NACER DE NUEVO EN ABRIL, ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA

Viernes 17 de abril de 2026

Luis Ugalde

Los venezolanos llevamos por lo menos un cuarto de siglo en agonía y resignación. Son diversas las instituciones y ambientes golpeados que sobreviven en mínimos. Esa reducción explica el éxodo forzado de seis o siete millones de venezolanos, la parálisis de tantas realidades nacionales y el modo sobrevivencia de tantas otras…

Tenemos que estar claros: nada significa “transición” sin liberación de todos los presos políticos, sin regreso de los exilados, sin libertad de expresión, sin garantías democráticas, sin confianza para cuantiosas inversiones… Mucho menos con la exclusión y persecución de la líder en quien la gran mayoría del país tiene puesta su esperanza.

Los hechos desmienten a las palabras y en un par de días hemos visto cómo la falsedad de las melifluas palabras y promesas falsas fue puesta en evidencia con la represión dictatorial de la marcha opositora y el sectario nombramiento para la dirección de la Fiscalía de la República.

Nacer de nuevo requiere aprender de los fundadores de nuestra República que para poder nacer, tuvieron que gritar “Viva nuestro Rey Fernando VII”, tratando de disimular su rebeldía y ruptura. Camuflados en la aparente lealtad de la “Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII”, en menos de un año proclamaron la República de Venezuela y enterraron la Monarquía. El 19 de abril de 1810 no es nada si no va preñado del 5 de julio de 1811.

NACER DE NUEVO en el seno de esta “revolución”, sin necesidad de declararle la guerra, ni gastar pólvora en zamuros agonizantes. Es un reto formidable que requiere un liderazgo audaz capaz de convocar todas las fuerzas nacionales y lograr decididos apoyos internacionales. No se trata de pequeños cambios para acomodar lo que tenemos, ni de una mano de pintura para disfrazarlo, sino de sustituirlo. Tampoco se trata de uniformar al país, sino de lograr la unidad fundamental con un programa básico común vivido con el pluralismo y la variedad económica, política y cultural que tenemos.

Celebremos la fiesta patria del DIECINUEVE DE ABRIL, que – bajo el grito de “Viva Nuestro Rey Fernando VII”- desató las fuerzas que saltaron de la Monarquía española a la República de Venezuela, dando el paso decisivo de la proclamación de la Independencia Nacional.

UN JUBILADO SOCIAL Y DEPORTIVAMENTE MARCHOSO

Jueves 16 de abril de 2026

María Esther Solabarrieta

He tenido la gran suerte de poder asistir a un evento de solidaridad plena, como Esport Solidar Internacional, cuyo presidente Josep Maldonado, gran conocer de África y con un corazón magnífico, se dedica a trabajar y ayudar a los niños más desfavorecidos de ese continente a través del deporte, además de desarrollar proyectos que les permitan no abandonar los estudios, mejorar su educación y formación, con el fin de poder tener una vida digna. Le acompaña en todo con gran dedicación su fiel Alessandra.

Desde hace 21 años organiza una cena solidaria anual donde premia la labor destacada de personas o proyectos solidarios. Este año han recaído en el futbolista Tyrhys Dolan por la labor de la Fundación Go Again que él encabeza; Sircu Morell, presidente de la fundación Swin for ELA que él mismo padece, y la cadena hotelera Hyatt por su implicación en proyectos solidarios.

Asistieron también el Presidente del Parlamento, Josep Rull; el Consejero de Deportes de la Generalitá, Berni Álvarez; el Alcalde de Barcelona, David Scudé y el Concejal de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona, David Escudé.

Compartimos mesa con los exfutbolistas Eusebio Sacristán; Julio Salinas; José María Bakero, y el grandísimo (2:13 cms) jugador de baloncesto Fernando   Romay, Jordi Arrese, así como otros insignes deportistas. ……

Mientras transcurría todo aquello y viendo que cantidad de cosas se pueden hacer en favor de los más necesitados, solo pensaba en aquel proyecto que en 1990, siendo burukide del BBB, logré poner en marcha en la campa de Salburua y que fue “La Tómbola”.  El éxito fue total con una recaudación de 4 millones de pesetas que fueron destinados a Unicef para proyectos de ayuda a la infancia.

En la foto aparece Olga, la esposa de Julio Salinas, delantero del Athletic, Txema Vaquero de la Real Sociedad y Eusebio Sacristán, entrenador de varios equipos entre ellos de la Real. Y si se fijan aparece un letrero proyectado en la pantalla que dice: ”A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos, si le faltara una gota”.

Pues eso.

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MARIANO RAJOY EL “GUERNICA”

Miércoles 15 de abril de 2026

Este lunes salió publicado en  el diario El País un artículo de opinión firmado por la Vice Lehendakari del Gobierno Vasco, Ibone Bengoetxea. Era una buena  y argumentada pieza .

´Sin embargo en toda su argumentación no aparecía en ningún momento, ni una mínima referencia, a todo lo hecho por el EAJ-PNV bajo la dictadura, en la transición y desde 1980 en relación con la petición de que el cuadro de Picasso, el “Guernica” pudiera  prestarse o instalarse en Euzkadi.

Por pura sensibilidad hacia el trabajo de sus compañeros,no creo sea  correcto afirmar que “la cadena no se rompe” cuando se obvia de manera sistemática todo lo hecho por distintos militantes jelkides en el pasado, que va de mociones, resoluciones, compromisos con el presidente del gobierno ,informes de técnicos, comparecencias en sede parlamentaria de los directores del Prado y Guggenheim y decenas de iniciativas de todo tipo. Al parecer no existieron.

Si el EAJ-PNV cumplirá en julio 131 años, no será precisamente por ésta desconsideración a lo hecho.Y no es cuestión de celos,sino de eficacia negociadora,de no romper esa cadena y de establecer una estrategia consensuada.Simplemente.

Y hoy traigo a colación una pregunta parlamentaria hecha en la sesión de control al gobierno, una más, hecha por Joseba Zubia portavoz del Grupo Vasco en el Senado en abril 2012, concretamente el día diez, hace ahora nada menos que catorce años donde en éste diálogo político se pueden leer los argumentos de ambas partes sobre el Guernica, con datos concretos. El presidente del gobierno era Mariano Rajoy.

Sé que no lo hará pues estamos ante una clase política muy poco dada a la consulta y rectificación, pero quiero que éste documento que transcribo se sepa, porque éstas peticiones  se han venido haciendo por espacio de cuarenta años.

Sr. Zubía.- Señor presidente del Gobierno, mi pregunta de hoy, aunque no se lo crea, no tiene nada que ver con la crisis que estamos padeciendo ni, en consecuencia, con el déficit; ni tiene que ver con la reforma del mercado laboral en tramitación ni, por consiguiente, con la huelga general del 29 de marzo; ni tan siquiera tiene que ver con el proyecto de Presupuestos, recientemente aprobado por el Gobierno, ni con el acompañamiento del mismo, que es la amnistía fiscal, en virtud de la cual piensa recaudar el Gobierno 3.250 millones de euros.

Mi pregunta es mucho más sencilla, y además no es nueva; todo lo contrario. Se refiere al traslado al País Vasco del «Guernica», de Picasso, en el que el pueblo vasco, como amante de la paz, la libertad y la justicia, se ha visto reflejado y retratado. Es algo que ha estado presente en esta Cámara y en la Baja desde hace muchísimos años de manera permanente, pero siempre con un mismo resultado, negativo, por supuesto, y en base a idéntica argumentación: la no movilidad del cuadro por razones técnicas; es decir, por su estado de conservación. Un motivo que –todo hay que decirlo– queda muy bien pero no es creíble, máxime en los tiempos actuales, en el siglo XXI en el que nos encontramos.

De ahí, señor presidente del Gobierno, mi pregunta, que no es otra que la de conocer las verdaderas razones que, a su juicio, han impedido el traslado del «Guernica», de Picasso, al País Vasco.

Presidente.- Señor Zubía, es verdad que su pregunta es sencilla y se entiende muy bien, y la respuesta también es sencilla. Probablemente, sea menos sencilla la respuesta a algunas de las cuestiones que usted planteaba en la exposición de motivos de la pregunta que luego me ha formulado.

Las razones por las cuales no se traslada el cuadro «Guernica», de Picasso, al País Vasco son las razones que en numerosas oportunidades han explicado en esta Cámara, tanto presidentes del Gobierno de uno y otro color político, como diferentes titulares de la cartera de Cultura, también de uno y otro color político.

Solamente hay criterios técnicos y científicos, avalados por informes de cualificados especialistas, que el Gobierno asume, como no podía ser de otra manera, en el ejercicio de su responsabilidad de guarda y custodia del patrimonio histórico nacional.

Siento no decirle nada nuevo, pero ésa es la verdad.

Sr. Zubía.- Señor Presidente, como era de esperar, más de lo mismo. Créame que lo siento porque, contra lo que puede pensar, no estamos ante un planteamiento que suponga un ejercicio de irresponsabilidad por insistir en algo que dan por cerrado por considerarlo un imposible, que, sinceramente, no lo es ni estamos ante una cabezonería más de vasco. Estamos, simplemente, ante lo que realmente es una aspiración legítima y justificada, diría yo, en cuanto a que el cuadro recuerda lo que constituyó todo un ataque al corazón mismo del País Vasco: el bombardeo de Guernica del 26 de abril de 1937.

Es cierto que el cuadro «Guernica» está enfermo y que, por tanto, precisa de especialísimos cuidados. Es igual de cierto que ha realizado hasta 32 viajes a lo largo y ancho del mundo hasta su actual ubicación en el Museo Reina Sofía. Y es lógico que tanto movimiento haya fatigado el cuadro o la obra, si tenemos en cuenta los procedimientos y medios existentes en la época; pero ahora, señor presidente del Gobierno, ahora, estamos en el siglo XXI y resulta imposible de entender que, con la tecnología del momento, con las nuevas y avanzadas técnicas y habiendo recursos que antes eran impensables, exista obra alguna que no pueda ser objeto de traslado.

Hay, qué duda cabe, razones técnicas que deben ser escrupulosa y rigurosamente entendidas; pero me atrevo a decir que, a día de hoy, no suponen un impedimento insalvable.

Expertos conservadores de la talla de David Bomford o Ashley-Smith consideran que, si hay suficiente dinero, tiempo y una planificación adecuada, se puede trasladar la obra con un riesgo cero, y añaden que pueden influir otros factores emocionales o políticos. Y esto es lo que está ciertamente detrás de la negativa: hay otras razones, que no son las estrictamente técnicas, que tratan de ocultarse.

Por ejemplo, y Su Señoría lo recordaba, la que fue ministra de Cultura, la señora Calvo, ya en el año 2004 hablaba de hechos bastante complicados, no imposibles, por tanto. Y tres años más tarde, acerca de las dificultades que implicaría el traslado, volvía a reconocer que no era imposible.

El presidente del Gobierno anterior, el señor Rodríguez Zapatero, me decía en esta misma Cámara que el no traslado venía avalado por razones técnicas y museísticas, aclarando este último concepto: que este cuadro era la referencia museística más importante del Reina Sofía; tanto como decir que sin este cuadro el Museo perdería dicho sentido o se resentiría claramente.

Un ex senador del Grupo Parlamentario Popular, el senador Van-Halen, de todos conocido, sostenía en la Comisión de Cultura que es justo que en el País Vasco quieran tener el cuadro y añadía: «quede claro que el Grupo Parlamentario Popular entiende que al »Guernica» quieran conocerlo directamente los vascos». Pues esto es lo que este senador desea, señor presidente del Gobierno: que los vascos, porque es justo –repito las palabras del senador Van-Halen– puedan conocer directamente en Euskadi el cuadro sin escudarse o atrincherarse en razones técnicas, que no son sino razones interesadas, por no decir políticas.

Pero un miembro de su Gobierno, el señor ministro de Educación, Cultura y Deporte, no parece estar nada de acuerdo con el mencionado ex senador, pues para él el nombre del cuadro ya no es un argumento suficiente y la ubicación del cuadro permite perfectamente que desde la villa de Guernica o desde cualquier otro sitio se vaya a disfrutar. Un ministro que, por cierto, cuando no tenía responsabilidades de Gobierno y era ministro de Cultura el señor Solana, don Javier, ante la negativa de éste a trasladar el «Guernica» comentaba a mi compañero Anasagasti algo así como «vaya bobada. Se mete en una caja precintada y acondicionada, se os presta y se devuelve. Lo único que tenéis que asegurarle al señor Solana es que vuelve a Madrid». ¡Cómo han cambiado las cosas en veintitrés años!

Señor presidente del Gobierno, no nos engañemos. Estamos ante una cuestión de mera voluntad política; es más, el Parlamento vasco, en 1997, por unanimidad, es decir, con el voto favorable de los parlamentarios de su partido, acordaron dirigirse al Patronato del Reina Sofía solidarizándose con la petición formulada por la Fundación del Museo Guggenheim Bilbao para que el cuadro fuera trasladado y exhibido temporalmente en Bilbao. Y hasta el ex presidente señor Aznar, cuando Arzallus y el aquí presente senador Anasagasti acudieron a su despacho a Madrid a sellar el compromiso de investidura de 1996, manifestó: «sabéis que mi padre era de Bilbao. Una foto allí con el cuadro serviría para pasar la página de la Guerra Civil». Creo que en ese encuentro también estaba Su Señoría, actual presidente del Gobierno y, si no, que me corrija el senador Anasagasti, mi compañero Anasagasti.

Termino, señor Presidente. Dentro de dieciséis días, el 26 de este mes, se cumple el 75 aniversario del bombardeo de Guernica. Sería sencillamente fantástico que con tal motivo pudiera hacerse, cuando menos público, el compromiso de que el «Guernica», de Picasso, que no es más que un grito contra la guerra y lo que ella representa –la muerte, la destrucción, la violencia, el horror y el drama– vaya a ser trasladado por fin a Euskadi, una vez resueltas, eso sí, todas las exigencias técnicas que sean necesarias para garantizar la conservación y para el traslado y su posterior exposición. Además del gesto que tal compromiso implica, el momento no podría ser mejor.

Le digo lo que tuve ya ocasión de manifestarle al anterior presidente del Gobierno con resultado, a la vista está, negativo del anterior presidente del Gobierno: una obra como el «Guernica», que ha venido siendo durante tantísimos años un símbolo contra la guerra, contra la incultura de la guerra, estaría dispuesto a convertirse, 75 años después, en símbolo del entendimiento, la convivencia y la reconciliación; en definitiva, en símbolo de la esperanza y de la cultura de la paz.

Presidente.- Señor Zubia, comenzaba usted su última intervención diciendo que la respuesta era más de lo mismo y que lo sentía. Es verdad, es más de lo mismo y créame que yo también lo siento. No tengo ningún interés en no atenderle en las peticiones que me parezcan atendibles y sean razonables.

Habla usted de nuestra cabezonería. Yo ni siquiera le voy a discutir esto; solamente le voy a plantear, porque a lo mejor no es malo pensar sobre este asunto, si la cabezonería puede ser de otros distintos que de los que estamos en el Gobierno de España o antes estuvieron en el Gobierno de España, porque fíjese usted el que la señora Calvo, el señor Solana, el señor Rodríguez Zapatero y yo coincidamos debería moverles a ustedes a darle una pensada en relación con este asunto.

Es probable que haya algunas personas de las que usted ha citado que hayan dicho una cosa u otra en un momento u otro de la historia; pero es lo cierto que nadie, y yo creo que no fue por cabezonería –no lo es desde luego en mi caso, créame–, ha autorizado el traslado.

Éste es un asunto que lleva debatiéndose aquí muchísimos años. Yo fue ministro de Cultura y en el año 1999 yo también tuve que responder sobre este asunto. Créame que me lo estudié, porque me gusta saber de lo que hablo y dedicarle el tiempo suficiente a los asuntos, y no fue posible y no fue posible única y exclusivamente por razones técnicas. Por tanto, la respuesta hoy sigue siendo exactamente la misma que yo di en el Congreso de los Diputados siendo ministro de Cultura en el año 1999.

Pero esa respuesta es la misma que justificó que, por ejemplo, cuando Barcelona, la ciudad de Barcelona, con motivo de los Juegos de 1992, pidiera el traslado del «Guernica», no se pudiera hacer; también Japón para conmemorar el cincuenta aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima o después en Francia, cuando se lo pidió el presidente de la República Francesa, entonces François Miterrand, a S.M. el Rey de España.

Y es que no es ésta una decisión política, y es lo que yo quiero transmitirle a usted; además, le pido que me crea. No tiene porque hacerlo, desde luego, pero son los expertos los que dicen que no estamos en condiciones de trasladar «El Guernica». Usted ha apuntado aquí algunos nombres; yo tengo otros muchos más aquí. Supongo que usted tendrá otros, pero creo que no hace al caso que hagamos una discusión y que tengamos una polémica a ver quién aporta más nombres.

Pero lo que en estos momentos una inmensa mayoría de los expertos, no sólo españoles, sino de otros países, recomiendan es que esto no se produzca. Incluso tan delicada es la situación del «Guernica» que se está realizando hoy –supongo que usted lo conoce– un nuevo estudio del cuadro mediante el proyecto «Viaje al interior del Guernica», que así se llama, mediante el cual un automatismo robotizado suministrará una información precisa que permitirá anticiparse a cualquier posibilidad de deterioro adicional, porque el deterioro, evidentemente, ya existe.

En estos momentos, y con ocasión del 75 aniversario, se inaugurará en el Museo Reina Sofía, en el mes de octubre, una exposición «Encuentros en los años treinta», una de las exposiciones más importante que el Museo organizará este año y que nos ayudará a comprender mejor una década decisiva en la historia más reciente de Occidente. Este proyecto va a recoger la trayectoria de los artistas internacionales más importantes del momento en un ambiente de creciente tensión y enfrentamiento, y servirá para conmemorar los 75 años del «Guernica», de Picasso, en el Museo Reina Sofía.

Yo espero, y además le invitaré personalmente, que usted asista y estemos los dos juntos en la inauguración de esta exposición; invitación que traslado a todas las señoras y señores miembros de esta Cámara, incluido, por supuesto, el señor Anasagasti.