EL Poder Bolivariano reside en La Habana

Domingo 23 de febrero de 2020

Es posible que yo esté leyendo muchas novelas en estos tiempos de pereza oficial y vagancia de jubilación, y tenga a millón la imaginación. Cuando uno lee a Stephen King, Tom Clancy y ahora en esto últimos tiempos a Robert Ludlum y observa el nivel de coincidencias de muchos de sus textos a la venta en los estantes, con algunas realidades globales de la política internacional, siente que no es malo poner a correr adelante a las fantasías. Y esto lo digo teniendo calientica la reciente detención del tío del diputado presidente (e) de la república bolivariana de Venezuela, Juan Guaidó.

Antes de empezar a trillar el camino de la teoría, vamos a manejar unas realidades que no se pueden tapar. Solo para hacer una base del diseño especulativo al final. Ustedes dirán si tienen pertinencia.

En primer lugar, es indiscutible que el poder político que se asienta en la revolución bolivariana, no reside en Caracas, está en La Habana bajo el control del régimen cubano.

En segundo lugar, ese régimen castrista tiene enfrentado a Estados Unidos de Norteamérica desde hace 62 años, con subidas de tensión y periodos de relativa calma. El pico más alto de esos enfrentamientos fue en 1962 durante la crisis de los misiles, cuando el mundo estuvo al borde holocausto nuclear. En los periodos de relativa tranquilidad, en la época de la guerra fría, el régimen cubano intervino militarmente bajo la figura del internacionalismo proletario en muchos países. Granada, Siria, Angola, Panamá, República Dominicana, Nicaragua, El Congo, Siria, Etiopia, Venezuela, Bolivia fueron algunos de los países que sintieron la presencia de los efectivos militares cubanos en sus territorios para exportar el socialismo. Pero está allí, vivito y coleando, por encima del hambre y las privaciones del pueblo cubano.
Durante 62 años de revolución cubana, el régimen de La Habana ha curtido y refinado experiencia militar y ha pulido al máximo su maquinaria de guerra y se ha reforzado en prioridad en las áreas de inteligencia, propaganda y operaciones psicológicas. Las cárceles cubanas son el mayor terror para la disidencia política. Remítanse a los Gulags soviéticos, adáptenlos al Caribe y a la realidad actual venezolana.

Desde 1989, cuando empezó a desmoronarse la URSS y con ella el chorro de dólares que alimentaban la revolución, y después de la caída del muro de Berlín, los aprietos económicos del periodo especial obligaron al régimen de la isla a buscar soportes financieros para seguir en el camino de la exportación del socialismo, pero en particular, para enfrentar las dificultades domésticas. Los apremios de la economía empezaron a arrinconar políticamente a los revolucionarios de la sierra Maestra y los escrúpulos empezaron a suavizarse hacia los terrenos de los carteles de cocaína en Colombia con el enlace directo de las FARC y el ELN, hasta que el 6 de diciembre ganó las elecciones en Venezuela, Hugo Chávez y el petróleo, negado tajantemente en 1959 por el entonces presidente electo Rómulo Betancourt, pasó bajo control directo de Fidel Castro y sus barbudos.

Entonces, después de 62 años de revolución cubana, con toda la experiencia del intervencionismo militar antillano a nivel global, su enfrentamiento con la primera potencia del mundo, con todos los dineros del primer cartel de cocaína del planeta (FARC) y las rentas del petróleo venezolano, más la solidaridad política del sector progresista del mundo, con los servicios de inteligencia y contrainteligencia curtidos con la KGB, la Stasi y otras policías siniestras, y las alianzas políticas y militares con el terrorismo internacional, podemos afirmar responsablemente sobre una realidad, el régimen cubano (el verdadero poder en Venezuela) es un enemigo de cuidado. No está caído, no está asustado ni arrinconado. Y está ejerciendo el poder a sus anchas.

Vamos ahora a la gira.

El diputado y presidente (e) de la república bolivariana de Venezuela, Juan Guaidó, salió ¿clandestinamente? vía Colombia el 19 de enero de 2020 y permaneció fuera del país hasta el 11 de febrero de 2020. Durante 23 días sostuvo encuentros formales y oficiales en Colombia, Reino Unido, Francia, España, Canadá y Estados Unidos de Norteamérica, Sostuvo igualmente una reunión con otros mandatarios y ministros en el foro económico en Davos – Suiza, donde dio un discurso. El presidente Guaidó cerró su gira con una cerrada ovación en el congreso norteamericano, que le hicieron los demócratas y los republicanos durante la presentación del discurso del estado de la unión que hizo el presidente Donald Trump. Una reunión posterior en la Casa Blanca pronosticaba, al final, una gira exitosa.

A la hora de esta cuartilla todo es realidad, pero surgen unas preguntas. ¿Realmente fueron sorprendidas las agencias de inteligencia venezolanas con la salida del país de Juan Guaidó? Una pulida maquinaria de inteligencia que conoce hasta donde se come la arepa de reina pepiada el embajador de USA en Venezuela y al otro día sale retratado en La Hojilla o en Con el mazo dando, se le va a escapar el presidente Guaidó por alguno de los camellones que llevan hacia Colombia. ¿Ustedes de verdad se creen eso? ¿Qué hacían los servicios de inteligencia cubanos mientras tanto? ¿Qué reportaban? ¿Estaban inertes? Yo estoy seguro que los sistemas de contrainteligencia rojos en Colombia registraron la llegada de la comitiva al detalle. Y la siguieron estrechamente hasta su final en Maiquetía.

Juan José Márquez (El tío JJ) era el jefe de la avanzada de la gira (quienes han trabajado en Casa Militar saben las tareas de una avanzada) y llevaba al detalle todas las interioridades de la gira en Bogotá, Londres, Davos, Paris, Madrid, Ottawa, Washington y Miami. Además de la marcación hombre a hombre al presidente Juan Guaidó y al entorno de la comitiva ¿A quién creen ustedes que los servicios secretos cubanos le llevaban una estrecha marcación adicional? ¿Quién creen ustedes que llevaba una agenda personal más relajada pensando que no era importante para la inteligencia cubana? Ese mismo que ustedes piensan: el tío JJ. Y resulta que el tío JJ le llevaba al sobrino toda la agenda de jefes de estado y de gobierno con los que intercambió Guaidó. Inversionistas, políticos, militares, temas y asuntos personales del presidente Guaidó durante los 23 días que duró la gira. Es obvio que eso debe haber sido subido a la nube, debería haberse encriptado en la web y, es posible, que alguno de los dispositivos convencionales, un hard drive, pen drive, laptop, iPad o IPhone pueda haber recibido y viajado con esa información desde Miami en el avión de TAP el día 11 bajo la marcación hombre a hombre del G-2.

Ahora manejemos esto con el criterio siniestro de los servicios de inteligencia cubanos. Y aquí caemos en el campo de lo especulativo, pero con pertinencia. Si, el sobrino se metió en algún hotel durante la gira, y pidió algún servicio de acompañamiento de prepagos u otras cosas no tan ortodoxas, eso debe reposar en video en la oficina de algún jefe revolucionario en Caracas y servirá para doblar emocionalmente y quebrar moralmente al sobrino durante su etapa de reclusión en algunas de las celdas del régimen. Los gulags venezolanos, La Tumba, Ramo Verde y el Helicoide. Aún recuerdo como, en alguna oportunidad el mismo Fidel Castro ordenó grabar la habitación del hotel en México, donde se encontraba alojado su ¿amigo? Gabriel García Márquez.

El punto es cómo influirá eso en la moral del sobrino. Y como esa emocionalidad influirá en las dos tareas básicas para la recuperación de la democracia, la paz y el estado de derecho en Venezuela, es decir un llamado a elecciones o la demanda de una intervención militar, según y cómo la que le convenga a la revolución bolivariana y los integrantes de su nomenclatura. Y esa es la idea. Y allí apretaran las teclas del tío JJ. ¿Aguantará?

Probablemente JJ sin ningún tipo de formación ni condicionamiento para esas tareas relacionadas con la protección y seguridad de altas autoridades, no observó los protocolos de seguridad derivados. Eso lo cumple en la Casa Militar del presidente de la república, un oficial superior con curso de estado mayor y con la clara noción de las responsabilidades de estado que asume.

El teatro de la lady en red y la faramalla dentro del aeropuerto contra el sobrino, eran tareas para desviar la atención de la verdadera faena, la detención del tío JJ, la confiscación de los pendrives, los iPhone, el iPad y las Laptops, los documentos y todo lo relacionado con la gira ¿En qué momento se dieron cuenta de la detención? ¿Se entiende ahora porque el tío JJ y no el sobrino?

Tenemos 20 años subestimando al régimen y nos montamos en triunfalismos muy emocionales. ¡Están cagados! ¡Están asustados! ¡Están arrinconados! No es así. Es un plan. No se trata de Nicolás Maduro ni de Diosdado Cabello, se trata del régimen cubano. Al final nos encontramos de frente con la realidad, nos decepcionamos y caemos en una depresión general.

Me voy a mi hamaca, a continuar leyendo mi novela de Tom Clancy.

No vale, yo no creo.

Esto lo escribió el Cnel. Antonio Guevara Fernández.

2 comentarios sobre “EL Poder Bolivariano reside en La Habana”

  1. Y dale con Venezuela.

    «Granada, Siria, Angola, Panamá, República Dominicana, Nicaragua, El Congo, Siria, Etiopia, Venezuela, Bolivia fueron algunos de los países que sintieron la presencia de los efectivos militares cubanos en sus territorios para exportar el socialismo», ¿Y en cuantos países ha estado o están los EEUU para instaurar sus intereses, poniendo y derrocando gobiernos?, Chile, Panamá, Paraguay, Bolivia, Uruguay, Argentina, Haiti, Vietnam, Libano, Korea, Libia, Afghanistan, Pakistan, Sudan, Filipinas, Somalia, Yemen, ¿Y China que esta comprando literalmente Zambia?. ¿ Y Francia?.

    Y un Coronel hablando de libertades, …

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