LA  SUSTANCIAL  DIFERENCIA  ENTRE  ZAPATERO Y STARMER

Sábado 7 de febrero de 2026

El primer ministro británico Keir Starmer ha pedido perdón por haber nombrado embajador en Washington a un señor nada recomendable como Peter  Mandelson pese a las advertencias de su relación con Jeffrey Epstein, magnate financiero y delincuente sexual. Lo ha tenido que hacer por la crítica pública y por sus propios diputados laboristas que se han rebelado contra el gobierno inglés por su gestión del escándalo.

Starmer se ha disculpado ante las víctimas de Epstein, ha pedido perdón y ha reconocido que nunca las víctimas del millonario suicidado debieron ser ignoradas. Starmer se ha comprometido a publicar documentos relativos al proceso de selección del antiguo ministro Mandelson.

Contrasta, como de la noche al día, la diferencia fundamental de conducta con el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero  quien  nunca nos hizo el menor caso ante nuestras denuncias del embajador que había nombrado en Caracas, Raúl Morodo, un abogado que encima no era diplomático, algo ofensivo en una carrera tan endogámica. Lo impuso él.

Raúl Morodo fue un pésimo embajador español que avaló todos los desmanes de la dictadura chavista. Lo abrazó a conciencia a pesar de nuestras denuncias parlamentarias. Morodo cometía desmanes de todo tipo que Zapaterto conocía pero avalaba. Con  el tiempo fue acusado de corrupción y no solo él, sino su hijo Alejo, fueron condenados a cárcel. En el 2024 la Audiencia Nacional condenó a 10 meses de prisión  al ex embajador de España designado por el presidente Rodríguez Zapatero a Raúl Morodo y a su hijo Alejo, después de que estos llegasen a un acuerdo con la Fiscalía.

Morodo reconoció que participó en una trama societaria para no declarar a Hacienda los beneficios de su hijo logrado gracias a su tráfico de influencias con el chavismo por prestar “servicios de asesoramiento y consultoría internacional a empresas públicas y fundamentalmente a Petróleos de Venezuela  PDVSA. Para blanquear el dinero, Alejo Morodo y su padre, crearon tres sociedades con el objetivo de que facturaran formalmente los servicios de asesoramiento legal y consultoría que habían prestado fraudulentamente.

Todo esto se ha silenciado y ningún diputado socialista en el Congreso, como los laboristas con Starmer, ni un medio poderoso de comunicación  ni la Sexta  ni TVE ha puesto en relieve la diferencia de actuación de un Starmer a la de un inmaculado Rodríguez Zapatero que pronto veremos en qué y en cuanto han consistido sus asesorías al régimen chavista.

Para colmo ahora el ex presidente, que no ha hecho absolutamente nada para que la dictadura finalice, está en Caracas diciendo que la cosa va por buen camino. El chavismo le protege porque sabe mucho, y en españa todavía a algunos les interesa vender la especie del Zapatero salvador cuando ha cobrado sus buenos dólares por un trabajo que nadie le encomendó y que a todos engañó.

Solo hay que repetir como dicen en Venezuela:

“Zapatero, quita tus sucias manos de Venezuela!!!!

Satrmer y Zapatero, los dos socialistas, pero distinta conducta ante la corrupción. Uno pide excusas y perdón, el otro lo tapa y encima se pone el manto de armiño. Ojalá por poco tiempo.

LA HISTORIA DE LA EDICIÓN DE ESTE LIBRO CON ESTA PORTADA.

Viernes 6 de febrero de 2026

Vicente Talón Ortíz me contestó  ayer a mi post sobre la edición del libro que aparece en portada y que reeditamos en 2006. Lleva prólogo de Julio Jauregui. Seguramente siendo los dos, Irujo y Jauregui, senadores, se lo pidió Don Manuel en Madrid.

Desconocía la historia y por más que pregunté en su día nunca supe el origen  de la edición ni de quien había partido la iniciativa. Vicente Talón lo explica y acertó con editarlo. El libro vale la pena y su lectura es muy fácil pues Irujo tenía una estilo directo y sin florituras y describía escenas de gran dureza. Ahora que no hay día en el que no se hable de los Cuarteles de Loyola, algún periodista, algún burukide, algún diputado, no estaría nada mal que contara la historia que ocurrió en esos cuarteles hace 90 años. Su sublevación, la negociación con el coronel Vallespín y el fusilamiento de los sublevados. Es también historia de la ciudad de San Sebastián y no solo los  insólitos cabreos    de ayer del Consejero socialista Itxaso, aunque entiendo que para eso habría que haber leído este libro e interesarle la historia de su ciudad algo más que salir en una efímera  foto..

Escribió ayer Vicente Talón:

“Mi amigo Iñaki Anasagasti me ha sorprendido, esta mañana, con un agradable comentario sobre este libro, que edité en 1977, y sobre el que posteriormente, en 2006, llevó a la imprenta el sello Kirikiño. Dice de mi, y se lo agradezco, que soy «importante periodista, corresponsal, arriesgado y curioso profesional que une a su magnífica pluma un ojo especial para la observación». Pues bien, la historia es la siguiente.

A partir de 1967, no de 1968 como creía, cada vez que viajaba a París e iba mucho, bien para cubrir temas franceses o para tomar aviones con destinos lejanos entonces inexistentes en el aeropuerto de Barajas, visitaba en la calle Singer, sede de la Delegación Vasca, a Don Manuel de Irujo quien fuera ministro de Justicia en tiempos republicanos y, tal vez, la figura más emblemática en ese momento del Partido Nacionalista

 Vasco. Allí también tenía su despacho Don Jesús María de Leizaola, «lendakari» (perdón, pero la «h» que le impostaron a ese cargo se me atraganta) en el exilio y les facilitaba la vida a ambos, con su incansable actividad, «Basurde» que si bien recuerdo había sido ametrallador en el batallón «Ariztimuño». Cuando, con el cambio de Régimen, Don Manuel pudo cruzar la frontera y asumió un escaño de senador recomenzamos nuestros encuentros -y almuerzos- de París.

 Un día comentó que le gustaría reeditar su libro «La guerra civil en Euzkadi antes del Estatuto» pero que no encontraba quien lo hiciese así que, conocedor de la importancia de esa obra cuyo original poseía y a la que me había referido en varias ocasiones en mis artículos, la edité ilustrándola con fotos de mi autoría y otras tomadas de distintos archivos.

Fue en 1978, cuando el miedo a los poderes «fácticos» campeaba y, más o menos, todos escuchaban o creían escuchar el arrastrar de sables. Que en la portada del libro apareciese el «Zazpiak bat», que hace referencia a la unión de los siete territorios que a uno y otro lado de la muga conforman a Euskal Herría (esa idea viene del siglo XIX y es anterior al surgimiento del nacionalismo vasco), acabó por condenarlo. No conseguí que se publicase ni una reseña en los diarios de Madrid, en casi todos los cuales contaba con amigos, y tampoco se atrevió «El Correo Español-El Pueblo Vasco», del que profesionalmente yo precedía (y procedo) y en el que escribía con asiduidad.”

EL ATRACTIVO LIBRO DE DON MANUEL

Jueves 5 de febrero de 2026

El pasado domingo 1 de octubre publiqué en Deia y, en éste medio, un artículo dedicado a D. Manuel de Irujo titulado “Navarro hasta las cachas”.

Vicente Talón, importante periodista, corresponsal, arriesgado y curioso profesional que une a su magnífica pluma un ojo especial de gran observador, hizo el comentario en Facebook de que a partir de 1968 cuando iba a Paris visitaba la Delegación Vasca en la rue Singer donde se entrevistaba fundamentalmente con Don Manuel de Irujo y saludaba al Lehendakari Leizaola, al servicial Basurde  y a José Mari Azpiazu.

Y comentó como había sido él el editor del libro  que escribió Irujo, al tener que estar retirado un tiempo tras un accidente, con una narración muy ágil contando lo que había vivido desde el estallido de la guerra el 18 de julio de 1936 y la aprobación el 1 de octubre en el Congreso del estatuto vasco, el primero.

Ese libro cayó en mis manos en los años setenta y no supe de quien había sido la idea de editarlo, pero me pareció un acierto ya que al libro se le unía además un buen prólogo de quien había sido diputado en la República Julio Jauregi.

Con aquel buen recuerdo fui donde Txomin Saratxaga y en el 2006 a través de la editorial Kirikiño lo reeditó. En la portada pusimos la caricatura que el dibujante Bon le hizo a Don Manuel en 1918. El prólogo lo escribió Josu Jon Imaz, presidente del EBB ese año, y yo escribí una explicación del porqué de la edición y del valor de don Manuel.

Carmelo Landa, Lorenzo Sebastián y Francisco Vargas hicieron una cronología de los hechos y con fotografías explicadas de los protagonistas quedó una edición muy chula que se lee en un santiamén.

Pero fue Vicente Talón quien editó el primer volumen seguramente porque vio en él un aporte importante e interesante y sobre todo fácil de leer sobre una historia silenciada que este año cumple 90 años.