EL ÁRBOL DE  NUESTRA AMA

Sábado 31 de enero de 2026

Todos los años, además del recuerdo perenne, recordamos a nuestra ama fallecida en 2008. Y todo los años saco una fotografía a éste árbol que sigue floreciendo, como uno de los miles de milagros de la naturaleza. Y es uno de los primeros que florece en Bilbao a veces tres meses antes de la llegada de la primavera.

Y comento ésta su pequeña historia.

Eran dos. Dos  magnolios .Uno de flor blanca y otro de flor rosada. Preciosos. Llamaban la atención. Un mal día, salía mi ama de casa y habían cortado ya el de las flores rosadas y se preparaban para cortar al que salvó montándoles un pollo a los mutiladores de tanta belleza. Me lo contó una vecina. Ella hizo lo que su sensibilidad le mandaba .Y lo salvó. Y sigue floreciendo todos los años en enero. Y nosotros nos enorgullecemos de este pequeño gesto de nuestra ama.

Mi ama ayer 30 hubiera sido su cumpleaños. Mujer con muchas amistades en todos los sitios, se sentaba cada 30 de enero en su butaca a recibir las felicitaciones de amigas, amigos, familiares, vecinos y todo quisqui. Las tenía en todas partes y sobre todo las cultivaba. ”Este año tengo seis llamadas más, aunque no me ha llamado fulanita, igual le ha pasado algo, le tengo que llamar”.

La vida sigue. Aquella mutilación arbórea obedecía a la época, aunque no estamos inmunizados contra la piqueta o contra los arboricidas. Pero éste se salvó. Por eso lo recuerdo.

Es como la historia David y Goliat. Sabemos que existió David porque fue un David el que venció a Goliat. Por eso fue noticia. La norma era que venciera siempre Goliat.

El árbol sigue porque lo salvó Dña Itziar Olabeaga Basurko. Nuestro homenaje .

3 comentarios en «EL ÁRBOL DE  NUESTRA AMA»

  1. Tengo una anécdota similar, en este caso fue un alcalde de mi pueblo, en su epoca de concejal, el que salvo dos imponentes edificios antiguos que aquel salvaje desarrollismo de los 70 que tanta joya se llevó por delante y estuvo a punto de destruir. Hoy no se concibe el casco urbano sin ellos, sin embargo, ni dios conoce, ni reconoce claro, esta historia de bendita cabezoneria. Ya sólo puntúa y se reconoce la frivolidad y el postureo, ya no importa casi nada.
    La he dejado botando para lo del «palacete», soy consciente.

  2. Pues en el Monte Artxanda entre pitos y flautas se han cortado muchos árboles. Supongo que estarían enfermos o simplemente estorbaban para los propósitos turisticos del Ayuntamiento. Se han plantado algunos que no dudo que darán sombra allá por 2050.
    Y por cierto, la placa conmemorativa junto a La Huella lleva vandalizada y sin limpiar un par de años, calculo. ¡Qué triste es el olvido!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *