Juro a Dios u prometo al pueblo….

Domingo 21 de agosto de 2022

Imagínense la escena. Un chavalito de siete años, con acento venezolano,recién llegado del trópico en 1956, se hace presente en una de las aulas desegundo curso del Colegio de los Marianistas en Donostia-San Sebastián. Elprofesor de Formación del Espíritu Nacional le pregunta quien era SimónBolivar. ”El Libertador” contesta el chaval. ”Fuera de clase”, iracundo elprofesor, un policía nacional del cuartel inmediato al Colegio. ”Simón Bolívarfue un separatista que le quitó a España su imperio americano” bramó elformador de ese espíritu nacional. El chaval confundido y asustado se lo cuentaa su aita. Este interviene a través de la embajada y el alumno queda exento deesta materia de tal manera que cuando entra el profesor, el chaval pasea por elpatio para sorpresa de sus compañeros.La reciente escena de Felipe VI sentado ante la llegada de la espada deBolívar en Bogotá, en la toma de posesión del nuevo presidente, no me haextrañado. El mundo ha cambiado pero la Casa Real y el Rey de Españasiguen actuando como Fernando VII no pudiendo tolerar que le recuerden queunos desarrapados acabaran con la colonia y los sacaran de América a sangre,fuego y proclamas de independencia donde había vascos en cada esquina. Noes de extrañar pues que una asociación de militares españoles hayan pedido aDefensa la retirada de todas las estatuas de Simón Bolívar que hay en elestado español al considerarlo un “traidor” que se alzó contra su patria. Lomismo que me gritó aquel profesor del Espíritu Nacional. ”Bolívar, pradera demolino en lengua vasca, molino que supo moler trigo de gloria y dar a lospueblos, pan de libertad” nos recuerda la poetisa rumana Elena Vacaresco.Tampoco me extraña lo que Laureano Márquez opina de la escena.”Definitivamente, los hispanoamericanos compartimos nuestra propensión a lassupersticiones. Surge el comentario a la luz de la toma de posesión del nuevopresidente de Colombia quien, contraviniendo la disposición de su antecesor,hizo traer al acto de su ascensión al mando, de manera inesperada, la espadade Bolívar. Fue su primer acto de gobierno.Para comenzar, hay que señalar que la espada de Bolívar que guardaColombia es la de verdad, la que usaba el Libertador en el día a día, no lanuestra, que es una joya de oro que la municipalidad de Lima le obsequió comopresente de agradecimiento y la que nunca desenvainó el padre de la patriapara combatir contra nadie. La de Colombia, la de las batallas, se guardódurante mucho tiempo en el Museo Quinta de Bolívar de Bogotá. Además delvalor histórico que tiene la pieza por haber pertenecido a quien perteneció, esparte de la leyenda de la guerrilla colombiana, de la que alguna vez formó partePetro. En enero de 1974, el naciente movimiento guerrillero M-19, sustrajo laespada del museo y pasó varios años escondida en diversas manos. Se llegó adecir incluso que le fue vendida a Pablo Escobar y que este se la dio a su hijocomo juguete. Al parecer, la que compró Escobar no era la verdadera. Laespada también pasó una temporada en Cuba. Para el grupo armado tenía –como seguramente para el nuevo presidente de Colombia en la actualidad– untremendo valor simbólico: «Bolívar, tu espada regresa a la lucha», se dijodespués del robo. En 1991 fue devuelta. No deja de resultar curioso, que lamentalidad de izquierda, tan pretendidamente racional y científica, sea la queapele con mayor frecuencia a recursos y explicaciones mágicas. «El divinoBolívar», del que hablaba Elías Pino, es parte de esa religión laica que todaslas ideologías, pero especialmente la de izquierda, quiere usar para arropar suspropósitos. Su espada no es por lo tanto un objeto de interés histórico, sino unsímbolo sagrado que, cual amuleto, brinda poderes; sus restos, reliquias quehay que manipular para adquirir las cualidades del portador en vida de esoshuesos; y así con todo. Vivimos siempre rumiando el pasado, nuncaentendiéndolo.Gustavo Petro, político de 62 años de edad y ex guerrillero del M19 y queademás fue alcalde de Bogotá, juró el domingo 7 el cargo de presidente deColombia. Aquí prensa, radio y televisión nos dijeron y repitieron que era laprimera vez que la izquierda asumía el poder en Colombia. No sé por quétienen tanto pudor en decirnos que es la primera vez que un ex guerrillero deun movimiento comunista asumía la presidencia de Colombia. Entiendo quecomo dice el ex presidente Uribe de Petro,”es un tipo más inteligente queChávez, Maduro, Fernández, Lula y Boric juntos”. Petro parece saber dónde seha metido y no piensa actuar como lo hizo Chávez con su “Exprópiese!!!” oMaduro enviando dos millones de emigrantes a Colombia desde un paísriquísimo, pero llamemos a las cosas por su nombre. Petro ha sido un dirigentecomunista, no un socialdemócrata, otra cosa es que quiera serlo ahora. Heconocido personalmente a cuatro presidentes colombianos y no han sido lo quehan pretendido vendernos los medios estos días.Virgilio Barcos, vecino de nuestro gran delegado Patxi Abrisketa, con susantepasados enterrados en la catedral de Santiago de Bilbao tenía en suprograma lograr una democracia social, lo mismo que Belisario Betancourt aquien visité en el Palacio de Nariño acompañando en 1983 al LehendakariGaraikoetxea que nos contó sus trabajos por la paz y sus dos procesosmalogrados por ese izquierdismo guerrillero que nos restriegan para integraruna guerrilla golpista y asesina, compartida asimismo por unos paramilitares,representantes de la derecha más australopithecus. A Uribe le visitamosasimismo en el palacio presidencial y haciendo gala de su apellido visitóEuzkadi. Hoy es la bestia negra de esa izquierda que no asume que Uribe noles traga pero que sigue vivo de milagro, pues superó atentados terribles contraél y su familia lo mismo que Santos, con quien charlamos varias veces en elSenado y quien ha sido el presidente que ha logrado sentar alrededor de unamesa a una guerrilla que en el caso del Farc, han pedido públicamente perdónpor sus crímenes y secuestros, algo que nunca hizo ETA. Menos lobosdesteñidos pues Caperucita a la hora de los análisis que si se fijan ustedesjamás cuentan con la opinión de los vasco colombianos que mantienen hoy losojos abiertos y el compás de espera puesto ante los primeros movimientos delprimer presidente “izquierdista” de la historia, como sinónimo de progreso yderechos humanos, metiendo en un saco lleno de chacales y buitres a todoslos demás. Quien exagera, pierde la dimensión de las cosas y no es creíble.Y no digo que a Petro no haya que darle una oportunidad. De hecho Biden sela ha ofrecido. Habló con él, le felicitó por su elección, envió una altarepresentación de su gobierno a la toma de posesión, cosa queafortunadamente no ocurrió con Maduro de Venezuela, Ortega de Nicaragua yDíaz Canel de Cuba que no estuvieron en dicha ceremonia. Ni estuvieron ni seles esperaba. Y no estuvo nada mal la lectura que hizo Petro de la sociedadcolombiana y de su sociología. Colombia, así como Europa, no se entiendensin la presencia del cristianismo en cada esquina y sin el menor rubor niquiebro en la voz y de forma muy clara y ante el presidente del Congreso dijocon seguridad:“Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyesde Colombia». Todos los presentes le aplaudieron.Petro, inteligentemente, ha armado un gabinete de diversas tendencias, con lasmujeres al frente de varias carteras y la misión de sacar adelante reformas decalado.Algo que no ocurre en Euzkadi, sociedad llena de complejos. En mayo de 2009y en Gernika, ante el Árbol, Patxi López, desbarató sin ningún permiso lafórmula de asunción de la Lehendakaritza la fórmula original del LehendakariAgirre que juraba su cargo para presidir un gobierno de concentración conrepublicanos, comunistas y socialistas. Aquellos rojos al parecer eran mástolerantes que Don Patxi. Que sin el menor rubor desfiguró la fórmula porqueaparecía la nefanda palabra de Jaungoikoa. Lo mismo ocurrió con el HimnoVasco, con letra escrita por Sabino Arana en la cárcel de Larrinaga. No toleraque en el aparezca la nefanda palabra de Jaungoikoa. Al parecer, la tradición,la cultura, los usos y costumbres no tienen para el Sr. López el mismo valorque tienen para un ex guerrillero del M-19. Es más. Viví una escena increíblejunto a mis compañeros en el Congreso. Resulta que al diputado Leizaola, lollamados jabalíes del Congreso en tiempos de la República, le pegaron en elhemiciclo por defender la enseñanza religiosa. El presidente socialista Besteiro,paró la sesión y le invitó a Leizaola a recogerse en el despacho del presidente.Lo hizo y le llamó la atención al entonces diputado donostiarra que Besteirotuviera un crucifijo de marfil presidiendo la sala. Pasó el tiempo, la dictadura,murió Franco y Leizaola volvió del exilio en 1979. En una oportunidad fue aMadrid a escuchar una conferencia del Lehendakari Ardanza en el Club SigloXXI. Al día siguiente fuimos los diputados a su hotel y le invitamos a visitar elCongreso donde había sido diputado. ”No me interesa” nos contestó. A loscinco minutos nos dijo que cambiaba de opinión y deseaba comprobar si elcrucifijo de marfil de Besteiro continuaba en el despacho del Presidente FélixPons. No estaba. El entonces presidente lo buscó y encontró el símbolo en eldespacho de un letrado. Mandó reponerlo y el crucifijo ha presidido eldespacho de los presidentes sucesivos, socialistas y populares, hasta……adivinen ustedes cuando.Efectivamente, cuando Patxi López fue elegido con apoyo del PP presidentedel Congreso y su primera decisión fue quitar el crucifijo de marfil del socialistaBesteiro del despacho presidencial. Y ya no está.De todo esto me he acordado al escuchar con voz clara al presidente deColombia Gustavo Petro jurar por Dios cumplir la Constitución colombiana y hepensado ingenuamente que debería haber menos complejos en la políticavasca tanto de socialistas como de seudo jelkides y que eso es sinónimo demadurez y que no estaría nada mal. Es la historia como pedagoga la que sindejar de respetar la separación de poderes se debe imponer en una sanagobernanza. ¿O no?.

El Lehendakari con el hijo de Iparraguirre

Sábado 20 de agosto de 2022


Esta es una a foto curiosa pues el Lehendakari Aguirre en su primer viaje a la Argentina, tras escaparse vía Berlín, visitó la República Argentina y allí fue homenajeado por los vascos y autoridades de todo tipo.
En la foto publicada en Euzko Deya de Argentina se le vé con el hijo del bardo Iparraguirre, el Delegado del Gobierno Vasco Ramón Aldasoro y Jacinto de Altuna

Al Museo de Gernika le hace falta un buen repaso.

Jueves 18 de agosto de 2022

Estuve en el Museo de Gernika que se llama Museo de la Paz. Fue inaugurado en enero de 2003 por el Lehendakari Ibarretxe, Josu Bergara como Diputado General y Miguel Ángel Aranaz como alcalde  de la Villa. Tras verlo, una conclusión: le hace falta un buen repaso. Se le nota muy usado, muy de trámite, muy pequeño, ante aquella tragedia mundial que hasta Zelenski acaba de recordar en sus intervenciones. Los audios han perdido calidad y las películas tienen ya las imágenes poco nítidas. Será quizás por su continua exposición. No critico a sus trabajadores, que fueron muy amables, sino al Museo en sí y a la política que se sigue con él. El ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno deberían tomar cartas en el asunto. Gernika es no solo un punto en el mapa sino un grito que para mí está acatarrado.

Pero hay algo más. Que se llame de la Paz a un Museo dedicado a recordar un bombardeo está muy bien y que se le dediquen espacios es bueno pero a la gente le defrauda lo poco trabajado que está aquel 26 de abril de 1937. Entiendo que en 2003, con ETA atentando, se imponía hacer continuos alegatos a la paz y, que menos hacerlo al recordar tan infame prueba de fuego, pero dentro de seis meses se cumplen veinte  años de la inauguración  de  este indispensable lugar de cita a todo el que vaya a Gernika, tras la Casa de Juntas y el mural de Picasso y, desgraciadamente, el Museo no está a la altura.

En los vente años transcurridos se han encontrado nuevos datos, nuevas piezas,  formas museísticas que no se ven reflejadas en el actual Museo  que se quedó congelado en 2003 mostrando algo que se queda muy corto y decepciona. Hoy en día cien formas de ilustrar, recordar, interactuar más modernas que lo que se ve actualmente en sus dependencias.

Y saco la fotografía de uno de los aviones que bombardearon la Villa  expuestos en un cuadro. Es un Juncker 52, trimotor de bombardeo alemán, copia de los que bombardearon la Villa. Con la llegada de los Heinkel fue relegado a transporte. Bueno pues en tiempos del alcalde Vallejo encontramos en la base de Cuatro Vientos un Juncker 52 que podía haber acabado en el Museo de Gernika. Creo tener la carta donde lo ofrecían y su precio. No hubo el menor interés en adquirirlo. Una pena, pues no es lo mismo ver este cuadro colgado con otros muchos en una pared con variados objetos e información que una sala con un Juncker presente para que se comprobara lo que fue aquello. La gente quiere ver y tocar. Pero para eso la mentalidad tiene que ser hablar del Bombardeo y dejar las recomendaciones para la paz en una sala porque lo que los visitantes quiere ver son recuerdos de lo que fue aquella terrible experiencia que sigue viva, a pesar de las recomendaciones pacifistas, y siguiendo  resonando  el ruido de la metralla y de las bombas  en la guerra en Ucrania y en todas las guerras.

Ya sé que como decía Ghandi “no hay camino para la paz, la paz es el camino”, que es una gran frase pero el historiador, el curioso, el turista, el visitante quiere conocer cómo fue aquella barbaridad y el actual museo no se la muestra pues es  muy de andar por casa. Como la de un pequeño pueblo sin recursos, ni ambición. Gernika requiere un gran museo que sea como la alarma que suena cada 26 de abril. Que se oiga y nos anuncie algo.