Viernes 19 de febrero de 2026
Gabriel Rufián congregó en Madrid a políticos y seguidores para insistir en la necesaria unidad de la izquierda y alertar sobre el avance de la extrema derecha. Loable intento tratado de poner en marcha en su día por Anguita con Izquierda Unida o por Pablo Iglesias con Podemos.
No lo logró Miquel Roca con su operación que no sacó un solo diputado. España no quiere que los catalanes hagan nada a nivel estatal y al parecer Rufián no conoce el dato aunque su intento por lo menos ha concitado bastante atención.
Planteó la necesidad de coordinar a los partidos progresistas y criticó la fragmentación: “¿Qué sentido tiene que existan 14 izquierdas representando lo mismo?” Durante el encuentro, Rufián defendió una izquierda secular y abordó temas como la inmigración, la seguridad y la necesidad de un discurso común.
Algo poco destacado fue que se declaró Marxista Leninista. Uf!. ¡Que peligro! Esta etiqueta fue la de Fidel Castro y Hugo Chávez, hasta su muerte, y no sabemos si la sigue manteniendo Nicolás Maduro en Brooklyn. Es decir centralismo democrático, cúpula con el poder concentrado en una mano, ausencia de democracia y de libertades porque una mente iluminada desea dirigir nuestra vida.
.Una sala de conciertos convertida en un escenario político para la figura de Gabriel Rufián. Diez años después de llegar a Madrid anunciando que su paso sería breve -17 meses, el tiempo que predijo para la independencia de Cataluña-, el portavoz de ERC en el Congreso regresó a la capital reconvertido en voz crítica de la izquierda española, frente a medio millar de asistentes y con decenas de seguidores aguardando en la puerta.
Rufián no actuó solo. Dividió el escenario con el diputado de Más Madrid Emilio Delgado y la tertuliana Sarah Santaolalla, quien criticó el programa de Pablo Motos: “No hay hormigas, hay ratas sembrando el caos con la tarjeta del programa”.
Abogó además por un mayor intervencionismo y preguntó “quién ha mostrado mayor patriotismo”, si la líder de Bildu, Mertxe Aizpurua, o la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. Algunos aplausos aislados se dirigieron hacia la dirigente abertzale.
La segunda parte del evento giró en torno a la batalla cultural. “Nos han arrebatado banderas”, lamentó Emilio Delgado, poniendo como ejemplo el concepto “de la libertad”. ¡Ya lo creo!. Depende de quien se trate, lo defienden o no. Como si esto fuera un menú del día creyendo que los derechos humanos son optativos y no universales. Como una tabla de quesos.
Uno de los momentos más tensos se produjo cuando Delgado reconoció que a la izquierda “le cuesta tocar el tema de seguridad”. y la gente normal demanda seguridad y fuera Burkas y machismo de esa calaña contra la mujer. Sarah Santaolalla respondió insinuando si lo vinculaba a la inmigración, y el diputado aclaró que “hay barrios con problemas”. El público aplaudió mientras enfatizaba que la seguridad no debe limitarse a la policía, sino comprender un enfoque “más amplio” relacionado con la “prevención” y la “desigualdad”, proponiendo evitar la concentración de viviendas más populares en los mismos barrios.”.
Fue especialmente aplaudida su defensa de “una izquierda laica”, afirmando que “el burka es una salvajada” en contraste con el hábito de “las monjas españolas, que son libertad religiosa”, aunque “no guste”. No dijo que las monjas apenas visten así y además lo hacen voluntariamente, no como las mujeres del Islam que obedecen la orden absurda de sus compañeros.
En el público también había simpatizantes de Podemos. Una pancarta proclamaba: “Rufián, sumamos más con Ione Belarra”.
Rufian fue uno de los grandes responsables del encarcelamiento de Oriol Jonqueras, su jefe en ERC, cuando le dijo a Puigdemont que se vendía por 155 monedas de plata si no declaraba la Independencia catalana, que ahora ni defiende, pero en este momento tiene el punch que Podemos al principio contra la Casta, jóvenes, vivienda, trabajo digno…La misma línea que GKS, sin exteriorizar referencias a la línea política salvo declararse marxista leninista sin que nadie destaque esta ideología tan letal para la democracia. Como nadie sabe el peligro que esto supone, tira millas.
Muchos medios y estética perro flauta con posturas tipo Julio Anguita sin ser Julio Anguita que en lo suyo era coherente, cosa que Rufian no lo es. Veremos lo que da de si esta prédica unionista y si solo va a servir para dividir más a la Izquierda o para que Rufián tenga un escaño que ERC no le facilitará.
