Ahora resulta que Pere Navarro es monárquico.

Miércoles 20 de febrero de 2013

Lo que nos faltaba. O lo que le faltaba al socialismo catalán. Un presidente de partido que no se entera. Pere Navarro ha pedido en la Cámara de Comercio de Barcelona la abdicación del rey para que le sustituya  su hijo con el nombre de Felipe VI. Por cierto Felipe V fue un rey nefasto para los catalanes con su decreto de Nueva Planta. Que le pregunten a la estatua de Casanova. Y es que la monarquía siempre ha sido muy «sensible» con los hechos diferenciales.

Lo que tenía que haber dicho Pere Navarro, si hubiera hecho honor a la historia de su partido es que abdique el actual rey y se convoque un referéndum para que la ciudadanía decida con su voto si quiere que tras Juan Carlos venga su hijo. En eso consiste la democracia y no en que un hijo sustituya a su padre en la jefatura del estado por que sí. ¿Es lo que quiere el republicano Pere Navarro?. Que se acuerde que al padre lo puso ahí Franco, un dictador sanguinario y cruel.

Ahora me doy cuenta el porqué de lo mal que están los socialistas en Catalunya. No se enteran de nada. Dicen que son Juancarlistas pero quieren que agotado el Juancarlismo  el hijo del actual rey hijo le suceda .Por otra parte aluden a los republicanos que son. Si uno es republicano quiere que llegue la República. Si uno es monárquico lo que quiere es que un hijo, porque sí, sustituya a su padre. ¿Esta gente qué es?. ¿Este Pere Navarro se entera de algo?.

Le he oído decir a Alfredo Pérez Rubalcaba que él es la Madre Teresa de Calcuta haciendo oposición. Ya se nota. Pues bien, este Pere Navarro no llega ni a eso. Es simplemente un mayordomo de Corte.

He vivido 18 debates del Estado de la Nación

Martes 19 de febrero de 2013                 

He vivido y protagonizado 18 debates de la Nación. Con Felipe González y con Aznar. Ni presidentes, ni portavoces, ni nadie ha tenido en Euzkadi o en España 18 debates. Tengo ese record. Perdonen el moco. Y sé de qué va. Siempre levantan una gran expectación y la prensa solo mide al que mejor habla, no al que mejor argumentos utiliza. Y obvian algo que es lo más importante. Que tras el Debate, la semana siguiente, suele discutirse las propuestas de resolución, que generalmente lo llevan los segundos de a bordo, los portavoces  adjuntos. Y yo le doy más importancia a este debate y a las votaciones que al florilegio de mañana donde se miente más que se habla, sobre todo por parte del PP y del PSOE. Los llamados periféricos hacemos lo que podemos.

En las Propuestas de Resolución los Grupos Parlamentarios presentan iniciativas que el partido de gobierno ha de apoyar o rechazar. Una de ellas será, seguramente, la petición de dimisión de la ministra Mato. Otra, sin lugar a dudas tratará de que la corrupción sea atajada. Otra, tendrá que ver con los desahucios. Otra con la economía y los créditos bancarios… Asuntos donde se retrata la gente, porque una cosa es hablar y otra votar. Hablar es fácil, votar compromete. Y será la foto del momento político que se vive.

La primera vez que hablé en ese hemiciclo, las piernas me temblaban. Xabier Arzalluz me dijo que me imaginara a Fraga, a Suárez y a Felipe González en calzoncillos. No lo hice, pero el ejemplo quería decir que aquello no es para tanto. Pero impone.

Y repito. Menos focos a lo de mañana y todos los focos a las resoluciones de la semana que viene. Que ahí quedan. Y ojalá comprometan. Las del PNV se presentarán en breve.

Un libro con las cartas de Luigi Sturzo

Lunes 18 de febrero de 2013

La Guerra civil española dividió a la Iglesia italiana.

Un libro muestra el rechazo a Franco del sacerdote y líder político Luigi Sturzo

En la Iglesia italiana no hubo unanimidad, ni mucho menos, sobre el apoyo a Franco durante la guerra civil. Queda claro en un interesante libro del historiador Alfonso Botti que acaba de publicarse y al que ha dedicado una amplia reseña el diario La Repubblica. La obra incluye la abundante correspondencia entre el sacerdote siciliano y líder político Luigi: Sturzo (1871-1959) y sus amigos españoles.

Sturzo fue cofundador del Partido Popular Italiano (PPI), en 1919, un precedente de la Democracia Cristiana. Opuesto a Mussolini y al fascismo, Sturzo hubo de exiliarse en 1924. Un periplo que le llevó a Londres, París y Nueva York. Regresó a Italia después de la Segunda Guerra Mun­dial. En 1952, el presidente Luigi Enaudi lo designó senador vitalicio de la República, cargo que asumió tras obtener una dispensa de Pío XII

En una carta a Ramón Sugranyes de Franch -líder católico catalán y auditor laico durante el Concilio Vaticano II, fallecido en el 2011- enviada desde Londres el 18 de febrero de 1937, Sturzo le manifestaba su tristeza por «la tragedia en la querida España, que he amado desde niño». «No creo que la victoria de una parte u otra podrá traer la paz o hacer superar la crisis actual; demasiadas miserias, demasiados desórdenes, demasiadas divisiones y demasiados odios», afirmaba el sacerdote italiano. Y luego añadía un párrafo muy revelador: «La Iglesia de España, que hubiera podido hacer una obra de paz, se ha decantado en su mayoría por una parte, casi declarando una cruzada o una guerra santa. De la misma parte están los latifundistas, industriales, la clase rica, que tienen la mayor responsabilidad en el abandono de la clase obrera a manos de los subversivos, por haberse opuesto a cualquier forma de reforma social que se hiciera en nombre del cristianismo, de las enseñanzas de León XIII y del movimiento de la democracia cristiana».

El libro de Botti recoge unas 550 cartas intercambiadas durante casi 30 años entre Sturzo y 37 amigos españoles, muchos de ellos catalanes. Queda patente la oposición del sacerdote a la política del papa Pío XI, a quien no dudó en criticar en sus artículos. Ya en octubre de 1936, en una carta al periodista Jaume Ruiz Manent, Sturzo prometía continuar «todo el esfuerzo que pocos hacemos para desvincular a la Iglesia de la maldita guerra civil».