¡Menuda patada a Juan Pablo II!. Me alegro por el P. Arrupe

Miércoles 13 de marzo de 2013

Seguí en directo la aparición del nuevo Papa en el balcón de  la Plaza de San Pedro.  Es una ceremonia única.  En el siglo de la velocidad, del inmediatismo, de las malas formas toda esa liturgia, ropajes, fórmulas y ritos tienen su fascinación.  Un poco cada cierto tiempo está bien.  Y a la gente, mayoritariamente le entusiasma. La plaza estaba llena, y eso no se puede ni se debe ignorar. Recuerdo vivamente la sonrisa de Juan Pablo I y el impacto de su muerte. La valentía de Pablo VI ante Franco, la relación de Juan XXIII con la delegación vasca de Paris cuando era Cardenal Roncalli, nuncio en Francia. La petardez polaca de Wojtyla, y la campaña de Ratzinger para ser Papa. Esto interesa. Es la Edad Media hecha carne en el siglo XXI.

El nuevo Papa, Francisco I, ojalá hubiera tomado el nombre de Ignacio, Eneko o Iñaki I, es jesuita y seguramente lo pasó fatal cuando juan Pablo II trató de manera tan miserable al P. Arrupe.  Por eso me alegro, porque además los jesuitas les han ido sacando siempre de todos los países por ser gentes con buena cabeza y hechos muy significativos. Hasta La República los sacó de en medio.  La película La Misión habla de ello, lo mismo que lo fue Ignacio Ellacuria y sus teólogos de la liberación.  Y me alegro por el P. Sheifler y la Universidad de Deusto. Y me acuerdo del navarro euskaldun San Francisco Javier y del P. Garate.

No tengo ni idea de quien es este monseñor.  Parece un hombre frágil y tímido y con poca marcha, pero igual nos da más de una sorpresa.  La Iglesia necesita mandar a la actual Curia al paro, incorporar a la mujer, acercarse al mundo y denunciar los excesos de los poderosos. Cristo los sacó del templo. Rouco no estará feliz. Esa plaza de San Pedro llena y enfervorizada, esas televisiones del mundo en cadena, nos indican que todavía la Iglesia tiene mucho que decir. Y ojalá lo diga este argentino.

“¿Cuántas divisiones tiene el Papa?” Le preguntaba Stalin a Churchill.  Pues mira.  El comunismo fue barrido y ahí está Patxi I bendiciendo a los fieles y los argentinos como locos.  Seguramente vendrá a Loyola porque habrá estado ya en  Loyola, cosa que pisó fugazmente Juan Pablo II de mala manera ,con pocas ganas y sin elegancia.

Me alegro por el P. Arrupe. Me alegro por los jesuitas vascos. Me alegro porque no sea un italiano. Zorionak Patxi!!

 

Cospedal: “María Dolores nunca me ha dicho que no”. Eso es lo malo

Martes 12 de marzo de 2013

A Mariano Rajoy le gusta ser dueño de sus tiempos. Y si no los controla deja que estos se pudran. Y aunque huelan, él sigue en sus trece. De alguna manera está consiguiendo que la dimisión de la ministra Ana Mato comience a ser superada y va a seguir esta estrategia con el caso Bárcenas al que ni nombra. Como si no fuera con él y como si no hubiera sido tesorero del PP este sinvergüenza durante 22 años. Es una manera extraña de hacer política pero a eso le ayuda su mayoría absoluta, su flema, el desastre del PSOE, el chavismo de IU y hasta la crisis económica.

Pero él hace sus movimientos. El lunes lo vimos. No había quien se acercara al Ritz. Allí estaban como en una misa pontifical todos los que tienen algo, buscan algo, o necesitan se les vea. Hasta Esperanza Aguirre estuvo aplaudiendo a la pareja clave. Rajoy y Cospedal. Un spot del día de los enamorados no les hubiera salido mejor. “María Dolores nunca me ha dicho que NO”,  decía D. Mariano. Y la Sra. Cospedal en éxtasis. Y los demás aplaudiendo aquella horterada.

A Mariano Rajoy no le gusta hablar muy claro sobre los temas internos, así que los rajoyólogos se concentran en interpretar sus gestos. Todo el PP habla de tres cosas: el escándalo de Luis Bárcenas, la división interna y [Enlace roto.] El presidente no se refirió a ninguna de las tres, pero todo en el acto del lunes, un desayuno con casi 1.000 personas y máxima expectación en el que Rajoy presentó a la número dos del PP, estaba pensando para lanzar un mensaje: ella tiene todo su apoyo, no va a haber cambios y de Bárcenas él sigue sin querer hablar. “Cospedal ennoblece la vocación de servicio público”, llegó a decir. “Siempre me he sentido muy apoyada”, remató ella. ¡Qué bonito!.

El encuentro, celebrado en el hotel Ritz de Madrid convertido el lunes en un búnker de policías y enormes coches oficiales de políticos, empresarios y embajadores -hasta 90 delegaciones- era un auténtico monumento a las apariencias y al pelotismo. [Enlace roto.]. El Gobierno se queja en privado de que el PP no le protege lo suficiente, pero allí estaban seis ministros entusiastas con las loas de Rajoy a Cospedal.

Los empresarios también critican en privado la situación política, pero allí estaban algunos de los más importantes mostrando su apoyo a la secretaria general del PP, entre ellos José Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) o Baldomero Falcones (FCC). Y muchos en el partido ven el caso Bankia como eje de los males del Gobierno, pero allí estaba Rodrigo Rato en el desayuno departiendo con sus compañeros del PP. Rato busca protegerse.

Tanto Rajoy como Cospedal hablaron de “ejemplaridad” y de abrirse a la sociedad, aunque la presión por la corrupción y la crisis es de tal calibre que el PP solo puede organizar actos en lugares cerrados por temor a las protestas, y aun así se rodea de policía, como el lunes en el Ritz, aunque en realidad solo hubiera unas 40 personas con carteles contra los desahucios y exigiendo soluciones a las preferentes. Dos mundos, el oficial y el oficioso, que pocas veces como el lunes estuvieron tan lejos.

Los máximos responsables del PP escenificaron unidad en el primer acto público multitudinario desde la cumbre intermunicipal celebrada en enero. Rajoy se deshizo en elogios. “Cospedal es la persona que nunca me dijo que no”, aseguró antes de citarla como “ejemplo a seguir en un tiempo en el que son necesarias conductas y actuaciones eficaces y ejemplares”.

Y todo esto por la necesidad de aparentar unidad. Y todos sonriendo y mintiendo. Cosas de la vaciedad política de la Villa y Corte.

Le votaría solo por lo bien que se pone la txapela

Lunes 11 de marzo de 2013

Venezuela tiene, además de Chávez, mucha más gente. Entre ellos al cardenal Jorge Urosa, caraqueño y arzobispo de Caracas que está encerrado en la Capilla Sixtina eligiendo Papa. Y se las ha tenido que ver con Chávez, en la época en la que éste se metía con el Papa diciendo que a Dios no le hacía falta un embajador en la tierra. Luego, a medida que su enfermedad iba agravándose, se convirtió en un curero y en un catolicón que no lo mejoraría ni monseñor Rouco Varela.

Pero lo traigo aquí por lo bien que se pone y usa la txapela. Y hace gala de ello diciendo que su origen es vasco y por eso sabe cómo hacerlo. No estaría nada mal de Papa. En lugar de una tiara repujada, una buena txapela de Elosegui. Hasta Garitano iría a la Iglesia. ¿O no?.

UROSA: Bienaventurado, feliz, dichoso.

Adjetivo de uso común en Iparralde. “Adiskide onak dituztenak dira gizon urosak”: Son felices quienes tienen buenos amigos.