LO QUE VIMOS EN CEUTA HACE QUINCE AÑOS

Jueves 27 de agosto de 2026

Le escuché anteayer a Feijóo hablar de un acuerdo parlamentario en relación con Ceuta. Lo malo es que el PP en su día no hizo nada a pesar del diagnóstico que se hizo. Ahora parece que olvidados trabajos parlamentarios pueden tener alguna utilidad.

Presidía la comisión de las Cortes Miguel Arias Cañete, ex ministro y ex eurodiputado y persona cuyo primer destino fue Ceuta. Y allí estuve junto a Soledad Becerril, Luz Elena Sanin, Soravilla, Alex Jubero y Jordi Casas, viendo una realidad que no tenía una buena salida.

Y le preguntaron que habíamos ido a hacer allí.

El presidente de la comisión mixta Congreso-Senado para asuntos de la Unión Europea, Miguel Arias Cañete, lo dijo: “Nos gusta los trabajos serios. Pues bien, en base a esa seriedad se sostiene la labor que, a partir de ya, desempeñarán los integrantes de esta comisión para conseguir que exista un plan permanente de atención para Ceuta y Melilla desde Europa”. No lo hubo.

“Era importante conocer in situ estas realidades”, recalcó en su comparecencia Arias Cañete. Y lo era porque, reconoció, “desde la península” no se percibe “la realidad” de Ceuta con sus condicionantes. Entre esos condicionantes está la escasez de suelo, la orografía del terreno que incide, directamente, en el desarrollo urbanístico de la ciudad, el carácter fronterizo y los condicionantes medioambientales derivados de la falta de energía o de agua.

Del carácter fronterizo tuvimos buena constancia los integrantes de la comisión, durante la ronda de visitas que giramos a la frontera del Tarajal, conociendo in situ la realidad de dos mundos separados por un paso. También conocimos  la desaladora o las cercanías del Príncipe en sus alrededores.

Tras la visita girada en septiembre 2011 aquella comisión pidió que ambas ciudades tuvieran un trato específico ante la UE pero de forma permanente y que los “fondos estructurales invertidos, aunque se hicieron de forma inteligente” quedaba mucho por hacer, por lo que se requería una inversión constante de la Unión Europea para garantizar que los ceutíes estuvieran en “igualdad con otros territorios. El presidente era, como hoy, Juan José Vivas.

El trabajo de esta comisión se tradujo en una ponencia que se plasmó en una proposición no de ley que iba a ser defendida ante Europa para alcanzar ese rango similar al de región ultraperiférica, que es a lo que Ceuta aspiraba. La visita de los integrantes de la comisión sirvió para conocer la auténtica realidad de Ceuta y para saber el partido que se había sacado a la inversión de los fondos europeos.

Un día en Ceuta

Tras aquel viaje escribí en mi blog este post que tiene el valor de haber sido escrito en caliente. Lo resumí así:

Andoni Goikoetxea es el nuevo entrenador del Ceuta, equipo de Segunda División B que está en el cuarto puesto. Si lo sube a Segunda A, renovará. Y el domingo pasado había ganado frente al Melilla. Bueno pues ese día, el 19, cuando llegábamos a Ceuta, este equipo había ganado 2-0 y pregunté por él. No estaba en Ceuta, aunque se aloja en el mismo hotel en el que estuvimos. A esta ciudad autónoma habíamos viajado durante media hora en helicóptero desde Málaga para interesarnos por la situación en la que viven, como miembros de la Comisión Mixta Congreso-Senado de la Unión Europea. Ceuta y Melilla demandan un trato similar a las regiones ultra periféricas, como el caso de Canarias, con un marco de apoyo económico constante. Queríamos ver en que se traduce la escasez de suelo, una difícil orografía que hace difícil el desarrollo urbanístico, la ausencia de energía y de agua y un hecho tan peculiar como ser frontera europea en África en una ciudad que es española, europea y africana a la vez del dato que nos dieron que allí nacen 4 niños de origen musulmán por uno español.

La Comisión Mixta Congreso-Senado de la UE la preside Miguel Arias Cañete, ex ministro de Aznar, que fue abogado del estado en esta ciudad entre 1974 y 1979, “los mejores años de mi vida donde me llevaban el desayuno a la cama y comíamos bogavante y el mejor pescado». Bueno pues de lo que se trataba con nuestra visita era abrir una ponencia donde den cuenta en ella personas implicadas en la ciudad y luego elevar el informe a instancias comunitarias.

Y como de noche todos los gatos son pardos, no pude sacar ninguna conclusión del paseo que dimos por un parque, el último, diseñado por Cesar Manrique, el artista de Lanzarote. Pero al día siguiente, donde desde Ceuta se veía el Peñón de Gibraltar, y se veía el paso continuo de barcos, uno se va dando cuenta de una realidad complicada sobre todo tras los discursos en el ayuntamiento del delegado, del presidente de la Ciudad Juan Vivas, una persona muy correcta que nos había preparado un minucioso programa que cumplimos al milímetro, y del propio Arias Cañete.

Tras los discursos fuimos andando a un hotel donde el primer presidente de la Ciudad, que ahora preside el CES, nos dio una información muy pormenorizada de los problemas económicos, sociales y de infraestructura de ese enclave. De allí estuvimos en la Desaladora, hecha por la empresa de Bilbao, Cadagua y de allí a varias iniciativas urbanísticas y de infraestructuras en los barrios del Príncipe Felipe y Alfonso.

Hablando con las autoridades españolas les pregunté por que no se hacía un referéndum simultáneo en Ceuta, Melilla y el Sahara. No les gustó el comentario. ”Porque el Sahara es de los saharauis y Ceuta y Melilla son de los españoles y así como España nunca tolerará un referéndum de autodeterminación en el País Vasco, nosotros aquí tampoco lo admitiríamos nunca”. Previamente me habían dicho que la gente joven veía que no tenían el menor  futuro  en Ceuta y se iban a la Península y que las dos plazas costaban un pico al erario español.

Comimos en un restaurant dentro de las murallas pero antes vimos algo impresionante y fue la existencia de una frontera amurallada de casi nueve kilómetros, con dos vallas, que se ha ido construyendo y la boca de la frontera en sí donde hay un trasiego tremendo de gentes cargadas con bolsas a las que les pagan dos o tres euros por pasar aquella aduana, comprar, dejar la mercancía que puede ser comida, jabón, toallas, material de oficina, lo que haya y volver. Si logran hacer tres viajes pueden ganar alrededor de diez euros que les puede dar al mes doscientos euros con lo que viven. Un policía y un maestro en Marruecos, ganan poco más. Miseria en estado puro. Y estuvimos en el puesto de control seguido en todo momento por cámaras y a pesar de eso, se logran, colar por mar, continuamente. El efecto llamada. La opulenta Europa frente a la miseria de un Marruecos que no termina de despegar. La España de Franco de los años cuarenta frente al París de los años sesenta. Y mientras Marruecos no mejore, esa situación seguirá porque sin ser una aduana comercial, han hecho de ese trasiego un modus vivendi que el rey marroquí controla cerrando de vez en cuando la frontera o impidiendo que pasen el pescado o las verduras o lo que sea, para recordar que la demanda marroquí siempre está ahí, aunque en el fondo y hoy por hoy, no le convenga dar un paso más.

Estuvimos en el puerto, en su torre de control, viendo sus instalaciones y a las seis de la tarde se iba Arias Cañete a Algeciras, en helicóptero cinco minutos, y nosotros a Málaga, media hora. Existe también la posibilidad del barco pero los ceutíes se quejan que es el trayecto más caro de Europa y reivindican mejores precios.

Otra realidad impresionante.

La conclusión:

Como resumen del viaje, el presidente de la comisión mixta arrojó una conclusión clara de la visita: que tras tomar conciencia de lo que se ha hecho con ayuda de la UE, Ceuta necesita seguir con ese tipo de ayudas para poder desarrollarse. Y se aseveró que, es de obligado cumplimiento, sencillamente para que los ceutíes estén en igualdad con los demás habitantes de la Península.

Y ahora qué:

Lo primero que deben hacer es trabajar en un informe que se traducirá en una ponencia que dará lugar a una proposición no de ley o de ley. El trabajo debe quedar hecho antes de que termine la legislatura para que se defienda ante Europa con la presencia de los delegados del Gobierno y presidentes de ambas ciudades además de la colaboración de expertos.

El logro:

Se persigue que Europa dé el visto bueno a un plan de inversión permanente para la ciudad. Es decir, que no se dependa de su salida del grupo Objetivo 1 sino que esté beneficiada por un plan permanente de ayudas económicas.

Resultado de todo esto: No se hizo nada.

POR QUÉ NO REACCIONAMOS

Miércoles 26 de agosto de 2026

Benito Arruñada.

Catedrático de la Universidad Pompeu Fabra; Affiliated Professor, BSE; Investigador Asociado, FEDEA. Expresidente, Society for Institutional & Organizational Economics. Investigación sobre las bases institucionales y culturales de la economía de mercado.

«El Estado de bienestar devora en pocas décadas el capital cultural acumulado durante siglos. Nuestra anestesia ante Ceuta es otro síntoma»

El bienestar estatal exhibe con gusto sus pensiones, escuelas, hospitales e incluso, hasta hace poco, su paz social. Su contabilidad es tramposa porque aplaza los costes, pero la deuda pública refleja solo los contabilizados. Los principales no vencen a fecha fija ni figuran en contrato alguno: se cargan a variables lentas, las que tardan varias generaciones en dar la cara. Los hijos que no nacen, los alumnos que no aprenden y los vecinos que no se integran no constan en ninguna cuenta, y de lo que no consta nadie responde.

El mecanismo lo describió desde dentro Assar Lindbeck, socialdemócrata sueco y decano de los economistas de su país. El Estado de bienestar es solvente mientras vive de las normas que heredó: trabajar aunque compense poco, no abusar del fondo común, cumplir sin vigilancia. Esas normas se erosionan despacio, porque cada generación no solo ajusta su conducta a los incentivos, sino que educa a la siguiente en el ajuste: la primera cobra el subsidio con vergüenza, la segunda como derecho y la tercera ya organiza toda su vida en torno a él. Cuando la norma cede, ya no hay tipo impositivo que alcance. 

*La primera variable lenta es la natalidad.* Durante milenios, los hijos fueron, además de un deber social, un seguro de vejez, y esa rentabilidad ayudaba a pagar el coste de criarlos. Las pensiones públicas nacionalizaron el rendimiento y dejaron el coste en casa: la vejez de cada cual pasó a financiarse con los hijos de todos. Lentamente, los hijos mudaron de inversión a consumo caro («quiero disfrutar de mi hijo»), y del consumo caro se compra poco, empezando por prescindir de los terceros y los segundos: la utilidad marginal disminuye. Los economistas que han medido el mecanismo atribuyen al tamaño de las pensiones una parte sustancial de la caída de la fecundidad occidental. España cría hoy poco más de un hijo por mujer, y el contraejemplo que consolaba se ha derrumbado solo: Finlandia, con uno de los sistemas de permisos y guarderías más generosos del mundo, cerró 2025 en 1,30 hijos por mujer, tras tocar el año anterior su mínimo histórico. El dinero alivia el coste de criar; no restituye el motivo.

*La segunda es el aprendizaje.* El sistema educativo estatal es menos un servicio del bienestar que su aparato reproductor: fabrica en cada generación las preferencias que luego lo votan, y por eso tolera tan bien su propio fracaso instructivo. También aquí la educación mudó de inversión a consumo. Repartido el título como derecho, el titulado superior español medio rinde en comprensión lectora por debajo del adulto neerlandés medio, y un tercio de los ocupados con estudios superiores trabaja en puestos que no piden su título, la proporción más alta de la Unión Europea.

Correlación no es causalidad. La natalidad cayó también a causa de la píldora y la secularización, y las aulas se degradaron con el móvil. Pero los factores comunes no explican las diferencias. Píldoras y pantallas llegaron a la vez a todas partes, mientras que el daño sigue el calendario y la intensidad del diseño institucional: la fecundidad cae más donde la pensión sustituye más al ahorro privado, el aprendizaje resiste donde la escuela responde ante alguien y la integración avanza donde el recién llegado aún cobra por producir y no solo por pertenecer.

Algunas políticas públicas construyen el mismo capital que aquí se les reprocha consumir. La sanidad infantil eleva el capital humano, y el seguro social permite arriesgarse a quien sin él no se arriesgaría. La nueva escuela inglesa ha demostrado además que incluso un sistema público degradado puede volver a enseñar: volvió a centrarse en el maestro y en los contenidos, impuso currículo explícito y evaluación externa, obligó a los centros a responder de lo que enseñan, y ha situado a sus jóvenes por encima de la media de la OCDE. Por eso el volumen del gasto no predice el daño; lo predice el diseño. La conducta se ajusta cuando el beneficio se socializa y el coste se oculta, y resiste cuando el proveedor responde de sus resultados y el usuario puede elegir

*La tercera es la integración.* Sin fondo común, el inmigrante es un factor de producción con quien se negocia; con fondo común, un socio con quien se reparte. El bienestar convierte así el flujo laboral en conflicto distributivo e identitario, y además pervierte la señal de admisión, porque rechaza a quien más produciría y atrae a quien más necesita. La socialdemocracia danesa lo entendió y endureció el asilo y la residencia para salvar la caja; el socialismo español prefiere no elegir, y acumula a la vez la caja exhausta y el conflicto. 

El resultado acaba de exhibirse en Ceuta: sesenta mil personas cruzaron la frontera en dos días, y lo más revelador no es que el Estado ni previera ni respondiera, sino que la sociedad contemple, como anestesiada, el asalto a su frontera. Quien cruza el espigón pone en juego su vida; quien mira no está dispuesto a revisar ni las más lujosas de sus creencias.

Las variables lentas comparten, además, una ventaja procesal: nunca testifican a tiempo. Quien decidió la norma cobró los aplausos en su legislatura, y la factura llega cuando ya no hay a quién reclamar; el daño prescribe antes de poder probarse. Contra esa prescripción solo caben medidas cautelares: valorar cada programa por los incentivos que crea, sin esperar a unos resultados que llegan siempre tarde. Suecia tuvo que rozar la ruina para corregir la caja; la variable que corrigió más tarde le estalla hoy en las calles. Nosotros aún estamos a tiempo de estudiar su expediente.

HAY QUE HACER

Martes 25 de agosto de 2026

Hoy se cumplen 48 años del fallecimiento en Aiegi (Navarra) de Juan de Ajuriaguerra. En la fotografía le vemos recibiendo en el aeropuerto de Sondika al senador por Idaho y presidente de su Comisión de Asuntos Exteriores, Frank Church. Murió pues con las botas puestas y trabajando hasta el final.

Juan de Ajuriaguerra vivió una época de turbulencia en la historia vasca. Supo responder a esa turbulencia más directa y sensiblemente que cualquier otro joven de su generación. Estaba equipado con certezas con respecto a Euzkadi. Certezas que le acompañaron hasta la muerte. Pero, eran premisas y no conclusiones de su vida.

Poseyó, hasta un nivel excepcional, una naturaleza experimentadora. La historia de nuestro pueblo cambió su vida y, si el tiempo lo hubiera permitido, él hubiese cambiado eventualmente parte de la historia. Su relación con la época lo convierte en un hombre representativo de Partido. Fue siempre, más que Consejero o diputado, el Presidente del BBB. Un hombre que con Aguirre, Rezola, Landaburu, Leizaola e Irujo personifica la conciencia de una época, por haber percibido las cosas en el marco de luz fresca, que exhibía posibilidades inesperadas de propósito y acción para sus contemporáneos.

Pero falleció hace 48 años. Ajuriaguerra es ya y por entero Ajuriaguerra. Entró en la historia y su liderazgo será irrepetible.

Le conocí en 1969. Cuando pocos creían en la supervivencia del Partido Nacionalista Vasco y la única salida para Euzkadi parecería la violencia me dijo; «En cuanto haya un poco de libertad y podamos actuar seremos mayoría porque el Partido Nacionalista Vasco no es más que el propio pueblo vasco actuando». Hace años parecería una exageración y hasta una utopía. Gracias, entre muchos, a él, hoy es una realidad.

Alentaba y buscaba a la juventud. A pesar de su aparente hosquedad era hombre con gran humanidad. Tenía sentido del humor y respuestas rápidas y graciosas. Sus expresiones tales como: “la cosa” y “camelo”, eran frecuentes en su léxico particular. Pero nunca utilizaba la grosería. Gustaba jugar con las palabras. El compromiso autonómico se convirtió en el compromiso automático en las reuniones privadas. Lo malo fue que en varias intervenciones públicas lo repitió tal cual. Luego lo contaba con gran regocijo mientras te miraba intensamente y le brillaban sus ojillos. Recuerdo sus risas cuando nos contaba como en una reunión internacional al dar un golpe en la mesa vació un plato de sopa sobre su traje. Tuvo luego que pasarse un día en el hotel esperando que se lo limpiaran.

Siempre reconoció la labor de Radio Euzkadi en la resistencia. Nunca viajó a América por razones de clandestinidad. Para que nadie le sacara una fotografía, para no comprometer una labor. Pero en diciembre de 1977 aceptó con gusto una invitación y recorrió 7.000 Kms. para agradecer la labor cumplida en la Radio Euzkadi de Venezuela. Estuvo en el lugar donde funcionó la emisora y contó las mil anécdotas de como habían organizado en la cárcel el sistema de transmisiones. Disfru­tó intensamente en aquella semana cargada de vivencias con una colectividad a la que cautivó con su fuerte perso­nalidad.

Todavía recuerdo su constancia tratando de resolver el crucigrama de una revista en pleno aterrizaje, hasta que lo logró; su satisfacción viendo la película del avión, oyendo la música, probando los jugos, hablando con la gente. Disfrutaba con cada actividad, preguntando y experimentando siempre. En la oportunidad de la noche del 14 al 15 de Junio de 1977, se la pasó jugando solitarios en la tienda de Zubiri donde teníamos nuestro Cuartel General.

Tenía autoridad y la ejercía, pero lo suyo no era autoritarismo. En cierta oportunidad nos dijo que la autoridad de los Consejos Regionales no era una autoridad efectiva. Era una autoridad moral. Si se perdía ésta, se perdía automáticamente la efectiva.

Era hombre analítico, objetivo, controlado, contenido, hombre de amplías perspectivas, intenso, hombre de compromisos. Fue siempre un hombre que realzaba la vida. Su sola presencia era estimulante porque era muy difícil lograr algo en lo que no tuviera razón. Tan inquieto y tan determinado que aprovechaba cada minuto, no gustándole nada que se dejaran las cosas sin atar o con encargos a segundos.

Hablar por teléfono con él era poco menos que morse. Seco, escueto y tajante. Empleaba muchas veces el indeterminado, «hay que hacer». Y había que hacerlo.

A pesar de su mucha actividad y dispersión, irradiaba una fuerza interior que era difícil encontrar en otras personas. Juan era hombre que soldaba las piezas.

No se me ha olvidado aquella vez cuando en Madrid participaba en la discusión de los conocidos como los Pactos de la Moncloa. Se produjo un atentado contra un Guardia Civil en Tolosa. Volvió en tren con Kepa Sodupe. Redactaron un comunicado. Estuvieron hora y media y volvieron a tomar el tren para continuar en Madrid al día siguiente las discusiones, «porque había que estar».

Pocos saben que la redacción del Juramento de Presidente de José Antonio Aguirre en Gernika es obra de Juan «Jaungoikoaren lurrean apalik…». Al final termina la fórmula jurando cumplir fielmente el mandato recibido.

Juan cumplió fielmente el mandato recibido. Su muerte dejó al Partido Nacionalista sin la personificación activa de cuarenta años de historia. Nos privó del luchador por excelencia. Pero como seguramente nos diría ahora, casi como testamento: «Hay que hacer…»