LIEBRE POR GATO

Jueves 22 de octubre de 2026

Dicen que la cara es el espejo del alma. Suponiendo que el que tienes enfrente, tenga alma.

Pero hay políticos que dan el pego, aunque no tengan alma. Uno de ellos, y se lo ha dado a la izquierda hispana, es Gabriel Rufian. Mucha oposición y cabreo discursal, para quedar solo en el bla, bla escénico. Eso sí, impactante. Ni una mala palabra ni una buena acción.

Le recuerdo diciéndole a Puigdemont, siendo éste President  de la Generalitá, que si no proclamaba la independencia se dejaba comprar por 155 monedas de plata. Puigdemont no le hizo caso a Urkullu, pero si se lo hizo a éste calculador personaje y desde 2017 ha andado dando brincos por Europa  mientras al jefe de Rufián, Oriol Jonqueras, lo metieron en la cárcel, cosa que Rufian no sabe lo que es, más que para alguna visita a sus compañeros de partido que no de celda.

Y le tiene ojeriza a Junts. Y la cultiva con devoción. Los pone pringando en el hemiciclo, mascando las palabras, como si estuviera en un Saloon del Oeste. Gente más coherente que él.

A mi este tipo de personajes tan queridos por la Sexta y con un ego tan en la estratosfera, no me inspira la menor confianza. Todo lo contrario. Me echan para atrás.

Y la acaba de hacer. Y gorda.

Él podía haber influido en Irene Montero para que la Izquierda Desunida fuera  toda Unida. No lo hizo. Prefirió ser cabeza de ratón en Barcelona y en Madrid, a cola de león. Seguirá en el machito como catalán y español a la vez.

Seguramente a éste tipo le va la teatralidad y ser oposición predicadora, dando recados, mensajes y órdenes a los demás sobre lo que hacer, sin que él asuma  ninguna responsabilidad. Como con las 155 monedas. Jonqueras en la cárcel, él en la tribuna.

Y cree que diciendo compungido, como resumen, que han dado un espectáculo dantesco, la izquierda herida se la va a perdonar. Y a vivir que son solo cuatro años más de legislatura.

Va dado.

No sabe que los discursos están bien si no son solo palabras y palabrería. Obras son amores y no buenas razones.

Rufian le ha hecho pagar a Yolanda Díaz y a Sumar la traición de la Díaz a Podemos. Y eso de la unión de la izquierda le importa un pito.

Ocurre en la vida.

En un viaje parlamentario a China, el histórico diputado socialista, Pablo Castellano, en uno de esos mercados donde hay de todo nos dijo que tuviésemos cuidado no fuera que nos dieran liebre por gato. Y es que el gato era muy apreciado en aquellas remotas tierras y los vendían embotellados.

El cineasta argentino Oscar Peyrou comentaba que había una teoría que afirma que las cosas no son lo que parecen y hay otra que asegura lo contrario.

Esta pues es una situación que nos ha de preocupar, pues, decía, que  cada vez que inicio una conversación con alguien desconocido me pregunto si esa cara de idiota que tengo delante únicamente es una apariencia o realmente muestra la verdadera personalidad de mi interlocutor, aunque a veces acierto pues también dicen que la cara es el espejo del alma.

Pero nunca llegaba a una conclusión clara. A veces si, a veces no. Sin embargo hay algo que está claro. La gente muy inteligente tiene una expresión que revela esa condición, al igual que los muy tontos.

El problema surge con la mediocridad. Los seres normales pueden parecer ligeramente lúcidos o ligeramente idiotas. Tal vez la mirada sea uno de los sinos que me permiten acercarse más a la verdad.

Pero para no equivocarse, hay que definir primero el concepto de inteligencia, uno de los más controvertidos del vocabulario. Cada uno define la inteligencia  de un modo diferente y de acuerdo a sus intereses.

Para un odontólogo, por ejemplo, un colega que tenga gran habilidad manual para solucionar el problema de las caries es inteligente. Lo mismo ocurre con los empresarios o los banqueros, para quienes alguien que tenga éxito en sus negocios necesariamente tiene que ser inteligente, aunque  para otros solo sea un ladrón.

Para mí la inteligencia es una mezcla muy compleja de capacidad para resolver problemas, cultura y sentido del humor y de la ironía. Y que sea seria a la hora de cumplir lo que promete. La gente que reúne estas condiciones en grado sumo es muy escasa. A lo largo de estos años he conocido hasta cinco ejemplares de este tipo y todos ellos se burlaban de sí mismos y no se consideraban muy capaces.

Al contrario de los idiotas -que son legión- y suelen pensar que son auténticos genios .Y no le lleves la contraria.

Rufian parece ser un tipo inteligente, aunque sea un insolvente político, pero le puede el masajeo continuo de la Sexta. Terminó creyéndoselo. Ojalá le pasen factura y lo embotellen como a los gatos en China.

Si no lo hacen, así les irá a los del Frente Desunido donde un cantamañanas con discursos apocalípticos, pero con acciones de Jaimito, les volverá a llevar a la irrelevancia parlamentaria.

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