Jueves 29 de enero de 2026
Un jovencísimo escritor que está de actualidad por su primer libro, David Uclés y la Península de las Casas Vacías, ha pasado en España en un instante de ser un superventas con una peculiar novela mágica y realista sobre la Guerra Civil a ser un ser despreciable para los que ganaron la misma, o sea para los vencedores y asociados del golpe de estado y posterior e interminable genocidio.
Y todo por haber tenido el atrevimiento de marcharse de un coloquio sobre aquella inmensa tragedia coordinado por el insigne vendelibros Pérez Reverte y que contaba con la participación entre otros de Aznar y de un ex de Vox, Espinosa de los Monteros, que se cayó del partido por el borde derecho. El señor Uclés se largó del invento porque no quería compartir mesa con tales demócratas de toda la vida. Y es que el tema se las traía. Proponía el señor Pérez que “en esa guerra perdimos todos los españoles” mientras que Uclés como es un maldito rojo sostiene que “perdieron los del bando republicano”.
Admiro el valor del escritor frente a esos recios españoles muy españoles y muy azules que tergiversan mientras te miran con aire de suficiencia. Si fuera normal plantearse a estas alturas quiénes eran los legales y quiénes los ilegales en aquella matanza y posterior represión sádica, se podría exportar el modelo a la Segunda Guerra Mundial y presentar como víctimas a los nazis de armas o de ideología frente a los aliados, que eran malos también. ¿Quiénes eran más malos? ¿Todos eran igual de malos? Valga también para las purgas de Stalin. ¿Quién sufrió más? ¿El Padrecito y sus alimañas o los purgados? ¿Los de la resistencia Francesa eran los malos y Petain y los colaboracionistas voluntarios los buenos?
Dicen los Pérez Reverte y Cía que si Vd. habla de las víctimas del franquismo es que quiere reabrir heridas. Los que eran como Pérez y Cía se pasaron 40 años alabando y glorificando a los caídos por Dios y por España cuyo sufrimiento tapó cualquier otro.
Pues ahora sus descendientes te dejan hablar de tu padre asesinado pero en el mismo plano de igualdad y dignidad que el falangista que le pegó el tiro en la nuca. Todo ello, dicen, en pro de la convivencia de los españoles incluidos los familiares de los que siguen en las cunetas. De eso saben mucho los Borbones. El rey actual merendaba en El Pardo de chavalín con Franco y su señora para comenzar a restañar heridas y ponerle a papi para velar por su testamento. Esos sí que sabían lo que es España y lo que será siempre.

El libro de David Ucles, de lo mejor que he leído.
Me ha recordado al estilo de Gabriel Garcia Marquez.
Trata de no ocultar nada de los excesos de ambos bandos, Paracuellos, masacre Malaga -Almería, Gernika……..
Su forma de contarlo todo es única y engancha.