JESÚS DE GALÍNDEZ Y EL EMBAJADOR GARDNER

Domingo 15 de marzo de 2026

Estuve hace unos años en Amurrio en la Casa Parroquial, junto a la Iglesia dando una charla. Recordaba la última vez cuando se celebró el ochenta aniversario del cura Lezama, el gran emprendedor eclesiástico de obras sociales, periodista, hostelero, secretario de Tarancón y con parroquia en Madrid, fallecido en enero 2025. Gran promotor de restaurantes por el mundo. Entró a la Iglesia con un gran globo flotando. Luego fuimos a su caserío Iruaritz cerca de la ermita de San Prudencio. Escribió un libro, ”El capitán del Arriluze” sobre la peripecia de su abuelo, del PNV, que terminó encallando su barco para proteger a sus marinos. Un libro que seguramente se convertirá en película. Ojalá.

En esta ocasión la Organización Municipal del EAJ-PNV me invitó a un encuentro. Tiene la Casa Parroquial una sala para conferencias, muy bien arreglada, donde hablé de diez historias siendo la última mi experiencia con la figura de Jesús de Galindez, secuestrado en Nueva York el 12 de marzo de 1956. El  pasado  jueves 12 se cumplieron 70 años.

Mi aita le conoció en Ciudad Trujillo (Santo Domingo) cuando llegó en diciembre de 1939, con un grupo de gudaris exiliados del EAJ-PNV. Allí estaba Galindez que había llegado el mes anterior y era el secretario de la Delegación del Gobierno Vasco siendo Eusebio Irujo el Delegado. Les dijo a aquellos jóvenes jelkides que se fueran cuanto antes de aquella satrapía. Y se fueron en el barco de un capitán vasco. Cuando mataron a Galindez  en 1956 mi aita hizo gestiones con el presidente Bosch para que en Santo Domingo le dedicaran una plaza o una calle. La tiene hoy. Su muerte fue un escándalo mundial y marcó el principio del fin de la dictadura de Trujillo. Le recordé la fecha a Ander Caballero, quien fuera asimismo Delegado del Gobierno Vasco en Nueva York como Galindez. Ni acusar recibo.

He promovido cuatro publicaciones sobre Galindez y es normal que con el tiempo, el recuerdo se vaya difuminando. Pero les dije a los que tienen en Amurrio una personalidad tan singular, tan volcada en la difusión de lo vasco, tan defensor del valle de Aiala, del derecho vasco, de su defensa en la ONU de las sanciones al régimen de Franco, de su trabajo con Gurrutxaga, Jon Bilbao, Abrisketa, López Mendizabal para hacer una historia vasca siguiendo el  empeño del Lehendakari Agirre que se debería hacer un esfuerzo para que su legado no vaya quedando en el olvido. Decía Saramago que se comienza por el olvido y se acaba en la indiferencia. Es lo que estamos viviendo.

SU TESTAMENTO

Galindez amaba Amurrio con toda su alma. Dejó escrito como  testamento:

“Me declaro cristiano y vasco. Como tal quiero ser enterrado en la fe y en la tierra de mis antepasados cuando esto sea posible. Y ruego a quien se haga cargo de mi cuerpo  y bienes que mis restos sean llevados un día a Amurrio, en la provincia de Alava, Euzkadi, para ser enterrados allí. Quisiera que fuese en la finca que mi padre  tiene cerca de Zaraobe, en la parte alta donde se divisan las montañas de mi Patria”.

Desgraciadamente no pudo ser. Lo secuestraron en Nueva York y Trujillo lo asesinó en Santo Domingo aunque el 13 de marzo de 1986, treinta años después de su desaparición, se inauguró  una estela funeraria  en el alto de Larrabeobe siendo Diputado General Juan María Ollora. Estuvieron el Consejero de presidencia del gobierno Ardanza, Juan Ramón Gevara y el presidente del EBB, Xabier Arzalluz. Rodeados de los estandartes de las siete cuadrillas alavesas y centrando la estela funeraria en un círculo de piedra noble, dos lápidas en euskera y castellano  proclaman las palabras de Jesús de Galindez donde quiso ser enterrado. ”Y algún día me tenderé a dormir junto al árbol que escogí en lo alto de la colina, en el valle solitario de mi pueblo, a solas con mi tierra  y con mi lluvia. Estas me comprenderán al fin”.

Xabier Arzalluz destacó que “a mí me admira que sean pocos los que se acuerden hoy de Jesús de Galindez . Y no es que solo  fuera del PNV, que lo fue, sino que luchó mucho más allá de lo que es la lucha por Euzkadi, siguiendo el mandato de que todas las libertades son solidarias. No se dan demasiados ejemplos en este mundo de gentes que arriesguen su vida y la pierden de una forma cruel por defender la libertad y la justicia”.

CON EL EMBAJADOR GARDNER

El actual embajador estadounidense en Madrid, Benjamin León, es un señor de 82 años nacido en Cuba y exitoso empresario. Seguramente ha sido nombrado por Trump de la mano de Marco Rubio. Pero la foto que ilustra este trabajo es de otros tiempos y tiene que ver con otro embajador, Jesús de Galindez y su secuestro.

Se trata de Richard Gardner que fue un diplomático, economista y jurista, del partido demócrata, nombrado embajador en España por el presidente Clinton entre 1993-1997. Educado en Harvard, Yale y Oxford había sido previamente embajador de los Estados Unidos en Italia y posteriormente en las Naciones Unidas. Toda una personalidad. Todavía en esos años existía un consulado USA en Bilbao. A Sabino Arana le costó su segundo encarcelamiento la acción interceptora de un cónsul a cuenta del telegrama que le envió al presidente Roosevelt, felicitándole por la independencia de Cuba.

Con Xabier Arzalluz y Gorka Agirre estuve en la casa del cónsul estadounidense en la Avenida del Ángel con preciosa vista al puerto de Bilbao. Había venido Richard Gardner en visita oficial y quiso hablar con nosotros. Pensamos que el asunto tenía que ver con la Otan, Eta, el consulado o intereses varios. También, pero nos quiso hablar y contarnos, el entonces embajador en Madrid, que él era un joven abogado en Nueva York en 1956 y el Lehendakari Agirre contactó con él. El lehendakari había vivido asimismo en Nueva York durante la guerra mundial y Galindez había sido su Delegado. Y había un serio problema.

Tras el secuestro de Galindez, y como no había testado al morir, sus propiedades habían pasado automáticamente a la ciudad de Nueva York y Agirre le encargó que intercediera ante la autoridad de la gran ciudad   haciéndole ver que los archivos pertenecían al Gobierno Vasco pero al no tener éste personalidad jurídica reconocida, por más que hizo, nada pudo conseguir. Pero la vivencia le había hecho admirar a Galindez y la causa vasca. Podía ser  una asignatura pendiente para el  actual Gobierno Vasco, pero me da no están por la labor.

ACTIVIDAD EN NUEVA YORK

Se trasladó en febrero de 1946 a Nueva York,  colaborando nuevamente con la delegación del PNV en esa ciudad, dirigida por el miembro del PNV Antón Irala, consiguiendo la condena del régimen franquista por parte de las Naciones Unidas y en la Asamblea General de las Naciones Unidas, sin dejar de realizar diversas obras como El derecho vasco (Buenos Aires, 1947) o Divorce in the Americas (Búfalo, 1947). Consiguió el primer premio en el II Congreso de Escritores Vascos con La revolución francesa repercute en Euskadi. En 1949 publicó El divorcio en el derecho comparado de América (México) y en 1951 Estampas de la guerra (Buenos Aires) participando en el congreso de la International Bar Association (Asociación Internacional de Abogados).

Fue nombrado profesor de Derecho Público Hispanoamericano y de Historia de la Civilización Iberoamericana en la Universidad de Columbia y escribió La inestabilidad constitucional en el derecho comparado de Latinoamérica (México, 1952). En 1953 publicó Nueva fórmula de autodeterminación política de Puerto Rico y en 1954 su libro Iberoamérica. Su evolución política, socio-económica, cultural e internacional (Nueva York, 1954) que escandalizó a la dictadura dominicana.

Nos contó que el desaparecido se  involucró en la vida social de Nueva York y presidió durante dos años el Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos. También trabajó para la Federación de Sociedades. Se refugió en la docencia y se licenció en Filosofía por la Universidad de Columbia y el 27 de febrero de 1956 fue aceptada por dicha universidad su tesis doctoral de 700 páginas sobre la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo titulada La era de Trujillo: un estudio casuístico de dictadura hispanoamericana, donde se denunciaba el régimen del dictador dominicano.

Ante la amenaza de la publicación de la tesis, el dictador Trujillo, con la aquiescencia de los servicios estadounidenses, ordenó su secuestro y traslado a Santo Domingo, hecho que se realizó el 12 de marzo de 1956 desde el apartamento 15-F del número 30 de la  Quinta Avenida de Nueva York. Fue dado oficialmente por muerto el 30 de agosto de 1963, pero su cadáver nunca ha aparecido. Según el FBI, en la preparación, secuestro y encubrimiento del crimen participaron un total de 35 personas. Los servicios secretos USA, antes de hacerse pública su desaparición registró minuciosamente el apartamento. ​Y nos dijo que según Stuart McKeever, abogado estadounidense que llevaba  más de 25 años estudiando el caso, Trujillo se gastó más de un millón de dólares para liquidar a Galindez,​ contratando a John Joseph Frank, ex agente del FBI y agente de la CIA quien planificó todo el proceso del secuestro en territorio neoyorquino.

Entiendo que en aquellos tiempos hubiera más sensibilidad para estas cosas en las instituciones que ahora. Se hacen muchas jornadas de todo tipo pero escasas sobre hechos que marcan la historia de un pueblo. No hay una agenda seria y planificada y menos en EITB. Y la figura de Galindez debería estar más presente en el martilorogio vasco de lo que está, si de identidad estamos hablando.

Han pasado 70 años de su desaparición y conviene recordar éstas cosas y transmitirlas a las nuevas generaciones porque la figura de Galindez, una figura descomunal, debería estar presente, todos los años el 12 de marzo, con un acto, el que sea, para que su sacrificio no se borre de nuestro imaginario colectivo. De lo contrario coincidamos con  Saramago: ”Se comienza por el olvido y se acaba en la indiferencia”.

LA HUELGA POR LA HUELGA

Sábado 14 de marzo de 2026

Pintada, no cartel reciclable, a fuego, con plantilla, como en tiempos de Franco se ponía en las paredes de las Iglesias. Está en el Casco Viejo de Bilbao.

Nos invitan a su huelga general. Al parecer si no las hacen cada cierto se entumecen. ELA y LAB son sindicatos que viven del conflicto, no de buscar soluciones ni de defender solo a los trabajadores. Son antisistema. Y además con antidemocráticos piquetes. Algo intolerable. Viven también como en el siglo XX y como si la Unión Soviética existiría. No se actualizan en nada.

Y lo traigo aquí porque si alguien tiene la lógica  mentalidad reivindicativa pero  es capaz de hacer una pintada dañina para esa fachada ¿con qué autoridad moral pide y pide  y vuelve a pedir derechos, nunca deberes?. Quien no respeta la propiedad pública no debería esperar que ciegamente los demás le respeten a él. Porque esa es una fachada que habrá que limpiar. ¿O no?.

Y pongo por delante el derecho a la huelga como algo consustancial con la democracia. Derecho a huelga que no existe en Rusia, China, Corea, Nicaragua, Cuba, Venezuela, países que no tienen sindicatos pero que, curiosamente, ELA y LAB los tienen como aliados estratégicos y referencias para su izquierdismo de salón.

Estuve el jueves en una conferencia sobre los 50 años de la muerte de Franco, la transición y la importancia sindical a la  hora de ir venciendo resistencias y lograr la democracia. Y efectivamente, aquel sindicalismo de autodefensa y reivindicación fue extraordinario y dejó en el camino muchas víctimas. Y no solo el 3 de marzo de 1976 en Gasteiz, sino muchas más.

Estuvimos en la sala del Museo Marítimo, donde durante años estuvieron los astilleros Euskalduna. Y todos recordamos las cruentas  luchas sindicales y la violencia policial en las reyertas en el puente de Deusto.

Y hay que recordar asimismo como la huelga de 1947 promovida por el Gobierno Vasco en el exilio y aquella ELA fue la primera toma de postura opositora ante un régimen cruel y perseguidor de cualquier libertad. Y recuerdo la de 1951 y la valentía de aquellos sindicatos bajo la dictadura.

Uno dijo en el coloquio: ”No hay democracia sin demócratas”. Verdad de Perogrullo. Y es así.

No estoy en contra de la huelga, ni de la actividad sindical. Si de la expresión de los secretarios generales de ELA y LAB de “la huelga por la huelga” y de manchar las paredes irrespetándolo todo, ya que esa pintada habrá que borrarla y costará un dinero. ¿Lo harán los convocantes?.

Tampoco de un Garamendi, ni de un Jainaga, ni de un Emiliano, oculto tras el affaire del benzeno.

En la conferencia una sindicalista dijo que la huelga es “la última herramienta”. No sabía que  para ELA y LAB es la primera.

No defiendo la intransigencia negociadora de la patronal pero tampoco esta absurda huelga.

ENCUENTRO EN SANTO DOMINGO CON EL LEHENDAKARI AGIRRE Y GALINDEZ

Viernes 13 de marzo de 2026

Ayer, 12 de marzo, se cumplieron 70 años  de la desaparición por secuestro del delegado del Gobierno vasco en Nueva York, Jesús de Galíndez y no viene nada mal recordar su figura y su mundo. Tampoco al Lehendakari Agirre que falleció en París el 22 de marzo de 1960 en París. En la fotografía de un viaje del Lehendakari a República Dominicana en 1942 le podemos ver con un grupo de vascos y en su lado izquierdo vemos a Galíndez.

Antes quiero recordar un viaje que hicimos de Observadores a unas elecciones en aquel país del Caribe. El martes 13 de mayo de 2008 se eligieron por consenso las mesas de las comisiones parlamentarias del Senado. Tras el pleno y, en una tacada, fuimos elegidos un buen número de presidentes de Comisiones entre otros los de Exteriores, Cooperación e Iberoamérica. Por eso, tras la elección mi discurso iberoamericano fue breve. «¿Quieren un discurso corto o largo? Si es corto, quiero darles las gracias. Si es largo, muchas gracias». Y ahí acabó el trámite.

Al día siguiente, los tres, junto a funcionarios del Ministerio de Exteriores y de la Cámara viajamos a la República Dominicana. Era miércoles y el viernes 16 se celebraban sus elecciones presidenciales. Tras cuatro años de jefatura de Leonel Fernández del Partido para la Liberación Dominicana, elegían de nuevo al mismo presidente en una primera vuelta y a nosotros nos tocó, junto a personal de la OEA, servir de Observadores.

Las elecciones en aquel país, por acuerdo constitucional en revisión, se celebran cada cuatro años el 16 de mayo, ya que al parecer fue  el dictador Trujillo quien consagró la fecha y así como por aquí no deja de hablarse de Franco, allí no hay día en el que no se hable de Trujillo, aquel dictador caribeño, Benemérito de la Patria Nueva y asesino de opositores, entre ellos del Delegado vasco en Nueva York, Jesús Galíndez a quien secuestró, trasladó a Ciudad Trujillo -así se llamaba Santo Domingo- y le  mató a cuenta de su tesis de grado “La Era de Trujillo”.

Nos alojamos en el Hotel Embajador, inaugurado en febrero de 1956, un mes antes del secuestro de Galíndez por el dictador  dominicano y que entonces dirigía  una bilbaina. Es un hotel clásico donde me dijeron que se había rodado la película El Padrino.

El día de las elecciones anduvimos dando vueltas por colegios electorales de la capital y de la provincia de San Cristóbal, donde por cierto había nacido en 1891 el dictador Rafael Leónidas  Trujillo  y donde tenía una de sus casas, La Casa de la Caoba. Quisimos verla pero nos dijeron que la habían destrozado las numerosas personas que se iban llevando trocitos de la mansión. Sí pudimos ver el Balneario donde el dictador había represado unas aguas termales y donde paseaba a sus anchas.

Sin embargo cuando el último día visitamos el Congreso y su galería de presidentes no vimos colgados los cuadros de los presidentes de la era de Trujillo como aquí ocurre en el Congreso de los Diputados con Esteban Bilbao, Antonio Itrumendi y Alejandro Rodríguez de Valcarcel. España sigue siendo más caribeña que la antigua Ciudad Trujillo.

Al siguiente día de las elecciones visitamos su barrio colonial y otro  aledaño llamado de Santa Bárbara en el que la Cooperación española trabajaba en su refacción siendo éste un interesante trabajo. Tras dar vueltas por el barrio bajo un calor y un sol implacables quise que mis compañeros fueran a la calle El Conde donde hay un bar llamado La Cafetera en el que se reunían los republicanos en sus tertulias de exilio. Hoy tiene en el exterior una placa que recuerda el dato y en su interior se siguen organizando tertulias culturales y de presentación de libros. Seguramente  Jesús  de Galíndez y mi aita, junto a todos los jóvenes del PNV que iban a Venezuela, en diciembre de 1939  tomaron un cafecito entre aquellas cuatro paredes. Después fuimos al Centro Cultural dependiente de la Embajada de España donde preparaban una exposición y en cuya biblioteca nos entregaron un hermoso libro de fotografías dedicado al Santo Domingo entre 1939 y 1943. Se trata de las fotografías que sacó un fotógrafo vienés llamado Kart Schitzer y al que llamaban Conrado. Había llegado a Ciudad Trujillo en 1938 huyendo de la barbarie hitleriana que en esos momentos recorría el corazón de Europa. Este médico intentó ejercer su profesión pero se encontró con que no pudo revalidar su título así como un idioma que desconocía y fue cuando decidió sacar provecho a sus otros conocimientos, los artísticos entre los que se contaba la fotografía. Con la ayuda de un viejo periodista dominicano empezó a trabajar en La Nación y en la revista Cosmopolita así como en sacar fotografías de los acontecimientos sociales y políticos de una ciudad que no tenía más de cien mil habitantes aquellos años. Es a partir de ahí donde comenzó a forjarse su leyenda, publicando fotografías en The New York Times y en el National Geographic Magazine hasta que en 1944 viajó a Los Ángeles donde ejerció su profesión de médico.

He de decir que antes de viajar a Santo Domingo volví a leer el mejor libro de investigación que se había editado y escrito sobre Galíndez, escrito por Iñaki Bernardo e Iñaki Goiogana “La tumba Abierta” de la Fundación Sabino Arana. Vi en él una importante colección de buenas e inéditas fotografías y deduje que seguramente habían trabajado en el Archivo General de la Nación Dominicana. Sin embargo ojeando el libro de las fotografías de Conrado en las que se publican de Trujillo y de la sociedad de la época, vi para mi sorpresa y alegría estas dos fotografía también inéditas que hasta ese momento no había visto nunca de Jesús de Galíndez y del lehendakari Aguirre llegando éste al aeropuerto de Miraflores en octubre de 1942 para estar en aquella Ciudad Trujillo (Santo Domingo) por espacio de tres días y donde pronunció una conferencia que llevaba por título «El sentido democrático, el social, y el de la libertad de los pueblos en los actuales momentos» realizando una ofrenda floral en el monumento del fundador de la República, Juan Pablo Duarte que, según Galíndez tenía ascendencia vasca.

A pesar del calor tropical las dos personalidades vascas, en distintos momentos están de lo más pinchos y como hay ya pocas fotografías de estos dos grandísimos patriotas vascos que no conozcamos he querido dar cuenta de esta publicación, de este dato y de estos iconos.

Y, entre otras razones para que se vea los trienios que llevan los nacionalistas y los muchos exiliados clamando por esos mundos de Dios. Y lo majos que eran. Yo por lo menos me siento muy orgulloso de ellos y de su estupendo trabajo, ¡tan desconocido!

Ahí les tienen. Hace setenta años.