LO QUE ESCRIBÍ HACE ONCE AÑOS.

Jueves 21 de mayo 2026

El 25 de noviembre de 2015, va a hacer once años, escribí este post que rescato. Y lo hago para que se compruebe que lo que decimos de Rodríguez Zapatero, viene de lejos. Se iniciaba una relación que en esta década ha ido a más y mientras el venezolano emigraba y los presos sufrían y el país quedaba en manos cubanas, Zapatero iniciaba, con la máscara de la intermediación y los presos sus negocios de “Análisis Relevante” y metía a sus hijas en el chanchullo.

He aquí lo escrito hace once años:

De que José Luís Rodríguez Zapatero es un insustancial nadie duda. De que ha sido un pésimo presidente, tampoco. De que creyendo que no utilizar la palabra crisis para describir lo que estaba ocurriendo da una visión de su intelecto. Pero que ahora se vaya a Caracas a las elecciones legislativas del 6 de diciembre tras la nefasta política que él y Moratinos llevaron con Chávez, es de juzgado de guardia y deja muy mal a Felipe González y a Pedro Sánchez que ha denunciado reiteradamente las atrocidades de la dictadura bolivariana y ha encargado al senador por Burgos, Ander Gil estar muy cerca de la oposición venezolana.

Moratinos nunca nos hizo caso a García Carnero y a mí cuando denunciábamos la deriva del militar golpista. Puso en Caracas al desaprensivo e interesado de Raúl Morodo que no solo le rió las gracias a Chávez sino que después de dejar la embajada hizo negocios con los bolivarianos. Y cuando el Rey le dijo a Chávez aquello de «¿Por qué no te callas?», allí fue solícito Moratinos y Zapatero a tratar de hacer las paces con el venezolano mientras Bono le vendía fragatas. Un horror de política, mientras el régimen cubano enfeudaba un país independiente como Venezuela y le chupaba hasta la última gota de petróleo.

Zapatero fue quien planteó lo del «Diálogo de Civilizaciones» que ya hemos visto donde ha quedado y el artífice de haberse llevado fatal con los Estados Unidos que le aislaron del contexto internacional. Entre eso y no saber ni palabra de inglés, Zapatero en sus siete años de mandato solo hizo el ridículo. Y ahora lo sigue haciendo.

Y ahora, ocioso y contando nubes como está, no se le ocurre mejor cosa que mientras a sus compañeros Maduro veta nuestra  entrada como Observadores en las elecciones él acepta semejante encargo con ayuda del inefable Margallo que le pone a su disposición la embajada para en dos días hacer un informe electoral favorable al régimen autoritario de aquel país.

Como ex presidente, podía haber seguido en el Consejo de Estado, pero ha elegido la dictadura venezolana.

No me extraña que Maduro y sus represores estén contentos con llevarse a su país la sonrisa bobalicona de este caballero que tratará de blanquear un régimen con presos políticos, sin libertad de expresión, con inseguridad ciudadana, con desabastecimiento, con casi dos millones de venezolanos fuera del país al no poder soportar el cutrerío de un sistema que se creyó pasaba al basurero de la historia tras la caída del Muro de Berlín.

Pero ahí irá Don José Luís creyéndose importante, aunque es un cero a la izquierda en casi todo, como «principal observador internacional en las elecciones venezolanas». Se irá el 1 de diciembre y si abre los ojos comprobará cómo la oposición no tiene acceso a los medios públicos de información, cómo se detienen a sus candidatos y se les niega la posibilidad de presentarse con subterfugios de garito, cómo el presidente de la Asamblea Diosdado Cabello hará todo lo posible para no perder su puesto y de cómo insulta semanalmente desde su programa «Con el Mazo dando», cómo el 80% de expectativa de voto que tiene la oposición se convertirá en la mitad gracias a las trampas de un gobierno corrupto y corruptor.

Todo eso lo verán los verdaderos Observadores democráticos que puedan llegar a Venezuela, pero no Zapatero amigo del régimen.

¿Qué pensará de esta invitación Felipe González?

¿Qué pensará de esta barrabasada el nuevo presidente argentino Macri que nada más ser elegido el domingo pidió la expulsión de Venezuela de Mercosur?.

¿Qué pensarán los encarcelados por esta atroz dictadura que utiliza una cárcel que llaman La Tumba?

Pero esto a Zapatero le importa un pito.

Él está contento con lo que ha dicho el gobierno venezolano que ha destacado la relevancia de que un ex Presidente español tenga un papel significativo en un proceso electoral en su país.

Maduro sabe que Rodríguez Zapatero es públicamente adversado en su partido por la inmensa torta que les dejó así como que pinta en España menos que Maximino en Haro. Por eso lo utiliza. Y él se deja utilizar para sentirse importante fuera, lo que no es en una España que bien le conoce.

¡Qué vergüenza!. Y ¡Qué asco!.

RODRIGUEZ  ZAPATERO  BLANQUEADOR DE LA DICTADURA CHAVISTA.

Martes 19 de mayo de 2026

Esta foto es de agosto de 2015. Fui con Arzalluz y Erkorteka al entierro de Txiki Benegas en el cementerio  de Polloe en Donostia. Txiki había sido secretario de organización del PSOE y una persona clave. Había nacido en Caracas. Al entierro  vino Pedro Sánchez. Se le ve en la foto. Nos conocíamos del Congreso y de la Comisión en la que estábamos. Yo acababa de llegar de un viaje a Venezuela de tratar de visitar a los presos de la dictadura de Chávez-Maduro. No nos habían dejado verles. Y eso que representábamos al PSOE, PP, CIU y PNV.

El gobierno Zapatero estaba apoyando el chavismo. Sánchez me dijo ese día que él quería cambiar el apoyo a la dictadura por el apoyo a la democracia. Era en ese momento su idea. Pero entre Podemos y sobre todo Rodríguez Zapatero, le hicieron cambiar de registro de la noche al día. Otra sería la historia hoy  de haber conservado Pedro Sánchez aquel impulso ético.

Me pasó  con el Sr. Borbón. Lo denuncié.  Me cayeron encima. El tiempo me dio la razón. Era un  corrupto  miserable, un mujeriego, un indeseable protegido por la censura. Ya no lo duda nadie. No fue así al principio.

Y me ha pasado con Rodríguez Zapatero. Llegúe con él al Congreso en 1986. Le conozco. Vi lo que hizo siendo presidente con Chávez y luego con Maduro. Denuncié a su embajador Raúl Morodo. No hicieron caso. Morodo y su hijo, el embajador de España, han sido condenados a cárcel y multa por corrupción. Nadie quiere hablar de eso. Lo nombró y protegió Zapatero. Nos ninguneó.

Dije que Zapatero no era mediador de nada. Para mediar te tienen que aceptar las dos partes. El solo representaba al chavismo al que blanqueaba.

Nunca nos ayudó en nada. Nunca habló con la oposición. Nunca reconoció las elecciones amañadas. Nunca reconoció la victoria de la oposición. Todo era falso, aunque no sus efusividades con Maduro y Delcy Rodríguez en Miraflores. Ha sido el más sucio blanqueador de una dictadura infame. Eso si, con la capa de blanco armiño tapando sus harapos.

Nunca quiso informarse con los que sabían y sabíamos algo de lo que estaba ocurriendo en Venezuela. Lógico. Hacía negocios él y sus hijas.

Un ex presidente del gobierno tiene un status especial. Viajes, dos asistentes, automóvil, despacho, pero quería más y más. Para él y sus hijas.

En  los mítines daba clases de moral pero en el día a día hacía negocios con su amigo Julio Martínez y una consultoría con el rimbombante nombre de “Analisis Relevante”. El Relevante era él. Abría las puertas. Ábalos lo ha reconocido en sede judicial.

Tenía un socio y amigo al que llaman Julito Martínez. Hacía footing con él. Para evitar la cobertura de satélite a su móvil se colocaban en zona de sombra, de no cobertura. ¿Qué ocultaba un ex presidente?..

¿Esa debe ser la conducta de un ex presidente que podía haber vivido  tranquilamente en el Consejo de Estado y hacer pedagogía política en lugar de negocios con una cruel y asquerosa dictadura?. Pues no. Lo de él eran los negocios.

Rodríguez Zapatero, y no solo por Manos limpias, sino, mucho antes, el Fiscal Anticorrupción está acusado de: Organización Criminal. Falsedad Documental.           Tráfico de influencias.

Acusaciones muy graves, que el Fiscal, con indicios, habrá de demostrar. Yo me las creo. Conozco al personaje y lo he denunciado hace mucho tiempo. Como con el Rey.

Ya lo verán ustedes.

Haría bien el PSOE de seguir el ejemplo del Presidente socialista de la Diputación de Cáceres, que solo ha pedido que la justicia investigue y llegue hasta el final.

Pues eso.

EL CHAVISMO NOSTÁLGICO SE RESISTE AL CHAVO-TRUMPISMO

Martes 19 de mayo de 2026

Miguel Henrique Otero

Coinciden los desencantados en que la desmovilización del chavismo, que comenzó en el 2012, no se detuvo nunca. Fue empeorando y no se produjo una verdadera respuesta para revertirla

Jorge y Delcy Rodríguez con Diosdado Cabello celebran la aprobación de la ley de Amnistía

Por «cierto chavismo» me refiero a militantes o a nostálgicos afectos a Chávez o a la idea de la revolución bolivariana, distintos del extremismo de los últimos miembros del PSUV; distintos del cinismo de enchufados y corruptos; distintos del pragmatismo sumiso de los funcionarios incompetentes y corruptos; distintos de las manadas feroces que, encima  de motocicletas, se especializan en el ataque a quienes protestan, especialmente si se trata de adultos mayores e indefensos; también distintos de la verborrea delirante del sujetos como Diosdado Cabello o Mario Silva.

Creo que en el esfuerzo por comprender qué está ocurriendo en lo que queda del chavismo y del madurismo, especialmente a partir del 3 de enero, es imprescindible reconocer que, a pesar de su tamaño cada vez más exiguo, no constituyen un cuerpo compacto y uniforme, unido e indiferenciado, sino lo contrario: se trata de un archipiélago, minado por las diferencias, los reclamos y las sospechas mutuas. El chavismo-madurismo es hoy algo menos que una colcha de retazos, cuyas partes están cada día más aisladas, distantes y con menos posibilidades de dialogar y establecer una plataforma de acción conjunta.

Con esto quiero adelantar que está ocurriendo lo previsible: un proceso de fragmentación y merma, pero con una peculiaridad: la de una total desvinculación, cuando no de rompimiento, entre los que gobiernan y las bases, es decir, un proceso de alejamiento irreversible, de suspensión de los vínculos entre los jefes y los reductos de militantes que sobreviven en algunos lugares de Venezuela, especialmente alrededor de los organismos del Estado, donde reciben ayudas y prebendas cada vez más modestas e insignificantes.

Entre esos pequeños grupos de izquierdistas dedicados al análisis, en reuniones a puerta cerrada -porque temen a las reacciones políticas, administrativas, legales o policiales de la cúpula-, o en eventos de carácter público, en los que el tono predominante es de eufemismos, se repiten una serie de preguntas, pero muy especialmente dos. La primera, cómo el poder ha venido a parar a esta esquina, es decir, cómo es posible que esté en curso una alianza o un matrimonio de intereses entre lo que Delcy Rodríguez y lo que Donald Trump representan respectivamente.

La segunda pregunta, cargada de incertidumbre y desazón, es qué pasará con el proyecto bolivariano, si todavía existe alguna posibilidad de darle oxígeno a un cuerpo político y social que casi no respira, que ha perdido la casi totalidad de la masa que lo componía, especialmente a partir del 2013, tras la muerte de Chávez y la toma del control del aparato gubernamental por parte de los clanes de MaduroFloresCabello Padrino López.

En las muchas respuestas a esas dos preguntas, interesa destacar algunas de ellas, no porque sean novedosas o sorpresivas, sino porque provienen del sustento político del régimen, incluso de personas que han sido funcionarios o que tuvieron una presencia significativa en la vocería gubernamental, no solo en tiempos de Chávez, sino incluso durante los mandatos ilegales e ilegítimos del reo Nicolás Maduro Moros.

Coinciden los desencantados en que la desmovilización del chavismo, que comenzó en el 2012, no se detuvo nunca. Fue empeorando y no se produjo una verdadera respuesta para revertirla. Afirman: no había interés. Sino justo lo contrario: el propósito expreso de recoger las energías del activismo y de la militancia callejera para otro posible momento.

Que el gobierno no haya convocado a una marcha el 1 de mayo del 2026 (por primera vez desde 1999), y que solo se haya producido un fracasado intento de la Central Bolivariana de Trabajadores (con los resultados que ya conocemos, el de una caminata que no alcanzó a sumar 200 personas), no es inesperado, ni un resquebrajamiento súbito, sino la consecuencia de una conducción, una «actitud» cada vez más cupular. Porque, dicen estas personas enfundadas en sus camisas rojas y unas boinas que parecen supervivencias de otro tiempo, las prioridades políticas fueron remplazadas por prioridades personales: escogieron una vida de riquezas, alto consumo y estilo lujoso. Se ha conformado una «burguesía chavista», que ya no permanece en las sombras, sino que se exhibe, y que ha protagonizado un giro radical en sus aspiraciones: ya no le interesa parecerse al pueblo, sino a la clase empresarial venezolana. «Imitan a los empresarios, quieren ser como ellos».

Sin embargo, es ante la otra pregunta, la de si la revolución bolivariana puede resurgir, no de sus cenizas sino de su mentalidad oligárquica, consumista y «neo burguesa»; si ante la acelerada implantación de un modelo chavo-trumpista, es decir, un país dedicado a unos determinados negocios en gran escala -petróleo y minería, primordialmente-, que crecerán para atender las demandas de unos mercados extranjeros específicos, si en un modelo donde el pueblo pasa a un segundo o tercer plano, a una tercera o cuarta prioridad, el ideal chavista tiene alguna posibilidad de rehacerse y volver a empezar.

La respuesta a estas preguntas -que, por cierto, pueden rastrearse en las redes sociales y en portales que se autodefinen como revolucionarios- son reveladoras del ánimo y de cuáles son las previsiones dominantes en estas células de nostálgicos rojos hacia el futuro: o hacen silencio o señalan que hay que esperar al surgimiento de un nuevo líder. En otras palabras: entre los nostálgicos de la revolución bolivariana, las expectativas hacia el régimen, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, tienden a cero. Se han evaporado.