Diario del covid-19 (21)

Y ahora, unos nuevos Pactos de La Moncloa. No sabe uno si cogerla llorona o descoyuntarse de la risa. Aunque quizá lo que verdaderamente debería hacerse sería buscar la fe perdida en el fondo de un baúl, hincarse de rodillas y ponerse a rezar en bucle ante la evidencia de que quien se ha erigido en autoridad máxima para sacarnos de esta no sabe por dónde le da el aire. Dejando de lado que, por más melaza que les hayan echado Victoria Prego y los apologetas de la Inmaculada Transición, aquellos acuerdos fueron un timo de la estampita a quienes los firmaron de buena fe, hace falta tener rostro para reclamar su reedición a modo de patente de corso para hacer lo que a Sánchez y a Iván Redondo les vaya saliendo de la sobaquera.

Por supuesto que la salida de una crisis endiablada como esta requeriría un gran consenso más allá de las siglas o las instituciones que se represente. Pero la condición de partida es la lealtad, la sinceridad y la disposición a consensuar las decisiones o, como poco, a someterlas a debate de pros y contras. No es, desgraciadamente, lo que ha venido haciendo Sánchez. La penúltima prueba es que sus ocurrencias más recientes, lo del Arca de Noé y los test a tutiplén por sorteo las supieron antes los medios amigos que los responsables políticos a los que se les pide respaldo.

6 comentarios en «Diario del covid-19 (21)»

  1. Claro, para eso les han abonado 15 millones de euros!
    Después del desastre de gestión durante febrero y el dia 8 de marzo, manifestaciones, partidos de fútbol y mítines, ahora
    solo les queda arreglarlo con marketing político.
    Es lo que se está viendo.
    Aunque tiemblo al pensar que gestión hubieran hecho pp,
    vox y ciudadanos.
    Simplemente, creo que estos gobernantes conocen más intrigas de sus partidos que la buena y seria gestión de un país.
    Qué pena!

  2. Ni siquiera son capaces de la menor autocrítica. Ni un puñetero análisis, nada. En lugae de eso, a montar una «máquina antibulos». En fin, la tontería humana.

  3. Y de mientras, sintiendo envidia de los políticos portugueses, que hacen oposición constructiva y brindan el apoyo (casi) incondicional al gobierno existente en estos tiempos de excepcionalidad. «Ten nervios de acero y toma las mejores decisiones, porque tu suerte es la suerte de Portugal», dijo el líder de la oposición portuguesa en sede parlamentaria, arrancando el aplauso de todo el arco parlamentario. A menudo (por los españoles) despreciados nuestros vecinos lusitanos, tan cercanos y tan lejanos…

  4. PSOE y UP con alarde de trompetas y tambores alrgan el confinamiento hasta el 26 de Abril.
    Los señores empresarios deciden que hay que volver a trabajar si queremos seguir comiendo caliente y para que quede constancia publican anuncios a toda página en la prensa alabando… a los empresarios.
    PSOE y UP ( de izquierdas ) dicen que bueno, que vale, que la cosa está ya bajando del famoso pico y que a partir del 14 de Abril pues que se pueden abrir las empresas no esenciales.
    Para ello PSOE y UP se comprometen entre tanto a realizar millones de pruebas para identificar a los señores trabajadores que estén contagiados con síntomas leves o sean asintomáticos pero que puedan contagiar.
    Como no llegan los tests suficientes pues PSOE y UP dicen que no pasa nada, que los señores trabajadores son fuertes y que al tajo.
    Si tienen mascarillas que se las pongan y si no, pues tampoco pasa nada.O sea, que lo tienen claro.
    Trump en su pais propone como solución, que la gente reze mucho.
    Aquí también lo tendremos que llevar a la práctica. Por santos y vírgenes que no quede.
    Con el Trifachito no obstante habría habido muchos más infectados y muertos, así que mal de muchos, pandemia.

  5. Los pactos de la Moncloa fueron unos acuerdos para, a cambio de cargarse el Movimiento, lograban la pacificación sindical ante medidas claramente perjudiciales para los trabajadores, y obtener, a cambio de algunas cesiones de tipo social, ya esperadas y obligatorias en un estado democrático, el apoyo parlamentario suficiente para la Legislatura de Suárez en al que se iba a redactar la Constitución. Las Cortes deberían haber sido constituyentes, es decir, elegidas expresamente para redactar la Constitución, para que, una vez aprobada, se disolvieran y convocar nuevas elecciones. Esto, Suárez no podía permitírselo, ya que la oposición del PSOE, PSP y PC Ciu Y PNV le superaban ampliamente y le podían impedir dirigir la operación «transición modelo».. para el status quo, eso sí.
    El resultado, en definitiva, fueron una contención de salarios inferior a la inflación brutal de entonces, unos sindicatos y CEOE domesticados, que hasta hoy mismo viven de las subvenciones del Estado, y unos cuadros del antiguo régimen instaurados, como se ha podido comprobar después, en toda la red del poder judicial, defensa, policía, y administración del Estado. A cambio de eso teníamos un Estado de corte democrático.
    Pero todo esto se hizo estando fuera de la Unión Europea y de la Otan, con Alemania y el Pentágono apoyando (y financiando) la creación de un chiringuito presentable.
    Ahora, ¿que es lo que hay que consensuar? Seguimos dependiendo de Alemania, pero ahora en contra, y el Pentágono lo que quiere es que pongamos más pasta en la Otan.
    Me parece que hay un excesivo dramatismo para conseguir embobarnos a todos con la épica de la cooperación, la grandeza del pueblo ante la emergencia nacional y otras formulas vacías, para en realidad ahorrarse medidas de control, correcto funcionamiento del estado de las autonomías y, en resumen llevarse el ascua a su sardina: recentralización y autocracia. ¿Apoyará Alemania (tanto financiera como políticamente), aparte de medidas de paños calientes (que eso sí, supongo, pero con deuda propia), por ejemplo mayores dotaciones al sistema sanitario, a la investigación de fármacos, a la incautación de los beneficios de la Banca y Eléctricas durante el año 2020 y 2021? (Es moralmente injusto que estas grandes empresas saquen partido de una crisis) .
    Habría que reinventar las prioridades del ampuloso «estado de derecho» que nos venden con negocios en servicios básicos, como educación, justicia y sanidad, y que a la hora de la verdad no aportan ni eficiencia, ni investigación, ni planificación, ni organización… Por ejemplo: crear una «reserva sanitaria» (hay militares en la reserva, reservas de petróleo, reservas de oro y divisas, fondo de reserva para pensiones.. ¿por qué un pais no va a tener una reserva para pandemias y otras catástrofes?: Médicos en la reserva, enfermeras en la reserva, incluso hoteles en la reserva.
    Lo público merece otro respeto; el Estado ya no nos debe proteger del enemigo, ni hacer cruzadas en Tierra Santa, ni mantener un imperio .. nos debe proteger de la naturaleza, del cambio climático, de los terremotos y los virus. Hay que dedicar los fondos públicos a ejércitos de investigadores, formación de profesionales, planificación y protocolos de asistencia, prevención… Hay que cambiar los miedos…
    Y eso sí que merecería unos pactos. Pero me parece que no van por ahí los tiros.

  6. Pues a mi, Javier, que se me han acabado las lagrimas y no se si reir o llorar, pues eso como el año pasado y el otro.

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