LA “ACRITÚ” DEL LIDER QUE HABLABA “SIN ACRITÚ”.

Miércoles 11 de febrero de 2026

Impactó ayer Felipe González diciendo que no votará en elecciones por los candidatos de su partido socialista sino en blanco. Criticó duramente al ministro Oscar Puente cuando dijo que Pedro Sánchez “es el puto amo y si hay un puto amo el resto son siervos”. Se olvidó cuando Benegas le llamó a él “Dios” y los demás simples mortales. Y dijo que está más lejos de Bildu que de Vox. Nunca lo hubiera dicho cuando firmamos el Pacto de Madrid.

No es el Felipe González que conocí y con quien negociamos. Es un hombre dolido y cabreado. Pero habiendo sido la personificación del PSOE y el responsable de su inmenso éxito durante décadas y de los diez millones de votos en 1982, se duele que le digan que se vaya. Lógico. A tu abuelo no le dices en público que se vaya al asilo  sin consecuencias aunque te den ganas de ello. Tienes que aguantar si consideras que un partido es algo más que una máquina y sobre todo si crees que es una familia y que a tus cercanos le llamas “compañero”.

Y es que la política y la vida es así. Ocurrió asimismo con Xabier Arzalluz, con Pujol, con Fraga, con Anguita….¿ley de vida?. Pues muy mala ley de vida. El no estar en primera fila no tiene que ser un salvoconducto al cementerio, a la boca callada, a la inanidad. Al no ser consultado en nada incluso a ser irrespetado. Es tu obra y los viejos reaccionan si no se les respeta al dejarles de lado y fuera de su obra. Con razón.

¿Tú me excluyes?. Yo te excluyo. Y además no tengo nada que perder.

Séneca decía que la política es “complicidad sin amistad” cuando debería ser “complicidad con amistad”. Y cuando eso ocurre, se nota y la gente vota a partidos engrasados, ilusionados, respetados y sin fisuras, no a gallineros ni a partidos ensimismados en su todos contra todos, ni a los que llevan a los abuelos al asilo.

Pero para eso se necesitan líderes con empatía, con sentimientos, con mirada larga, con humanidad.

Me consta que esto lo inició Zapatero. A un Pope como Felipe González no se le puede dejar de lado. Hay que aguantarle, te guste o no, porque de lo contrario vas a tener éstas reacciones tan ácidas y dichas además por un hombre que iniciaba sus parlamentos diciendo, “sin acritú”.

Zapatero ha sido nefasto en muchas cosas y encima como ex presidente se enfrentó con él a cuenta de su asqueroso y antidemocrático apoyo a la dictadura chavista cuando Felipe, experto en ese mundo americano desde su relación con Torrijos, Carlos Andrés Pérez, Fidel Castro y  varios más  le dijo al indeseable correligionario que estaba blanqueando una dictadura.

Todo esto lo agudizó Pedro Sánchez que no ha contado con Felipe para absolutamente nada. Si es verdad que es un ex, y que González no es un modelo de ternura, pero es aquel quien con Guerra sacó al PSOE de la clandestinidad y siendo cierto que por edad y jubilación no está en primera línea eso no significa que se irrespete su “autoritas” ni que  esté muerto, como al parecer les gustaría a los actuales dirigentes del PSOE. Y me consta que la desafección de los veteranos del PSOE con Sánchez nace del desprecio que han sentido de la dirección del Partido contra ellos,  al no contar para nada con dos generaciones ni tener la menor deferencia con nadie. Es la política kleenex. Y eso se paga. Quien puede lo más, puede lo menos.

Detrás de todas éstas crisis siempre hay un corazoncito sangrando.

Y, finalmente. El PSE necesita más del PNV que el PNV del PSE. Digo esto porque me pareció intolerable la admonición irrespetuosa del Consejero Denis Itxaso contra el Lehendakari Imanol Pradales por la fotografía que el alcalde de Donostia le pidió a Pradales y los dos se sacaron en los terrenos de Loiola. A fin de cuentas esto se logró por los cinco votos del PNV a Sánchez y no por gestión alguna de Andueza ni de Itxaso en Madrid.

Son cabreos y discrepancias a resolver en el Consejo de Gobierno y no protagonizar el deprimente espectáculo que se ha dado. Yo le sugeriría al Lehendakari que si se produce algo parecido a futuro, cese de manera inmediata al Consejero de turno. ¿Desde cuándo es tolerable que un Consejero critique a su jefe en público como si estuviéramos en una aula de la ikastola?.

Y una máxima en política. El que tiene el poder y no lo ejerce, que no se queje.

Pues eso.

LA DESPEDIDA DE CARLOS HERNANDEZ.

Martes 10 de febrero de 2026

Conocí en pasillos del Congreso a Carlos Hernández fallecido el 2 de febrero a los 56 años. Era el corresponsal parlamentario de A3 en 1990. Y tuve de él siempre un gran concepto. Discreto, respetuoso, trabajador, curioso por la historia y reivindicador de las víctimas de la guerra. Natural de Huesca, recibió varios premios por su labor periodística y publicó varios libros relacionados con los represaliados de la dictadura franquista. Fue corresponsal de guerra y director de documentales.

Estando en Bagdad junto a otros miembros de la prensa internacional, el camarógrafo y reportero José Couso que  asimismo  trabajaba por encargo con ETB, murió a causa del ataque del ejército estadounidense al Hotel Palestina. Desde ese momento, junto  varios periodistas, Carlos se implicó por conseguir justicia para Couso y que se persiguiera a los responsables  de su muerte.

Como digo, tuve mucha relación con él aquellos años y he sentido que el cáncer se lo llevara, no sin antes despedirse con una  impresionante carta que demuestra su valía e  integridad.

Escribió así:

“Querido lector, querida lectora. Te confieso que, por primera vez desde que soy periodista, desearía que no estuvieras leyendo mi artículo. Estoy seguro de que entiendes el motivo: si lo estás haciendo es que ya no ando por este mundo… ni por ningún otro. Me he muerto. ¡Joder!, qué fuerte resulta escribir esto, pero es así. Me he muerto y no quiero marcharme sin despedirme y compartir unas últimas reflexiones con vosotr@s.

He sido una persona muy afortunada. Lo fui desde que nací, porque lo hice en un país europeo que, aunque aún estaba sometido al yugo franquista, muy pronto comenzó a progresar económica, social y políticamente hasta convertirse en una nación del primer mundo. El azar y solo el azar hizo que mi destino fuera infinitamente más cómodo y fácil que el de cientos de millones de niños y niñas que ven la primera luz en regiones azotadas por el hambre, la pobreza y la guerra. En este momento tan duro por el que estoy pasando, creo que no tengo derecho a quejarme ni a lamentarme. ¿Cómo voy a victimizarme conociendo estas desigualdades e injusticias históricas? ¿Cómo puedo lamentar mi suerte viendo lo que está ocurriendo, ahora mismo, en África, Afganistán, Ucrania, Yemen, Irán o Gaza? Gaza, Cisjordania… Palestina… No te lo puedo asegurar porque no sé qué ocurrirá, pero creo que mi último pensamiento, la última imagen que pasará por mi cerebro antes de apagarse será la de los niños masacrados en Gaza y la de los palestinos supervivientes afrontando un terrible futuro. Lo que sí sé es que me iré sin comprender las razones por las que la comunidad internacional ha decidido permanecer impasible mientras Israel perpetra un genocidio delante de sus narices… transmitido en directo, minuto a minuto, masacre a masacre.

He sido una persona muy afortunada porque mis padres y mi hermano me educaron para ser libre y tener una mentalidad crítica. Crecer en una familia humilde, en un barrio obrero de Madrid, me inculcó unos valores que me marcaron para siempre. Unos valores que se vieron mejorados y reforzados gracias a la personalidad, fortaleza, inteligencia y bondad de mi eterna compañera de vida. Decidí ser periodista porque realmente creía que informando con rigor y honestidad se podía mejorar este mundo. Lo creía y lo sigo creyendo. Soy consciente de que en mi carrera profesional he cometido errores, he tragado con algunas cosas (creo que pocas) que debería haber rechazado y que no he sido, ni mucho menos, un periodista perfecto. Pese a ello, miro hacia atrás y lo que veo no me disgusta. Puedo decir que nunca, nunca he mentido ni he manipulado ni he ocultado información. Siempre que he informado, ya fuera desde Madrid, Bilbao, Sevilla, Kabul, Jerusalén o Bagdad, he intentado ser crítico con el poder, he intentado contar lo que pasaba y he intentado dar voz a quienes no la tenían. Voz a las víctimas, crítica para los verdugos. Sin equidistancias. Sin ambigüedades. Por ello, estoy especialmente orgulloso de no haber ascendido todo lo que habría podido ascender e incluso de haber sido despedido por intentar ser fiel a mis principios. De veteranos colegas de profesión aprendí las, que yo considero, dos máximas del periodismo:

1.- Objetividad no es sinónimo de neutralidad. Contar la realidad con objetividad te obliga, casi siempre, a no ser neutral. Si hay un agresor y un agredido, un mentiroso y un honesto, un corrupto y un honrado, tu misión es describir esa situación con claridad y contundencia. Harto estoy de quienes creen que ser periodista es contar, sin filtros, la versión de ambas partes, sin plantearse la veracidad de las mismas o, lo que es peor y más frecuente, sabiendo que una de ellas es incierta. 

2.- Para ser buen periodista es imprescindible ser una buena persona.

Yo siempre añado una tercera máxima. El periodismo no es una profesión más. De nuestro trabajo depende que la sociedad pueda ejercer su derecho a estar bien informada. De nuestro trabajo, aunque no solo de él, depende la libertad, la igualdad y la democracia. Por eso no caben excusas para mentir u ocultar. En caso de hacerlo se nos deberían exigir responsabilidades profesionales e incluso penales. Deberíamos ser como los jueces (léase “como deberían ser los jueces”), a los que se les puede imputar y castigar por prevaricación, pero, para ello, también tendríamos que tener unas condiciones de estabilidad y dignidad laboral acordes a nuestra responsabilidad. En cualquier caso y por muy precaria que sea su situación, aquí va mi último consejo a mis colegas, especialmente a los más jóvenes: no toleréis la manipulación, no os autocensuréis, no os refugiéis bajo la excusa del miedo a perder el trabajo… luchad el enfoque de cada noticia. Sed objetivos, no neutrales. Sed buenos periodistas siendo buenas personas.

Son muchos los periodistas que actúan así, contra viento y marea. Tengo el privilegio de que algunos de ellos y de ellas sean, además, amigos. A todos y todas os mando un enorme abrazo y, sobre todo, os doy las gracias por ser como sois. No cambiéis nunca. Merece la pena. 

Al resto, a los mercenarios de la información, solo os lanzo dos preguntas: ¿Os compensa el dinero y/o la fama que ganáis a cambio del daño que provocáis? ¿Podéis dormir tranquilos después de hacer lo que hacéis? Nunca es tarde para hacer lo correcto.

He sido afortunado porque he conocido la política desde dentro y desde fuera. He visto miserias, egos desorbitados y sectarismo, pero también grandeza. Si algo aprendí en mi vida es que ¡no!, no todos los políticos son iguales. Hay hombres y mujeres que, realmente, creen que su misión es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas que les votaron y que no les votaron. Para ellos, estar en política no es ningún chollo: estar expuesto permanentemente al foco mediático, a los insultos, al escrutinio de cada uno de sus actos, al acoso a sus familias… Casi todos podrían ganar más dinero en la empresa privada sin tener que soportar ese desorbitado precio personal que les supone el cargo. 

Es obvio que hay también otros políticos, demasiados, movidos por intereses mucho más espurios como la corrupción y el ansia infinita de poder. Hay que luchar contra ellos, cambiar innumerables cosas y mejorar todo el sistema, pero hay que hacerlo desde la propia política. Hay que hacerlo desde la política porque todo en la vida es política o está condicionado por ella. Cuidado, por tanto, con quienes arremeten contra ella, contra los partidos, los sindicatos y la democracia. La alternativa a la democracia es la dictadura, aunque la bauticen con cualquier atractivo eufemismo. La alternativa a los partidos y a los sindicatos es el partido único y el sindicato vertical. Hay mucho, muchísimo que mejorar, pero el camino no es el que nos muestra la extrema derecha mundial.

He sido afortunado por dedicar la última etapa de mi vida profesional a investigar y difundir la historia reciente de nuestro país. Conocer a supervivientes de los campos de concentración nazis y de los campos de concentración franquistas, así como a sus familiares, ha sido uno de los mejores regalos que me ha dado la vida. Las víctimas del nazismo y de otras dictaduras no dejaron de repetir que el fascismo no había muerto, que seguía agazapado esperando el momento de resurgir. Por eso era, es y será tan importante conocer la Historia. Mirar atrás es la mejor forma de afrontar el presente, no repetir errores y estar preparado para las amenazas futuras. Mirar atrás te demuestra que la libertad, la vida y la democracia nunca están garantizadas y, por tanto, debemos luchar, cada día, por preservarlas. De alguna manera, ese convencimiento es el que me llevó a escribir la que será mi única novela. En ella intento advertir de lo que se os viene encima si no lo remediáis. Aunque se publicó recientemente, la pensé y redacté cuando Trump aún no había ganado las elecciones y yo creía tener una larga vida por delante. Repasándola ahora, me suena a testamento del que no tocaría ni una coma. Por favor, por vuestro bien, creed a Anne Watts.

Termino ya. Una persona joven, muy querida, que era consciente de que su final podía llegar en cualquier momento, me dijo: “La vida es un privilegio”. Entonces no supe valorar sus palabras. Querido lector, lectora: exprime la vida, sé feliz, valora lo que de verdad importa, huye de lo tóxico y practica la empatía… mucha empatía. 

Me voy dando las gracias a todo el personal de la sanidad pública española que personifico en la que ha sido mi oncóloga hasta el final, una persona admirable y una profesional inmensa, la doctora Verónica Calderero. Gracias a todos y todas por el trato y la atención exquisita que me habéis dado. Me concedisteis una prórroga que he aprovechado al máximo. Gracias también a los científicos que trabajan para mejorar y alargar nuestra existencia. Gracias, en general, a lo que llamamos “lo público”. La sanidad, la educación y el resto de servicios públicos marcan la diferencia entre una sociedad justa e igualitaria y una masa de individuos gobernados por la ley de la selva.

Me gustaría concluir este artículo diciendo que voy a reunirme con José Couso, con Ricardo Ortega, con Mayka, con Jesús Martín, con Ramón Lobo, con Belén Miguel, con Paloma y con tantos amigos, amigas y familiares que he perdido en estos años. Me gustaría decirlo, pero no creo en ningún dios. Mientras escribo estas últimas líneas soy consciente de que solo tengo por delante un fundido a negro. Un fundido a negro que, paradójicamente, es el que le da sentido a nuestra existencia.”

EITB CENSURA A MARIA CORINA MACHADO 

Lunes 9 de febrero de 2026

Si ustedes vieron el informativo de EITB el sábado al mediodía y lo hubieran grabado, podrían llevarlo a la EHU para su estudio en relación a como manipular la realidad saltándose la máxima de que la democracia es un régimen de opinión pública, que la dirección de informativos de EITB manipula diariamente. Fue una vergüenza constatada por los miles de venezolanos indignados que desgraciadamente lo vieron.

Si se fijan el héroe de la jornada fue el ex presidente Rodríguez Zapatero al que le ha faltado tiempo para tratar de aprovecharse de la nueva situación creada tras la captura de un dictador sin entrañas como Nicolás Maduro. Ahora trabaja en Caracas para dividir a la oposición. Todavía hoy es el día en el que no ha reconocido la victoria de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado. Le da igual.

Lo malo es que Mikel Reparaz, jefe de internacional de ETB, no quiere darse cuenta que el antichavismo en Euzkadi está contado, Llega al 93% como se comprobó el 28 de julio de 2024 cuando se produjeron las elecciones venezolanas. Sin embargo con una falta de profesionalidad y equilibrio y neutralidad total, en un claro abuso de posición dominante, el solo informa para ese 7% residual vinculado a Bildu, Podemos, Sumar, ELA y LAB. Grupos que han mantenido la dictadura estos 26 años. Nada nuevo. Es la tónica de su gestión que encima  blanquea con charlas en la BBK hablando de lo mal y bien que anda el mundo.

Y para lograrlo hay que anular informativamente a María Corina Machado que siendo Premio Nobel de la Paz ha desaparecido de todos los informativos. Y sin embargo existe y se mueve

La líder estuvo con los senadores estadounidenses y de esa reunión salió esta censurada información para EITB: María Corina Machado desenmascara el plan macabro de Delcy Rodríguez y el régimen para engañar al mundo.

El aire en Washington se podía cortar con un cuchillo. En una reunión que marcará un antes y un después en la historia de la liberación venezolana, María Corina Machado, la líder indiscutible de la resistencia y hoy figura central de la transición, soltó una verdad que ha dejado a los senadores de Estados Unidos en estado de shock y a los aliados del régimen temblando.

Con la firmeza que la caracteriza, Machado lanzó una advertencia incendiaria que debería resonar en cada capital del mundo libre: el régimen de Nicolás Maduro está activando su arma más letal, la «fábrica de ganar tiempo», y lo está haciendo a través de figuras como Delcy Rodríguez.

El «Manual de la Estafa»: La eficiencia del mal

María Corina fue implacable. No se anduvo con rodeos diplomáticos. «Quiero advertir que, si hay algo que este régimen ha sabido hacer con eficiencia en el pasado, ha sido ganar tiempo y aprovecharse de los esfuerzos realizados de buena fe», sentenció ante un panel de senadores que escuchaban en silencio sepulcral.

Esta frase es una puñalada directa al corazón de quienes, desde la ingenuidad o la complicidad, siguen proponiendo mesas de diálogo infinitas. Machado ha identificado el cáncer de la negociación fallida: el régimen no dialoga para ceder, dialoga para respirar. Cada vez que Maduro se ve acorralado por las sanciones o el hambre del pueblo, envía a sus peones para simular una apertura que nunca llega.

Es una táctica de supervivencia parasitaria: succionan la esperanza de los venezolanos y la paciencia de la comunidad internacional para perpetuarse un día más en el poder.

Delcy Rodríguez: La cara del engaño

La mención de Delcy Rodríguez no fue casualidad. 

En los pasillos de Washington y Bruselas, algunos sectores intentan pintar a la vicepresidenta del régimen como un «ala moderada» o un puente para la transición. María Corina demolió esa fantasía con un mazo de realidad: «Delcy Rodríguez es parte del régimen».

Punto. 

Sin matices. Sin medias tintas.

Tratar de negociar con Delcy es, según la visión de Machado, tratar de negociar con el verdugo mientras este afila la guillotina. La advertencia es clara para los senadores estadounidenses: no se dejen seducir por el lenguaje técnico o los modales de seda de la cúpula madurista. 

Debajo de los trajes caros y los discursos sobre «soberanía», solo hay una estructura criminal que busca inmunidad.

La mentira de la «Inversión Real» en un país en ruinas

Uno de los puntos más polémicos y realistas de su intervención fue el económico. 

Mientras el régimen intenta desesperadamente vender una imagen de «Venezuela se arregló» para atraer capitales extranjeros, Machado puso sobre la mesa la cifra de la vergüenza: un país donde el 86 % de la población vive en pobreza.

«No hay manera de que un país con estos índices pueda atraer inversión real», afirmó con la contundencia de quien conoce el hambre de su gente.

¿Quién en su sano juicio invertiría miles de millones en una nación donde no hay seguridad jurídica, donde la infraestructura eléctrica colapsa y donde la mano de obra está sumida en la desnutrición? La respuesta es sencilla: nadie que sea honesto. Los únicos que «invierten» en la Venezuela de Maduro son los lavadores de dinero, las mafias internacionales y las potencias que buscan saquear recursos a precio de gallina flaca a cambio de apoyo político.

La inversión real, la que crea empleos, la que levanta fábricas y trae progreso, solo llegará cuando la tiranía sea un mal recuerdo y la democracia regrese de la mano de la libertad de mercado y el respeto a la propiedad privada.

El mensaje a los Estados Unidos: ¡No más oxígeno!

La reunión con los senadores no fue una simple visita de cortesía; fue una exigencia de acción. Machado dejó claro que cualquier alivio de presión, cualquier concesión de licencias petroleras o cualquier reconocimiento a los enviados de Maduro es, en la práctica, una traición a los millones de venezolanos que votaron por un cambio.

El régimen está herido, pero no muerto. Su estrategia actual es la de la «normalización». 

Quieren que el mundo se acostumbre a su presencia, que acepten la miseria del 86 % como una fatalidad geográfica y que vean a Delcy y a Maduro como interlocutores válidos.

María Corina ha roto ese guion. Ha ido a la capital del mundo libre a decir que la buena fe de la comunidad internacional ha sido el combustible de la dictadura.