Paz y Fueros

Domingo 20 de enero de 2013

Aún resuenan en mis oídos las palabras de un líder de la oposición en el Congreso diciendo que lo que había en el País Vasco era una guerra, y que las guerras había que ganarlas.

Recuerdo también que hace meses alguien, cuyo nombre no recuerdo, escribía en “Sábado Gráfico” que con ETA había que llegar a una solución como en las guerras carlistas.

Y en estos días de mano tendida y de voces airadas, de “no se pacta con asesinos” y de “ETA más metralleta”, ha caído en mis manos el libro de Unamuno “Paz en la guerra”. Y su lectura me ha incitado a averiguar cómo terminaron aquellas grandes convulsiones que tuvieron a Euskalerria como escenario fundamental y cuyas consecuencias cambiaron radicalmente el panorama político vasco hasta el día de hoy.

La primera guerra carlista, la de los siete años, la más larga y cruel, en la que ambos bandos ejecutaban a sus respectivos prisioneros, hasta el punto de que intervino una comisión inglesa para intentar humanizarla, terminó con el Convenio de Vergara. El general Maroto negoció la paz a través del almirante inglés lord Hay. Las bases de la negociación fueron fundamentalmente tres:

1.- Reconocimiento de don Carlos como Infante de España y de doña Isabel como Reina.

2.- Reconocimiento de los Fueros Vascos.

3.- Reconocimiento de los grados militares y condecoraciones del Ejército Carlista.

La negociación más dificultosa fue la referente al reconocimiento de los Fueros. Espartero lo consideraba cuestión de Estado y por tanto competencia de las Cortes Generales y no se creía facultado para tal reconocimiento. Maroto, por su parte, ateniéndose a la doctrina foral, sostenía que las Cortes de Madrid carecían de atribuciones sobre los Fueros Vascos, por radicar la representación del pueblo vasco, único soberano, en las Juntas Generales.

En acuerdo transaccional, Espartero empeñó su palabra de honor y ofreció su espada en defensa de los Fueros. Y la Ley de 25 de octubre de 1839 empleó aquella fórmula cuya interpretación posterior trajo nuevamente la guerra: “Se confirman los Fueros de las Provincias Vascongadas y Navarra, sin perjuicio de la unidad Constitucional de la Monarquía”.

A pesar de ello, fueron muchos los que no admitieron el Pacto de Vergara. Y fueron muchas las partidas armadas que siguieron luchando. Espartero dictó bandos proclamando la amnistía y prome­tiendo primas en metálico a quienes dejaran las armas.

En paz, aunque en desasosiego político, transcurrió la vida vasca hasta el levantamiento de Primavera de 1872. Tras su fracaso, los carlistas vizcaínos firmaron con el general Serrano, el Convenio de Amorebieta con las siguientes condiciones:

1.- Cese de hostilidades.

2.- Reconocimiento de los Fueros por los liberales.

3.- Indulto general para todos los sublevados.

4.- Regreso de todos los exilados.

Pero el 18 de diciembre de 1872 vuelven a sublevarse los Carlistas. La guerra dura hasta el 27 de febrero de 1876. Terminó con la rendición sin pactos. Pero también esta vez y durante mucho tiempo actuaron por doquier partidas armadas. Se sucedieron los indultos, las promesas y hasta los sobornos.

La victoria bélica liberal fue completa, y completa también la derrota política de los carlistas vascos. La Ley de 21 de julio de 1876 suprimió los Fueros. Se disolvieron las Juntas Generales y se impusieron las diputaciones de régi­men común. Cánovas cerró la discusión con aquellas peligrosas palabras a los comisionados navarros: “…cuando la fuerza causa estado, la fuerza es el derecho…”.

Unamuno, que vivió esta última época y en el bando liberal, describe así, en boca de uno de sus personajes, la turbulencia de aquel momento:

“…fuera de sí desde la abolición de los Fueros, echa chispas, pide la unión de los vasconavarros todos, tal vez para una nueva guerra, guerra fuerista. Desahógase contra los “pózanos” (antecedente de la palabra “maketo”), ha dado en desear saber vascuence…”.

“Empiézase en el ambiente en que él vive a cobrar conciencia del viejo lema “Dios y Fueros», al que sirvió de tapujo, en gran parte, el de “Dios, Patria y Rey”. Siéntense las generales corrientes étnicas que sacuden a toda Europa. Por debajo de las nacionalidades políticas, simbolizadas en banderas y glorificadas en triunfos militares, obra el impulso al disloque de ellas en razas y pueblos más de antiguo fundidos, ante-históricos, encarnados en lenguajes diversos y vivificados en la íntima comunión privativa de costumbres cotidianas peculiares a cada uno; impulso que la presión de aquellas encauza y endereza. Es el inconsciente anhelo a la patria espiritual la desligada del terruño; es la atracción que, sintiendo los pueblos hacia la vida silenciosa de debajo del tumulto pasajero de la Historia, los empuja a su redistribución natural, según originarias diferencias y analogías, a la redistribución que permita el futuro libre agrupamiento de todos ellos en la gran familia humana; es, a la vez, la vieja lucha de razas, fuente de la civilización…”.

Este es exactamente el marco donde se fragua la mente de Sabino Arana “el loco”. “Enloqueció” por la derrota, por la negación del Fuero, por la arrogancia de Cánovas y de su impuesta Ley de 1876, perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía.

Y el “aranismo” creció y se extendió contra corriente de todos los poderes políticos e intereses económicos. Cárceles, exilios, ejecuciones, diques culturales, medidas económicas, Primo de Rivera, Franco…. A pesar de todo ello y de la gran inmigración, hoy la mayoría absoluta de este pueblo no ha aprobado la Constitución, ni ésta ni ninguna anterior, porque todavía yace en su subconsciente aquello de “sin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía”, que nunca acabó de entender.

Hoy, como entonces, hay quienes quieren imponer su razón por las armas; quienes quieren fraguar patrias, grandes o pequeñas, a punta de pistola. Recuerdo aquellos cañones de bronce del museo de Estrasburgo que tenía fundida en sus lomos la inscripción “Ultima ratio regum”, última razón de los Reyes. Es peligroso el recurso a la “última ratio”. Entre otras cosas porque tras ella viene generalmente la pendiente de la sinrazón.

Santa Cruz terminó en las Misiones de los indios de Colombia, como otros terminan hoy en Nicaragua, pero dejando tras sí la convulsión, la frustración, el odio y el desquiciamiento.

Cánovas en 1876 hizo su LOAPA de la “unidad constitucional de la Monarquía” de 1839. Lejos de unir nada, puso la espo­leta de un grave movimiento contra una ley de unidad que nadie había puesto en cuestión.

Espartero comprometió su espada en defensa del Fuero. Nos duele pensar que hoy Espartero pueda sacar su espada contra el Fuero…

Pero hoy como ayer, y salvando tiempos, modos y personas, Muñagorri desde su escribanía de Zaldibia, o Garaikoetxea desde Ajuria Enea, y con ellos la gran mayoría de los vascos, seguimos gritando “Paz y Fueros”.

Deia. 13 de febrero de 1983

 

En Lekeitio, 35 años después

Sábado 19 de enero de 2013

Este pasado viernes 18 de enero, estuve en  la Kultur Etxea de Lekeitio. El motivo fue el recordar como en 1977 se izó la ikurriña en el Batzoki,  cuando éste  se recuperó  asi como en el ayuntamiento. Y al año siguiente, el 24 de abril de 1978, con Juan de  Ajuriaguerra al frente se reinauguró aquel representativo edificio construido en tiempos de la República, incautado por el franquismo y recuperado por los jelkides de Lekeitio que habían vivido cuarenta años viendo aquella afrenta como era que algo suyo había sido robado por un régimen dictatorial.

La charla fue impulsada por la Junta  Municipal y el senador y ex alcalde José M. Cazalis quien me propuso  que la charla girase alrededor de la exposición de fotografías sobre el asunto que quisiese. Y elegí la vinculación de Sabino Arana con la ikurriña, ya que fueron los hermanos Luis y Sabino los que el l4 de julio de 1894 izaron la ikurriña por primera vez  en el estrenado Euskaldun Batzokija de la calle Correo de Bilbao. Cazalis es un crack en esto de las nuevas tecnologías y se tomó el paciente trabajo de preparar las 56  imágenes que le hice llegar junto a las películas del izamiento de la bandera vasca en el ayuntamiento y en el batzoki. Y de esta manera  y de forma más amena hablé de quien fue el fundador del nacionalismo ,de cómo tenía una hermana Francisca  viviendo en Lekeitio ya que su marido era el  médico titular del pueblo, de cómo le gustaba cazar y lo hacía también con gente de Lekeitio, y de cómo el conserje y el chaval de los recados del primer centro nacionalista eran lekeitiarras, amén de su total dedicación hacia una idea que resultó revolucionaria y que era algo ahora tan simple como que EUZKADI ES LA PATRIA DE LOS VASCOS.Al final hubo un pequeño coloquio con preguntas y respuestas y tras ésto  la toma de un pote en el batzoki.

Agradecí las atenciones, la sala llena y la simpatía. Hace 35 años, siendo miembro del EBB estuve allí y por eso al final les leí lo que la revista Euzkadi escribió sobre lo que había sido aquella semana que culminó con la inauguración del estupendo Batzoki que allí tienen.

Lo transcribo a continuación:

¡¡¡Menuda semana!!!

La semana ha tenido el signo de Lekeitio en lo organizativo, el triunfo del diputado del PNV, José Angel  Cuerda en lo parlamentario, la reivindicación de los Conciertos en lo económico, la solicitud de una reunión del Partido con Suárez en lo político, la preparación de los homenajes a José Antonio Aguirre en lo emotivo, la organización de la asistencia al festival de la Ikastola de Donibane en lo cultural.  Casi nada.  Menuda semana.

Pero es que así son desde hace ya un tiempo todas las semanas en el Partido.  Los Batzokis crecen, se multiplican para irradiar nacionalismo en su ámbito y lograr los beneficiosos resultados de una mayor incidencia popular en el trabajo  de las Juntas.

Y lo de Lekeitio fue algo fuera de serie.  Con cinco barcos pesqueros lekeitiarras en aguas venezolanas, y de ellos dos arrantzales de la junta y numerosos afiliados, la Junta decidió inaugurar el Batzoki.  Además de una vistosa pegatina a todo color, organizaron un nutrido programa de actividades que empezó el mismo lunes como fue reseñado en el número anterior de EUZKADI.  Coloquio de mujeres del Partido, películas, conferencia sobre el Concierto en su reivindicación para Gipuzkoa y Bizkaia,  etc., hicieron culminar la semana de manera apoteósica con el formidable domingo.  Y es que Lekeitio hervía en ikurriñas y en entusiasmo a pesar del tiempo.  Autobuses, eficaz acción de Ertzaña del PNV, saludos, patriotismo y admiración ante un prometedor y bien llevado programa, con el salero y remango de las emakumes de la localidad, con los lógicos problemas de incomprensión que después de unas jornadas como las vividas hacen proclamar a propios y extraños.  ¡Si esto es el Partido, yo soy del Partido!. ¡Aurrera Lekeitio!.

Estaré una semana en Guatemala

Viernes 18 de enero de 2013

Salgo el domingo para Guatemala. Paz y Dignidad de Madrid organizan el viaje. Vamos tres diputados y dos senadores. Vamos en Misión de Observación del respeto a los derechos humanos. Yo he estado en dos ocasiones anteriores en este país de Centroamérica. Una para un Congreso de la Democracia Cristiana y otro en un viaje institucional siendo Trillo presidente del Congreso. Pero este viaje no tiene nada que ver con los anteriores. Visitaremos los archivos de la Policía Nacional y el del cementerio de la Verbena. Nos reuniremos con la Fiscal General. Saldremos hacia Quiché y tendremos reuniones con algunas organizaciones de víctimas. Estaremos también con mujeres sobrevivientes de violencia sexual. Saldremos hacia Huehuetenango y comeremos con el obispo Ramazzini. Dormiremos en el lago Atitlán. Tendremos reuniones con responsables de gentes que llevan los casos de justicia en transición. El viernes, en la capital estaremos con diputados, Corte Suprema de Justicia y Alto Comisionado de NN.UU y el sábado volveremos.

Un viaje muy interesante, duro y necesario.

Amnistía Internacional acaba de sacar este comunicado:

Es hora de acabar con la inacción sobre los homicidios de mujeres en Guatemala

Las autoridades de Guatemala ponen sistemáticamente en peligro la vida de las mujeres al no protegerlas ni garantizar que los responsables de los centenares de homicidios que se cometen cada año comparecen ante la justicia, ha manifestado Amnistía Internacional hoy, tras conocerse la noticia del brutal asesinato de dos niñas y dos mujeres.

El 16 de enero aparecieron en la calle, en Ciudad de Guatemala, los cadáveres de dos niñas. También se encontró a dos mujeres muertas en lugares distintos.

En 2012 fueron asesinadas en Guatemala alrededor de 560 mujeres; en 2011, 631, y en 2010, 695, según cifras oficiales.

Menos del cuatro por ciento de todos los casos de homicidio se resuelven con la condena de los autores. El Congreso de Guatemala aprobó en 2008 una ley que tipificaba varios delitos de violencia contra las mujeres y establecía tribunales especiales y unas directrices para la imposición de condenas, pero esta medida no ha puesto freno a la violencia.

“No ha habido ninguna disminución de los casos de homicidio de mujeres que se registran todos los meses, pese a la vergüenza nacional que ello supone para Guatemala», ha manifestado Sebastián Elgueta, investigador de Amnistía Internacional sobre Guatemala.

“Millares de casos de homicidio de mujeres y niñas ocurridos en la pasada década están todavía sin resolver o han acabado archivándose debido a la falta de eficiencia.”

Claudina Velásquez, universitaria de 19 años, apareció muerta el 13 de agosto de 2005. Le habían disparado en la cabeza. Jamás se ha encontrado a quienes la mataron.

Se tuvo noticia de graves irregularidades en la investigación, como que no se realizaran pruebas a los principales sospechosos para verificar si habían disparado un arma.

El padre de Claudina ha ido reiteradamente a la Fiscalía, sugerido líneas de investigación y presionado para que se haga algo sobre el caso de su hija. Sin embargo, no se ha visto ningún avance.

En diciembre de 2001 violaron y mataron a María Isabel Franco, de 15 años.

Su madre, Rosa Franco, no ha dejado de luchar para conseguir que se haga justicia, pero las autoridades guatemaltecas no han llevado a los responsables ante los tribunales.

Rosa ha recibido amenazas de muerte y sufrido hostigamiento de desconocidos en su lucha por encontrar a los responsables del homicidio de su hija. En octubre de 2006, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos admitió a trámite el caso por considerar que había habido demoras injustificadas en la investigación del Estado guatemalteco.

El caso se ha remitido ahora a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con lo que ha aumentado la presión sobre las autoridades de Guatemala para que tomen medidas.

“Al no impedir la violencia, realizar investigaciones efectivas ni garantizar que los responsables comparecen ante la justicia, las autoridades guatemaltecas dan a entender que los abusos y asesinatos de mujeres están permitidos», ha señalado Elgueta.

Amnistía Internacional pide a las autoridades que investiguen plenamente estos últimos homicidios de dos niñas y dos mujeres y pongan a los responsables a disposición judicial.

Asimismo, el gobierno debe tomar medidas urgentes para abordar los numerosos casos irresueltos de violencia de género ocurridos en Guatemala en los últimos años, garantizando que se llevan a cabo investigaciones adecuadas y que las muertes de las víctimas no quedan impunes.