SE CUMPLIERON 87 AÑOS DEL EXILIO VASCO EN VENEZUELA

Viernes 26 de junio de 2026

Creo deberíamos haber hecho algo significativo el pasado 24 de junio en Euzkadi pues ha sido una fecha redonda. Y creo que todo esto ha de hacerse para ilustrar a los hoy jóvenes de lo que vivieron sus abuelos, aitites, aitonas, amamas, amonas, huyendo del fascismo que asoló nuestra Patria, esta Euzkadi turística y de postal en la que hubo un tiempo en que fue tierra de persecución, sangre, hambre y miseria.

Estaba a punto de comenzar la II Guerra Mundial y los vascos que habían logrado huir de la guerra y se encontraban en Francia decidieron acogerse a las negociaciones que realizaba el Gobierno Vasco para ir a un destino ignoto llamado Venezuela. Era toda una aventura a la que iban con el cielo arriba y la tierra abajo.

El día 24 de junio, 82 vascos – hombres, mujeres y niños – se concentraron en el puerto francés de Le Havre. Dedicaron la jomada a la revisión de pasaportes y visados. En la madrugada del día 25, el grupo, acompañado por Julio de Jáuregui, Miguel José Garmendia, Otalora y el periodista José Olivares Larrondo “Tellagorri”, oyeron Misa, oficiada por monseñor Lemaire que se había distinguido por su ayuda a los niños vascos refugiados en Francia. A las ocho de la mañana, el grupo fue trasladado al puerto en autobuses, embarcando una hora más tarde a bordo del paquebote Cuba, de la Compagnie Genérale Trasatlantique. Ante la curiosidad de los demás pasajeros entre quienes se encontraba un grupo de refugiados judíos, sonó el txistu de Segundo de Achurra que interpretó el Agur Jaunak y el himno nacional vasco. Fueron momentos especialmente dramáticos. Entre los pasajeros había algún herido de guerra. Muchos dejaban en Francia mujer e hijos en vísperas de la otra guerra anunciada.

Tras hacer escala en Southampton, el 4 de Julio de 1939, tocaron el primer puerto americano: Point de Pitre (Guayana). Desde allí, Maguregui escribe a la dirección del PNV, detallando los pormenores del viaje hasta entonces. El día 29 de junio, el grupo vasco celebró la festividad de San Pedro. No faltaron la música y los bailes. Dice la Misa monseñor Víctor Sanabria, Obispo de Alajuela (Costa Rica). El prelado costarricense estableció una relación de amistad con el grupo y, al llegar a La Guaira, le entregó una carta de recomendación para el arzobispo de Caracas. Por otro lado, en su informe, Maguregui señalaba: «Observo que, a medida que nos acercamos a América, la gente se siente más preocupada, a pesar de todo, el ambiente general es de confianza y ánimo”.

En las primeras horas del día 9 de julio de 1939, el Cuba atracó en el puerto venezolano de La Guaira. A las 7 de la mañana, subía a bordo Arturo Uslar Pietri, acompañado de Antonio Arraiz, Roberto Álamo Ibarra y Vicente Fuentes. A las 9 de la mañana, Maguregui envió un telegrama a Villa Endara (sede del PNV), comunicando la llegada del grupo vasco Venezuela.

Toda la prensa venezolana se hizo eco de la llegada de los refugiados vas¬cos. El Diario Ahora dedicó una página, con gran profusión de fotografías, a este evento. Destacaba que, entre los recién llegados, se encontraban médicos, ingenieros, contables, agricultores y obreros especializados.

El domingo 16, el grupo asistió, en la parroquia de Santa Rosalía, a una Misa cantada oficiada por su párroco, el padre Tenreiro, amigo del canónigo Alberto Onaindia, asesor del presidente del Gobierno Vasco con quien había estudiado en Roma. A las once de la mañana, acompañados por Arturo Uslar Pietri y Simón Gonzalo Salas, los vascos hicieron una ofrenda floral en el Panteón Nacional, donde se encuentran los restos de Simón Bolívar. Como se había acordado con las autoridades venezolanas, se canta el Agur jaunak y el himno venezolano. Sin embargo, uno de los refugiados, Esturo, por iniciativa propia, pidió permiso a Uslar Pietri para interpretar el Euzko Abendaren Ereserkia (himno nacional vasco). Lo que, en apariencia, no dejaba de ser un hecho anecdótico, dio lugar a una polémica política. La Esfera, un periódico muy reaccionario y pro-franquista, que mantenía una cruzada permanente contra todo lo que oliera a izquierda, publicó una información sumamente crítica, diciendo que se habían cantado ‘himnos comunistas’ en el Panteón Nacional en presencia de un alto funcionario del Gobierno y con su anuencia. Por su parte, José Antonio Sangróniz, representante franquista en Venezuela, presentó una nota de protesta. El asunto no tuvo mayor trascendencia porque el general López Contreras no le dio importancia. No obstante, dicho incidente era un reflejo de la situación política de Venezuela en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Ocurrió hace ochenta y siete años.

En Euzkadi nadie se ha acordado de esto.

EL DOBLETE SÍSMICO EN VENEZUELA Y LA DESAPARICIÓN DE ALAZNE

Jueves 25 de junio de 2026

María Esther Solabarrieta

Hoy es un día difícil. Me despierto con la noticia de que Alazne Solabarrieta Lecea y Koldo Olalde Kintela han sufrido un terrible terremoto en Caracas y ella, está desaparecida. Koldo Olalde, de Azkoitia ha salido herido, pero afortunadamente vivo.

Alazne Solabarrieta Lecea (65 años), hija de Bittor Solabarrieta Urresti (Ondarrés, hermano menor de mi Aita Joseba) y Miren Lecea (Deba). Nació en Caracas-Venezuela en 1961, al igual que sus hermanos Elizabete (GB), José Mari (GB) y Jon (que vive en Pamplona).

Cuando Alazne tenía solo un añito la familia regresó a Ondarroa y el tío Bittor intentó reflotar la fábrica de anchoas del Aitite José Mari Solabarrieta. Residieron en Ondarroa durante 10 años y regresaron nuevamente todos a Venezuela donde estudiaron, trabajaron y rehicieron sus vidas.

Alazne conoció en Caracas a Koldo Olalde nacido en Azkoitia y trabajaron en el Restaurante Pakea del Ávila hasta hace unos meses que cerraron la persiana y se fueron a vivir al edificio Santa Rita en la Avenida Principal de San Bernardino, una zona muy cercana al Ávila. Tienen dos hijos Ainara e Ilargi y 3 nietos pues el cuarto que está en camino y nacerá el próximo mes de julio.

Venezuela se encuentra situada en una zona de contacto de dos grandes placas tectónicas que se desplazan en direcciones contrarias produciendo un rozamiento horizontal entre ambas. El doblete sísmico de ayer, de intensidad muy alta (7,2 y 7,5) produjeron dos sacudidas extremadamente intensas sin tiempo suficiente para absorber o disipar los daños causados por el primer temblor, generando el desplome de edificios, entre ellos Santa Rita de San Bernardino donde residían.

De momento han sacado con vida a Koldo, pero Alazne sigue bajo los escombros, con una esperanza que nunca se pierde, de que la puedan encontrar con vida. Ojalá el final sea feliz.

En 1967 Caracas sufrió un terremoto. Yo estaba en el Centro Vasco y sentí como si el suelo se fuese a abrir y engullirnos en él, mientras los edificios colindantes se movían de un lado a otro. Es muy difícil describir la impotencia que se siente. En ese terremoto falleció el Delegado del Gobierno Vasco Lucio Aretxabaleta y su esposa Miren Txintxurreta. Fue un mazazo para la colectividad vasca.

El Lehendakari Imanol Pradales, así como Ziortza Olano, Responsable de la Diáspora y también Asier Areitio del Gobierno Vasco se han puesto en contacto conmigo y por lo tanto les agradezco muchísimo el detalle.

Alazne, allí donde estés, un beso muy fuerte y ánimo, queremos verte de nuevo.

LA TROMPETA DE LETAMENDI

María Esther Solabarrieta

La semana pasada en la confluencia de Alameda Mazarredo e Ibañez de Bilbao, frente a las antiguas oficinas Sota – Aznar, nos hemos encontrado con Patxi Letamendi Urresti, médico, hijo de Txomin Letamendi y Karmele Urresti, la protagonista de la película “Karmele” y de la novela de Kirmen Uribe, “La hora de despertarnos juntos”.

Karmele Urresti Iturrioz era prima carnal de mi Aita Joseba Solabarrieta Urresti. Los dos de Ondarroa y las dos familias exiliadas en Venezuela. Por tanto, soy prima segunda de Patxi y con familias muy relacionadas allí y aquí. Karmele era enfermera y fue quien me abrió los agujeros-pendientes en las orejas recién nacida. El matrimonio Patxi-Karmele tuvo tres hijos. Ikerne (GB), Txomin y Patxi.

Nos ha contado lo que les ha ocurrido este fin de semana y como me ha parecido muy bonito, lo comparto con quien quiera leerlo.

“El pasado 4 y 5 de junio ha cerrado la temporada sinfónica en Bilbao, el trompetista Pacho Flores junto a la BOS (Bilbao Orkestra Sinfonikoa), por lo que el Gerente de la BOS les invitó al concierto del mejor trompetista internacional del momento Pacho Flores (San Cristóbal-Venezuela), ya que Txomin Letamendi había tocado 15 años en la Sinfónica antes de la guerra, así como también en Venezuela, algo que no se refleja bien  en la película. Una pena. 

Txomin padre, junto a otros seis compañeros músicos de la Sinfónica de Bilbao, formaron el grupo de jazz Elola Band, con la cual realizaron múltiples representaciones viajando con la orquesta en trasatlánticos como el Alfonso XII, donde se presentaron asimismo durante dos años,1923-1924, en la ciudad de Nueva York, la ciudad más cosmopolita para la música que ellos tocaban, el Jazz. Tocaron asimismo en varios teatros, llegando incluso a hacerlo en el afamado Carnegie Hall. Pacho nos dijo que incluso había ganado un premio en Nueva York (20 morocotas) ya que había interpretado unas piezas con partituras que desconocía totalmente y que su interpretación fue maravillosa. También nos ha contado que Pacho Flores compuso el vals “Morocota” dedicado con todo su afecto a su madre. Morocota era el nombre popular venezolano que identificaba una antigua moneda de oro que llevaban las damas venezolanas en sus pulseras. Nos hemos estado riendo, pues tanto su Ama como la mía tenían sus morocotas, que exhibían en fechas muy sonadas (Aberri Egunak, Iñaki Deunak, Gabonak, etc).

La historia posterior de Txomin Letamendi, Comandante de gudaris del Batallón Aristimuño, exiliado en Venezuela, fue la de aceptar el llamamiento del Lehendakari José Antonio Agirre, regresando a Bilbao participando en los Servicios de Información del Gobierno Vasco. Detenido varias veces, murió en la cárcel en 1951. Patxi nos cuenta que quien fuera posteriormente Senador, Josep Benet, ya fallecido Txomin, fue quien lo entregó en brazos a la familia. Terrible historia a quien Uzturre llamaba cariñosamente “Turuta”, por su buen hacer con la trompeta.

El caso es que Patxi nos ha comentado que tienen la trompeta de su Aita y quiso agradecerle a Flores su despedida en el escenario con un muy sentido AGUR, comentándole la marca de la trompeta de su Aita a quien Flores le respondió que era una magnífica trompeta y que quizás faltaría revisar para saber el estado de conservación de la misma.

Le hemos comentado que ahora que se va a reabrir el Museo Vasco, éste sería un magnífico lugar donde donarla para que sea exhibida y conocida la historia del gran trompetista Txomin Letamendi.

Ha sido una conversación preciosa, emotiva y recordando a la familia. Ojalá a su Aita se le siga recordando con música, cariño y sobre todo agradecimiento.