PP y PSOE son los grandes responsables de esta situación de corrupción generalizada.

Jueves 31 de enero de 2013

El delito, el abuso, el robo es algo inherente al hombre a su condición humana. Está en la esencia de sus pasiones y sus debilidades. Es pues una realidad y una evidencia. Pero ante ella solo caben dos reacciones: la inhibición que la fomenta o el estricto control que la depura.

Hay suficientes sistemas de control. EI Banco de España lo tiene, pero Zapatero nombró a Fernández Ordoñez y éste miró para otro lado. La Comisión Nacional del Mercado de Valores existe, pero gente venal deja de controlar operaciones extrañas. Y, finalmente, el Tribunal de Cuentas también tiene la gran responsabilidad de fiscalizarlo todo, pero sin embargo lo hace tarde, mal y sin tocar a los amigos.

No es de recibo que los Informes del Tribunal de Cuentas lleguen al Congreso cinco años después de su plazo. Y que no digan casi nada. ¿Por qué?. Sus miembros los eligen como canonjías el PP y el PSOE. Cuando gobierna uno, el otro es oposición, pero muy moderada. Y al revés. Una vergüenza democrática. Es la gran corruptela de la democracia. Unos señores, aparcados de sus partidos, cobrando sueldos inmerecidos y no interrumpiendo la digestión de nadie.

Según la Constitución sus funciones son éstas:

Artículo 136-1 El Tribunal de Cuentas es el supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado, así como del sector público.

Artículo 136-3 Los miembros del Tribunal de Cuentas gozarán de la misma independencia e inamovilidad y estarán sometidos a las mismas incompatibilidades que los Jueces.

Más claro agua. Pero no ejercen. Están comprados.

Mientras no haya un Tribunal de Cuentas con sus miembros elegidos entre los mejores economistas, los mejores detectives, los mejores sociólogos, los mejores abogados y que sean vitalicios y bien pagados para no estar al albur de la refriega política seguirán los Bárcenas, los Naseiro, los Palop, los Sanchís, el Caso Gurtel, Jesús Gil,… y ese largo etcétera que está haciendo de España una democracia de mordidas, coimas, sobres, influencias y delito. Empezando por la Casa Real.

Apuéstese por un Tribunal de Cuentas demoledor y mándese a los actuales representantes a su casa o esto no tiene remedio.

Mi nombre no es XX

Miércoles 30 de enero de 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cementerio  se llama de la Verbena y allí estuve yo el pasado lunes, junto con tres diputados y un senador (Dionisio García Carnero, Marisol Pérez, J.J. Nuet y Carles Campuzano) representantes de todos los partidos con objeto de visitar un cobertizo de aluminio donde en su centro había un profundo hoyo y  en el que en mesas separadas  chavales  jóvenes con pinceles e instrumental vario quitaban el barro a huesos y calaveras y  fichaban lo aparecido. Algo que en España es inconcebible en la lejana Guatemala, con todo el duro peso de su pasado, Io está siendo. Para que España se siga sintiendo  tan orgullosa de su raquítica Transición. Las fotos que acompañan este texto las saqué ese día. La visita la organizaron Sofía Duyos y Luis Nieto y nos recibió el subdirector del proyecto Jesús Suasnavar, a quien le mandé  el significado de  su apellido, así como una cooperante Noruega. Dirigen la Fundación de Antropología Forense de Guatemala.

Mi nombre NO es XX

«Con el apoyo de mi familia hoy tengo la esperanza de recuperar mi nombre, mi dignidad, y mi libertad…»

Durante el Conflicto Armado Interno ocurrido en Guatemala miles de personas inocentes murieron y más de 45.000 fueron víctimas de Desaparición Forzada, entre los años 1960 y 1996.

Muchas de estas víctimas fueron enterradas en cementerios públicos como XX, que es la denominación que se da en el país a las personas fallecidas que no han sido identificadas porque no portaban documentos personales.

Miles de familias guatemaltecas viven aún con dolor y tristeza por la ausencia de su familiar desaparecido, y siguen sin alcanzar la tranquilidad mental y espiritual.

Encontrar a estos familiares llena un vacío y completa la historia familiar. En las entrevistas que hacen las personas han declarado que «su familiar desaparecido no descansa en paz…» «que necesita un entierro digno, de acuerdo a sus creencias».

En otros casos la desaparición de la persona ha ocasionado problemas adicionales de carácter legal y/o administrativo en las familias.

Están creando dos bancos de datos de ADN

Todavía en Guatemala hay gente con miedo, pero también hay muchos que con una muestra de saliva, aportan el dato para que se vaya sabiendo quienes son esos XX y que estos datos además sirvan de pruebas en los juicios que se están desarrollando contra los responsables del genocidio, y que a diferencia de España, allí son delitos que no prescriben.

Están creando 2 bancos de datos de ADN:

Banco Genético de Desaparecidos (BGD) y Banco Genético de Familiares (BGF)

La FAFG contempla una serie de actividades e investigaciones antropológicas y arqueológicas en el área forense para establecer la Identidad de los restos encontrados. En el caso de las muestras de osamentas recuperadas de las fosas clandestinas no es posible compararlas con muestras directas debido a la falta o deterioro de artículos u objetos personales que permitan su identificación.

La falta de información y el mal estado de los restos óseos dio lugar a la implementación del Laboratorio de Genética Forense con el cual se harán comparaciones de ADN entre los restos óseos de las víctimas recuperadas y sus posibles familiares. Los análisis de ADN permitirán identificar si una persona pertenece a un grujo familiar determinado.

Todo muy macabro pero muy necesario en una sociedad democrática. Y lo vuelvo a recordar: En España no se hace.

Ante la abdicación holandesa el PSOE no es Juancarlista, es un partido monárquico

Martes 29 de enero de 2013

Es noticia que la reina de Holanda abdique. No debería serlo en el siglo XXI que una señora de 75 años diga que se va y que su hijo le va a suceder dentro de dos meses. En sociedades avanzadas esto debería ser un contrasentido. Pero lamentablemente es así. Una desgracia para la democracia. Sin embargo la gran diferencia con la monarquía española es que la abuela de la actual Beatriz, la reina Guillermina fue un símbolo contra los nazis. Tuvo que exiliarse y su regreso fue un acontecimiento democrático e histórico para Holanda. Aquí la familia real volvió de la mano de la dictadura y de un  general que fue colaborador de los nazis. La diferencia pues no es cualquier cosa.

Los parecidos entre Holanda y España en relación con la edad son manifiestos. Setenta y cinco años tiene uno, setenta y cinco tiene la otra señora. Cuarenta y cinco años tiene un heredero, cuarenta y cinco el otro. Aunque no tanto sus consortes. Letizia Rocasolano, que hoy parece que Eufemiano Fuentes le hubiera hecho una transfusión de sangre azul, nada tiene que ver con Máxima Zorreguieta. Hija ésta de un ministro del dictador Videla, no le dejaron a su padre ir a la boda de su hija y tuvo el tal Guillermo que pedir permiso al Parlamento para casarse con tal señora. Nada que ver con la obsequiosa España cañí ni con el Cardenal Rouco Varela que muy a gusto casó a una divorciada, por el mero hecho de ser la prometida de un Príncipe. Si hubiera sido tan solo la nieta de un taxista, todavía estaría haciendo cola.

Y el comentario final.

De portavoz del PSOE para comentar el hecho lo hizo Trinidad Jiménez. Puso cara de diva, colocó su mejor sonrisa y ante la pregunta de la abdicación o no del rey Juan Carlos contestó que eso correspondía a Su Majestad.

En un país de vasallos socialistas como es España es una buena respuesta. En un país de traidores a la historia de tantos socialistas que antes de ser fusilados gritaban ¡Viva la República!, es toda una manifestación de frivolidad y de imbecilidad de una señora que llamándose socialista le parece bien que un señor diga que se va cuando quiera, estando éste evidentemente cada vez más gagá, más torpe, y menos ejemplar y cada vez más claro que Urdangarin hizo lo que hizo tras ver lo que hacía su suegro.

Un socialista de verdad hubiera dicho que se vaya cuanto antes y que venga la República. Un socialista de pega como es la Sra. Jiménez contesta tan estúpidamente como lo ha hecho Trinidad Jiménez con lo que nos demuestran estos socialistas de pacotilla que no son Juancarlistas, sino monárquicos. Si fueran Juancarlistas, la monarquía acabaría con Juan Carlos. Al ser monárquicos, Trinidad Jiménez contesta como lo que es. Una cortesana, reverencia incluida,  de la Corte del Rey Juan Carlos. De vergüenza ajena.