LAS ARGUCIAS DEL REGIMEN CHAVISTA Y SUS CUATRO FALACIAS

Miércoles 4 de febrero de 2026

Cuatro falacias inocultables de la narcodictadura

En ellas se resumen las argucias del régimen para justificar su política y desesperado esfuerzo por mantenerse en el poder

Primera: «Chavez vive, la patria sigue».

No me refiero, por supuesto, a la ausencia física de Hugo Chávez, supuestamente fallecido el 5 de marzo de 2013, de acuerdo con la declaración oficial emitida ese día. Como sabemos, distintas personas –muchos de ellas, exfuncionarios entonces muy próximos a él– han denunciado que Chávez no murió en Caracas, sino en La Habana, ni tampoco en la fecha señalada, sino unos días antes, a finales de febrero.

La información y el desmontaje de la dictadura

Miguel Henrique Otero 

Por cierto que, en estos días donde la crisis en Cuba se hace, hora a hora, más profunda y peligrosa, y se advierte que el fin del castrismo es inminente, el tema comienza otra vez a debatirse. Voces del exilio cubano sostienen que, entre muchas otras materias que permanecen ocultas, pronto conoceremos los hechos reales y verificados en relación con la muerte de Chávez.

Cabe preguntarse si la figura de Chávez ha logrado mantener alguna vigencia después de su fallecimiento. Mi respuesta a la pregunta es un rotundo no. Durante el 2013, Nicolás Maduro (ahora reo) y otros integrantes de su banda (próximos reos), organizaron actos públicos y ceremonias en menor escala, para loar al fallecido. Intentaron establecer en la opinión pública la existencia de un legado, y así lograr que Chávez adquiriese un estatuto histórico y político del que sacar provecho.

Pero el intento no tuvo resonancia ni continuidad. Rápidamente ocurrieron dos fenómenos, solo contradictorios en apariencia: el país harto, lo dejó atrás rápidamente. Chávez ingresó en los engranajes del olvido. Al mismo tiempo, ocurrió que el madurismo, y lo sugirieron en algunos de sus discursos, ‘descubrió’ que la podredumbre era mucho peor de lo anunciado, que las arcas habían sido arrasadas, y que la parte del botín que les habían dejado era menor a lo esperado. No había legado sino una nación destruida por sus cuatro costados: ni Chávez vivía y la patria estaba por producir la más grande operación de huida y exilio en la historia de Hispanoamérica, que se intensificó a partir del 2014, y que ha conducido a la migración de más de ocho millones de venezolanos.

–Segunda: «Maduro ha sido secuestrado y será liberado».

El delincuente Nicolás Maduro Moros, registrado con el número 83232-054 en el Buró Oficial de Prisiones –BOP–, una vez capturado por las autoridades estadounidenses, encarcelado en Nueva York y próximo a ser enjuiciado, no será liberado. No existe esa posibilidad. La envergadura y gravedad de las acusaciones –conspiración de narcoterrorismo, conspiración para exportar cocaína a Estados Unidos, posesión de armas de destrucción, y conspiración para poseer dichas armas– hacen inviable que se le declare inocente o que reciba un mínimo castigo por sus fechorías. Las penas para estos delitos oscilan entre un mínimo de veinte años y la pena mayor, que no es otra que cadena perpetua.

Cilia Flores por su parte, presa conocida como ‘la primera combatiente’, tía de los delincuentes conocidos como ‘narcosobrinos’, registrada con el número 83233-054 del BOP, tiene también por delante un panorama de extrema adversidad: se le acusa de narcoterrorismo y conspiración para el tráfico de drogas, corrupción y soborno, y participación en actos violentos. ¿Las penas posibles? Las mismas: entre 20 años y prisión a perpetuidad.

Los expertos han sido unánimes: no hay posibilidad alguna de que ambos no reciban el castigo carcelario que merecen.

–Tercera: «Venezuela no recibe órdenes de potencias extranjeras».

Después de la aprobación de la reforma a las leyes que rigen la explotación del recurso petrolero en Venezuela, es legítimo introducir una variante en la frase más reciente de la retórica antiimperialista de la narco dictadura: en vez de «Venezuela no recibe órdenes de potencias extranjeras», hay que establecer como la frase que resume el tema, la siguiente: «Venezuela solo recibe órdenes de Estados Unidos».

Este radical giro, discursivo y contractual, que se ha producido a partir de la captura del capo Maduro el 3 de enero, debe ser uno de los más grotescos, patéticos y vergonzosos capítulos de la historia del chavismo-madurismo, su rendición genuflexa, sin fisuras ni atenuantes, que ha sumido en la perplejidad y el silencio a las izquierdas del planeta, siempre listas para justificar cada movimiento de los gobiernos de Chávez y Maduro. ¿Acaso se atreverán a leer y comentar los contenidos de la recién aprobada ley por la Asamblea Nacional madurista? ¿Contrastarán sus contenidos con la retórica de la lucha antiimperialista?

—Cuarta: «En Venezuela manda el pueblo».

Esta falacia guarda un especial descaro: no gobierna el pueblo, ni los venezolanos, sino un grupo de funcionarios y enchufados, que comparten esta característica: la mayoría vive en el municipio Chacao y en urbanizaciones aledañas. ¿Recuerdan los lectores las expresiones de desprecio hacia Chacao, emitidas por el mismísimo Chávez, por Cabello y por otros de los integrantes de la banda?

La oligarquía roja, la roja y pesuvista oligarquía que constituye la dictadura, en medio de la portentosa crisis económica que se ha establecido en Venezuela desde hace más de una década, ha encontrado los recursos financieros y legales, y ninguna dificultad para adquirir la propiedad de casas, apartamentos, comercios, restaurantes, vehículos de lujo y más. La revolución ladrona, como todas las de su género, ha servido para que un pequeño grupo se enriquezca, al costo de una sociedad cada vez más empobrecida y debilitada. Las pruebas de esta afirmación están a la vista, son irrebatibles, como irrebatibles son las imágenes de los altos funcionarios que llevan un nivel de vida que solo puede explicarse como fruto de la corrupción.

En estas cuatro falacias –Chávez vive, maduro será liberado, Venezuela no recibe órdenes y en Venezuela gobierna el pueblo– se resumen las argucias del régimen para justificar su política y desesperado esfuerzo por mantenerse en el poder. Sin embargo, como cualquier lector puede concluir, son todas afirmaciones sin sustento, frágiles, evidencias que el cambio político está cada día más cerca.

IÑAKI, TE TIENES QUE DIVORCIAR

Martes 3 de febrero de 2026

Vi el domingo a la noche la entrevista completa de Jordi Evole a Iñaki Urdangarin. Me pareció un buen documento periodístico.

Fue una entrevista respetuosa y  cargada de  datos muy significativos que nos hablan bien de como son los Borbones y de cómo trataron a su eslabón más débil en palabras del propio  Iñaki Urdangarin.

Me llamó la atención su aplomo, su verbo preciso y no dubitativo de persona que escogía bien sus palabras con la intención de no criticar a la madre de sus hijos, la llamada Infanta Cristina, aunque uno deduce de la conversación que en cinco años de cárcel no le visitó una sola vez y si su hermana Elena, sus hijos y familiares. Hija de su padre. También me llamó la atención el silencio de Evole hacia lo vasco.

Y me pareció terrible el envío del indeseable jefe de la Casa del Rey (1993-2002), Fernando Almansa, Grande de España, para de malas maneras trasmitirle el mensaje del rey de que se divorciara diciendo que era lo mejor para todos. Anteriormente había dicho que Urdangarin había tenido una conducta inapropiada algo que le perjudicó en el juicio. Este Almansa nada dijo de las fechorías que veía y vivía en vivo y en directo de su Majestad el Borbón  corrupto.

Seguramente Urdangarin que entonó el mea culpa por haber trabajado con la administración pública cuando debió hacerlo solo con la privada, no hubiera hecho nada de lo que hizo si Juan Carlos no lo hubiera propiciado. De hecho les dijo que esperando el cuarto hijo, el piso de Barcelona se les había quedado pequeño y por eso se embarcaron en el Palacete de Pedralbes. Es el mismo que no le ha llamado una sola vez tras su salida de la cárcel. El dato  denota la catadura moral del suegro, un mafioso sin entrañas.

Algo parecido debe ser el actual rey Felipe VI que también le llamó para pedirle asimismo que se divorciara porque podía manchar a la corona. Argumentando que sería mejor para él, como si estuviéramos en el siglo XIX. Me pareció miserable y otra buena foto de su catadura.

Y estuvo bien cuando dijo que la justicia no es igual para todos recordando lo que había dicho su suegro en el mensaje de Navidad. Evidente.

El vasco de Zumarraga recordó a su padre, Juan Mari Urdangarin Berriotxoa, familiar del santo, que no sufrió, por enfermedad, la secuencia de acusaciones y juicio. Urdangarin padre fue presidente de la Vital y era amigo, por compañero de estudios con José Mari Gerenabarrena, presidente del ABB, en la Escuela de Ingenieros y fue presidente del Tribunal del PNV en Gasteiz. Solía ir a los Alderdi Eguna cada año con su esposa Claire Liaebert .gente trabajadora y respetable que ya le advirtió al chaval de Zumarraga si sabía donde se metía. El patriarca de la familia sabía de lo que hablaba. Pero Iñaki se metió y pagó el pato.

Me gustó la entereza del entrevistado, su aceptación de los hechos, su concepto de la familia, su reconocimiento de errores, y su claro su mensaje de que fue el cortafuegos y su deseo de no hacer daño a nadie, tras las lecciones aprendidas.

Tras escuchar la entrevista he cambiado a mejor la opinión que tenía de él.

Y recordé como una vez en el aeropuerto de Loiu me encontré con Lluis Reverter, que había sido el brazo derecho del ministro Narcís Serra y el que enviaba ramos de flores a las esposas de los generales para que influyeran para bien en sus maridos. Era un relaciones públicas nato y tras su paso por aquel ministerio llegó a ser Secretario General de la Fundación Caixa. Y hablando con él, ya que también había sido Secretario General de la Presidencia del Gobierno, me dijo que un día estando en la oficina de la Caixa  le llamó Juan Carlos y de entrada le dijo ”Mira Lluis, tienes que conseguirle un buen puesto a mi hija Cristina en la Caixa”. Y así entró la llamada Infanta en dicha Institución. A dedo y por imposición del monarca. Era la forma de actuar.

Así funciona ese mundo y en ese mundo entró un deportista de Zumarraga  al que no lo hubiera pasado nada y no haber vivido semejante calvario de no haber entrado en semejante ciénaga. De ahí la importancia de la entrevista de Evole que de manera argumentada nos describió pausadamente el modus operandi de una mafia almidonada.

”Iñaki, te tienes que divorciar”.

LA AMNISTÍA DE GLADYS Y EL INTOCABLE DERECHO INTERNACIONAL DE JUANJO ÁLVAREZ.

Lunes 2 de febrero de 2026

La posible transición de la dictadura a la democracia en Venezuela parecería va a tener más velocidad que la que tuvo en el estado español.

Acabamos de ver a la presidenta encargada anunciar en la Corte Suprema una pronta ley de amnistía que vaciará las prisiones de presos políticos. En España algo parecido ocurrió en octubre de 1977, año y medio después de fallecido el dictador. Aquí, al mes.

Aunque parto de la base que de Amnistía nada, ya que los presos actuales no han cometido ningún delito. Los delitos los han cometido los chavistas contra ellos.

Ahora veremos si a esa decisión se la acompañe con una total libertad de expresión y no persecución de las ideas políticas de quien discrepe. Es la clave. Y de que se den los pasos para instaurar un sistema democrático con garantías.

No le habrá sido fácil a la Sra. Delcy  Rodríguez y a su hermano anunciar tales medidas habiendo escuchado a Maduro, solo un mes antes, todas sus balandronadas y amenazas a quien osara discrepar. Todavía recordamos a Maduro bailando y amenazando. No había más que ver la cara del policía Diosdado Cabello al escuchar semejante anuncio. Su cara lo decía todo. Era como obligarle a tomar aceite de ricino en público y en directo.

De hecho, la cónsul de Venezuela en Bilbao, Glenna Cabello, sigue hablando del “secuestro de Maduro” cuando ya en Venezuela se omite cualquier mención en ese sentido, en abierta contradicción  cuando Bildu, Sumar y Podemos con apoyo de la cónsul han presentado  en el Parlamento Vasco una iniciativa para condenar (ellos que no condenan nunca su violencia) la acción militar estadounidense que llevó al usurpador de las elecciones del año pasado, Nicolás Maduro y su compañera, Cilia Flores a una cárcel en Brooklyn.

Ya veremos los argumentos que emplean, seguramente parecidos a los utilizados cuando nos describieron al espía Pablo González, al que Putin recibió en el aeropuerto.

Y hay que destacar, de cara a un melifluo PSOE, que los casi 1.500 presos que están en las cárceles venezolana resulta que ahora son descritos como “presos políticos”. Una democracia no tiene presos políticos y Rodríguez Zapatero lo único que ha hecho estos años, aparte de llenar sus bolsillos, ha sido blanquear una cruelísima dictadura.

Yo estuve con otros tres senadores tres horas de pie ante la puerta del centro de tortura del Helicoide, y no nos dejaron entrar. Ahora anuncian su cierre. Pronto sabremos de las horribles torturas que se ejercieron en semejante penal.

Por otra parte la economía venezolana, al comenzar a normalizarse la producción y venta de su petróleo comienza a tener unos ingresos fundamentales para el pago de pensiones así como para reactivar una  economía de subsistencia y para que compañías petroleras como Repsol y su refinería Petronor puedan trabajar holgadamente.

Antes solo lo hacían Rusia, China Irán y una Cuba que vivía de la teta petrolera de Venezuela. Entiendo pues  el disgusto de Arkaitz Rodríguez y compañía, así como las parlamentarias Fullaondo y Urrea, grandes admiradores/as de la dictadura chavista y que cuando murió Fidel Castro le organizaron un funeral, puño en alto, en el puerto donostiarra. Y veremos que hacen con sus acuerdos firmados recientemente en La Habana.

Nadie desea violencia alguna aunque le sugeriría al catedrático de derecho internacional Juanjo Álvarez que leyera un artículo de don Manuel de Irujo titulado “Violencia útil, violencia inútil” dirigido en 1962 contra la dictadura de Franco.

Al Sr. catedrático, no le gustó lo que escribí sobre la intervención estadounidense pues le critiqué su asepsia académica intolerable para mí y para los venezolanos de bien y tras decir que apoya cualquier transición a la democracia, no lo dudo, y que Maduro era un dictador sentenciaba como jurista internacional que “un fin legítimo no justifica la intervención militar que hizo el 3 de enero Donald Trump”.

No tengo la menor simpatía por Donald Trump a quien no votaría nunca de poder hacerlo. Nunca. Sus acciones con el Cei en Minneapolis, sus amenazas a Groenlandia, su apoyo a Netanyahu, su fanfarronería y estilo soez me repatea, pero le critiqué a Juanjo Álvarez porque con el derecho internacional en la mano me sonó su argumentación al abandono de un derecho de subsistencia de millones de seres humanos. A mí me sonó así.

Y recuerdo que  aquel Comité de No Intervención, perpetuó a Franco en el poder y porque ante una situación absolutamente bloqueada, el derecho internacional no da salida alguna, más que pedir a los ciudadanos de un país que emigren en  la cifra  de 9 millones, que no cobren pensión, que vivan sin libertad de expresión, que sufran una economía de supervivencia, que si discrepan vayan a la cárcel y  sobre todo que se aguanten, porque el derecho internacional está por encima de todo.

Entiendo que una persona a la que no hemos visto en ninguna manifestación pidiendo libertad para aquel país, se ponga la toga y pontifique con un derecho que no se lo da a los ciudadanos sino a las fronteras.

El chavismo lleva más de 25 años ejerciendo un poder despótico y, Álvarez, desde su torre de marfil da este tipo de consejos, que son muy fáciles de dar, tratando de tapar la boca a quien no ponga en su altar su concepto de un derecho internacional que no contempla para nada la defensa de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos.

Conozco la Doctrina  del Derecho Internacional del Padre Vitoria. He viajado en treinta años cuatro veces a Naciones Unidas a estudiar su posible reforma y sobre todo un Consejo de Seguridad con veto, siempre he estado en la Comisión de Asuntos Exteriores, Defensa y Asamblea de la Otan del Congreso y Senado y he visto de todo. He sido Observador en Venezuela ante unas elecciones amañadas y simplemente me pareció escandalosa la frialdad de un catedrático que me merecía, hasta su declaración, para mi inhumana, todo el respeto al anteponer los derechos de un Maduro, que no es ni era un presidente legítimo sino un sátrapa, a las de un país condenado a la explotación de una dictadura.

Y encima, al poco, dos páginas en el Grupo Vocento reiterándose, en para mi, su  increíble frialdad.

Veremos cómo va esta transición ya iniciada y tutelada pero podemos decir que a un mes de la acción  contra Maduro, Venezuela está mil veces mejor  que si siguiéramos de rodillas ante un derecho internacional que no defiende los derechos de los seres humanos ni de los pueblos.