El Lobby europeo a favor del eje mediterráneo se consolida y deja de lado el preferente por Irún

Jueves 14 de marzo de 2013

Núñez Feijoo se entrevistó este lunes en La Moncloa con Rajoy para preguntarle, entre otras cosas, por la conexión de Galicia con el AVE. No sé porqué, ya que en los presupuestos generales del estado, a los únicos que nos han metido un navajazo los del PP ha sido a la conexión vasca por Irún que es línea preferente comunitaria. Y es que esto funciona por lobbys. El gallego, el atlántico, el mediterráneo. Y de haber sido los primeros, seremos los últimos. Por no hacer no están haciendo ni el tramo Valladolid-Burgos.

Porque aquí la única verdad es que el lobby europeo a favor del corredor ferroviario euromediterráneo se consolida. Alrededor de 200 representantes del mundo empresarial, académico y sociedad civil de la UE y sus instituciones se reunieron en Bruselas en un acto organizado por la asociación Ferrmed con apoyo de Deutsche Bahn, FGC, y los puertos de Barcelona, Amberes y Rotterdam, entre otros.

Su objetivo, hacer lobby por la creación de un auténtico eje de transporte de mercancías por ferrocarril de Escandinavia a Algeciras. La conferencia, la quinta que organiza en la capital comunitaria, tuvo lugar en el Parlamento Europeo y miró esta vez más allá de la UE, debatiendo cómo desviar al ferrocarril parte del creciente tráfico de mercancías procedente de China e India.

Mucho ha llovido desde que en el 2005, un año después de su creación, Ferrmed se presentara en sociedad en Bruselas para defender un proyecto todavía por articular. Aunque la cuota de mercado del ferrocarril a nivel europeo sigue estancada, edición tras edición se ha constatado cómo algunas de sus reivindicaciones sobre el diseño de los corredores y sus estándares técnicos se abrían camino. La conferencia llega en un momento en que la UE, a propuesta de la Comisión Europea, debate considerar el proyecto de interés europeo y apoyar su construcción.

Joan Amorós, secretario general de Ferrmed, hablaba de «consolidación» pero sacaba enseguida la lista de deseos de la asociación, que cubren un mapa más amplio que la fachada mediterránea, como adaptar algunos tramos de la red para que puedan circular trenes de hasta 1,5 kilómetros. Y llamaba la atención sobre la necesidad de que el Gobierno español comprometa fondos a medio plazo, para apuntalar el ramal sur del corredor en España. El marcado tono técnico de la conferencia tuyo un contrapunto político con la intervención de Ramón Valcárcel, presidente del Comité de Regiones de la UE. «Se dice, y se dice mal, que España no apoyaría el corredor mediterráneo si no prospera a su vez el central. Simplemente quiero decir que eso es falso, lo diga un español, un antiespañol, un mandarín o un esquimal», apuntó en su calidad, dijo, de presidente de Murcia. Valcárcel se reunió después con la Comisión para defender el corredor mediterráneo. Para este señor, el estado español pasa por el Mediterráneo. Y luego nos dice que es el presidente del Comité de Regiones. Lo dicho. Al eje Atlántico lo han dejado de lado.

¡Menuda patada a Juan Pablo II!. Me alegro por el P. Arrupe

Miércoles 13 de marzo de 2013

Seguí en directo la aparición del nuevo Papa en el balcón de  la Plaza de San Pedro.  Es una ceremonia única.  En el siglo de la velocidad, del inmediatismo, de las malas formas toda esa liturgia, ropajes, fórmulas y ritos tienen su fascinación.  Un poco cada cierto tiempo está bien.  Y a la gente, mayoritariamente le entusiasma. La plaza estaba llena, y eso no se puede ni se debe ignorar. Recuerdo vivamente la sonrisa de Juan Pablo I y el impacto de su muerte. La valentía de Pablo VI ante Franco, la relación de Juan XXIII con la delegación vasca de Paris cuando era Cardenal Roncalli, nuncio en Francia. La petardez polaca de Wojtyla, y la campaña de Ratzinger para ser Papa. Esto interesa. Es la Edad Media hecha carne en el siglo XXI.

El nuevo Papa, Francisco I, ojalá hubiera tomado el nombre de Ignacio, Eneko o Iñaki I, es jesuita y seguramente lo pasó fatal cuando juan Pablo II trató de manera tan miserable al P. Arrupe.  Por eso me alegro, porque además los jesuitas les han ido sacando siempre de todos los países por ser gentes con buena cabeza y hechos muy significativos. Hasta La República los sacó de en medio.  La película La Misión habla de ello, lo mismo que lo fue Ignacio Ellacuria y sus teólogos de la liberación.  Y me alegro por el P. Sheifler y la Universidad de Deusto. Y me acuerdo del navarro euskaldun San Francisco Javier y del P. Garate.

No tengo ni idea de quien es este monseñor.  Parece un hombre frágil y tímido y con poca marcha, pero igual nos da más de una sorpresa.  La Iglesia necesita mandar a la actual Curia al paro, incorporar a la mujer, acercarse al mundo y denunciar los excesos de los poderosos. Cristo los sacó del templo. Rouco no estará feliz. Esa plaza de San Pedro llena y enfervorizada, esas televisiones del mundo en cadena, nos indican que todavía la Iglesia tiene mucho que decir. Y ojalá lo diga este argentino.

“¿Cuántas divisiones tiene el Papa?” Le preguntaba Stalin a Churchill.  Pues mira.  El comunismo fue barrido y ahí está Patxi I bendiciendo a los fieles y los argentinos como locos.  Seguramente vendrá a Loyola porque habrá estado ya en  Loyola, cosa que pisó fugazmente Juan Pablo II de mala manera ,con pocas ganas y sin elegancia.

Me alegro por el P. Arrupe. Me alegro por los jesuitas vascos. Me alegro porque no sea un italiano. Zorionak Patxi!!

 

Cospedal: “María Dolores nunca me ha dicho que no”. Eso es lo malo

Martes 12 de marzo de 2013

A Mariano Rajoy le gusta ser dueño de sus tiempos. Y si no los controla deja que estos se pudran. Y aunque huelan, él sigue en sus trece. De alguna manera está consiguiendo que la dimisión de la ministra Ana Mato comience a ser superada y va a seguir esta estrategia con el caso Bárcenas al que ni nombra. Como si no fuera con él y como si no hubiera sido tesorero del PP este sinvergüenza durante 22 años. Es una manera extraña de hacer política pero a eso le ayuda su mayoría absoluta, su flema, el desastre del PSOE, el chavismo de IU y hasta la crisis económica.

Pero él hace sus movimientos. El lunes lo vimos. No había quien se acercara al Ritz. Allí estaban como en una misa pontifical todos los que tienen algo, buscan algo, o necesitan se les vea. Hasta Esperanza Aguirre estuvo aplaudiendo a la pareja clave. Rajoy y Cospedal. Un spot del día de los enamorados no les hubiera salido mejor. “María Dolores nunca me ha dicho que NO”,  decía D. Mariano. Y la Sra. Cospedal en éxtasis. Y los demás aplaudiendo aquella horterada.

A Mariano Rajoy no le gusta hablar muy claro sobre los temas internos, así que los rajoyólogos se concentran en interpretar sus gestos. Todo el PP habla de tres cosas: el escándalo de Luis Bárcenas, la división interna y [Enlace roto.] El presidente no se refirió a ninguna de las tres, pero todo en el acto del lunes, un desayuno con casi 1.000 personas y máxima expectación en el que Rajoy presentó a la número dos del PP, estaba pensando para lanzar un mensaje: ella tiene todo su apoyo, no va a haber cambios y de Bárcenas él sigue sin querer hablar. “Cospedal ennoblece la vocación de servicio público”, llegó a decir. “Siempre me he sentido muy apoyada”, remató ella. ¡Qué bonito!.

El encuentro, celebrado en el hotel Ritz de Madrid convertido el lunes en un búnker de policías y enormes coches oficiales de políticos, empresarios y embajadores -hasta 90 delegaciones- era un auténtico monumento a las apariencias y al pelotismo. [Enlace roto.]. El Gobierno se queja en privado de que el PP no le protege lo suficiente, pero allí estaban seis ministros entusiastas con las loas de Rajoy a Cospedal.

Los empresarios también critican en privado la situación política, pero allí estaban algunos de los más importantes mostrando su apoyo a la secretaria general del PP, entre ellos José Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) o Baldomero Falcones (FCC). Y muchos en el partido ven el caso Bankia como eje de los males del Gobierno, pero allí estaba Rodrigo Rato en el desayuno departiendo con sus compañeros del PP. Rato busca protegerse.

Tanto Rajoy como Cospedal hablaron de “ejemplaridad” y de abrirse a la sociedad, aunque la presión por la corrupción y la crisis es de tal calibre que el PP solo puede organizar actos en lugares cerrados por temor a las protestas, y aun así se rodea de policía, como el lunes en el Ritz, aunque en realidad solo hubiera unas 40 personas con carteles contra los desahucios y exigiendo soluciones a las preferentes. Dos mundos, el oficial y el oficioso, que pocas veces como el lunes estuvieron tan lejos.

Los máximos responsables del PP escenificaron unidad en el primer acto público multitudinario desde la cumbre intermunicipal celebrada en enero. Rajoy se deshizo en elogios. “Cospedal es la persona que nunca me dijo que no”, aseguró antes de citarla como “ejemplo a seguir en un tiempo en el que son necesarias conductas y actuaciones eficaces y ejemplares”.

Y todo esto por la necesidad de aparentar unidad. Y todos sonriendo y mintiendo. Cosas de la vaciedad política de la Villa y Corte.