LA AMNESIA COLECTIVA Y LA PLAZA ELÍPTICA

Martes 13 de enero de 2026

Se cumplen cien años de un edificio emblemático de Bilbao, el Hotel Carlton, que no fue solo hotel, sino sede de la presidencia del primer gobierno vasco presidido por el Lehendakari Agirre. Bajo el balcón, un gran letrero ponía LENDAKARITZA

El ayuntamiento de Bilbao estaba presidido en 1936  por el republicano Ernesto Ercoreka que fue expulsado de su despacho para entregárselo a José María de Areilza, activista de la derecha más hostil y que no había sido elegido por nadie. Botín de guerra.

Le vemos en ésta foto en la puerta del Carlton vestido de falangista y levantando el brazo el día que quitado el cartel de Lendakaritza, su dictatorial corporación decide quitarle el nombre  a la plaza que se llamaba Señorío de VIzcaya, pero en todo Bilbao se le conocía como Elíptica, por el nombre del alcalde la dictadura de Primo de Rivera, Federico Moyua. Eran tiempos de crueldad y asesinatos y momentos de la peor represión en Bilbao  que fueron los tiempos de Areilza como alcalde. Persecución e imposición y fusilamientos de gudaris, milicianos y republicanos.

Es increíble como el intento del alcalde de Bilbao, Josu Ortuondo, de retomar el nombre de Elíptica como lo hizo con la Plaza Circular ,no ha sido llevado a cabo  para ser nombrada Plaza Elíptica. Es increíble.

Hoy hablando de esta Amnesia Colectiva traigo a continuación el trabajo en la Vanguardia de su ex director Marius Carol que dice así:

“El filósofo George Santanaya escribió un epigrama que sigue siendo válido tres cuartos de siglo después: “Los que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”. Santanaya nació en Madrid, creció en Boston (enseñó en Harvard) y murió en Roma, en 1952. La ignorancia de la historia es algo que siempre ha preocupado a los sabios. En los últimos años, los historiadores se han dedicado a investigar el grado de conocimiento de los ciudadanos sobre su pasado.

En el Reino Unido, tres de cada cuatro británicos tienen alguna idea sobre la batalla de Waterloo. Los más jóvenes creen que es una canción de Abba, y las personas mayores, que es una estación de tren. En EE.UU., Gallup puso de manifiesto el gran desconocimiento de la historia de los norteamericanos: cada vez menos encuestados eran capaces de asociar a Hitler con Alemania, Napoleón con Francia o Churchill con Inglaterra. No es de extrañar que volvamos a tropezar en las mismas piedras.

Solo desde la ignorancia de la historia se entiende que crezcan los ultras

El catedrático emérito de Historia de la Universidad de Cambridge Peter Burke ha escrito que el mundo vive una especie de amnesia colectiva que puede tener graves consecuencias. A su juicio, en España el recuerdo de la Guerra Civil contribuyó al retorno de la democracia, pues unió a los demócratas más allá de sus ideologías. Y ahora, cuando prácticamente nadie recuerda la guerra, la democracia parece cada vez más frágil.

El dilema del alacrán

Sorprende que en Chile haya ganado las elecciones José Antonio Kast, el hijo de un militar afiliado al partido nazi que respaldó al general Pinochet cuando en 1973 dio un golpe de Estado en el que abolió la democracia. Entonces fueron ejecutadas más de tres mil personas y 30.000 chilenos sufrieron torturas y prisión por defender las libertades. Cuando todavía se están investigando los crímenes del dictador, Kast muestra su admiración por él. Y la gente le vota.

La internacional ultra avanza, conquistando países y ganando cuotas de poder. Disponen de dinero, de la protección de los líderes supremos y de la complicidad de los millonarios de las tecnológicas. Pero sin historia no hay paraíso. Su conocimiento es indispensable para no regresar al pasado, en unos tiempos en que los ignorantes amenazan el planeta”.

Esto dice bien Marius Carol. Y es verdad. Nadie sabe, o muy pocos, que el  Hotel Carlton fue sede del primer gobierno vasco y que Areilza, el que llamó ratas a los bizkaitarra diciendo que la guerra había sido una victoria militar  le puso el nombre de Moyúa, un alcalde la dictadura, a la Plaza más importante de la Villa.

Y esto ocurre, entre otras cosas por falta absoluta de sensibilidad y de respeto a nuestra historia.

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