NO ESTOY DE ACUERDO NI CON MOYUA NI CON FRAGA IRIBARNE

Sábado 21 de febrero de 2026

Este viernes le he escuchado al alcalde de Bilbao Juan M. Aburto anunciar su retiro de dos meses para proceder a la recuperación de una operación de cadera. Le deseo una pronta y feliz recuperación.

Pero, permítaseme, con todos los respetos, discrepar de él como el alcalde ha discrepado del presidente del EBB en relación a su postura de no revelar el origen de los detenidos a quien defendió hacerlo. Aburto explicó su diferencia remachando que es leal al EAJ-PNV. Yo también lo soy, pero discrepo de algo que me parece grave. Y lo argumento.

No es de recibo  que en el centro de Bilbao en su mejor Plaza se mantenga el nombre del alcalde Federico Moyua, puesto ahí a dedo por la dictadura de Primo de Rivera, que no fue cualquier cosa, sino una dictadura sin partidos, sin libertad de expresión y con persecución de quien disentía. No fue una dictablanda sino una dictadura. Y para colmo, entrada las tropas sublevadas a Bilbao el 19 de junio de 1937, el alcalde Areilza impuesto por los sangrientos militares, recuérdese a Mola amenazando de que si Bizkaia no se rendía arrasaría con ella, y mientras se procedía al fusilamiento de gudaris, milicianos y responsables en la prisión de Larrinaga, en pleno del robado ayuntamiento  acordó llamar a la Plaza Elíptica, Plaza de Federico Moyua. Y ahí sigue.

En tiempos del alcalde Ortuondo se cambió el nombre de  la Plaza España por Plaza Ciircular, porque así lo era antes de la dictadura y sin embargo no se cambió el nombre de Moyua porque en aquel tiempo eran demasiado bocado esos dos cambios y se esperaba, como así amenazaron, una campaña salvaje de El Correo español ya que quitarle el nombre de Plaza España y de Avenida del Ejército y ponerle del Lehendakari Agirre, lográndose esto con José Mari Gorordo, era poco menos que desatar la guerra. El alcalde Castañares había recuperado el nombre de Sabino Arana a la Avda de José Antonio Primo de Rivera y a la calle Autonomía que la llamaron Gregorio Balparda.

Lo que se hizo, ante las presiones sufridas fue algo épico. De hecho Vox lo tiene en su programa. Y quedó a la espera de mejor ocasión, que llegó con la aprobación de la ley de Memoria Histórica y posteriormente de Memoria Democrática. Aburto encargó un informe técnico y ya se sabe. De Roma viene lo que a Roma va. Y nos dijo que no.

Pasó algo parecido con el escudo con el águila franquista en el edificio de la Hacienda de la Plaza Elíptica. El alcalde Iñaki Azkuna encargó el informe  que como en el caso de Aburto dio como resultado que no era  procedente.

Y le recuerdo al presidente del BBB enfurecido con razón, Javier Atutxa, exigirle a Azkuna el cambio del escudo y Azkuna obedeció. Es simple cuestión de sensibilidad democrática.

Me ha suscitado este recuerdo la iniciativa de diez partidos del Senado solicitando se quite el busto del ministro franquista Manuel Fraga Iribarne, a quien conocí de senador, del pasillo del Senado. Lo hacen al calor de la conmemoración del 50 aniversario de los sucesos de Gasteiz, aunque  a decir verdad, Fraga era ministro de Gobernación y estaba de viaje en Alemania ocupando su puesto Adolfo Suárez.

Pero efectivamente, Fraga no tiene por qué estar en ese pasillo. El PP de la época lo colocó con nocturnidad pues el PSOE había puesto el de Ramón Rubial. La diferencia era sustancial. Rubial se pasó media vida tras las rejas y Fraga Iribarne se pasó media vida metiendo a la cárcel a mucha gente. Bingen Zubiri, Joseba Goikoetxea y yo mismo estuvimos tres días en la Comisaría bajo su mandato por propaganda ilegal.

Y recuerdo como el mes de enero del 2013, aprovechando que no había actividad legislativa, el presidente del Senado Pío García Escudero, con el ministro de Justicia Ruiz Gallardón, la ministra Ana Pastor, el entonces presidente de la Xunta Alberto Nuñez Feijóo, la secretaria del PP, M. Dolores de Cospedal, la Mesa y senadores del PP nos sorprendieron colocando el dichoso busto, regalo del Grupo Popular. Por eso me ha parecido excelente la iniciativa que diez partidos, entre ellos el PNV, soliciten lo saquen de allí en aplicación de la Ley de Memoria Democrática ya que Manuel Fraga fue un ministro de la dictadura de Franco y participó en el Consejo de ministros  en  1963 cuando se decidió fusilar al dirigente comunista Julián Grimau y no solo eso, sino trabajó para explicar internacionalmente aquel asesinato que generó un grave conflicto de imagen al régimen. Fraga era Ministro de Información y Turismo que nosotros llamábamos de Deformación y Cinismo.

No entiendo pues como se pide la eliminación del busto de Franco, iniciativa acertada, y se sigue manteniendo el nombre de un alcalde de la dictadura de Primo de Rivera y, para más Inri, colocado dicho nombre por el alcalde franquista Areilza, el del discurso en el Coliseo Albia aquel que bramó diciendo que la guerra la habían perdido los amigos de Agirre y  lo de ellos aquello era una victoria militar.

Me parece incomprensible. Y que no se me diga que Moyua hizo algunas cosas buenas en Bilbao. No opinaban así los habitantes de Begoña y Deusto, con ayuntamiento propio, cuando les anexionaron a la fuerza y los incorporaron a Bilbao sin respetar sus derechos pero puestos a medir las cosas de esta manera es como si te dicen que Franco fue un dictador bueno porque construyó pantanos. No es un argumento ni serio, ni democrático. Por eso, haría bien el alcalde de Bilbao en cambiar el nombre de la Plaza a como se le ha conocido siempre. Plaza Elíptica.

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