ESTA FOTO ME GUSTA

Lunes 5 de octubre de 2026

Hablando del 50 aniversario del Kilometroak de Lazkao, el domingo ETB dio cuenta que la celebración fue una idea que Josu Erguin trajo de los Estados Unidos. Dio la noticia y le hizo una entrevista a Erguin. Estuvo bien. No estuvo tan bien que en el 50 aniversario del Alderdi Eguna, el pasado domingo  27, no hicieran lo mismo pues fue una idea traída de Venezuela, ETB y sus constantes invisibilizaciones. Pero es lo que hay en este medio.

Y traigo esta foto que tiene buena marcha. Fue una de las fotografías ganadoras del premio a la mejor  del primer Alderdi Eguna celebrado en septiembre de 1977 en Aralar. Hoy todo está digitalizado y es muy difícil conservar estos recuerdos imborrables. Pero ésta instantánea obtenida en papel la pasé  al archivo de la Fundación Arana Goiri.

Seguramente nuestros sonrientes protagonistas se dijeron, ”contra viento y marea allí estaremos”. Y estuvieron. Y eso que el lugar se demostró inadecuado para albergar a aquel río humano.

A través de “Yo digo con orgullo que soy del PNV” hemos sabido que quien empuja la silla es  Iñaki Soraluze,”Txispas” de Lazkao aunque no a quien está sentado en la silla. Nos quedamos con su sonrisa, la pegatina que llevan, y el haber acudido a aquella celebración que marcó un hito, solo interrumpido  por la pandemia. Esta es la buena gente del PNV. Y la foto lo transmite en sus expresiones.

JOSÉ ANTONIO VISTO POR MARÍA TERESA Y JUAN MARI AGUIRRE

Domingo 4 de octubre 2026

Iñigo Camino le hizo a su hermana María Teresa una entrevista en la que hablaba de su hermano de la siguiente manera:

La familia Aguirre procedía del guipuzcoano pueblo de Bergara. EI abuelo y patriarca familiar, también de nombre José Antonio de Aguirre, creó una industria de chocolates y se instaló en Bilbao. El abuelo Aguirre era un hombre de ideas modernizadoras, que falleció  en 1907. Su hijo Teodoro estudió la carrera de abogado y fue uno de los primeros seguidores de Sabino Arana, colaborando con el padre de Manuel Irujo en su defensa ante las acusaciones contra el funda­dor del nacionalismo vasco.

El 6 de marzo de 1904 nacía, en Bilbao, José Antonio de Aguirre y Lekube. El Lehendakari sería el mayor de diez hermanos. Su madre, Bernardina Lekube, jugaría un papel muy importante en la vida de José Antonio. Bernardina era, al propio tiempo, enérgica y compren­siva para con sus hijos, y José Antonio siempre se sintió muy unido a ella. Murió en 1950, en San Juan de Luz. Su hija Teresa recuerda una frase que, en multitud de ocasiones, repetía al Lehendakari: “No olvides que te debes a tu pueblo y a Euzkadi».

A punto de ahogarse con cuatro años

Uno de los aspectos poco conocidos de la vida de Aguirre es que estudió en la que fue, tal vez, primera ikastola de Euzkadi. Su padre Teodoro, exigía que en casa tan sólo se utilizara el euskera y José Antonio asistió, entre los cuatro y los diez años de edad, a una ikasto­la situada en la bilbaína Plaza Nueva. Aguirre solía recordar emociona­do que, cuando fue nombrado alcalde de Getxo, recibió un hermoso ramo de flores de la que había sido su primera andereño, la señora de Anuncita.

Otro pasaje curioso de su infancia ocurre cuando apenas tiene cuatro años de edad. Un día de verano, José Antonio pasea con su «aya» por Santurtzi. De repente, el niño se escapa y, jugando, cae a las aguas de la ría. Un conocido y elegante solterón de la zona, Ramón Aras Jauregi, tendrá que tirarse desde la orilla y salvar de morir ahogado al que luego fuera Lehendakari de Euzkadi.

José Antonio, como luego sus hermanos, estudia el Bachiller en el Colegio de Nuestra Señora de la Antigua de Orduña. Siempre buen estudiante, recibe numerosos primeros premios en las asignaturas de historia, literatura y música. El álgebra y las matemáticas nunca le gustarían demasiado, y en estas materias se tiene que conformar con tercer y cuarto accésits.

Tocaba el violín, oboe y fiscornio

La sensibilidad y afición musical era una de las peculiaridades de la familia Aguirre. Los seis hermanos mayores llegaron a formar un sex­teto doméstico. José Antonio tocaba el violín y también el oboe y el fis­cornio. Gran aficionado al canto, formó parte del «Bihotz Alai» de Getxo y con un grupo de amigos, ya en la juventud, solía dar improvi­sados recitales en la punta del muelle en Algorta.

Cuando José Antonio tiene dieciséis años fallece su padre. A partir de entonces, él se convierte para los hermanos menores en el sustituto del aita y en el ejemplo a seguir. «Durante años, José Antonio no se acostaría sin dar un beso a los pequeños», recuerda su hermana María Teresa.

Con la muerte del padre y los estudios en colegios no euskaldunes, en la casa Aguirre el euskera pierde fuerza. Sin embargo, José Antonio, durante muchos años se carteará, casi diariamente, en la lengua vasca con un sacerdote de Durango. Aquellas cartas eran para él una espe­cie de «cursillo por correo» de euskera con lecciones y correcciones diarias por parte del cura euskaldun.

Abogado y deportista

El chico inquieto y un poco nervioso, pero «muy responsable y que no hacía barbaridades», según su hermana Teresa, elige la carrera de Derecho y, en cuatro años, logra brillantemente el título de abogado. Terminados los estudios abre, frente a las Calzadas de Mallona, un despacho profesional.

Otra faceta importante de su personalidad es su gran afición al depor­te. José Antonio era un gran jugador de pala, deporte que practicaba, sobre todo, en las temporadas veraniegas cuando la familia iba a la casa de Bergara. Por otro lado, como ya es sabido, fue jugador del Athletic de Bilbao.

Profunda religiosidad

La religiosidad completaba el carácter del joven Aguirre. Presidente durante varios años de las Juventudes de Acción Católica de Vizcaya, realizaba todos los años ejercicios espirituales en Loiola. Su padre murió siendo presidente de la «Adoración Nocturna» y José Antonio será, durante toda su existencia, un hombre profundamente religioso.

En 1925 viaja con su madre a Roma, con motivo del «Año Santo». De vuelta, efectúan un viaje de casi un mes por Europa. En Montecarlo, tras una anécdota curiosa surgida como consecuencia de no llevar cor­bata, José Antonio juega en el casino y gana una jugosa cantidad de dinero. Es ésta una de las pocas veces que tiene suerte en los «nego­cios, para los que, según su hermana, jamás valió y, además, nunca le interesaron».

Pionero de reformas sociales

Su faceta empresarial se circunscribe a la labor realizada en la fábrica familiar. «Chocolates de Aguirre» se había asociado con otras casas en 1920 para formar «Chocolates Bilbaínos». En 1924, cuando José Antonio termina la carrera, le hacen consejero de la fábrica. Su her­mano Juan Mari, que había estudiado en la Comercial de Deusto, actúa como director.

«Chocolates Bilbaínos» va a ser pionera en el terreno social. Una comi­sión de trabajadores forma parte de la Junta de Accionistas e, impulsadas por José Antonio, se realizan medidas innovadoras. Manuel de Irujo, en una biografía del Lehendakari, decía que «José Antonio puso en prácti­ca las normas social-cristianas que mantenía desde la Presidencia de las Juventudes Católicas: el salario familiar, la asistencia facultativa gratuita, las vacaciones pagadas, la habitación y participación de los trabajadores en los beneficios de la empresa. Aquella labor le imprimió carácter, pues se anticipó en varios lustros a medidas similares apli­cadas con posterioridad o que constituyen aspiración».

CUANDO EL ALDERDI EGUNA SE CONVIERTE EN ABERRI EGUNA

Sábado 3 de octubre de 2026

Javier Larrea

El domingo, 27 de septiembre de 2026, el PNV presentó el Alderdi Eguna como la gran fiesta de la militancia y celebró su 50ª edición en Foronda. El programa incluyó misa, desfile de autoridades, acto político y actividades festivas. En el acto político intervinieron el lehendakari Imanol Pradales, el presidente del EBB Aitor Esteban y la representante de EGI Elene Bilbao.

Alderdi Eguna no es Aberri Eguna

Aberri Eguna significa literalmente Día de la Patria, por tanto, su protagonista debería ser Euzkadi, la ansiada nación vasca, su identidad, su futuro, su autogobierno, su proyecto nacional y la sociedad vasca.

Alderdi Eguna, que significa en cambio, Día del Partido, debería tener como protagonista al partido. Y si el sujeto principal del encuentro es el partido, resulta razonable preguntarse unas cuantas cuestiones en clave interna y que los burukides diesen cuenta de ellas. Habría que afrontar temas candentes como: ¿Cómo está el partido? ¿Cómo está la militancia? ¿Cómo está evolucionando? ¿Qué piensa la afiliación? ¿Cómo se organiza? ¿Cómo incorpora a la juventud de la sociedad? ¿Cómo seleccionar las mejores candidaturas? ¿Cómo recuperar la confianza social? ¿Qué valores éticos deben regir la actividad política? ¿qué cambios vamos a hacer en los próximos años? ¿Cómo debe ser el PNV de los próximos 25 o 50 años? Y en definitiva: ¿Cómo está el partido?

Más allá de los números

Mientras se afirma que el Alderdi Eguna congrega a “decenas de miles de personas”, las crónicas hablan de miles de asistentes. No entremos en guerra de datos, analicemos la percepción. La enorme campa de Foronda, que en otro tiempo parecía quedarse pequeña, ofrece hoy una imagen diferente. No necesariamente porque el partido haya dejado de tener capacidad de convocatoria, sino porque la sociedad ha cambiado y también ha cambiado la relación de los ciudadanos con los partidos políticos. Los partidos de masas ya no funcionan exactamente como funcionaban hace 30, 40 o 50 años lo que hay que entender y aprender a relacionarse con la sociedad de otra manera. La sociedad cambia y las organizaciones políticas también tienen que preguntarse si están leyendo correctamente ese cambio.

Una pregunta incómoda

En el Alderdi eguna, día del partido, ¿cuánto se habló del partido? Buena parte del discurso político se dirigió hacia fuera: los mensajes han versado sobre elementos exógenos como Madrid, el Gobierno español, Pedro Sánchez, EH Bildu, PP, etc. Por ejemplo, Pradales centró parte de su intervención en el autogobierno y lanzó mensajes dirigidos a quien ocupe La Moncloa y a PP y Vox. No se trató de los elementos endógenos como la militancia, organización, afiliación, participación, estatutos, funcionamiento interno, renovación, ética, liderazgo, formación, juventud, incorporación de nuevos afiliados, representación territorial, etc. ¡Nada de eso!

No es intención de este breve artículo la realización de una crítica al PNV sino de ofrecer una reflexión sobre un cambio de enfoque para un día tan señalado. En un día electoral o en un mitin, es normal que un partido hable de sus adversarios, pero un Día del Partido debería tener otra función. Una organización política necesita días para mirar inevitablemente hacia fuera, pero también necesita días para mirarse al espejo y hacia dentro, y el Alderdi Eguna podría ser precisamente ese momento.

“Alderdia bizi”. Bien. El partido está vivo, pero, ¿de qué vive el partido? Un partido puede mostrar su fortaleza por la capacidad de llenar una campa durante un día, pero necesita demostrar su capacidad de mantener una organización viva, internamente, durante el resto del año.