¿ES QUE 46 AÑOS DE PACIENCIA NO SON SUFICIENTES?

Domingo 27+1 de diciembre de 2025

“¿Es que trescientos años de paciencia no son suficientes?”, es una frase atribuida a Simón Bolívar en Caracas  en 1811 cuando le pedían se calmara y no cuestionara el poder colonial español.

Algo así podía haber dicho la Consejera del Gobierno Vasco cuando, anunciadas cinco transferencias para el 29 de noviembre, le han pedido  retrasar la reunión hasta el 16 de enero porque quedan flecos.

María Ubarretxena podía haberles contestado

“¿Es que 46 años de paciencia no son suficientes  para cumplir una Ley Orgánica refrendada por el pueblo vasco el 25 de octubre de 1979?”.

Pues parece que no.

También dijo Ubarretxena  en un primer enfado que había Secretarios de Estado que mandaban más que los ministros.

Y es verdad. Y aún  más que los Secretarios de Estado, la Alta Administración española que concibe que solo el poder puede estar en los ministerios madrileños y una negociación para ellos es robarles lo que creen es su  poder. No hay que buscar más explicaciones.

Me las dio Joaquín Almunia cuando en el segundo Gobierno de Felipe González  en 1986 fue ministro de Administraciones Públicas.

“Mira Iñaki. Aquí tengo al Secretario de estado que se llama Francisco Peña, Paco Peña y le llamamos Paco España. ¿Sabes por qué?. Pues porque tiene el encargo de buscar comas, acentos y retrasarlo todo. Todo por España”. Almunia es de Bilbao.

“Eso quiere decir que las Autonomías no son España y España es Madrid ?.

Pregunta que no obtuvo respuesta.

Es más. En un viaje parlamentario con el entonces presidente del Congreso Félix Pons, su jefe de gabinete, tras una jornada de visitas, en la confianza de una conversación  en una terraza del hotel me dijo:

“Yo negocié los traspasos del patrimonio inmobiliario a transferir a la Comunidad Autónoma Vasca en 1980. Y uno de los edificios ya puestos en el documento era el edificio de la Hacienda que está en la plaza Elíptica (lo de Moyua se lo dejo a los que no son de Bilbao y no saben que los militares sublevados al poner a Areilza de alcalde cambiaron el nombre al del alcalde de la dictadura primoriverista Federico Moyua cuando fusilaban gudaris y milicianos en 1937). Nadie del PNV de aquellos años de plomo la llamaron Moyua.

“Y cual no sería mi sorpresa -continuaba explicándome la jugada el alto funcionario- cuando comprobé que alguien había quitado ese edificio del documento para ser transferido. Pedí explicaciones y me dijeron que en la plaza más importante de Bilbao debería ondear siempre la bandera española junto al Gobierno Civil”.

Pasado el tiempo creo que el Gobierno Vasco debería pedirlo ahora. Es un edificio vacío, ideal para poner allí sus dependencias y no en Gran Via, junto al hotel.

A María Ubarretxena alguien le debería contar estas cosas que no son de ahora, para que no se sofoque y sepa de verdad con quien ha de  encararse. Con los Paco Peñas.

Pero previamente hay que identificarlos.

LOS NIÑOS VASCOS EN LA CASA BLANCA

Miércoles 24 de diciembre de 2025

Nos quejamos de vicio. Nuestros antecesores lo pasaron peor. Habían perdido una guerra, se  habían quedado muchos de ellos sin casa y sin trabajo. O en el exilio, o con familiares en la cárcel o en el cementerio. Para colmo Francia estaba ocupada por los alemanes, Euzkadi por Franco, el gobierno vasco desperdigado y el Lehendakari en paradero desconocido.

En ese contexto Manu Sota, que ha sido noticia estos días por la edición de su libro de viaje desde Nueva York a Boise en autobús (cuatro días) con Antón Irala, le escribía a Don Manuel de Irujo una carta al inicio de 1941 donde le daba cuenta de las navidades celebradas. Y como hoy es navidad, lo recuerdo.

Y le decía:

“El día de Navidad un grupo de niños vascos vestidos con nuestros trajes   típicos y previa invitación de la esposa del presidente Roosevelt, estuvieron en la Casa Blanca, donde cantaron villancicos en euskera y luego le entregaron un Jaiotza en agradecimiento por lo que había hecho por nuestros refugiados. Al acto asistieron el Presidente de los Estados Unidos y los príncipes de Noruega que estaban invitados en  la Casa Blanca. Los niños fueron obsequiados y es de notar, que fue el único grupo de niños  que entró en la Casa Blanca ese día

Pocas horas después de terminar el presidente Roosevelt su discurso por Radio en favor de la Gran Bretaña, recibimos un telegrama de Leizaola, encargándonos de transmitir la felicitación de los vascos a la Casa Blanca. El telegrama se lo envié a Roosevelt tal y como estaba redactado acompañado de una carta escrita por mí. El Departamento de Estado me ha contestado con gran afecto.

Con motivo de inaugurarse el día 20 de enero la tercera etapa presidencial de Roosevelt, le he elevado un mensaje exponiéndole la triste situación de nuestro pueblo”.

Hago este apunte porque no le veo a Trump haciendo hoy lo mismo con los niños ucranianos o palestinos o venezolanos o saharauis. Pero era Roosevelt, y nuestra causa la movía muy bien el gobernó vasco en el exilio. Estar, tocar la puerta, resistir, mantener una conducta. Son datos desconocidos, sabiendo que hay muchísimos más. Pero destaco no solo al Presidente sino a su esposa, Eleanor, una gran activista de los derechos humanos.

Ocurrió una Navidad de hace 84 años. Honrar, honra.

N.B.

Un apunte sobre la presencia de los príncipes de Noruega en la Casa Blanca en esas fechas. Tras la invasión alemana de Noruega en abril de 1940, la familia real noruega huyó, y la princesa heredera Märtha se refugió en Estados Unidos con sus hijos (incluido el futuro Rey Harald V). La familia se estableció cerca de Washington D.C. e hizo amistad con el presidente Roosevelt. La princesa Märtha fue una figura clave en la diplomacia y apoyo moral en EE.UU.