MERECIDO HOMENAJE AL CAPELLÁN DE BAKIO Y A SU AITA.

Miércoles 27 de agosto de 2025

Jon Aingeru Goikoetxea nació en Zeanuri el 27 de mayo de 1936. Me encontré con una placa en su recuerdo frente a  la capilla de Bakio. Bautizó a mis hijos Iker y Naiara en  Andra Mari, arriba. Un tipo jatorra. Un cura  de pueblo de los de antes. De los que daba gusto hablar con ellos.

Quise saber más de él, lamentando no haber hablado más con Don Jon y, al saber que era de Zeanuri, le pregunté a Iñaki García Uribe que se lo sabe todo de la zona, del Gorbeia, de su Cruz, de las piedras molares y del sursum corda. Es como Leizaola que sus compañeros, los Consejeros del primer Gobierno Vasco del 36 decían que si le preguntabas la hora, te contaba  la historia del reloj. Y el bueno y erudito de Iñaki  García Uribe me contó la historia del cura y de su aita Eleuterio.

Es una buena fotografía de nuestros antecesores, de su tiempo, costumbres y penalidades. Y a la vez de las gentes del EAJ-PNV.

Me dijo ésto:

Hubiera cumplido 80 años. Fue ordenado presbítero en la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen, de Bilbao, el 29 de junio de 1960 y su primer destino -1960 a 1964- fue como coadjutor de Dima. Posteriormente, fue ecónomo de Apatamonasterio y encargado de Arrazola y en años sucesivos, coadjutor de Santa María de Durango y encargado de La Magdalena; también coadjutor de Abadiano, de Lekeitio, de Arbaiztegi, Gerrikaitz, Murelaga y párroco de Meñaka y de Larrauri, y, hasta su jubilación, párroco de Santa María de Bakio.
Los que le han conocido de cerca destacan su lado humano “era un hombre de muy buen carácter y muy querido por todos”, explica Andoni Gerrikaetxebarria, compañero suyo presbítero. Andoni cuenta que sus condiscípulos cuando le saludaban le decían “Jon Aingeru: el mejor carácter del curso” y, los últimos años, él respondía, con una sonrisa: “Y mejorado”. Esta puede ser una las anécdotas que retratan a un hombre “encantador y muy querido por todos”. En Bakio, donde permaneció los últimos 20 años “era toda una institución”, explican quienes le trataron con asiduidad.

El abade era hijo de Eluterio Goikoetxea, alcalde del EAJ-PNV en la república en Zeanuri. El que construyó el primer refugio montañero de altura en Euzkadi.

El pasado 9 de julio, sábado, se cumplieron 100 años de la inauguración del refugio-hostería de Egiriñao (Gorbeia). Con motivo de este aniversario, el Ayuntamiento de Zeanuri recordó aquel hecho y rindió homenaje a su promotor: Eleuterio Goikoetxea. A los actos de Egiriñao acudieron  representantes de los tres clubs de montaña, actuales propietarios del refugio: Arnotegi Mendi Taldea, Bilbao Alpino Club y Juventus S. D.

Este es el refugio que construyo su aita. Cota 110 m de altitud. Allí tenemos la ermita más alta, también la levanto el aita del cura, de las 464 que nos quedan en Bizkaia.

Esta es la ermita de Nuestra Señora de las Nieves que el aita del abade levantó pues construyo el refugio en 1922 y no existía cultura de ir a comer y menos dormir en el monte y estaba sin huéspedes. Era un adelantado el alcalde peneuvero. Al año siguiente levanto esta pequeñita construcción que le costaría tres días hacerla y apalabró  a un cura de su pueblo y los domingos daba misa a  los pastores, cientos entonces, de Orozko y Zeanuri, iban a misa y a comer huevos con chorizo y una arroba de vino. Ahí empezó a facturar.

ELEUTERIO: UN PIONERO

Eleuterio Gokoetxea, aita del cura de Bakio, puede ser considerado como un pionero del turismo de montaña. 

A principios del siglo XX el montañismo estaba cobrando gran fuerza, y sobre todo durante el verano las sociedades de montaña organizaban numerosas excursiones a las cumbres de Euzkadi  y de los territorios vecinos. Algunos escritos de la época destacaban la naturaleza no competitiva de este deporte y su idoneidad para mejorar su condición física y moral.

Observando la cada vez mayor afluencia de excursionistas que, atraídos por el monte Gorbeia, se acercaban en el tranvía de Arratia a Zeanuri o Areatza/Villaro, Eleuterio Goikoetxea vio la oportunidad de mejorar sus ingresos abriendo un refugio-hostería en Egiriñao (Gorbeia), a 1.200 metros de altitud y cerca de la cruz del Gorbeia. Será el primer albergue de montaña de Euzkadi . Así, en el primer número de la revista Pyrenaica, que comenzó a publicarse en 1926 por la Federación de Montaña, aparecía el siguiente anuncio: “Refugio alpino del Gorbea (1.200 m.) (pensionado completo). Primera hostería-alpina en la Región Vasca. Dormitorios generales, literas sueltas y habitaciones separadas. Considerables rebajas en concurrencias numerosas. Domingos y festivos, misa en la gruta anexa. Pídanse catálogos: propietario, Eleuterio Goicoechea. Ceanuri (Vizcaya)”.

Además, muchos de estos excursionistas eran de personas con  posibilidades económicas. El refugio de Eleuterio ofrecía la posibilidad de pasar días en el Gorbeia, donde encontraban cobijo, comida y cama. José P. De Duñabeitia y Menchaca, socio número 1 de la Federación, decía en 1926: “Actualmente resulta muy cómoda, y siempre agradable, la estancia de varios días seguidos en este monte, pues merced al refugio-hospedería instalado en Iguiriñao, no hay que preocuparse de transportar las viandas alimenticias, ni de buscar chabolas, chozas, o refugios naturales en que guarecerse durante las noches, o por causa del mal tiempo, como nos veníamos obligados a hacerlo anteriormente”.

En el año 1924 Eleuterio amplió el refugio y según explica Antonio Ferrer en su libro “Nuestras montañas”, publicado en 1927, presentaba el siguiente aspecto: (…) Tiene el refugio la forma de una cruz y consta su interior de 16 camas para uso general y cuatro reservadas para la Diputación, un espacioso comedor y cocina al estilo vasco, además de un fogón corriente. También posee agua potable, que por medio de una tubería ha sido traída de la fuente de Lekuotz”.

Durante la guerra civil el refugio sufrió daños y el propio Eleuterio fue primeramente encarcelado y posteriormente desterrado; en total pasó siete años fuera de su pueblo y fueron su mujer, Guillerma, y sus hijos quienes tuvieron que hacerse cargo del negocio.

En 1942 la Delegación Vasca de la Federación Española de Montaña le propuso la compra del refugio y Eleuterio lo aceptó: la Federación adquirió dos partes y Eleuterio continuó manteniendo la propiedad de otra. La Federación le pagó 10.000 pesetas, utilizó otras 12.000 para el acondicionamiento y renovación de las partes adquiridas y lo reinauguró el 11 de julio de 1943.

Mientras tanto, Eleuterio y su familia continuaron con el negocio en la parte que quedó en su propiedad.

Eleuterio falleció el 1 de mayo de 1956 y en 1957 la familia vendió su parte a Bilbao Alpino Club: la viuda, Guillerma, y su hija Begoñe firmaron las escrituras de venta.

El mismo año 1957 la Federación puso en venta las dos partes que estaban en su propiedad: una la compró Juventus S. D. y la otra, Iberdrola.

Lo que en otra época fue el refugio de Eleuterio sigue hoy en día en Egiriñao, dividida en tres partes: una de ellas propiedad de Arnotegi Mendi Taldea, otra de Bilbao Alpino Club y una tercera de Juventus S. D. 

Popular entre sus vecinos

Aspecto que presenta actualmente el refugio de Egiriñao

Además de entre los montañeros, el refugio de Eleuterio —conocido en  su pueblo como “Eleuterioren txabola”— gozó de una gran popularidad y renombre a nivel local, como lo atestigua esta canción que sus amigos le cantaban en un tono jocoso.

Es una canción que conocen la mayoría de los vecinos de Zeanuri:

Zeanuritik baraurik

Urtetzen badezu

Gorbeiera orduko

Damutuko jatzu

Damutuko jatzu

Damutuko jatzu 

Zeanuritik baraurik

urtetzen badezu

Eleuterioren txabolan

Gosea franko izango da

Baita bere egarrie

Dalako gizon baragarrie

Eleuterio, Eleuterio, 

Eleuterio, Eleuterioren txabola.

ELEUTERIO GOIKOETXEA:

Eleuterio Goikoetxea Goikuria nació en Zeanuri el 1 de septiembre de 1888, en la casa de Zubiate, propiedad de la familia Rotaetxe, donde vivió. Su padre, Felipe Goikoetxea, fue administrador de los Rotaetxe, cargo que heredó Eleuterio. También trabajaba como constructor y como tasador de fincas, y fue empleado de la Junta de obras del Puerto de Bilbao. En su municipio era una persona respetada y a menudo le llamaban para hacer labores de mediador en conflictos vecinales.

El 23 de septiembre de 1915 contrajo matrimonio con Guillerma Uriarte y tuvieron 10 hijos: Andoni, Iñaki. Karmele, Mikel, Arantza, Elisabete, Begoñe y Jon Aingeru, y otros dos que fallecieron al de poco de nacer. 

Era un hombre con profundas convicciones religiosas —fue secretario de la Junta de Acción Católica de Zeanuri— y con inquietudes culturales —fue  representante de la agrupación “Zeanuriko Dantzariak” —.

Era miembro del PNV. En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 fue el candidato más votado y elegido alcalde entre los 10 concejales de diferentes ideologías que constituyeron el nuevo ayuntamiento, con 9 votos a favor y un voto en blanco. Por lo tanto, fue el primer alcalde de la II. República en Zeanuri. 

Durante la guerra civil, fue detenido y encarcelado en la cárcel de Larrinaga, donde permaneció tres años, tras los cuales fue desterrado de su pueblo,y estuvo en Oña (Burgos). En total, vivió siete años alejado de Zeanuri.   Tras la ocupación del bando militar sublevado, el informe que el nuevo ayuntamiento de Zeanuri remite a la “Comisión Provincial de Incautación de Bienes” del Gobierno Civil de Vizcaya, se daban los siguientes datos sobre Eleuterio Goikoetxea: “(…) durante el alzamiento desempeñó la alcaldia de Ceánuri y el cargo de Presidente del llamado Comité de Defensa que llevaba anejo el de Jefe de Orden Público. Fue separatista siempre y director de esta tendencia en su pueblo y por ello bien visto y consideradísimo en las altas esferas antiespañolas. La solvencia económica del mismo conocida consiste en la propiedad de una especie de Hotel de verano llamado refugio sito en el monte Gorbea que se estima unas 5.000 pesetas y otras 20.000 que se le suponen en metálico y esto aparte de los rendimientos que le dieran sus cargos de administrador de todos los Rotaetxes y su empleo de la Junta de obras del Puerto de Bilbao”. 

Se le puede considerar el precursor del turismo de montaña, ya que en 1922 inauguró en Egiriñao (Gorbea) el primer refugio de montaña de Euskal Herria.  En el año 1924 viendo la buena respuesta que estaba teniendo el refugio, lo amplió. Tanto para la construcción como para la posterior ampliación contó con subvenciones de la Diputación.  A pocos metros del refugio construyó también una pequeña ermita, existente actualmente, la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, donde en verano, los domingos y festivos los pastores, y montañeros podían oír misa. Se trata de un pequeño edificio de cemento, a modo de bóveda de cañón, empotrado en una ladera rocosa. Mide 3 x 2,25 y está cerrado por una pequeña verja de hierro que rodea la puerta de acceso.

Eleuterio Goikoetxea falleció el 1 de mayo de 1956, con 68 años, de un ataque al corazón.

AL PLAN ANTICORRUPCIÓN LE FALTA LA REELECCIÓN DE LOS POLÍTICOS.

Martes 26 de agosto de 2025

Leí el lunes este interesante trabajo sistematizado de Lourdes Pérez sobre las 15 medidas que serán discutidas y que al PP-Vox no le gustan absolutamente nada. El PP fue considerado, tras la sentencia Gürtel, el partido más corrupto de Europa.

Las medidas, si se aprueban son muy correctas y están bien pero falta, a mi juicio, una y muy importante y que es la no reelección de los políticos que manejan presupuestos. Presidentes, Ministros, Consejeros, Diputados regionales y provinciales.

No hay más que ver la corrupción de aquellos países que lo primero que sus mandamases autoritarios es cambiar la Constitución para ser reelegidos hasta la náusea.

Cuatro años, más una reelección, es lo que debiera ser la norma para actuar. En ocho años se pueden hacer muchas cosas y se evita parte de ese clientelismo que está ahogando la vida de aquellas democracias  que además carecen de un control democrático eficiente y actúan con pésimos controles, cuando actúan tapándose además los dos ojos.

Y he aquí el trabajo de Lourdes Pérez:

En una fecha tan intempestiva como el 9 de julio, el presidente Sánchez compareció ante el Congreso, forzado por la escandalera de la imputación y posterior ingreso en prisión de Santos Cerdán, para dar explicaciones y ofrecer como lenitivo el Plan Estatal de Lucha contra la corrupción. Un paquete de iniciativas elaboradas en colaboración con la OCDE, alguna de nuevo cuño y varias remozadas, que Fernando Jiménez Sánchez direcciona para este periódico con escepticismo, conociendo el percal de dónde viene el país y a la espera de que se desbroce “la pequeña letra”.

“La música puede sonar bien, pero al final todo depende del diseño, de a quien se pone al frente y con qué medios va a contar”, previene el catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Murcia, experto del Greco -el grupo de Estados contra la corrupción del Consejo de Europa que el 1 de agosto reprobó al Gobierno por inacción- y miembro del capítulo español de Transparencia Internacional. Jiménez se arranca con una reflexión de fondo, la de que el mejor “control” ante la comisión de posible ilícitos anidados en el sistema para por restringir “los incentivos de los actores” concernidos. Por trazar fronteras entre quienes prestan el servicio público y los políticos. Por pronunciar al funcionario “profesional e integro” y “echar a la calle” al que no lo sea. Y por evitar distorsiones como que ejercer de asesor en la Moncloa aúpe al nivel 30 de la Administración, el máximo, “aunque luego vuelvas a un instituto”. “¿Quieren ustedes conciencia?”. Pues compórtense de otra manera. Punto”, urge a los responsable políticos e institucionales.

1.- Puesta en marcha de una Agencia de Integridad Pública.

Jiménez cree que puede tener sentido, ante “la enorme” e ineficaz “fragmentación de pequeños órganos sin coordinación entre ellos”. Una cooperación factible en la centralizada Portugal y “peliaguda” en la España autonómica. En paralelo, Jiménez se duele de cómo un referente europeo, la Agencia Valenciana Antifraude, está desvirtuándose, a su juicio, a raíz del acuerdo PP-Vox.

2.- Extensión de la metodología en la adjudicación de los fondos Next Generation a toda la Administración.

El experto se muestra renuente a incrementar los “controles a priori”, que ya inoculan “una gran complejidad burocrática”. “Normalmente, a lo que lleva esa exigencia es a un cumplimiento formal de la normativa, pero sin entrar a fondo” en la problemática de origen: los incentivos, incide.

3 y 4.- Se introducirá la inteligencia artificial en la Plataforma de Contratación del Sector Público y se exigirá a las empresas de sistemas de “compliance” anticorrupción.

Jiménez ahonda en su argumentación anterior al analizar esta propuesta que, según reza el plan, busca “automatizar y optimizar la identificación de patrones anómalos o indicios de fraude”. El catedrático describe cómo la intensificación de los citados controles previos hacen que “los funcionarios vayan desbocados y con sensación de que están perdiendo el tiempo en el cumplimiento meramente formal de un montón de exigencias”. Por ello apunta a que sería más eficaz castigar –“que se caiga el pelo”, ilustra- a quienes sean descubiertos en irregularidades en análisis posteriores.

5.- Nueva Ley de Administración Abierta para la transparencia activa.

“Como dice Daniel Kaufmann, no se lucha contra la corrupción, sino mejorando la calidad de gobierno”, resume Jiménez, para quien el déficit de España no son las leyes –“hay inflación normativa”-, sino que se ejecuten.

6.- Refuerzo de los controles sobre los partidos políticos.

El objetivo es una mayor fiscalidad de la financiación pública y de las donaciones, además de la aprobación de la ley, trabada en el Congreso, para regular los “lobbies”. Jiménez constata cómo se han encadenado reformas en la normativa que rige la financiación de los partidos sin atajar los potenciales riesgos y alimentando “la cartelización”, por la cual las distintas siglas se sostienen unas a otras “porque viven de lo mismo”. El experto, que avala que las formaciones políticas puedan recibir donaciones siempre que sea de forma “limitada y cien por cien transparente”, recuerda que la reforma legal de 2015, las post-Gürtel, mejoró las anteriores, pero no tanto como para evitar “puertas abiertas” como que se vetara a las empresas donar a los partidos y no a sus fundaciones.

7.- Protección a los denunciantes.

La falta de garantía en este Ámbito “clave” contra la corrupción “clama al cielo”, según Jiménez, que constata cómo el Gobierno aprobó en febrero de 2023 una nueva normativa con casi año y medio de retraso con repecto al plazo máximo dado por Bruselas para trasponer la directiva europea. Una ley cuajada de “agujeros”, pese a la demora, que ahora Sánchez plantea apuntalar.

8, 9 y 10.- Secciones sobre delitos contra la Administración en los nuevos tribunales de instancia, refuerzo de la Fiscalía y penas más duras.

Aunque la evidencia que en la mayoría de países de nuestro entorno es el Ministerio Público el que instruye, incluidos los casos de corrupción, Jiménez cuestiona que esta reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal se haga en un contexto sin acuerdo entre los dos grandes partidos y con el fiscal general enfilando al banquillo. “Aquí lo que hay que garantizar es que los fiscales no estén en manos del gobierno de turno”, asevera, al tiempo que insta a “dar la vuelta a la Ley Gallardón”, que acortó los tiempos de investigación y a activar, más recursos. Con la incongruencia al fondo, dice, de que éste sea el mismo Gobierno que atenuó la malversación por sus pactos con el independentismo.

11 y 12.- Listas negras de las empresas condenadas y más sanciones a los partidos.

Jiménez apunta en que basta con cumplir la normativa ya existente; con castigar a las empresas contratistas que hayan pagado mordidas para que durante un tiempo no puedan seguir optando a contratos públicos. “Esto sería enormemente disuasorio”, concluye.

13 y 14.- Aumento de medios y plantilla de la Oficina de Recuperación de los bienes robados.

“¿Ha recuperado esta oficina algún activo en todo este tiempo?”, ironiza el especialista del Greco, quien expresa sus serias dudas ante la eficacia también del órgano que analiza los conflictos de intereses dado que éste pende del Ministerio de la Presidencia.

15.- Generación de una verdadera cultura de integridad.

Jiménez trae a coalición un dato que quizá sorprenda: España es, junto a Portugal y según el Eurobarómetro, el país comunitario más intolerante con las prácticas corruptas. Por eso, él no interpreta que el escollo esté ahí. “Los cambios culturales no se producen a partir solo de los discursos, es el comportamiento el que los provoca.  No hace falta que los políticos sean ejemplares, basta con que sean decentes”, remacha.

LA SEDE EN RUINAS DE AGUIRRE PIDE AUXILIO: HORA DE ACTUAR

Lunes 25 de agosto de 2025

Iban Gorriti

En la santanderina Casa Rosales resistió en 1937 el Gobierno vasco casi dos meses tras la caída de Bilbao.

La historia resiste; la casona se derrumba. En el jardín de la Casa Rosales, en Cueto, quedó abandonada una chaqueta atravesada por una bala. Pertenecía a un doctor donostiarra asesinado junto a otros refugiados vascos en el verano de 1937. El primer lehendakari, José Antonio Aguirre, que resistía en Santander tras la caída de Bilbao, dejó testimonio de ello: «La chaqueta americana de uno de los asesinados estaba en el jardín de nuestra casa con el agujero de la bala que lo había cruzado. Era el médico, señor Zabalo». Ese fragmento, escrito meses después en un informe remitido al presidente de la República, Manuel Azaña, condensa el clima de violencia y desgarro que rodeó la estancia del Gobierno Vasco en su último enclave en suelo republicano.

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La casa, aneja a la playa Mataleñas, había sido diseñada en 1934 por el reconocido arquitecto Valentín Ramón Lavín Casalís para el directivo tabacalero en Filipinas, el indiano José Rosales. En la primavera de 1937, tras la derrota de Bilbao, fue incautada por el Consejo Interprovincial de Santander, Palencia y Burgos y cedida a Aguirre y a sus consejeros. Allí instalaron su sede presidencial.

La finca es imponente: más de 6.000 metros cuadrados, con un cuerpo principal, dependencias de servicio y garaje. En su puerta posaron Aguirre y sus consejeros Aznar, Nardiz y Monzón, en instantáneas que hoy son prueba gráfica de aquel gobierno en el exilio interior. Sin embargo, el lugar distaba de ser seguro: demasiado próximo a la batería de costa de Cabo Mayor, objetivo preferente de la aviación franquista y la Legión Cóndor.

El propio Aguirre informó de que el Gobierno vasco padecía vejaciones y desprecios al ser alojados en una casa próxima a una batería de la costa, lo que les valió ya algún bombardeo. Pero aquellos artefactos no fueron lo peor. La descomposición del frente norte republicano se reflejaba en luchas internas, detenciones arbitrarias y asesinatos. Aguirre fue testigo de ello en Santander: «Yo mismo soy testigo del espectáculo macabro que ofrecían cerca de las peñas cinco cadáveres desnudos recientemente asesinados», remitió a Azaña. Los nombres de las víctimas –el periodista Andima Orueta, los funcionarios Gorostiaga y Lasa, el jefe de Impuestos Juan Luis de Biziola– reflejan el coste humano de aquellos días. Y la violencia llegó hasta la propia residencia oficial: «Había algunos de estos que merodeaban en las cercanías de nuestra casa, a la cual se atrevieron un día a lanzar tres disparos, algunos de cuyos impactos estaban a la vista de todos».

Así, entre bombardeos, asesinatos y desencanto, Santander se convirtió en la última trinchera de Aguirre en el Estado. Desde el barrio de La Albericia, al llegar los franquistas, el lehendakari voló en agosto en el avión Negus hacia Valencia y, tras la caída definitiva del frente norte, emprendió un exilio del que jamás regresó.

Terminada la guerra, los Rosales recuperaron la finca y la disfrutaron hasta 1950. A continuación, pasó por varias manos –la familia Pérez Sanjurjo, herederos, promotores inmobiliarios– hasta que en 2022 el Ayuntamiento de Santander culminó un proceso de expropiación. Pero ya era tarde: la casona llevaba décadas cerrada, cubierta de maleza y deteriorada, hasta el punto de figurar hoy en la Lista Roja de Hispania Nostra, amenazada de desaparición.

Ese abandono indigna a quienes consideran que la villa debería preservarse como lugar de memoriaMiguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria, lo expresa con claridad: «Nada me gustaría más que esa casa fuese una referencia para los vascos en recuerdo de esos tremendos días previos a la llegada de la dictadura. Todo lo que esté de mis manos sabéis que contáis conmigo», le expresó al exsenador Iñaki Anasagasti durante una visita que ambos protagonizaron el día previo a que la ciudadanía fuera confinada por la covid-19. Tras aquel encuentro, en 2022, su partido, el PRC, logró aprobar por unanimidad una moción municipal para su rehabilitación y uso cultural, pero la iniciativa sigue sin materializarse por posible desinterés o desidia del PP.

En declaraciones de esta semana a DEIA, Miguel Ángel Revilla recuerda con entusiasmo aquella primera visita a la Casa Rosales junto a Anasagasti: “Yo no la conocía. Empecé a indagar y localicé la casona en un lugar paradisíaco, con una finca desde la que se ve todo Cantabria. Me sorprendió encontrar una casa en ruinas, con un guardés”. Revilla subraya la importancia histórica del edificio: “Se expropió durante la Guerra Civil como habitáculo del Gobierno vasco, que tuvo que refugiarse aquí durante dos meses”.

Sobre su colaboración con Anasagasti, comenta: “Fue él quien me dijo: ‘Miguel Ángel, ¿puedes enterarte?’. Yo no sabía nada. Y empezamos a recuperar fotos donde se ve al lehendakari Aguirre con su equipo, perfectamente identificables, en la puerta de la casa”. El expresidente cántabro insiste en la necesidad de conservar la memoria histórica del lugar: “Debiera ser motivo de conservación. Yo apoyaría que ahí hubiera un recuerdo de aquella etapa de la presidencia vasca en días tan terribles, ya sea, por ejemplo, dedicándole cuando se rehabilitara una habitación temática”. Hace referencia al posible proyecto Centro de Interpretación del Geoparque Costa Quebrada y cita que “hay fondos europeos disponibles”. Estimaa bote pronto, que con medio millón de euros la Casa Rosales pudiera estar reluciente: “¿Qué dinero es 500.000 euros?”, lanza quien ratifica a este diario que en Bilbao se hizo “antifranquista” en los años 60. como estudiante en la Universidad de Sarriko.

Revilla anima a Lehendakaritza a bregar un paso más. “El PP aquí no hace nada. Solo dan largas. Si yo fuera el Gobierno vasco iniciaría conversaciones de altura. No a nivel de Ayuntamiento, sino de partido a partido”. Cuestionado si señala al presidente popular Núñez Feijóo, asiente: “A ese nivel tendría que ser la cosa, porque los otros intentos en Santander de Urkullu, de Anasagasti o nuestro no van más allá. Desde el PRC lo hemos intentado de todos los modos. Hace muy poco, hemos preguntado al PP a ver por qué no se ha aplicado la resolución”. La respuesta: Silencio.