Pregunta a Zapatero sobre Bildu, Bin Laden y la Secretaria de Estado y los Derechos Humanos

El señor Presidente: Pregunta del senador Anasagasti.

Tiene la palabra su señoría.

El señor Anasagasti Olabeaga: Muchas gracias, señor presidente, y sobre todo le agradezco que haya tenido la atención de dar la bienvenida a nuestro compañero Joseba Zubia, que está aquí, afortunadamente, con nosotros.

Señor presidente, a usted le habrá llamado la atención esta pregunta que quizá no venga mucho a cuento habida cuenta de lo que está cayendo, y que quizá lo que a mí me correspondería en este momento sería formularle una pregunta sobre por qué Bildu o no puede presentarse a las elecciones, como ha dicho el lehendakari López, sobre todo haciendo mucho hincapié en que Eusko Alkartasuna y Alternatiba son partidos democráticos, pero ya sé que el presidente me iba a llamar a la cuestión.

 Por eso tengo que formularle la pregunta recordando a una persona que seguramente usted conoció, don Justino Azcárate, que fue senador por León y el primer presidente de la Comisión de Asuntos Iberoamericanos, y que gracias a él aquí hay una Comisión de Asuntos Iberoamericanos. De repente, el año pasado, el ministro Moratinos nos habló de una reforma del ministerio y eliminó la Secretaría de Estado de Asuntos Iberoamericanos. Nosotros le preguntamos el porqué y nos dijo que era para colocar la diplomacia ante el desafío de Lisboa, buscar mayor eficacia, racionalizar y priorizar las actuaciones. Sin embargo han pasado ocho meses y la situación es mucho peor; es decir, hemos tenido una comparecencia de la ministra Trinidad Jiménez en la sesión anterior, el ministro Jauregui nos ha informado sobre los bicentenarios, pero se ha perdido pulso, América ha perdido visualización y, sobre todo, tratamiento de manera adecuada, incluso parlamentariamente hablando, respecto a lo que había sido habitual en el pasado.

Por eso nosotros le pedimos que nos diga, señor presidente, si usted contempla la posibilidad en poco tiempo de reestructurar el Ministerio, porque a fin de cuentas es el chocolate del loro, y crear la secretaría de Estado de Iberoamérica.

Muchas gracias, señor presidente.

El señor Presidente: Gracias, señoría.

Tiene la palabra el presidente del Gobierno.

 El señor Presidente del Gobierno (Rodríguez Zapatero): Muchas gracias, señor presidente.

Señor Anasagasti, no me había advertido, pero puedo asegurarle que me produce una inmensa satisfacción ver al señor Zubia aquí, entre nosotros, parlamentario y senador al que valoramos extraordinariamente por sus cualidades humanas y por su compromiso democrático. (Aplausos.)

 Y, señor Anasagasti, es evidente que el Pisuerga pasa por donde pasa y que yo me voy a remitir al contenido de su pregunta. Simplemente diré que el señor Anasagasti puede entender bien que la actitud del Gobierno debe ser siempre de profundo respeto a las decisiones de los órganos jurisdiccionales, a las decisiones que se hayan producido y, por supuesto, a las que se tengan que producir. Creo que esa es la lógica actitud del Gobierno y en el caso del presidente del Gobierno aún mucho más obligada.

Sobre la pregunta que me hace, señor Anasagasti, debo decirle que según le escuchaba sentía que había una cierta contradicción, porque muchos grupos parlamentarios, entre ellos también el suyo, en el Congreso de manera singular, estuvieron durante un año prácticamente presentando iniciativas para que redujera el número de ministros, de altos cargos, para que en el período de reducción de nuestras disponibilidades presupuestarias redujera la estructura del Gobierno central. Así lo efectué y le puedo decir que esas misiones siempre son difíciles. Por supuesto que el Ministerio de Asuntos Exteriores se vio afectado: tal como su señoría plantea hoy, en concreto a través de la refundición de la Secretaría de Estado para Iberoamérica con la Secretaría de Estado para Asuntos Europeos. Pero le puedo asegurar, señor Anasagasti, que la relación política, la tarea política, la prioridad política que América Latina supone para nuestra política exterior no se ha visto afectada por esta nueva ubicación de la secretaría de estado de las políticas para Iberoamérica. Son, han sido y serán un eje prioritario de nuestra acción exterior. Le voy a dar algún dato que puede venir a corroborar esta afirmación de no afectación por el paso de la Secretaría de Estado de Asuntos Iberoamericanos a la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores.

Por ejemplo, se han incrementado los programas y los recursos destinados a la cooperación en la región; así, la ayuda oficial al desarrollo destinada a América Latina es ahora del 37,84% sobre el total de la ayuda oficial al desarrollo, cuando en 2009 era del  29,42%. Por tanto, América Latina es en este momento la región del mundo que centra más atención en la parte tan importante para nuestra acción exterior como es la de cooperación.

A lo largo del segundo semestre de 2010, como recordará el señor Anasagasti, hemos puesto en marcha iniciativas que sobre todo en el ámbito de la Unión Europea han tenido un gran impacto en América Latina. Así, en la Cumbre Unión Europea, América Latina y Caribe, que se celebró durante la presidencia rotatoria de la Unión Europea, se han acordado importantes materias en lo que afecta a los acuerdos Unión Europea−Centroamérica −acuerdos comerciales−, Unión Europea−Perú, Unión Europea−Colombia y las negociaciones entre la Unión Europea y Mercosur, además del acuerdo estratégico entre la Unión Europea y México, o el avance que se ha producido también en este período para la Fundación Unión Europea−Latinoamérica, sobre la que hay ya acuerdo de sede en Hamburgo. Le puedo asegurar que tanto nuestra diplomacia, a través de las embajadas y las consejería sectoriales en la región, han seguido trabajando en toda América Latina con el mismo impulso que, en alguna tarea tan especial en América Latina y el Caribe, como es nuestro compromiso con Haití, con el proceso de reconstrucción tras el terremoto del pasado año y con el reciente proceso electoral, se ha mantenido muy firme. España −cosa que, seguramente, le producirá satisfacción− es, conforme a los datos, el país que se sitúa como tercer donante bilateral del mundo hacia Haití y el primero de la Unión Europea, con un total, en el período 2010-2013, de 346 millones de euros para la reconstrucción de un país devastado, devastado por la historia de la pobreza, primero y segundo, por el terremoto.

Por supuesto que al más alto nivel he seguido manteniendo permanentes contactos y reuniones bilaterales con diversos presidentes de los distintos países de América Latina. También hemos trabajado de manera singular ante las autoridades cubanas y con la iglesia cubana, desde julio del pasado año, para el proceso de liberación de la totalidad de los presos políticos del llamado Grupo de los 75, en su mayoría acogidos, junto con sus familiares, en España. Yo sé que esto no se recuerda en casi ningún momento, pero hoy debo recordar, tratándose de América Latina y de la lucha por las libertades y por los derechos fundamentales, que hemos tenido una contribución decisiva al proceso de liberación masiva que ha habido en el Grupo de los 75 de presos cubanos.

Señor Anasagasti, entiendo objetivamente que no ha habido una pérdida de atención ni de prioridad política hacia Latinoamérica. Por ejemplo, respecto a otra vertiente, como es la económica, le puedo decir que las inversiones españolas en América Latina que, como saben, suelen tener un respaldo de la acción gubernamental, en 2010 se han empezado a recuperar −después de la caída como consecuencia de la crisis− y han aumentado en el último año un 9,5%, respecto a 2009. En definitiva, estos son algunos datos −su señoría los valorará− que, en mi opinión, avalan que la desaparición como secretaría específica de Asuntos Iberoamericanos no ha afectado para nada a la obligación que España tiene, que el Gobierno tiene, de dar una gran prioridad a América Latina en su política exterior.

Muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

El señor Presidente: Gracias.

Tiene la palabra, senador Anasagasti.

El señor Anasagasti Olabeaga. Gracias, señor presidente.

Me va a permitir, señor presidente Zapatero, que le conteste con un dicho venezolano en relación al apunte de contestación que me ha dado: “El niño que es llorón y la madre que lo pellizca”, es decir, si usted mete hidrógeno y oxígeno, siempre sale agua. Si el Gobierno llega a un pacto con quien sea, sale lo que ha salido en el Tribunal Supremo y creo que no es la mejor manera para normalizar una situación, sobre todo cuando se ha cumplido a rajatabla la Ley de partidos políticos.

Pero dicho esto, también le tengo que decir, en relación con algo que es actualidad, que a mí me parece muy bien, quizás, lo que ha ocurrido con Bin Laden, pero no me gusta, desde el punto de vista estético, que en Europa, donde no hay pena de muerte, se felicite por un asesinato. No nos gusta y simplemente quería decírselo, porque tiene que ver con América.

Y no me haga trampa respecto a la reducción de los ministerios, porque nosotros, efectivamente, pedimos reducción de ministerios, pero no del Ministerio de Asuntos Exteriores, concretamente del Ministerio de Asuntos Exteriores, no. Y, además, me remito a los hechos, señor presidente, porque hemos visto que las cosas no funcionan como funcionaban antes y no es una crítica personal a la actual ministra, ni a su equipo, porque, seguramente, no llegan a tanto frente, pero se resiente la actividad. Y me gustaría que usted dijera: ¡hombre, igual este señor tiene algo de razón! Pero no, usted siempre está a la defensiva y diciendo: no, no, no, aquí lo hacemos todo muy bien. Pues no, señor presidente. Hay algo que indudablemente tiene mucha importancia en la política exterior. Ya sé que la Constitución dice que la política interior y exterior la hace el Gobierno, pero, indudablemente, tiene que haber una cierta colaboración, una cierta entente, una cierta inteligencia, una cierta coordinación de esfuerzos para no perder fuerza en algunos temas que son vidriosos, por ejemplo, los derechos humanos.

Nosotros tenemos una seria crítica de fondo en relación con los derechos humanos. Usted, después de la última pregunta, me dijo: “vosotros no sabéis lo que hemos hecho en Túnez”. Pues no, tenía usted razón, no sabemos porque ustedes no informan y se puede informar desde el punto de vista público o de una manera discreta, pero hay una total opacidad, hay una especie de cerrazón para comunicar algo que es fundamental.                      

Uno, que tiene experiencia de muchos años en estas lides, recuerda lo que nos decía el ministro Fernández Ordoñez, que la ideología cabe en la punta de una servilleta y el resto son relaciones personales. Pero ahora no hay relaciones personales de ninguna clase y en política exterior convienen las relaciones personales y conviene una cierta inteligencia a la hora de actuar. 

Estamos muy preocupados y reconozco que se ha hecho un esfuerzo importantísimo en Cuba. Lo digo para que usted no diga que nosotros no reconocemos eso. Pero en Venezuela su política es un desastre total y nunca nos han hecho caso. Hay un juicio el 12 de mayo a la juez Afiuni. Se aprobó una moción en la Comisión de Asuntos iberoamericanos. La embajada española en Caracas no va a estar presente en ese juicio y nos parece una vergüenza, porque la judicatura internacional va a estar presente en ese juicio y en un momento en el que se están conculcando los derechos humanos, en los que hay restricción a la libertad de expresión tiene que haber algún tipo de respuesta y no simplemente la sonrisa pública. Queremos una actuación de más envergadura.

El otro día nosotros sacábamos a colación un informe de Amnistía Internacional. Usted puede sospechar. ¡Hombre, estos siempre andan con lo mismo! Pues no, en Amnistía Internacional, al ministro Jauregui le planteamos lo mismo, aparte de reconocer ellos los avances que ha habido en relación con el trabajo para eliminar la pena de muerte, había una crítica de fondo. La principal conclusión del informe es que los derechos humanos continúan sin ser un interés del Gobierno que usted preside, a defender con la misma firmeza que otros, como los económicos, energéticos o de seguridad. Esto se ve especialmente en las relaciones bilaterales de España con China, pero no con una alusión muy sencillita —porque los norteamericanos han sido incluso más contundentes— con la Federación Rusa, con Estados Unidos. Se felicita porque se mate a una persona, y estoy de acuerdo que es un asesino y que se tenía que haber hecho algo, pero la estética en Europa dice otra cosa en Colombia, Marruecos y Sahara Occidental o Guinea, que tiene una sensación de abandono terrible, donde el Gobierno español ha tenido una tímida actuación, guardando silencio o incluso mirando hacia otro lado ante las violaciones de derechos humanos con el objetivo de salvaguardar otros intereses.

Señor presidente, nosotros no queremos meterle el dedo en el ojo en política exterior. Fundamentalmente nuestra crítica es que no hay posibilidad de mantener una relación fluida con el Ministerio de Asuntos Exteriores en la actualidad. La había antes, no la hay ahora. Usted me podrá creer o no, pero tengo algo de experiencia y se lo digo contundentemente.

Muchas gracias, señor presidente.

El señor Presidente: Gracias, señoría.

Un comentario sobre “Pregunta a Zapatero sobre Bildu, Bin Laden y la Secretaria de Estado y los Derechos Humanos”

  1. Usted y su partido, tan voceros del «queremos decidir lo nuestro» -sin queres reconocer que tanbiés es lo nuestro- podrían trasladar ese afán plebiscitario al tema de la pena de muerte para ciertos delitos especialmente repugnantes y especialmente odiosos para muchos ciudadanos.

    Le animo a que usted y el PNV se unan al clamor popular que hay en toda España, materializado en los cientos y cientos de miles de firmas recogidas para la modificación de las penas de nuestro código Penal y aboguen,allí donte tengan voz, por la introducción de la cadena perpétua, cuando menos, para un reducido número de delitos gravísimos que nada tienene que ver con «delitos de opinión».

    Me importa poco que ello comporte una modificación de la Constitución vigente. La Constitución no es un texto inmutable y para cambiarlo basta con que haya un número suficiente de voluntades dispuestas a ello, en el Parlamento y en el Senado, dispuestas a producir ese cambio, de acuerdo con las propias previsiones constitucionales.

    Usted y su grupo político dan la matraca, un día sí y otro también, sobre su ensoñación de un País Vasco troceado de España pero se callan como xxxxx en relación con una demanda social existente, exteriorizada y firme, sobre el régimen de penas y su cumplimiento en España.

    Y usted, mal que le pese, es Senador en representación de todos los españoles ya que «no está sujeto a mandato imperativo alguno». A la mayoría no nos hace ningún caso en relación con el tema de las penas y en otros, sostiene puntos de vista contrarios al interñes general, ¿no le parece grave todo ello?

    Ahora a esperar la resolución del TC sobre el fraudulento Bildu.

    Saludos.

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