Instagram cambia su imagen

Parece mentira que un simple cambio de logo levante tanta polvareda, la nueva imagen de Instagram ha sido recogida por números medios, y en las redes sociales ha sido uno de los temas mas comentados.

logo

Después de que Facebook comprase Instagram, los actuales dueños se ha decidido al darle un nuevo aire a su imagen corporativa. El nuevo diseño es mas acorde al Flat Design, o diseño minimalista muy en boga actualmente. Eliminando toda referencia al volumen y a esa imagen de antigua Polaroid que tenia esta red social, han construido un logo tremendamente simple dando un giro 2D, con el único añadido de un degradado de fondo.

Lo cierto es que la estética es más «Facebook», eliminando la imagen original de la marca, cuyos fundadores defendían a ultranza. Para todos los amantes de esa imagen, un tanto vintage, que ofrecía Instagran ha sido un duro golpe, esa forma de diferenciarse ha desaparecido, para dar paso, en mi opinión, a un rediseño artificial.

En graffica.info le han buscado similitudes (por el degradado de fondo) con el logo de la compañía de televisión oi y con el de las Olimpiadas de Los Angeles 2024.

oi

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En mi opinión personal, lo que mas distinguía a Instagram era su aspecto retro, lo cual considero un autentico acierto.  Su localización en cualquier dispositivo movil era casi inmediata, no se parecía a ninguno de los iconos casi clónicos del resto de aplicaciones. Me temo que ahora que ha desaparecido, se perderá en un mar indistinguible de elementos similares.

 

 

 

 

Fotógrafos de cartón piedra

Conozco, o al menos reconozco, a bastantes de los fotógrafos que trabajan por estos lares, a todos esos que habitualmente veo en San Mames desde mi localidad con sus brutales teleobjetivos. Puedo asegurar, sin la más mínima duda, que el material que acarrean no lo llevaría ni el más fibroso porteador del Nepal.

El respeto que siento hacia los profesionales me lleva a echarme a un lado cuando coincido con ellos, aunque mi tarea sea, puntualmente, sacar una foto, se que hay que dejarles trabajar, ellos generalmente cobran por instantánea y si te metes en medio, igual les fastidias el día.

Además, acreditarse en ciertos lugares es complicado, aunque estamos acostumbrados a las apreturas hay ocasiones en las que no todos tienen hueco y alguien tienen que quedarse fuera. Me consta también, que hay mucho jeta (es la forma más fina de definirlos) que va buscando un pase de prensa para colarse en todos los saraos donde pueda sacar tajada, bien sea un pequeño regalillo o una copa gratis.

Sin embargo, la cota más alta de la caradura la recojo de un tuit del fotoperiodista del diario As, Miguel Morenatti, en el que muestra una imagen de dos fotógrafos acreditados, con sus petos oficiales pero sin el armamento adecuado de un killer de la cámara, celebrando un gol de Benzema en el campo de futbol madridista.

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Me parece una absoluta y completa falta de respeto ver a dos desvergonzados que impiden a los jornaleros de la imagen hacer su trabajo, pero aún más a aquellos responsables que toleran, amparan y facilitan que todo esto suceda. El amiguísimo y la corrupción, tal vez, haya llegado ya a todos los ámbitos.

Sinceramente espero seguir viéndoos a todos fotografiando los goles del athletic y nunca a nadie celebrándolos en vuestra banda, será un signo de que aquí seguimos siendo algo diferentes.

 

Reuters y los fotógrafos freelance

Cada día existen menos fotógrafos en las plantillas de las agencias de noticias y utilizan más los servicios de trabajadores freelance, lo cual les evita infinidad de gastos, incluidos los derivados de la compra del carísimo material para los profesionales, aunque lleva aparejado una falta de control sobre la cantidad de retoques y ajustes de las imágenes que les envían. La agencia Reuters ha tomado una radical medida para impedir modificaciones injustificadas, vetar el envío de fotos editadas a partir de archivos RAW.

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La presión de estas grandes empresas ha llevado a los esclavos de la imagen a llevar al límite su trabajo, cuanto más espectacular, más posibilidades de vender una imagen. La tentación de abusar del Photoshop para hacerla mas «colocable» es muy grande cuando tienes que pagar el equipo, dar de comer a la familia, y abonar un viaje hasta el fin del mundo.

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(Brian Walski, del diario Los Angeles Times, unió dos imágenes en las afueras de Basora)

Todo esto me trae a la memoria la imagen del fotógrafo libanés Adnan Hajj, que en 2006 modificó burdamente una imagen de un Beirut humeante tras un bombardeo, la envió a Reuters y fue comprada por la agencia ya que era un colaborador habitual. La polémica generada llevo a Reuters a borrar todas sus imágenes del profesional de su archivo y cerrar la puerta a cualquier futura colaboración (en algunos medios afirmaban que lo despidieron, pero no puedes echar a aquel que no tienes en nómina).

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La presión de las grandes empresas ha llevado a maestros de la imagen a caer en una espiral en la que sólo lo mas sensacionalista es vendible, el consumidor se ha acostumbrado a observar el mundo a través de la mira de un francotirador. Y sea cual sea el resultado, el que tiene mas posibilidades de salir herido es el fotógrafo.

¿También en La Razón y A3 tiene la culpa el Photoshop?

En un montaje, de escaso gusto, que circulaba por la red justo después de los atentados de París, se modificó el retrato del periodista canadiense de la etnia sij, Veerender Jubbal, especialista en videojuegos, para cambiar su Ipad por el Corán y añadirle un chaleco de explosivos.

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Hasta este punto, se puede discutir por la falta de sensibilidad del “iluminado” que tiene la “mala baba” de modificar una imagen con tan poca gracia. Sin embargo, ni La Razón ni Antena 3 comprobaron su veracidad,  y cayeron en la trampa de publicarla y emitirla afirmando que se trataba de un terrorista yihadista.

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¿También esta vez volverá a ser Photoshop el culpable?

Kate Winslet y su rechazo al retoque fotográfico

Hace ya un par de semanas que recogí en un post la polémica surgida en torno a unas fotos retocadas de la actriz Inma Cuesta, y la consiguiente denuncia por los excesos cometidos.

Ahora es Kate Winslet la que salta a la palestra con una clausula anti-Photoshop (así la definen muchos medios), en la que obliga a una conocida marca de cosméticos a no utilizar, según algunas fuentes, y no abusar, según otras, del retoque de sus imágenes en la campaña publicitaria.

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El retoque es casi tan antiguo como la fotografía. Las modificaciones en los tiempos analógicos, de carrete y laboratorio, eran pura artesanía, digna de maestros del renacimiento. Tampoco deja de ser una falsa realidad la que se obtiene con una buena iluminación y un correcto maquillaje, así que no entiendo esa intensidad en la crítica de todos los que se rasgan las vestiduras con los ajustes digitales.

El abuso es denunciable, otro caso reciente es el de la estrella de Disney Zendaya, que mostraba otro «antes y después», con lo que esto se empieza a parecer a los infocomerciales de aparatos gimnásticos que muestran similares (y milagrosos) cambios corporales.

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Todos los excesos son perniciosos, pero creo que los «gurús» del marketing están aprovechando está polémica a su favor. La conocida marca de cosméticos, cuyo nombre me niego a citar, está acaparando titulares con la «supuesta» negativa al retoque de Kate Winslet. De momento ha logrado multiplicar la efectividad de su campaña y ha elevado exponencialmente la expectación de la misma.

No creo que haya fotógrafos, ni agencias, que vayan a tirar piedras contra su tejado, pero una apuesta segura es que el mayor número de sugerencias, peticiones, o exigencias, caen del lado de la balanza de personas que solicitan que se mejore digitalmente su imagen. El debate creo que es estéril, y va tomando derroteros comerciales, que supongo se irán diluyendo con la sobreexposición y consiguiente perdida de interés.

El cartel hecho arte

Cualquier soporte es un buen lugar para que un artista se exprese, y cualquier excusa es valida para firmar una obra de arte, incluso aquella que tiene una finalidad comercial o propagandística.

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La exposición de carteles antiguos del Museo de Bellas Artes de Bilbao recoge mas de 200 piezas, en una retrospectiva de sus amplios y desconocidos fondos (al menos para mí). Desde 1885 hasta 1975 recoge una variada temática en las obras, que va desde el el ámbito político y bélico, carteles turísticos, comerciales, deportivos e incluso taurinos.

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Sin duda un interesante visita, en la que podemos contemplar a pioneros del cartel moderno y diseñadores de renombre internacional. Las obras han sido seleccionadas por Mikel Bilbao Salsidua, profesor del Departamento de Historia del Arte y Música de la Universidad del País Vasco, y su trabajo queda, además,  reflejado en el catálogo que el museo ha editado con motivo de la muestra.