Un Jelkide en Nueva York

Domingo 10 de marzo de 2013

La relación de los Estados Unidos con la Guerra Civil española es una historia mil veces contada, pero casi siempre girando en torno a la Brigada Internacional Lincoln, a la actitud de algunos intelectuales y artistas famosos como Ernest Hemingway, Lilian Hellman o Philip Guston o a las dudas del gobierno y el legislativo del país para ayudar a unos u otros.

No obstante, hay otras historias, más localizadas, más cercanas y vivas. Muchas de ellas tuvieron lugar en Nueva York, la principal ciudad del país y allí donde se daban todo tipo de contradicciones que iban desde las acciones de minorías étnico-nacionales como hispanos, alemanes, judíos, negros, italianos o chinos hasta los conflictos que a veces se proyectaban en la calle protagonizados por diferentes confesiones, siendo la católica absolutamente favorable a los rebeldes franquistas y de apoyo a la República española por parte de los protestantes.

Esta es una historia compleja que en marzo de 2008 fue el motivo de una exposición en el instituto Cervantes de Alcalá de Henares que previamente había sido contemplada en el museo de la ciudad de Nueva York.

La ciudad de los rascacielos en los años treinta del pasado siglo se encontraba en una situación no demasiado halagüeña. El crack bursátil del 29 había provocado no solo suicidios entre inversores arruinados, sino también un paro del 25% que, lógicamente, creó terribles tensiones sociales que afectaban especialmente a determinadas minorías.

En este ambiente llegaron noticias de Europa ante las que había que tomar partido. Primero el fascismo y luego el nazismo que se enseñorearon de Italia y Alemania, mientras, en Japón, la revolución Meijí ya había dado sus frutos y el expansionismo nipón se encontraba en plena marcha.

El estallido de la Guerra Civil el 18 de julio de 1936 en España sirvió como catalizador de todas esas energías y los partidarios de una u otra concepción del mundo radicalizaron aún más sus posturas.

En la prensa y a pesar de lo que luego se ha colado equivocadamente en el subconsciente histórico, lo contaron los partidarios de ayudar a la República española estaban en minoría, más aún cuando la propaganda fascista y católica dejó entender que España corría riesgo de convertirse en un satélite soviético. Por otro lado, los periodistas que cubrieron la guerra adoptaron a veces unas políticas oficialistas que para algunos restaban credibilidad a sus reportajes, como en el caso del gran Herbert Matthews, del NYTimes.

Intensa actividad

En todo caso, los sucesos de España provocaron una actividad, si no frenética, si bastante intensa en la península de Manhattan. Los mítines de solidaridad y las manifestaciones contra el embargo impuesto a España se sucedían y, aunque en menor medida, los que acusaban a la República de anticristiana y totalitaria, siendo la mayor parte de ellas dirigidas por párrocos y agitadores como Charles Coughlin.

El reclutamiento de voluntarios que se nutrió mucho más de trabajadores sindicalistas que de diletantes románticos de las clases altas (otro mito a revisar) es el resultado más conocido de estos esfuerzos propagandísticos, pero no el único.

Posiblemente la aportación más importante de la ciudad de Nueva York llegó a España en forma de ambulancias y material médico, acompañado en muchas ocasiones por profesionales sanitarios.

Este libro

En los ratos libres de la acción parlamentaria y mientras buscábamos en los archivos diversos datos para hacer un trabajo sobre el diputado Manuel de Irujo en su acción parlamentaria en el Congreso en tiempos de la República, descubrimos un informe inédito de un tal José Luís de la Lombana, un joven del PNV que había sido el director del periódico Euzkadi en Barcelona y a quien habían encargado de acudir al II Congreso Internacional de Jóvenes por la Paz, en la ciudad de Nueva York en 1938.

Del hecho no teníamos la menor noticia. Posteriormente aquel desconocido Lombana se exilió en Bogotá. De su intervención y de los primeros pasos de los vascos en Nueva York tratando de acceder a los círculos católicos, teníamos solo vagas referencias.

Y como el asunto nos pareció de interés comenzamos a investigar en su vida y en tratar de enmarcar en su contexto unos hechos que ocurrieron hace ahora setenta y seis años.

Como valor histórico éste trabajo tiene, a nuestro juicio, los siguientes aportes:

-Añadir al conocimiento de lo ocurrido aquellos años lo que se hizo en los Estados Unidos en relación con el catolicismo y la guerra civil española.

-Dar a conocer las relaciones existentes en Nueva York en 1938 entre los republicanos y los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos.

-Ofrecer información sobre las difíciles relaciones entre aquellos que han de recaudar fondos para causas “perdidas”.

-Exponer las relaciones entre el catolicismo francés, y los católicos vascos y la estrategia del PNV para asentar una presencia en Estados Unidos sustentada en este sector de la sociedad norteamericana.

-Sacar a la luz el viaje de aquel joven intrépido como Lombana que sin saber una palabra de inglés tuvo la osadía de viajar a Nueva York en plena guerra y con un discurso muy nacionalista trabajar con los republicanos españoles así como el posterior y complicado viaje que hizo por distintas universidades y centros de estudio de aquel inmenso país cargado de ilusión, certezas y una buena dosis de ingenuidad. Y todo ello en el año 1938.

En resumen. Nuestro trabajo quiere ser una aportación a la hora de describir un contexto histórico sobre  lo que ocurría en los Estados Unidos, en Europa y en la España republicana en guerra. Dar a conocer quien fue José Luis de la Lombana. Estudiar la política de no intervención del gobierno Roosevelt. Analizar el clima de confusión en el que vivía el catolicismo norteamericano. Describir los primeros pasos de la Delegación del Gobierno Vasco en Nueva York, tres años antes de la llegada del Lehendakari  Aguirre escapando de la guerra mundial. Enumerar las instancias republicanas y vascas que funcionaban en aquellos años, para terminar con el Informe Lombana que habla por sí mismo y al que hemos, simplemente, dotado de un índice así como  ordenado sus cuentas.

El trabajo pues aporta como novedad el estudio de  una época  absolutamente desconocida de la que empezó a hablarse gracias a la edición por parte del Gobierno Vasco del libro «The  Basques Archives». (Vascos en Estados  Unidos 1938-1943), pero de forma muy episódica y el de Koldo San Sebastián con las notas de las visitas de Manu Sota.

Hemos de agradecer a la hija de José Luis de la Lombana, Miren, que vive en Bogotá las referencias que  nos ha suministrado de su padre para confeccionar su biografía así como los documentos de los  archivos del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Reno, y otros con aportes inéditos, hoy desconocidos, del trabajo de Lombana en Barcelona y del informe Barandiarán tras la caída de Gasteiz en 1936.

Patrick Sota, sobrino de Manu, nos suministró en su día invalorable correspondencia sobre este período donde deseamos destacar la carta escrita por el Lehendakari Aguirre al embajador republicano Fernando de los Ríos así como todo un cierre de esta historia, que lo hacemos  publicando la carta que el Delegado, Antón Irala le  escribió al Secretario, Pedro de Basaldua sobre el informe Lombana y la necesidad de que lo conociera el Lehendakari. Posiblemente lo leyó pues el que obra en nuestro poder  llevaba una carta dirigida al Lehendakari Aguirre, cuyo texto reproducimos. En definitiva y gracias a Xabier Irujo que nos ha abierto este surco, deseamos se conozca como en 1938 un joven nacionalista vasco pidió en Nueva York que todas las libertades fueran solidarias y que la paz debía asentarse en la vieja Europa.

 

Barcina en la cuerda flojísima

Sábado 9 de marzo de 2013

La presidenta navarra tiene sus horas contadas. El revuelo que ha levantado al intentar justificar el cobro inmoral de dietas diciendo que «en aquel tiempo» –2010,2011– un albañil cobraba 6.000 euros al mes, está petando la sección de comentarios de los periódicos editados en Iruña. Además, por fin, Diario de Navarra ha roto aguas y dice que hay que ir pensando en un cambio de caras en UPN. Diario de Navarra no ha podido aguantar la presión popular y aunque su Director General, Luis Colina Lorda, también ha cobrado dietas y ha sido presidente de la comisión de control de Caja Navarra no le ha quedado otro remedio al periódico golpista que entrar a saco contra la dirección de UPN. Su estrategia es cambiar a Barcina por Catalán. Busca un personaje «limpio» para que pueda alcanzar acuerdo con los socialistas. Recuerdo que el congreso de UPN es el próximo día 17-m. Sanz tampoco se salva. El secretario de la Caja ha dicho a la juez que él era quien convocaba las reuniones de la Junta Permanente de Entidades donde cobraban doble y triple dieta diaria. A los que hemos venido denunciando este asunto nos han tratado de todo los del «cortijo foral». De una vez hay que echar a esta gente del gobierno. Sus propios votantes se están volviendo contra ellos. El PSN, sin embargo, no está por la labor. También tienen cosas que ocultar. Geroa bai, con Uxue Barkos y Manu Ayerdi están en línea para poder presentar una alternativa creíble en Navarra. Hay que apoyarles. Las encuestas que maneja UPN indican que UPN y PSN en estos momentos no alcanzarían la mayoría absoluta. La indignación no sólo es por las dietas: la comida impresentable a los enfermos del hospital de Navarra, el paro que no cesa y que no hay un plan mínimo para frenarlo, la construcción del pabellón Arena, el circuito de velocidad de Los Arcos, la ciudad agroalimentaria de Tudela, inversiones millonarias para infraestructuras inútiles que no saben qué hacer con ellas pero que cuestan mucha pasta con unos presupuestos prorrogados eta abar, eta abar… Los próximos días van a estar muy interesantes en Navarra.

Sin ETA, el anti-euzkadismo se queda en el espectáculo que nos ofrecen, esta vez, los de UPN. Los del PSN…ay!. Aquel curica del Verbo Divino (Urralburu) marcó la senda. ¿Se atreverán a disolver Navarra en la Comunidad del Ebro?. Si Amadeo levantase la cabeza…

Ojalá sea cuestión de horas. En este inmenso lodazal de corrupción, despilfarro, ruina de entidades solventes (CAN). Por estos lares destaca Barcina.

Y es que la permanente imagen que proyecta de chulería, prepotencia, desprecio al adversario y caradura (entre otras cualidades) es de lo más nauseabundo que se está viendo hoy.

Si siguen por esa vía, al final lograrán lo imposible, que los mayores «navarristas» responsables del mayor expolio realizado en los últimos tiempos a Nafarroa sean percibidos por los suyos como lo que son: unos auténticos gánsteres que deberían pasar para purgar sus delitos unas décadas con pico y pala abriendo zanjas de regadío en la Ribera. Y con dieta y rancho carcelero.

 

Bolívar liberó América de la Monarquía Española y ésta manda a un príncipe al funeral de Chávez

Viernes 8 de marzo de 2013

Es curioso. En América se le conoce a Simón Bolívar como el Libertador. Y se le llama así porque liberó a Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Panamá de la corona española tras su famoso decreto de “guerra a muerte”. Sin embargo el gobierno español de Rajoy ha enviado a un heredero de aquel Carlos IV y Fernando VII al funeral del líder bolivariano Hugo Chávez. Desde luego de sensibilidad histórica, nada de nada, pero como es alto, se le ve, y lo están promocionando, pues todo vale. ¿Por qué no le envían a Corinna que tiene la misma representación que este señor?.

El príncipe Felipe no existe en la Constitución española salvo a efecto de heredar a su padre pero para nada más. Todas estas presencias internacionales, sustituyendo al poder civil, son usurpaciones de representatividad  inauditas e impresentables.

En la prensa española se están riendo del atuendo de Nicolás Maduro y de los líderes bolivarianos “Si se visten así para un funeral, no sabemos qué ropa usarán cuando vayan al gimnasio”. ¿Y lo que hacen ellos enviando un príncipe de opereta a un funeral de estado?.

Bolívar sacó de América a los realistas a machetazos y Rajoy les impone la monarquía a decretazos. Hace bien el gobierno holandés en no permitir que el padre de la futura reina de Holanda no vaya a la entronización del hijo de la reina Beatriz y de su esposa Máxima. Fue ministro de Videla y en un país serio eso no se perdona.

Pero como decía Fraga, “España es diferente”. Para peor.