¿Cómo se ha formado “Gabriel”?

A los que nos gusta la naturaleza, casi siempre también solemos sentir fascinación por el tiempo y sus oscilaciones. Además, cada vez es más habitual que la terminología meteorológica se cuele en nuestras conversaciones. Creo que a nadie se le ha escapado que estamos en plena ciclogénesis explosiva. “Gabriel” ha llegado y se ha hecho notar. Pero, ¿realmente sabemos qué es y por qué se forma la ciclogénesis? Yo tenía cierta idea, pero no sabía lo que era en profundidad, así que me he dispuesto a averiguarlo y a contároslo.

Que trae consigo mucho viento y lluvia es evidente, solo hay que salir a la calle y en menos de diez segundos ya tienes la sensación de salir volando. Incluso dentro de casa, parece que el mundo ahí fuera está a punto de romperse en mil pedazos. Las ventanas de mi casa parecen recibir bofetadas de cuando en cuando.  De hecho, estamos en alerta naranja por vientos, ¡así que mucho cuidado!

Arrigunaga donde el viento se ha hecho notar.

A esta forma de borrasca se la distingue del resto por el espacio de tiempo en la que se forma, ya que a diferencia de una habitual, se crea de manera súbita y violenta. ¡Y vaya que si se le nota! De hecho, el significado etimológico, dice lo siguiente: ciclo = borrasca, génesis = origen, explosiva = rápida. Esto hace que nos topemos con vientos muy fuertes que pueden alcanzar incluso los 100 km/hora. En algunos puntos de Bizkaia, como en Karrantza, con “Gabriel” se han alcanzado nada más y nada menos que los 142,9 km/hora. Un dato que no hay que desdeñar, ya que es a partir de 120 kilómetros, cuando se suele considerar una racha huracanada.

Vientos que vienen acompañados de fuertes lluvias que en cotas altas traen granizo y fuertes nevadas.

¿Pero qué hace que se forme una borrasca tan virulenta? La culpa la tienen los frentes de aire cálido que chocan con los muy fríos. Esto hace que se cree una fuerte bajada de presión, y como resultado tenemos esta bomba meteorológica. Las ciclogénesis explosivas suceden con frecuencia en el Atlántico y Pacífico.

Una bomba que está afectándonos de lleno a la costa cantábrica. Las olas en algunos puntos pueden llegar a alcanzar hasta los 8 metros de altura.

 

Así que mucho ojo, que por lo que parece esta primera ciclogénesis explosiva del 2019, con nombre de ángel, va a estar entre nosotros unas horas más en forma de viento, olas, lluvia, granizo e incluso nieve.

Urte berri on o feliz nuevo ciclo del agua

Me ha llegado a través de WhatApp un enlace que, además de interesante, resulta muy bonito para poner en práctica esta noche. Se trata del artículo de Mikel Burgui respecto a cómo se celebraba antaño la Nochevieja en algunos valles de Navarra. Tal y como él propone, sería una tradición que se podría recuperar como se hizo con el Olentzero. Que lo de dar la bienvenida con las uvas no es una tradición muy antigua por estos lares, era de suponer. Lo que quizás muchos no sabíais es que en algunos pueblos de Navarra se mantuvo una tradición antiquísma para dar la bienvenida al año; la del ur berria (el agua nueva).

Fuente de Urdiain. Foto: http://patximendiburu.blogspot.com/2017/01/urdiain-ur-goiena-ur-barrena-letra-y.html

En los valles de Baztan, Basaburua, Goñi, Imoz, Larraun, Burunda y Arakil se acercaban a la fuentes del pueblo y tras sonar las doce campanadas que marcaban el fin del año, los mozos de los pueblos llenaban sus jarras con esa agua nueva que acababa de emanar en el año que comenzaba. Con las jarras repletas de agua nueva iban ofreciendo de puerta en puerta la dádiva por todo el pueblo a cambio de obsequios. Pero no en cualquier orden; primero iba el cura, después el alcalde, y a continuación el resto de los vecinos. Todo ello mientras cantaban una copla, la de Ur goiena, ur barrenaEn Urdiain aún se sigue haciendo este bonito ritual.

Una adaptación de Ur goiena, ur barrena de Olatz Zugasti:

Y es que según los antiguos el cielo era un techo repleto de agua de dónde provenía la lluvia (ur goiena) y el agua de las fuentes y manantiales procedían de unos depósitos que había bajo tierra (ur barrena). Según nos cuenta Burgui, la palabra urte (año) haría referencia al ciclo de agua. No sé vosotros, pero yo daré la bienvenida al año con un vaso de agua.

Aquí os dejo un fragmento del documental “Navarra cuatro estaciones” del brillante de Julio Caro Baroja donde se ve todo el ritual. ¡Una auténtica joya!

¡Urte berri on o feliz inicio de ciclo del agua!

Cocinando un nuevo Agroviajeros TV. ¿¿Donde iremos?? ¿Montaña o mar? jajajaja www.agroviajeros.com

Posted by Agroviajeros on Friday, June 9, 2017

 

Un viaje a Soria, una ciudad con pasado euskaldun

En otoño apetece un paseo por Soria, lugar que inspiro a grandes poetas, como Machado. Y no es de extrañar, sus poco más de treinta y ocho mil habitantes, hacen que esta capital castellano-leonesa tenga un encanto natural muy especial, encanto que se acrecenta a medida que te vas acercando al imponente Duero. Este trascendental río es, sin duda, el gran protagonista de esta ciudad. Tanto es así que parece ser que son sus aguas las responsables del nombre de Soria.

Y no solo eso. Aquí os va un dato que os va a sorprender, esta ciudad tiene un pasado euskadun que aún hoy día se puede apreciar. Seguro que os estaréis preguntado de que se trata,… pues algo tan importante como su propio nombre. Y es que según la teoría del profesor Guillermo Tejada Álamo, “el nombre de Soria sería una palabra compuesta y sincopada de origen prerromano debida a la repoblación medieval, hacia finales de la Alta Edad Media o principios de la Baja, hecha por algún grupo de repobladores procedente del norte, seguramente del área vascófona (como en el caso de Garray), que se situó en el actual Mirón. Las palabras serían: So (que mira o mirador) y oria, de ura (río o corriente de agua), que seguramente es como se le conocía entonces, antes de ser sustituido por la palabra hermana, D(T)urio/a (fuente, y también río). Es decir, El Mirador (o El Mirón) del / al /o sobre el río, en este caso, el Duero- (En castellano romance, “Miranda del Río, o de(l) Duero”). Y se referiría a una especie de atalaya con un poblado que, a partir de la muerte del hijo de Almanzor, en el 1010, podrá bajar con más tranquilidad por la ladera hacia el valle del río y hacia el collado-(barranco en oblicuo en el lado derecho del valle, que dará lugar a un collado y paso hacia el oeste), lo que daría origen a la Soria actual.”

Un dato curioso que seguro que a más de uno le sorprenderá como a mí. Aunque no es del todo extraño, Soria no está lejos de zonas antaño vascófonas, de hecho fue un lugar estratégico y muy peleado por las coronas de Navarra, Aragón y Castilla, hasta que finalmente esta última se hizo con la ciudad en el siglo XII. De hecho, uno de los puentes más importantes de esta capital castellano-leonesa es la antigua puerta de Navarra.

Soria, un destino para otoño

En otoño apetece un paseo por Soria. Lugar que inspiro a grandes poetas, como Machado, y uno de los mejores sitios donde probar su afamada mantequilla. ¿Sabéis que ingrediente hace que sea tan especial?

Posted by Agroviajeros on Thursday, November 8, 2018

 

Sin duda ¡una ciudad llena de sorpresas! Aquí os dejo un pequeño vídeo con lo que me pareció más significativo de Soria. Incluida su afamada mantequilla. Tanto es así que decidí colarme en el obrador de las Pastelerías York para conocer todos los secretos de su elaboración.

 

¡Feliz semana!

 

¿Por qué deberíamos tomar calabaza en otoño?

Hace varios meses que no escribo en el blog por falta de tiempo y aunque sigo igual, no he podido resistir la tentación de hacer un hueco para hablaros de mi nueva hortaliza preferida, la calabaza. ¿Por qué es momento de comerla? Pues porque está muy buena, es muy sana y además es de temporada. Su sabor dulzón hace que a los que les cuesta tomar vegetales, lo hagan con menos esfuerzo.

Foto: Pixabay

Las tiendas inundan ya los escaparates que no recuerdan que estamos en el momento de este fruto de la familia de las cucurbitáceas, sobre todo, desde que se ha puesto de moda celebrar Halloween. Ya queda poco para el 31 de octubre y se nota. No soy muy partidaria de la intrusión de las costumbres anglosajonas en todo el mundo. Aunque a veces algunas se entiende que hayan tenido tanto éxito, la de Halloween es una fiesta muy divertida para todos, sobre todo para los más pequeños de la casa.

Foto en Pastelerías Zuricalday (Areeta)

No es casualidad que sea la calabaza el fruto elegido para esta fiesta pagana de origen celta. Estamos en el mejor momento para comer esta hortaliza.

Otoñeando

Y es que el otoño y la calabaza forman un matrimonio perfecto.

Foto: Pixabay

Su planta es rastrera como su primo el melón o el pepino. El origen de la calabaza parece encontrarse en Asia, de donde se cree que pasó a Ameríca. Se sabe que se consumía hace miles de años, de hecho ya aparece documentada en el antiguo Egipto. Una de las formas más ricas y fáciles de tomarla es a mi parecer a través de cremas. Una de mis favoritas es acompañada de zanahoria, patata, avena y mijo, todo cocido y aderezado con aceite de oliva y sal. Antioxidates, fibra y vitaminas a tope.

CUANTO MÁS NARANJA, MEJOR

Lo mejor es ir buscando las calabazas que más color tengan porque esto indica que tiene mayor cantidad de betacarotenos. Uno de los componentes que la hacen tan especial es precisamente este elemento que se convierte en vitamina A en el organismo. Ayuda a prevenir algunas enfermedades del corazón, algunos tipos de tumores y muchos procesos degenerativos del envejecimiento.  Y claro está, por todos es sabido que además los betacarotenos son muy beneficiosos para la vista.

ES MUY SACIANTE Y CASI NO TIENE CALORÍAS

Una de las propiedades que más he notado desde que la tengo muy presente en mi dieta, es la digestiva. Sacia a tope y casi no tiene calorías, en general es buenísma para todo el aparato digestivo, además su alto contenido en fibra ayuda contra el estreñimiento.

EL NIVEL DE ÁZUCAR A RAYA

Esta hortaliza tiene la capacidad de controlar los niveles de azúcar, por lo que es ideal en caso de diabetes o si queremos bajar de peso. Esto se debe en parte a que ayuda a estimular la función del páncreas.

MUCHAS VITAMINAS Y MINERALES

Pero el hecho de tener pocas calorías no significa que no este cargada de minerales como el hierro, calcio, zinc, magnesio y potasio, entre otros, además de vitaminas como la C,  la E y las del grupo B (entre ellas, el ácido fólico).

SUS PEPITAS, UNA FUENTE DE OMEGA 3

Antiguamente de esta hortaliza se consumía únicamente sus pepitas, y no es de extrañar, tienen un alto contenido en ácidos grasos omega 3. Además elimina los parásitos intestinales.

Foto Pixabay

¡Udazken zoriontsua opa dizuet!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El saúco, uno de nuestros aliados más ancestrales

Los europeos hemos estado muy unidos a este pequeño árbol, el Sambucus nigra, desde hace mucho tiempo, algunos dicen que desde hace ¡cuatro mil años!, e incluso le llegan a otorgar el título de ser el arbusto más antiguo cultivado por el ser humano. En euskera lo conocemos como intsusa beltza. Tanta es la historia de este pequeño árbol en el viejo continente, que se trata de una de las plantas más mencionadas en la tradición medicinal europea. Se le ha denominado popularmente también como el botiquín de la gente del campo. El saúco negro o común ha sido importante en nuestras vidas hasta hace relativamente poco tiempo. Hoy en día es fácil encontrar a esta especie perteneciente a la familia de las adoxáceas, alrededor de los caseríos. Si lo vemos solo en alguna campa seguro que no andarán lejos las ruinas de alguna vivienda o antigua huerta.

Este bonito arbusto está ahora en uno de sus mejores momentos.
Podemos encontrar al arbusto del saúco en plena floración.

En Francia aún se utiliza y no solo como infusión o en pomada. En uno de mis viajes al país vecino, pude asistir a unas clases de cocina de productos locales y ecológicos. Me sorprendió ver como compraron unas ramitas de saúco en flor para cocinarlas. Después de lavarlas, batimos un huevo, las rebozamos con mucho cuidado y después las freímos en la sartén con aceite de oliva abundante. ¡Me gustó mucho! No lo había visto ni probado nunca. Cada año cuando veo a este bonito arbusto en flor, no puedo dejar de acordarme de ese día. A nuestro alrededor tenemos muchísimas plantas y flores que son comestibles y que hasta hace bien poco eran muy conocidas por todos.

Os recomiendo que, si os animáis a probar hierbas y plantas que no conocéis, antes os asesoréis bien de cómo hay que consumirlas y compréis, por lo menos al principio, en lugares especializados. Nosotros en Francia compramos esta planta en el mercado del pueblo. En el caso del saúco es especialmente importante saber cómo hay que consumirlo. Os lo explico todo más adelante.

¿Y por qué ha sido tan importante este pequeño árbol en nuestra sociedad?

Antes de la llegada de los antibióticos y antiinflamatorios a nuestras vidas, toda ayuda era buena para favorecer nuestra salud. El saúco negro se utiliza sobre todo para resfriados y gripes que como todos sabemos, son muy habituales en estos lares en invierno. Es muy eficaz para tratar estos molestos males, entre otras cosas, porque es sudorífica y además tiene vitamina C. De hecho, aunque ya no tengamos costumbre de plantar un saúco en nuestras terrazas, huertas y jardines, sí que lo podemos encontrar en preparados y jarabes para tratar los problemas del sistema respiratorio alto. También es muy diurética y alivia el reumatismo, entre otras muchas virtudes. Incluso en algunos hospitales la pomada de ramas de saúco es popular para heridas y quemaduras. Yo también me he aplicado en alguna ocasión la pomada a base de ramas de saúco y cera, y es que aquí somos mucho de ungüentos caseros ¿verdad?

Pomada de OREKA BELARDENDA. Foto: http://www.euskonews.com/

Pero esto no quiere decir que se puedan coger sin ayuda de expertos o comer las bayas del saúco como si fueran moras del campo. Para manipular algunas plantas y frutos hay que conocerlos muy bien. En este caso que nos ocupa, además de modo especial, porque solo no son tóxicas las bayas de la variedad del saúco negro, el resto de variedades de saúco sí lo son. Además, aunque las bayas del saúco negro, como decíamos no son tóxicas, siempre hay que tomarlas cocinadas, ya que crudas pueden dar molestias gastrointestinales, contienen un producto químico que produce el cianuro y solo al cocinar se elimina. Además, mejor cuando el saúco está en forma de árbol que en arbusto. Y mucho cuidado también con el resto del arbusto; ramas, cortezas,…. son tóxicas para comer. En cambio las flores sí son comestibles. Es buena en infusiones, adobos, licores, rebozados con buñuelos o en tempuras. Se puede comer cruda también en ensaladas.

Ensalada con flores de saúco.

Aunque la cultura precristiana veneraba de manera muy especial a este pequeño árbol de poco más de ocho metros, ya que lo consideraba mágico, el cristianismo quizás por su dualidad, lo consideró del diablo. Además, a esto se le unía que el saúco común se parece mucho a otras variedades que sí son altamente tóxicas. En la Edad Media se decía que era propio de las brujas. Pero esto no hizo que no se siguiera cultivando hasta hace pocas décadas y se le siguiera teniendo un gran aprecio. Ni siquiera que a este arbusto se le relacionase con el perverso Judas pudo parar su popularidad. Fue precisamente de este árbol donde nos cuenta la tradición que se colgó.

Bayas del saúco negro o común.

Y es que los beneficios y la tradición pesaban demasiado, y no solo se continuó cultivando por sus virtudes, a ello hay que sumarle que también su madera es muy usada en ebanistería. Las ramas son fáciles de ahuecar por dentro y fueron utilizadas también para hacer instrumentos. De hecho, la palabra saúco parece ser que procede del griego “Sambuké”, que significa flauta, después de vaciar el interior de las ramas se queda un tubo hueco con el que se hacían las flautas.

Desde luego que mayo es un mes para explorar nuestro entorno y sus flores. Como dice el refranero “Mayo entrado, un jardín en cada prado” y para muestra un botón.

 

De cuando se peregrinaba de Eskota a Urkiola

Hay sitios que por algún motivo nos enganchan, es como si nos atrapasen y nos hiciesen viajar a ellos una y otra vez. Son esos lugares que no nos cansamos de visitar y así poco a poco, se convierten en nuestros rincones favoritos. No os voy a engañar, yo tengo muchos de esos rincones. Si me hiciesen elegir un lugar en el mundo, creo que no sabría por cual optar, hay tantos lugares llenos de encanto, que si eligiese uno sería como traicionar al resto. Pero sí creo que podría hacer una lista, larga, eso sí. Uno de esas maravillas que no me canso nunca de visitar es Urkiola.

Rodeado de bosques de haya, fresno y abedules nos encontramos con la panorámica del macizo del Anboto (1.331 metros el pico del Anboto) desde el mirador de las Tres Cruces. Si nos fijamos bien podemos divisar la cara de la Diosa Mari tumbada, mirando hacía arriba.

La subida a Anboto es impresionante, pero los alrededores del Santuario tampoco se quedan atrás. Si vais con niños pequeños o no os encontráis en vuestro mejor momento para caminar, pasar el día en estos increíbles hayedos es una estupenda alternativa. Hay sitios para comer bocatas en cualquier esquina. Si os apetece un menú o platos combinados, los del Restaurante Bizkarra son asequibles, con productos de caserío y muy ricos. Es un lugar con un aire de esos de toda la vida.

De Urkiola me gusta todo, sus bosques, sus vistas,… pero cuando voy intento no dejar de visitar una ermita que me fascina, la de Santa Apolonia. Se encuentra rodeada de hayedos, está encima de un manantial y envuelta por pequeños riachuelos, es una maravilla. La podéis encontrar a doscientos metros del templo, en la ladera sur de Urkiolagirre.

Hablando en casa de lo que me gusta este lugar; me contaron que nuestra tatarabuela, Juliana Anda Herran, solía detenerse allí, en su peregrinaje desde el pueblo de Eskota a Urkiola. Y pregunté con muchísimo asombro, ¿Cómo?,… ¿Que se venía desde Ribera Alta/ Erribeheragoitia, situado al sur de Araba, andando? Es decir, ¿cincuenta y cinco kilómetros a pie para asistir a la misa de Urkiola? Y sí, y no solo se recorrían ella y muchas gentes de la comarca, Araba entera andando, sino que además debían de hacer la caminata en plena noche, para llegar de buena mañana al Santuario.

Foto del año 1900 que se encuentra en uno de los carteles que rodean a la ermita.

Me pareció una tradición de lo más bonita. Es una pena que estas tradiciones y mucha sabiduría popular se estén perdiendo. He tenido la suerte de tener una amama muy parlanchina, que le encantaba leer y estaba muy interesada en transmitir la historia de nuestro pueblo y nuestra familia a su descendencia. Un boca a boca que históricamente ha recaído en las mujeres, y desde luego que así ha sido también en mi casa, quizás de ahí me venga las ganas de transmitir todo lo que veo a mi alrededor.

Foto: http://urtesasoiak.com/

Y por si me quedaban dudas de que esta hazaña hubiese tenido lugar, los letreros que se encuentran alrededor de este antiguo humilladero, así nos lo explican: “Hasta tiempos recientes, los peregrinos provenientes de los pueblos alaveses y del cercano Otxandio se detenían frente a la ermita para preparar la llegada al Santuario. Algunos de ellos se descalzaban y cumpliendo promesas o penitencias, recorrían descalzos este último tramo.”

Interior de la ermita

Además de lo curioso del dato, la ermita popularmente llamada Santutxu también tiene más cosas interesantes. Está edificada sobre un manantial al que se le atribuían propiedades curativas contra el mal de muelas. De ahí quizás el nombre de la ermita de la señora de los Remedios o Santa Apolonia, patrona de los dentistas.

Cuenta la tradición que para curar las muelas había que llenarse la boca de agua y dar tres o siete vueltas alrededor de la ermita para luego arrojar el líquido en su interior invocando a la Santa.

La edificación es sencilla de dos plantas con cubierta a cuatro aguas y se encuentra sobre un antiguo camino real y sobre la primitiva calzada que unía este lugar con Vitoria. Quizás lo más impresionante sea el manantial que brota de una de sus paredes. La inscripción grabada en la pila de agua bendita nos cuenta que fue construida en 1515. Aunque existe en su interior una ermita anterior. Si os acercáis esta primavera, no os olvidéis de hacer una visita a este lugar. Seguro que os encanta.

 

El Cormorán, el simpático inquilino del río Gobela

A todos nos encanta el mar, la sensación hipnótica que tiene su horizonte infinito, la brisa, los colores azulados de su agua,… A mí me pasa también algo parecido con los ríos; el sonido de las cascadas, de los pequeños saltos de agua, el olor especial que desprenden y la infinidad de vida que se crea en sus ecosistemas, tienen algo que atrapa irremediablemente. Últimamente me encanta pasear por la orilla del río Gobela en Getxo, desde hace unos años este caudal y todo su entorno han mejorado una barbaridad.

El río Gobela después de la última gran nevada.

Ir a andar por los paseos que hay alrededor y recrearse con la vida de sus aves es muy entretenido. Hay zonas donde la visibilidad es buenísima, es como estar con ellas, pero sin interferir en sus quehaceres.

Paseando por uno de los paseos a orillas del río Gobela.

Sobre todo, me atrapa la vida de la gran familia de patos que habita allí. Me fascina su lealtad, ver como siempre van en pareja a todas partes, es asombroso. Y qué deciros cuando nacen sus polluelos, el espectáculo es absolutamente increíble. Además de gallinetas y alguna otra especie de ave, últimamente he podido contemplar a un simpático cormorán que pasa sus horas en estas aguas.

Fue una gozada sorprenderle con sus negras alas desplegadas al sol. Es una escena muy habitual de esta simpática ave, ya que sus plumas no son del todo impermeables. Les encanta nadar, además son unos grandes buceadores, cuando pescan pueden llegar a sumergirse hasta diez metros bajo el agua. Allí, tomando el sol, parecía no importarle tener público, es más, daba la sensación de que disfruta mostrando su belleza. Un momento después, muy cerca de esa roca, tuve la suerte de poder grabarle haciendo alarde de su espectacular vuelo.

Estas aves pertenecen a la familia de las acuáticas, las podemos ver en las costas de los mares, sobre todo en la parte más abrupta donde están las rocas y los acantilados, pero también podemos encontrarlas como aquí, en las bordes de lagos y ríos de agua dulce. Se alimentan de peces y otros animales acuáticos. Su pico largo, curvo y delgado les permite hacerlo. Y vaya que sí.

Si verle tomando el sol con sus alas desplegadas fue una maravilla; nadando y volando, una auténtica gozada; contemplarle alimentándose de una culebra de agua de más de medio metro fue entre asombroso, fascinante y desagradable. Tardó en engullirla como tres y cuatro minutos, fue toda una batalla campal que finalmente, como cabía esperar, la ganó esta asombrosa ave. Por unos momentos daba la sensación de que su largo y flexible cuello no iba a ser capaz de tragar a la larga culebra. Se quedó paralizado un rato largo, hasta que al final tragó un poco de agua y volvió a sumergirse en el agua, ayudado por su rígida cola y y sus patas, y se puso nadar como si nada. ¡Nunca había visto nada igual! Fue increíble poder ver esta escena ¡tan de cerca y aquí mismo!

Si os animáis a pasear por las inmediaciones de este bonito rincón de Getxo, fijaros si podéis avistar a esta simpática ave de costumbres sedentarias, no os va a defraudar.