Que sigan insultando a los Catalanes

Domingo 21 de julio de 2013

870.13Le ocurrió a Carod Rovira a cuenta de su entrevista en Perpiñán con Josu Ternera. La campaña de Aznar fue tan brutal que de un diputado, Esquerra pasó a ocho en el Congreso. Y ahora este Gafo puede darle vitaminas a una realidad.

Y es que el mundo oficial español no traga la personalidad catalana. Nada menos que un diplomático transversal (estuvo con Zapatero en La Moncloa) y está ahora con Espinosa de los Monteros en la Marca España reacciona ante una rechifla escribiendo aquello en twitter: «catalanes de mierda, no se merecen nada». Ese fue el primer instinto del jefe de Protocolo de apellido tan expresivo como Gafo ante la silbada. El tercero fue anunciar su dimisión.

Ya le pasó al director de la Vanguardia Española en el año sesenta. Tras asistir a una misa con homilía en catalán también dijo aquello de: «Todos los catalanes son una mierda». Fue destituido por Franco el 5 de febrero de 1960.

¿Qué hay de común entre Gafo y Galinsoga? Que los dos expresan lo que muchos españoles sienten. Y eso es lo grave de la cuestión. Y lo que lleva a la ruptura total.

El último tango de Salvador Allende

Viernes 19 de julio de 2013

467.13Sergio Romero es el embajador de Chile en Madrid. Le conocí, cuando en Bilbao se organizó en 2005 el Foro Parlamentario Iberoamericano. Me habló de su educación con un escolapio vasco que le marcó y de sus amistades con los vascos de Chile. En su etapa de presidente del Senado logró que al Lehendakari Ibarretxe le colocaran en un lugar destacado en la toma de posesión de la presidenta Bachelet. Es un tipo de mundo e irónico.

Le vi en Semana Santa en Zamora. Me recomendó leyera este libro. «Te va a gustar. Está bien escrito y presenta otro Salvador Allende, más humano». Y lo compré y lo he leído estos días. Y es verdad. Gusta. Es un libro bien escrito y original.

“Ninguno de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas chilenas responde en su domicilio la mañana del 11 de septiembre de 1973. Todo indica que el golpe de Estado está en marcha. Salvador Allende se dirige al Palacio de La Moneda. Y Rufino, asistente personal del presidente, viejo compañero en un taller anarquista y gran amante del tango, afición que comparte con el mandatario, escribe en un cuaderno escolar la historia de la tragedia que se avecina.

Muchos años después, ya derrumbados los muros de la Guerra Fría, el mismo cuaderno ve la luz cuando inesperadamente llega a las manos de David Kurtz, ex agente de la CÍA, quien a través de sus páginas irá descubriendo no solo la vida íntima del presidente, sino también secretos inimaginables de su propio pasado.

Con talento y maestría, Roberto Ampuero nos entrega una novela apasionante sobre la lealtad y la traición, la honestidad y la impudicia, el amor y el desamor, el bien y el mal que anidan en el alma.

 

“Deseo la muerte de Bolinaga”

Jueves 18 de julio de 2013

837.13Hay víctimas del terrorismo que  llevan su dolor a cuestas y no  lo exhiben. Hay otras que legítimamente  reivindican ciertas cuestiones que nunca se les otorgaron a las víctimas del franquismo, tan víctimas como ellas y sobre todo más numerosas. Y hay otras que prefieren pasar página y predicar el amor cristiano y sobre  todo su perdón. También gentes, gigantes, como Mandela, que tras casi  treinta años  en la cárcel y finalizado el Apartheid en lugar de incendiar Sudáfrica y practicar la ley del talión del ojo por ojo y diente por diente, prefirió predicar la paz y la reconciliación.  Mandela pasará a la historia, pero no creo que las gentes que a todas horas supuran odio pasarán a la historia de nada porque una cosa es la debida reparación, el reconocimiento del daño causado, y la condena de unos crímenes execrables y otra muy distinta, utilizar el lenguaje del asesino.

En la página 14 de El Mundo del  jueves 11 de  junio aparecía una entrevista con Mari Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel, con éste  sonoro título: «Deseo la muerte de Bolinaga». Pues ¡qué bien!. Se habrá quedado descansada la señora por utilizar la misma argumentación que  en su día utilizó Bolinaga. Es la ley de  la selva que para mí rechina por todas partes en una sociedad de  valores  cristianos. Sin embargo se predica el odio y la retaliación.

Imagínense si a la muerte de Franco todos los perseguidos por su sanguinario régimen hubieran dicho: «Deseo la muerte de Suárez, del rey, de   Fraga, de Martín Villa, de Samaranch, de los guardias civiles, de la policía, de… No hubiera habido transición y sin embargo esta señora su único discurso actual es desear la muerte a un condenado a muerte por su cáncer y con la muerte pintada en la cara, y, efectivamente, deseándole a Bolinaga lo mismo que   éste hizo o trató de hacer.

Mari Mar Blanco desea un final de  vencedores y vencidos. Ella sabe  que ETA está vencida y que toda su acción no solo ha sido un puro despropósito, sino un compendio de crueldades, excesos, salvajadas y comportamientos inhumanos. Bien. Lo sabemos. Pero ETA está en sus estertores. ¿Qué desea esta señora con semejante lenguaje bélico?. No lo entiendo.

Que a uno le maten un hermano de la forma salvaje como lo hicieron es imperdonable, pero vivir en ese odio ineficaz puede ser una comprensible  reacción humana, pero a mí me huele a otra cosa.

Como miles yo estuve en Ermua, en la manifestación de Bilbao y de Madrid, en actos públicos, en la Plaza Elíptica de Bilbao, en el Parlamento pidiendo la liberación de Miguel Ángel Blanco, el hermano de Mari Mar que tras su asesinato fue elegida como una especie de recordatorio permanente de lo que desgraciadamente pasó a su hermano. Fue secretaria en el Senado, parlamentaria vasca, y ahora Presidenta de la Asociación de Víctimas. Y desde estas plataformas emite mensajes cargados de retaliación. Puede ser comprensible y respetable pero para mí no es muy cívico ni ejemplar que 16 años después de aquel cruel asesinato se use un lenguaje como el usado aquel infausto mes de julio. Sra. Blanco. El odio no construye nada.