Música de Calesita

Sábado 6 de enero de 2024

Una de las cosas que lamento es que el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco y de todas las instituciones no hagan un pequeño esfuerzo, el del chocolate del loro, para reeditar todas aquellas publicaciones, libros, ensayos y artículos que escritores vascos tuvieron, tras escribirlos y precariamente publicarlos, echar  al mar en los cuarenta años que duró el exilio al ir ellos quedando en el camino. No conocemos su obra que es muy valiosa.

Uno de ellos fue el algorteño José Olivares Larrondo “Tellagorri” que se jactaba por encima de todo de ser algorteño, no de Bilbao. Fue director de Tierra Vasca en tiempos de la República y de Tierra Vasca en el exilio pero editada en Buenos Aires.

Era un tipo silencioso, irónico, metódico, humorista y  escribía  muy bien. A mí me encanta. Decía que si alguna vez Euskadi fuera independiente y hubiera que enviar un embajador al Vaticano éste debía ser gipuzkoano porque el posible bizkaino llegaría a la sala de audiencias, le daría un golpetazo en el hombro a Su Santidad y le diría “¿Qué tal estás Padre Santo?” para pasmo de los cardenales y obispos allí presentes. Y sin embargo  el gipuzkoano, suavemente, le diría silabeando “¿Zer moduz Aita Shantua?” y reverencialmente le  besaría el anillo episcopal.

Tengo ante mí una carta que le envió al pintor Florees Kaperotxipi, exilado como él en la capital bonaerense. Le decía así:

“Amigo Kapero. Muchas gracias por su amable carta de anteayer, pero estoy seguro que  1957 como los anteriores no me traerá salud ni pesetas, al contrario, me quitará otro poco de salud y pesetas no, porque eso es imposible.

Nunca he pronunciado una conferencia ni pienso hacerlo porque nada nuevo tengo que decir a las gentes. ¡Ah si todos hicieran lo mismo!. Pero hay no pocos que se suben a una tribuna con traje nuevo, bien afeitados y dicen unas vulgaridades terribles. Y mal dichas, además.

Por otra parte, les tengo un poco de manía a los conferenciantes, porque todos beben agua. ¡Con lo que a muchos gusta el vino, o el whisky!. Le felicito por sus trabajos para Caracas, le deseo que se repitan los encargos. Aquella es buena moneda.

Muchas felicidades y un abrazo.”            

Otro, de su generación, Manu  Egileor no se andaba con chiquitas. Una vez recibió una carta desagradable de protesta por algo y la contestó en un pis pas escribiéndole:

“Señor X. Estoy en el cuarto más pequeño de mi casa. Tengo delante su carta que dentro de poco tendré detrás”. Nada más claro en menos palabras.

Finalmente, decir lo duro que fue para aquella  generación el exilio. Tellagorri en su “Música de Calesita” se despedía así:

“Quiero llegar a la vejez, y que también llegue a vieja mi esposa, para vivir los dos modesta y silenciosamente en una casita silenciosa y modesta, sin dinero y sin pobreza y que mis hijos me den unos nietos, para llevarlos al tío vivo las tardes de domingo, no tanto por divertirlos como para recrearme en su alegría ,para volver a la niñez, a los únicos años limpios y triunfales de la vida. Y luego, cuando ya los nietos empiecen a mancharse también, morir apaciblemente una tarde de domingo, oyendo una música de calesita”.

Nada más triste y entrañable. Deberían ser conocidos.

Una foto del cocidito madrileño

Viernes 5 de enero de 2024

Xosé Estevez, historiador, profesor universitario, escritor, intelectual, activista de Galeuzka, amigo de siempre, acaba de leer el libro “España. ¡Qué País Mikelarena!”.

Me escribe y dice:

Excelente libro que retrata perfectamente lo que hierve en el cocidito madrileño, una ciudad estado, sumidero de las energías periféricas, que están siendo sometidas a una economía colonial y territorios de sacrificio.

Esta visión está extraordinariamente descrita en el libro.

Estilo fluido, ameno, ágil, que salta de la anécdota a la reflexión y al consejo y de éstos a la anécdota como método ilustrativo y didáctico. Y todo ello adobado con frases brillantes como que el elefante hay que comerlo poco a poco a mordiscos y no de un bocado y otras consideraciones  parecidas.

Es de agradecer la mención siempre de Galicia al mismo nivel que Catalunya y Euskadi y la extensa cita del gran Castelao que sigue vigente.

Coincido en la apuesta por Galeuzka permanente y más en concreto de cara a las próximas elecciones  europeas.

Hay un trastoque de letras entre Castelao y Cortesao. Castelao no participó en el proyecto de Comunidad Ibérica de Naciones. Sí lo hicieron Luis Araquistain, Manuel de Irujo, Cortesao y Carles Pi Sunyer. Ekin editó un  libro con las cuatro intervenciones.

En resumen, un libro absolutamente necesario para entender las claves de la política española pasada, presente y futura.

Los olvidos de Felipe VI

Jueves 4 de enero de 2024

El PP quiere ilegalizar la disdencia. No es nuevo. Ignacio Astarloa, siendo secretario de estado cambió el Código Penal para enjuiciar a Ibarretxe si a este  se  le ocurría convocar un referéndum. El PP se parece más a Vox.

Lo malo es que ante estos excesos Felipe VI calla. Y es bueno nos acordemos de él.

El afamado exiliado doctor Trueta, cuando volvió de su destierro le pidió a Juan Carlos de Borbón que si algún día tenía un hijo, no le pusiera de nombre Felipe.

Los catalanes tenían el pésimo recuerdo de cuando Luis XIV les ganó a los Austrias y colocó en Madrid a su sobrino Felipe V y trajo de París la descentralización con su decreto de nueva planta.

Felipe VI viene de esa cepa y se nota mucho. Mucho más ante estos excesos.

No viene de las Españas de los Austrias sino de la España Borbónica y centralizada.

En su mensaje de Navidad repitió hasta quince veces la palabra constitución.

No dijo nada de dejar de tener ese privilegio  medieval de la inviolabilidad.

Sin Constitución no hay democracia nos dijo solemne. El problema está en que solo ha leído una parte de ella.

La Constitución le atribuye el papel de árbitro y moderador, pero Felipe VI ni arbitra ni modera nada.

 Ante un poder judicial bloqueado cinco años calla y Sánchez y Feijóo han de apelar a una instancia Europea para que arbitre. Tampoco modera al PP ante estas iniciativas de castigar aquello que no gusta en  la capital de España

También dice la Constitución que existen nacionalidades, es decir Naciones y Regiones, pero él solo lee donde habla de la unidad indivisible e indisoluble de la patria, por lo que cada vez los llamados periféricos quieren saber menos de él.

También desconoce que existen lenguas cooficiales perlo le manda a su hija al ejército en lugar de una academia de lenguas tan legítimas como el catalán, el euskera y el gallego.

El problema de un  Felipe VI almidonado y lejano es que no ha aprendido a ser un rey democrático a  pesar de que le llaman el “preparao” y sobre todo  que el Estado Español no es Madrid.

Si no lo aprende en este 2024 tarde o temprano lo va a pagar él y su dinastía y serán pocos los que griten eso de Dios salve al Rey. A él no lo va a salvar ni Vox, ni el PP, sus grandes aliados estratégicos en la actualidad.

No estaría nada mal se ganara el sueldo.