes y el arte barroco, la principal es la Fuente de los Cuatro Ríos, construida en 1651 por Bernini en el centro de la plaza. Además de las fuentes monumentales más conocidas, las calles y parques de Roma están repletos de aproximadamente dos mil quinientas fuentes.

Esta cualidad hídrica romana se extiende más allá de las fronteras de la ciudad de las siete colinas, en Florencia nos encontramos con fuentes públicas por todas partes.

La basílica catedral de Santa María del Fiore.

Nos contó una guía florentina muy simpática que hace unos años, sobre todo con la afluencia de turistas, a la ciudad entraban camiones repletos de agua embotellada, lo que generaba una cantidad inmensa de residuos. Para evitarlo decidieron poner remedio surtiendo a la villa de fuentes y agua potable. Pero lo más curioso de todo es que como los italianos son amigos del agua con gas, decidieron poner en el centro histórico, muy cerca de la copia del David de Miguel Ángel en la plaza de la Signoria, dos surtidores uno de agua natural y otro de agua con gas. ¡Si! Yo también pensé que se trataba de una broma cuando nos lo contaron.

Una fuente da agua y otra agua con gas. Se encuentra en una de las paredes del Palazzo Vecchio.

En el rato que estuvimos por allí vimos acercarse no solo a turistas para recargar sus botellas y cantimploras, sino que también a bastantes lugareños que se llevaban agua con gas a sus casas.

Esta fuente se encuentra muy cerca de la emblemática copia del David de Michelangelo.

Además de agua potable, el amor de este país por las fuentes es de sobra conocido, así que en cualquier esquina puedes encontrar con auténticas maravillas con agua. Y es que donde hay agua, hay vida, arte e incluso me atrevería a decir que magia.

Fuente que se encuentra en los Jardines de Boboli en Florencia.