El impacto de las emociones a la hora de votar

Martes 9 de enero de 2024

El principal desafío de las encuestas electorales está vinculado al comportamiento humano y cómo conciliar la brecha entre lo que la gente dice que pretende hacer y lo que finalmente hace.

https://latinoamerica21.com/wp-content/uploads/2024/01/El-impacto-de-las-emociones-a-la-hora-de-votar-1920x1127.jpgDANIEL FINDER  |  MARILINA SOCOLOVKY

Uno de los principales retos en el estudio del comportamiento humano y los fenómenos sociales es conciliar la brecha entre lo que la gente dice en las encuestas que pretende hacer y cómo finalmente termina actuando. Muchas de las preguntas en sondeos y entrevistas obligan a las personas a racionalizar comportamientos, anulando las reacciones emocionales o impensadas, lo cual limita la lectura de lo observado.

En diferentes contextos, fuera y dentro de nuestra región, encontramos que las encuestas electorales tienen enormes dificultades para predecir resultados, sobre todo cuando surgen outsiders que generan un desequilibrio en el statu quo. Algo parecido sucedió en Argentina, donde las encuestas no retrataron con precisión lo que ocurrió en el comportamiento del electorado. Es verdad que muchas de ellas huyen del manual convencional de metodología, ya que realizar encuestas con muestras sólidas es caro y los presupuestos son limitados. A ello se le suma que el país no cuenta con datos censales actualizados para trabajar con un marco muestral de calidad. Y no se puede obviar que muchos agentes que surgen como “encuestadores” son en realidad asesores políticos mayormente interesados en mostrar datos que favorezcan a sus clientes. 

Pero además las elecciones movilizan emociones que las encuestas tradicionales no consiguen medir adecuadamente. Aún más cuando, días antes de los comicios, más de un tercio del electorado aún presenta altos niveles de indecisión. Ello exige probar nuevas herramientas que puedan explicar esa brecha entre lo que la gente dice (intención racionalizada) y lo que finalmente hace (voto emocional), amparándose –por ejemplo– en el modelo de Daniel Kahneman, ganador del premio Nobel de economía. Para Kahneman, hasta el 90% de nuestras decisiones no son pensadas o racionalizadas (características del Sistema 2), sino que son rápidas, intuitivas, implícitas (propias del llamado Sistema 1). Herramientas que trabajen sobre el Sistema 1 complementan las miradas tradicionales (generalmente de Sistema 2), buscando incorporar esta comprensión implícita y emocional del comportamiento humano. 

Más allá de la verbalización declarativa tradicional, es necesario entender al votante desde una perspectiva emocional, complementando aquella más racional. Un experimento que evaluó el rol de los afectos en la elección argentina permitió identificar correctamente a los candidatos que entraron al ballotage y proyectar una intención de voto del 54% para Javier Milei y un 46% para Sergio Massa, valores cercanos al resultado de la segunda vuelta. Massa, el candidato del oficialismo, entra en el ballotage por un voto estratégico: la mayoría lo vota por miedo a que gane uno peor. La motivación es puramente racional. También genera mucho rechazo (emociones negativas): el 45% nunca lo votaría, comparado con el 29% que rechazaba a Milei. Esto le significaba un techo en el ballotage. El voto al opositor, Milei, era un voto más decidido: el 76% lo votaba convencido. Eso no significa que el gatillo fuera puramente sentimental. La mayoría lo elegía por sus ideas económicas, aunque algunos reflejaban un desencanto general con la política.  En el caso de un ballotage, los estudios coincidían en indicar que Milei se beneficiaba desproporcionalmente de los votos de Patricia Bullrich, candidata del opositor JxC que quedó en tercer lugar (y muchos del peronista Schiaretti, ubicado cuarto). 

Pero además de esos indicadores usuales, otras herramientas permitían anticipar el triunfo de Milei. Una de ellas es llamada de IRT (Implicit Response Testing), que utiliza un algoritmo para medir el tiempo de respuesta y evaluar el nivel de arraigo ante un estímulo, en este caso la intención de voto. Generalmente, el algoritmo arroja un promedio de 70% de respuestas implícitas (rápidas y automáticas). En el caso de Milei, el porcentaje de respuesta implícita fue del 74%, lo cual refleja una base de votantes más decidida. La intención de voto al resto de los candidatos, incluyendo a Massa, solo promedió el 56%, un valor bajo que refleja menor compromiso. La rapidez de adhesión captura el involucramiento emocional de los electores.

Otra herramienta derivada de la semiología visual busca comparar la imagen de cada candidato vs el ideal. Utilizando un banco de imágenes con más de 9.000 ejemplos pre-codificados en su valorización sentimental, se le pide a cada votante que elija 10 imágenes que expresan cómo los hace sentir determinado estímulo, en este caso, un candidato. Solo eligen imágenes, cuya composición afectiva o emocional ya fue categorizada, sin tener que explicar el porqué de la elección y así eximiéndolos de un esfuerzo de racionalización. Inconscientemente, cada individuo exhibe así un collage de sus emociones en relación con cada candidato, y la agregación de los resultados de todos los individuos permite componer un mapa emocional del candidato. Las figuras asociadas con el candidato ideal invocan imágenes luminosas, positivas, que comunican satisfacción frente a la competencia, inteligencia y muestras de autoridad a través del conocimiento técnico del mismo.

Pero en la Argentina del ballotage ninguno de los candidatos reales se aproximó a ese ideal, inclusive en sus núcleos más fieles. Tanto Milei como Massa eran vistos como agresivos y con limitada autoridad dominante (esa autoridad técnica estaba algo más asociada a Milei que a Massa, en función de la atribución de expertise en economía). Pero el uso de esta herramienta reveló que la principal diferencia entre los dos candidatos fue la asociación de Massa con imágenes que transmitían un exceso de exigencias. Lo que los electores interpretaban con sus referentes pictóricos es que para Massa la presidencia encarnaba un proyecto personal (haciéndole sentir al votante que estaba en deuda con su voto a su favor). Massa era desvinculado de una potencial contribución para construir el futuro del país.  Por otro lado, a Milei se lo vinculaba a un elemento de vulnerabilidad y cercanía, lo cual lo hacía más humano.

Procesos electorales caracterizados por alta incertidumbre, la aparición de un outsider y el desencanto general con la política son especialmente sensibles al peso de las emociones. Ello dificulta predecir resultados si se parte de un abordaje exclusivamente convencional, bajo el supuesto de que las personas reaccionan solo a un cálculo costo-beneficio y que sus intenciones anticipan 100% sus futuras conductas. Es hora de entender mejor el contexto global en que ocurren las respuestas en las urnas y reconocer la fuerza con que las emociones que se ven reflejadas en el voto.

*Este texto está escrito en el marco del X congreso de WAPOR Latam.

DANIEL FINDER

CEO de Maru Latin America, agencia de investigación de mercado. Licenciado en ciencia política por la John Hopkins University, estudió política económica en la London Schools of Economics.

MARILINA SOCOLOVKY

Directora de cuentas en Maru Latin America, agencia de investigación de mercado. Graduada en sociología por la UBA, Argentina.

En Santiago flores a Castelao, en Madrid garrote al nacionalismo.

Lunes 8 de enero de 2024                                                                          

Alfonso R. Castelao falleció en su exilio de Buenos Aires el 7 de enero de 1950. Traídos sus restos está enterrado con toda dignidad en la Iglesia de Santo Domingo de Bonaval, en Santiago de Compostela, se encuentra  el  Panteón de Gallegos Ilustres. Él lo fue, y mucho.

La fotografía es de hace 24 años. Me llaman la atención dos cosas. Que haya un Panteón de Gallegos Ilustres, cosa que nosotros no tenemos y deberíamos tener, un Panteón de Vascos Ilustres, y que Fraga ese día depositara una Ofrenda Floral cuando fue ministro de una dictadura que le trasterró a Castelo y que si le hubieran detenido, lo hubieran fusilado como hicieron con Alejandro Bóveda.

Igual esto explica la diferencia entre el PP vasco y el gallego. Este PP, por lo menos reconoce que Castelao, artista, intelectual, político es considerado el gran patriarca del nacionalismo gallego. No me imagino a nadie del PP poniendo una ofrenda floral en la tumba de Sabino Arana en Sukarrieta. Todavía no lo hace Bildu, como para que lo haga el PP. De todas formas ese día, que se cumplían 50 años del fallecimiento de Castelao, el Bloque Nacionalista Galego no estuvo en dicho acto. En ese momento tanto los nacionalistas como los socialistas  acusaban al PP de “falsificar” el pensamiento del patriarca gallego y manipular su recuerdo para obtener “ganancias electorales”. Es el juego que hacen y de ahí sus mayorías.

Fraga por su parte se defendía diciendo que eran los del BNG los que querían apropiarse de la figura  de Castelao considerando al líder gallego una figura de todos y un símbolo de Galicia. Ese mismo día en otros momentos y en acto posterior el entonces portavoz del BNG, Xose Manuel Beiras  se comprometió a perseverar “hasta que Galicia sea cabalmente soberana y libre”. Los socialistas propusieron que se le imitara más y se instrumentalizara menos su figura.

Hacía poco habíamos tenido, PNV, CiU y BNG una reunión de la llamada Declaración de Barcelona en Santiago que recuerdo con afecto así como las declaraciones de Fraga ese día 7 de enero de 2000 diciéndonos que lo que habíamos dicho se había diluido hasta quedar en agua chirli.

Conviene recordar estas cosas cuando una de las obras de Castelao fue el Partido Galleguista y éste ha logrado recientemente en el Parlamento que  su figura sea reconocida como la gran  figura nacional de Galicia  y cuando el 18 de febrero hay elecciones gallegas.

En una tertulia decía Antón Losada que al PP le irá mal si españoliza las elecciones llevando los debates madrileños a Galicia. Y es que una de las claves es este perfil galleguista de un PP que pone ofrendas florales ante la tumba del líder gallego y, como en el  caso de Feijoo reconoce que Galicia es una Nacionalidad Histórica pero cuando se aleja de Santiago y se asienta en La Cibeles propone la anulación de aquellos partidos políticos que propicien la independencia por deslealtad Constitucional. Un doble juego que los herederos de Castelao denunciarán, seguramente en campaña.      

Tres disparos y una chaqueta agujereada en la Casona de Cabo Mayor.

Domingo 7 de enero de 2024

Hace quinces días, aquí en Deia, se publicó un artículo que escribí sobre la vieja Casona de Cabo Mayor en Santander donde vivió el Lehendakari Agirre y su gobierno casi dos meses antes de salir definitivamente al exilio. La Casona El Bohío está abandonada, cubierta de maleza y enredaderas, su interior deteriorado, pero en pie. Solo haría falta una decisión para reconvertirla en un punto de interés de la Memoria histórica reciente y una referencia de lo que significaron aquellos dos meses de derrota. Conté como la había estado viendo con el entonces presidente Miguel Ángel Revilla y mi hermano Koldo y como la alcaldesa de Santander le dio largas al Lehendakari para que no fuera a verla en aquel momento. Tras aquella visita en 2020 y la  publicación he recibido  varios correos del propio Santander, donde el asunto interesa y he visto reavivado el debate en la capital de Cantabria, recogido en Diario.es y el propio Revilla me ha escrito unas líneas completando datos sobre su juventud en Bilbao y terminando así: ”Volviendo al tema que te preocupa. El PNV y el Gobierno Vasco tienen fuerza suficiente para pedirle a Núñez Feijóo que es quien manda aquí, una solución. Nada me gustaría más que esa casa fuese una referencia para los vascos en recuerdo de esos tremendos días (casi dos meses) previos a la llegada de la dictadura. Todo lo que esté de mis manos sabes que contáis conmigo”.

Es de agradecer su disposición ahora como lo fue antes. De hecho su partido llevó al pleno de la Corporación en 2022 una moción para rehabilitar esta Casona y que no corriera la suerte que habían tenido el teatro Pereda, la muralla carlista de la Calle Alta, el Cabildo de Arriba, el castillo de Corbanera y la batería de Cabo Menor, ya desaparecida o en avanzado estado de descomposición tras muchos años de desatención por parte de las autoridades municipales. La moción fue aprobada por unanimidad, pero no se ejecutó. El actual portavoz del PRC, Felipe Piña, ha recogido el testigo y ha llevado al pleno la cuestión, recordando que la propuesta estipulaba la recuperación y puesta en valor del edificio y la finca colindante, con un concurso de ideas previo para decidir el uso cultural que se le daría.

El drama que se vivió.

La fotografía que ilustra este escrito fue obtenida en el batzoki de Matiko en tiempos de la República. Pueden verse a María Jesús Benito, Amelia Acedo, Hilario Bilbao, Libe Anasagasti, Andima Orueta y Miren Anasagasti.

Completo esta historia, pues Txema Montero me comentó la terrible situación que habían vivido algunos vascos como consecuencia de un asesino apellidado Neila y que se llevó la vida de su familiar Jesús M. Biziola.

Euzkadi es pequeña y en 2019, había coincidido en Radio Euzkadi con la Consejera de Sanidad Nekane Murga. Nekane, muy amable, me relató cómo  su ama había sido cuidada por mi tía Libe cuando, tras caer Bilbao un grupo de familias se refugiaron en Guriezo. Tras mil aventuras, muy duras, las familias en barco llegaron al puerto de La Pallice. Mi tía Libe, hermana de mi aita y con tan bonito nombre sabiniano, era novia del periodista Andima Orueta, jefe de política del diario Euzkadi y superviviente del bombardeo de Durango. Es la que está a su derecha con ese abrigo de solapas.

Estando Andima con  ellas en Guriezo, y ante el avance de los sublevados, les dejó para ir a Santander a buscar alojamiento al grupo de familias pues Guriezo no reunía condiciones. No le volvieron a ver nunca más. Fue asesinado. Todas estas historias me vinieron a la cabeza cuando visitamos el monumento cercano a la Casona, que allí está en forma de cruz y con una figura tratando de agarrarse a la roca. Revilla nos dijo que por allí despeñaron a monjes trapenses y a muchos más entre ellos a muchos vascos, republicanos y personas de derecha de Santander por gantes asesinas comandadas por un socialista de nombre Manuel Neila que, curiosamente se fue al exilio en el avión El Negus y murió en México sin pagar sus más de cien crímenes de esos días de horror.

Los principales motivos de queja del Lehendakari Aguirre desde la Casa de Cabo Mayor obedecieron a la detención y hasta el asesinato de varios ciudadanos vascos a manos de agentes de policía santanderinos. El propio Aguirre lo expresó de esta manera en un informe que remitiría al presidente de la República, Manuel Azaña, meses después para explicar las razones por las que había sido derrotado el Frente Norte durante la Guerra Civil:

«Al mismo tiempo comenzaron a llegar noticias bien desagradables. Habían sido asesinados varios vascos. Yo mismo soy testigo del espectáculo macabro que ofrecían cerca de las peñas cinco cadáveres desnudos recientemente asesinados. Esto cerca de la casa donde el Gobierno Vasco vivía en Santander, en el Cabo Mayor. Llamé al General Gámir. Le hice presenciar el espectáculo. El General se indignó con este motivo. Aquello no podía tolerarse.

La chaqueta americana de uno de los asesinados estaba en el jardín de nuestra casa con el agujero de la bala que lo había cruzado. Era el médico de San Sebastián, señor Zabalo. Así desapareció el redactor del periódico «Euzkadi», señor Andima Orueta, y los empleados del Departamento de Comercio y Abastecimiento, señores Gorostiaga y Lasa. Fue también asesinado el Jefe de Impuestos de la Diputación de Bizkaia, don Juan Luis de Biziola. Todos ellos hombres lealísimos al servicio del Gobierno Vasco y huidos del terror fascista. Así también fueron asesinados dos jóvenes socialistas vascos, en Torrelavega, y el afiliado a Izquierda Republicana, señor Quilez, en Santander. Todos ellos lo fueron por los llamados policías, talmente asesinos a sueldo. Más tarde un grupo de jóvenes socialistas mataban a su vez en Torrelavega a dos policías. No recuerdo en este momento si eran los mismos o eran otros de los que habían asesinado a sus compañeros. No hablamos de detenciones porque sería hacernos interminables. Consignemos sólo la arbitraria detención de don José de Rezola, Secretario General del Departamento de Defensa de Euzkadi, conducido a los calabozos a pesar de haber mostrado los documentos acreditativos de su personalidad. Le dijeron que aquello de nada servía”.

Es más, esta oleada de actos violentos iba a afectar, según el Lehendakari, incluso a la sede del Gobierno Vasco en Santander: «[…] era voz pública la fama de quienes cometían estos crímenes y eran señalados como autores de múltiples de ellos. Había algunos de éstos que merodeaban en las cercanías de nuestra casa, a la cual se atrevieron un día a lanzar tres disparos, algunos de cuyos impactos estaban a la vista de todos».

Como se ve la Casa que visitamos con Revilla tiene esta y otras muchas historias.

Revilla, tras visitar el Bohío, nos llevó  al Faro, construido en un acantilado a cuarenta metros de altura del mar abajo y que además de Cabo Mayor es conocido como el Faro de Buena Vista, construido en 1833. En 1941 se construyó el monumento que como consecuencia de la ley de Memoria Histórica se le han borrado sus inscripciones. Es verdaderamente impresionante.

Ojalá el Lehendakari Urkullu pueda completar su mandato recuperando con Gogora esta referencia con tantas vivencias como se ha hecho con el conocido como Palacio de la Puente en Trucíos, más conocido como La Casa Grande, ya que el legítimo Gobierno Vasco de 1936, presidido por Agirre sesionó por última vez en tierra de su demarcación y donde el Lehendakari emitió su ya famoso Comunicado donde decía que” el pueblo vasco puede mirar al futuro con ilusión, su alma nos pertenece, nuestra conducta es la suya. Volveremos a recobrar el suelo de nuestros padres para restaurar el idioma escarnecido, la ley ultrajada, la libertad arrebatada”.

Viste lejos Lehendakari. Perdiste aquella batalla, pero no la guerra. Ahora solo queda recuperar de alguna manera tu última mansión para poder organizar una ruta, no de la derrota, sino del resurgimiento vasco, a pesar de que ya no pudiste volver nunca más al lugar donde naciste. Que ojalá se haga.