EL TANQUE LÁNGARA

Domingo 16 de agosto de 2026

En 1980, comenzó la etapa del segundo Gobierno Vasco, casi desde la nada. Había que hacerlo todo entre el recelo de la gran administración del estado, que no quería transferir ni una sola competencia y que la Ertzaintza no tuviera pistolas, la ausencia del Concierto económico en Gipuzkoa y Bizkaia y una ETA que mataba una persona cada tres días. Sin embargo, y como casi siempre, el PNV acertó el camino a elegir frente a los cantos de sirena y a las acusaciones de traición.

Siendo parlamentario vasco, el Lehendakari Garaikoetxea me comentó que cada vez recibían más correspondencia de los vascos del exterior, invitaciones y visitas y que al suponer que conocía ese mundo me solicitó ir poniendo en marcha una estructura de atención a esa demanda. Los Lehendakaris Agirre y Leizaola habían trabajado mucho las visitas a los vascos por el mundo porque entre otras cosas, se podía trabajar lo exterior y lo vasco en el exterior y no el interior en una dictadura.

Acepté y lo primero que hice fue recordarle que se iban a cumplir 25 años del Primer Congreso Mundial Vasco celebrado en Paris entre el 23 y 30 de septiembre de 1956. El Gobierno Agirre quería conmemorar el 20 aniversario de la constitución en Gernika del primer gobierno Vasco y a tal efecto reunió en un hotel céntrico a 400 congresistas que trabajaron en cuatro ponencias: Política, Economía, Cultura y Vascos por el Mundo. Véase la importancia que se le daba a la sección “Vascos por el Mundo”, y, como en el Partido teníamos todas las actas de aquel Congreso tan interesante donde Federico Krutwig, ideólogo de ETA, mostró por primera vez la patita de su plan posterior y se produjo asimismo un enfrentamiento dialéctico entre Irujo y Monzón, a cuenta del monarquismo de éste, se decidió editar en un librote todas aquellas intervenciones. El mes que viene se van a cumplir 70 años de aquel Congreso, que fue un hito institucional de la Resistencia al régimen, pero me da no se va a recordar este último grito en la niebla del Lehendakari Agirre. Una pena. ¿Y qué haría yo?: Un acto solemne en Paris.

En representación de Argentina intervino su Delegado, Pedro de Basaldua, que había sido su secretario privado, hablando del potencial que tenían en aquel país nucleados alrededor de la Federación de Centros Vascos de Argentina (FEVA). Traigo éste  dato a colación pues el lunes pasado falleció a sus 88 años Mikel Ezkerro, uno de esos apóstoles de la divulgación de lo vasco en su país de nacimiento, siendo la gran referencia viva de lo que fue todo aquel mundo de vivencias como el decreto abierto a la emigración vasca por el presidente Roberto Ortiz, la creación de Euzko Deya, la relación con los gallegos de Castelao, Galeuzka, la oficina de la Delegación Vasca en la calle Florida regidas por Ramón Aldasoro, Isaka López Mendizabal, Francisco Basterretxea así como las Semanas Nacionales Vascas que se van rotando  anualmente en los centros vascos de aquel inmenso país donde lo vasco tiene su lugar reconocido. Ezkerro y su pedagogía histórica, mantenía la llama. ¿Quién lo hará ahora?.

HISTORIADOR UNIVERSITARIO

Hace un mes recibí un WhatsApp del profesor universitario argentino Ruy Farias, historiador, investigador del CONICET y uno de los responsables del Área de Cultura Vasca de la Universidad Nacional de San Martín (Buenos Aires). Entre el lunes 13 y el 21 de este mes, me dijo, “estaré en Bilbao y me interesa mucho conversar con usted sobre las relaciones de Euskadi con su diáspora”. Le dije que si, pero que no me movía de Bakio. Bilbao en verano es como La Castellana.

El profesor, persona muy agradable y conocedor de lo que hablaba, vino y nos reunimos en el Batzoki de Bakio al día siguiente de la victoria en el Mundial de la Selección española. Lógicamente él estuvo animando a Argentina. ¿Y tú? -me preguntó. ”Pues yo también. He tenido cinco hermanos de mi aita nacidos en La Pampa y me quedó la espina de no haber ido con mi ama a Buenos Aires, donde vivía una gran amiga suya. Lo fuimos dejando y cuando quisimos cumplir, ya había fallecido Encarna Lángara. Una pena”

“¿Encarna Lángara hermana del jugador? “me preguntó. Si, la misma. ”Pues qué feliz coincidencia. Yo vivo en el barrio Boedo donde habitó el gran Isidro Lángara y Ángel Zubieta y tenemos unos murales alusivos a su presencia. (Son los que publico en este artículo).

No tenía ni idea de éste interesante dato y dudo que en Pasaia, donde nació, no haya el menor recuerdo. Y creo debería haberlo. Lógico que hablen de Blas de Lezo y de Lafayette y hasta de Víctor Hugo, pero no creo tengan un recuerdo de este fenómeno super Lángara y ojalá lo tuvieran. En Este mundial no he oído nada sobre él y, visto su currículum, lo periodístico que es el caso vasco, jugador de la Selección de Euzkadi que reivindicamos, jugador en Argentina….lo tenía todo. “Si te comentaré -le comenté al profesor- que cuando estuvimos con el Papa Francisco en su Audiencia General en 2013 en el Vaticano nos habló de la misa que celebró en un Aberri Eguna, como arzobispo de Buenos Aires, con dantzaris e ikurriñas y de como era seguidor fanático del San Lorenzo de Almagro donde el máximo goleador de la historia había sido el vasco Isidro Lángara”. De flipar.

Intercambié información con el profesor y le comenté como el hijo de Pedro Basaldua, Ricardo, que ha sido decano de la Facultad de Derecho, me informó que Ziortza Olano, actual directora para la Comunidad Vasca en el exterior, le había informado que el libro inédito de su aita sobre los vascos en Argentina iba a ser editado por su dirección. Lógicamente estaba muy agradecido. Y tras esto se fue a la playa y se dio un reconfortante chapuzón en el Golfo de Bizkaia.

¿QUIÉN ERA ISIDRO LÁNGARA?

Un jugador nacido en Pasaia en 1912 que fue además un gran delantero. Es  uno de los máximos goleadores de la historia del fútbol, con 525 goles en partidos oficiales. Ostenta numerosos récords que nadie ha recordado con este periodismo de la inmediatez que padecemos. En Argentina le llamaron el Tanque Vasco. No es común en estos tiempos en Argentina, pero tampoco es una anomalía en Boedo, ya que supo tener en sus filas a dos grandes futbolistas vascos que dejaron su huella por su paso en el club: Isidro Lángara y Ángel Zubieta.

Producto del inicio de la guerra civil en España en julio de 1936, se suspendió el desarrollo de las competencias en la península ibérica (con el agregado de que Lángara estuvo preso por un tiempo, a manos de las fuerzas republicanas, después de ser acusado de ser un soldado que participó en la Revolución Asturiana de 1934) y los dos jóvenes vascos se unieron a un seleccionado conformado netamente por futbolistas vascos. La Selección de Euzkadi.

La idea era recorrer Europa y recaudar fondos para la subsistencia de sus coterráneos exiliados como también promover y explicar la causa vasca y la causa republicana. Ya no importaba la concordancia en materia ideológica sino el salir de la zona de guerra y hacer propaganda por el mundo y es así como se forma el elenco que sería bautizado como Euzkadi, con París como primer destino.

Esta Selección de Euzkadi jugó por todo el viejo continente hasta que al llegar a Moscú se enteran de la caída de Bilbao y el sueño de volver a casa se volvió cada vez más lejano. Tanto Zubieta como Lángara (todo el plantel salvo tres jugadores) vuelven a Francia y ahí es donde toman un barco con destino a México, país donde mantuvieron vivo ese seleccionado del exilio hasta el 1ero de abril de 1939, día donde se declara la victoria militar de Franco en la Guerra Civil de España. Ese suceso marcó el final del Euzkadi y sus integrantes se dividieron entre México y Argentina.

El primero en desembarcar en Boedo fue Zubieta, que debutó con la camiseta azulgrana solo una semana después del final de la guerra, y Lángara le siguió solo un mes más tarde. No llegaron solos ya que muchos exiliados vascos arribaron al país y se hicieron hinchas del club para alentar a sus héroes locales en el otro lado del Océano Atlántico. El estreno de Lángara fue algo memorable, ya que a pocos días de su llegada a Argentina debutó y marcó ¡cuatro goles en 35 minutos! al River para desatar la locura del Viejo Gasómetro. Indicios de lo que estaba por llegar por parte del hombre de Pasajes que en la España republicana supo vestir la camiseta de Real Oviedo, una historia de amor que fue inmortalizada en las paredes de Boedo y que reproduzco a continuación gracias al profesor Farias. 

Los caminos de los dos protagonistas se separaron en 1943, cuando Lángara vuelve a México pero su paso en San Lorenzo fue imborrable al marcar 110 goles en tan solo 121 apariciones. Sexto máximo goleador en la historia, con un envidiable registro de casi un gol por encuentro.

Zubieta tampoco se quedó atrás. El ex-Athletic Club de Bilbao permaneció 14 años en el club, se dio el gusto de ser campeón en 1946 (con aquel mítico equipo encabezado por el Terceto de Oro de Farro, Martino y Pontoni), realizó la histórica gira por España y Portugal (un regreso triunfal a su tierra que vivió como un campeonato propio) y se despidió con 359 partidos, el cuarto futbolista con más partidos en la institución.

En cuanto a Lángara, tras ser campeón como jugador permaneció en el país norteamericano ya como entrenador, incluso contó con una experiencia al frente del Ciclón en 1955 como en Chile, hasta que volvió a casa para quedarse en su adoptivo Andoain en donde murió en 1992. No es casualidad que la presentación oficial de Muniain en el San Lorenzo, contase con un tributo a Lángara, hombre que marcó un antes y un después   

LA CARTA DE MUNIAIN

«Vasco, llevo poco tiempo aquí, en Argentina, pero te cuento que me hablaron de ti. Me dijeron que viniste huyendo de la guerra, que dejaste a tu familia, que estabas solo, que no te conocía nadie. Me contaron que al bajar del avión te dijeron: “dale que entras” y en tu debut metiste cuatro goles. Escuché que te aplaudían hombres de traje y corbata, que hacías crujir los tablones y que ibas a meter 110 goles en total. Así empezaste a construir tu leyenda. Sé que Boedo fue tierra de vascos y de sus tangos, hace ya mucho tiempo. Y que Boedo siempre será tu lugar. El tiempo pasó. Ya no estás solo. No huis de nada. No eres desconocido. Ahora descasas en la historia del Ciclón y entendí por ahí que a los vascos nos quedan historias pendientes… Pero de eso me encargo yo».

Ojalá te hagan caso Iker, pues en Euzkadi y en concreto en Pasaia es un auténtico desconocido.

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