El Diablo tiene nombre de Roca

Lunes 5 de enero de 2014

Miquel RocaMiquel Roca, buen parlamentario, pésimo político, es un personaje de cuidado. Me extraña que su nombre no haya salido hasta ahora en los diversos casos de escándalos que han sobrecogido a la sociedad catalana. El CNI sabrá por qué. Yo lo intuyo al recordar como una vez en la que el Congreso estuvo a punto decrear una comisión de investigación  con el caso de Javier de la Rosa, Ercros y demás , me vino al  escaño y me dijo:

 

«Iñaki, si me tengo que poner de rodillas aquí mismo lo hago, pero no votéis la apertura de esa Comisión”. Él era el portavoz de CIU y yo del PNV.

También es verdad que cuando se fue a batallar por la alcaldía de Barcelona los únicos que le despedimos con una cena fuimos nosotros y que en el camino me comentó que entendía que por cercanía pidiéramos se investigara el caso Gal pero que ellos no eran partidarios de mover ese sucio asunto. Yo le contesté que no era por cercanía sino por defender la ley y los derechos humanos y si él estaba en contra de ETA debería estar en contra del Gal.

Podía hablar mucho de él y no bueno salvo cuando en un viaje a Viena me contó que su padre, militante de Unió, con un amigo del PNV  en tiempos de la segunda guerra mundial se habían tirado de un tren recién puesto en marcha al ver que había entrado la Gestapo  entre Burdeos y San Juan de Luz.

Cuando vi que Juan Carlos de Borbón le había elegido como abogado defensor de su hija Cristina pensé inmediatamente en las presiones que haría ante todas las instancias judiciales para salir bien parado él y su clienta de semejante acusación de  latrocinio. Es un personaje que cuida su imagen y un caso así no puede perderlo sobre todo cuando toda la máquina del estado, la Fiscalía, la Abogacía y la Agencia Tributaria pasaban por alto los robos de la pareja. Pero se encontró con una opinión pública muy crispada y observante y un juez Castro riguroso, al que al principio le trató con respeto, pero ante su firmeza  ya ha comenzado  a  perderle ese respeto y a insultarlo. Ese es Roca. El sibilino personaje de la transición y uno de los responsables de que Catalunya no tenga Concierto Económico.

Como abogado es una persona oscura  dispuesta a usar todas las triquiñuelas inimaginables, incluso como ahora el insulto, para salir del atolladero. Ya estamos viendo como está utilizando la asquerosa doctrina Botín, injusta y prevaricadora, para salvar el pellejo de una señora que dicen es todavía  directora de La Caixa de Catalunya. “El juez quiere promocionarse para cuando deje de ser juez”. Piensa el ladrón que todos son de su condición y busca todas las trampas para coger al juez Castro en renuncio.

Por eso la defensa de Cristina de Borbón presentó recurso contra el auto de apertura de juicio oral del caso Nóos dictado por el juez José Castro el pasado 22 de diciembre, en el que abría proceso contra la hermana del rey por dos presuntos delitos fiscales.

Los abogados de Cristina cargan en su nuevo recurso contra la “absolutamente desproporcionada e injustificada” fianza impuesta a la hermana menor del rey de casi 2,7 millones de euros, y piden al juez de Palma José Castro dejarla sin efecto.

En el escrito los letrados Miquel Roca y Jesús María Silva (aquel cursi que justificó el robo diciendo que Cristina estaba enamorada) sostienen que no procede “la adopción de medida cautelar alguna” y, por tanto, tampoco el pago de una fianza, ya que ni el fiscal anticorrupción del caso -Pedro Horrach- ni la acusación particular en el caso Nóos -la abogacía del Estado- pidieron llevar a la Borbón a juicio, y creen que la acusación popular (Manos Limpias) no tiene legitimidad para hacerlo. Pero, en todo caso, defienden que la fianza debería limitarse “a la probable responsabilidad civil y a las costas procesales pero no a garantizar las posibles penas de multa”.

Lo sostienen en un recurso contra “determinados pronunciamientos” del auto de apertura del juicio oral y que han presentado pese a que no cabía recurso alguno, ya que creen que están legitimados porque el juez incluyó en el mismo resoluciones que tendría que haber resuelto previamente y contra las que consideran que sí pueden apelar. Por ejemplo, “la cuestión de la legitimación para solicitar la apertura de juicio oral por un delito contra la hacienda pública debería haberse resuelto en una resolución previa independiente”.

Creen que Castro aprovechó la imposibilidad de recurrir el auto para introducir en él las cuestiones relativas a las fianzas y “de esta manera vedar la posibilidad de recurso”, lo que sostienen que vulnera el derecho de defensa de Cristina. ¡Pobrecita!.

Los abogados también consideran que la pena de banquillo que conlleva la apertura de juicio oral afecta de modo desigual a los acusados y, en el caso de esta señora “tiene unos efectos, como es público y notorio, probablemente inigualables en el ámbito nacional”. ¿Por qué? ¿No habíamos quedado que la justicia es igual para todos? El escrito pide al juez dejar sin efecto la fianza impuesta por “falta de fundamento y desproporción” y declarar que Manos Limpias carece de legitimidad para formular acusación por los delitos contra la hacienda pública, por lo que insisten en pedir el sobreseimiento de la causa contra Cristina de Borbón.

Solo deseo ver a Cristina de Borbón en el banquillo como  asimismo a la esposa de Diego Torres con el argumento que utiliza el juez Castro y que debería haber esgrimido la Agencia Tributaria. “Si tú no pagas tus impuestos, los tengo que pagar yo por ti”. Y eso no hay doctrina Botín que lo pueda mantener. Y sobre todo para que el ciudadano termine de descubrir la calaña de este  Miquel Roca, enriquecido y protegido por ser ponente constitucional y por  ser un personaje muy oscuro.

Me entrevistó Pablo Iglesias en La Tuerka

Sábado 3 de enero de 2014

Pablo Iglesias (diciembre 2014)El pasado viernes 19 de diciembre subíamos la senadora María Eugenia Iparraguirre y quien ésto escribe al piso quinto del edificio de Gran Vía 30  en Madrid. Como referencia teníamos que era la sede del diario digital PUBLICO, antiguo periódico en papel, hoy reconvertido y con unos diez millones de consultas al mes, seguido, en el espectro de la izquierda, por Diario.es con la mitad.

La sala estaba vacía. No había nadie. De repente empezó a llegar gente joven. Eran los redactores que con todo el personal  que trabaja  en  el edificio habían tenido que bajar en una simulación de incendio del edificio. Y en eso llegó Pablo Iglesias con una gorra que hacía difícil su reconocimiento a la primera. Nos saludamos y recordamos que yo había estado por esos  sus lares en dos ocasiones. Una en un debate sobre Venezuela, moderado por él y otro sobre Monarquía o República.

Nos comentó que tiene una agenda endiablada, que había estado la víspera en Estrasburgo, que a pesar de lo que se decía solo le escoltaban cuando llegaba al aeropuerto hasta el coche, que estaba aprendiendo mucho en esta nueva experiencia, que le interesaba el mundo vasco y que su padre le había hablado de Joseba Elosegui al que había conocido en la cárcel.

Yo le había conocido a él en otros tiempos. Iglesias hacía su trabajo y era conocido en su medio universitario y gracias a estos programas, pero no del gran público. Jamás  hubiéramos pensado que ese día las encuestas colocarían a su partido Podemos, del que es secretario general, por encima del PSOE y del PP en intención de voto. Una situación de crisis económica en la que había sido difícil distinguir entre el PP y el PSOE en  la solución a la misma, escenas patéticas de  desahucios, una justicia que actuaba  como  correa de transmisión  de  los  dos partido citados del bipartidismo monárquico, corrupción generalizada en Ayuntamientos, Diputaciones, Cajas de Ahorro, financiación obscena del PP, una clase política funcionando como Casta, la abdicación de un rey corrupto, una crisis descomunal en Catalunya, el cansancio de una sociedad que comprobaba que votar a uno u otro partido era lo mismo, habían hecho de Iglesias un poderoso e inquietante líder emergente con discurso propio, poco pasado político, un  insinuado programa muy  contundente, un equipo nuevo y sobre todo, tras las elecciones europeas donde había irrumpido con cinco eurodiputados, un adversario-enemigo a batir por los dos grandes partidos del sistema a los que se le unía una IU sin saber mucho que hacer.

Pablo Iglesias suele entrevistar a una persona del campo de la política, del periodismo o de la vida normal los viernes. Otros días lo hacen Juan Carlos Monedero, Tania Sánchez y algún otro dirigente de Podemos y a mí me había llamado ese viernes, tras haber estado toda la semana en Madrid, con traca final con García Margallo la víspera, por lo que podía acudir a su set y someterme a sus preguntas. La anterior entrevista se la había hecho a Iñaki Gabilondo.

Antes estuvimos hablando con el director del medio que nos ilustró amablemente sobre el futuro del periodismo digital y sobre PÚBLICO y de cómo, antes de ser conocido, le habían ofrecido a Pablo Iglesias y a su equipo la posibilidad de montar el espacio de La Tuerka en su medio y estaban muy satisfechos por el resultado.

Y tras el maquillaje al set. Fondo negro, y dos sillas enfrentadas o puestas enfrente, un Pablo Iglesias con camisa desabrochada en el cuello  aunque con corbata y el mismo look conocido comenzó dándome las gracias y diciendo que a pesar de las diferencias ideológicas  podíamos conversar amigablemente. Y es lo que hicimos durante una hora hablando sobre mis primeros años venezolanos, sobre el chavismo, sobre la política en el Congreso, sobre ETA, sobre nuestra ideología para terminar opinando sobre los jesuitas, el Papa, Arzalluz, Garaikoetxea, Onaindia, Aznar, el rey y personas así.

Le contesté a su pregunta sobre ETA que lógicamente su acción armada, su terrorismo, tenía origen y componentes políticos ya que sus acciones y atentados no salían en las páginas de sucesos  y le dije que al PNV no le asusta nada  Podemos aunque en este momento den miedo a ciertas gentes porque hemos conocido lo que dan de sí el PP y el PSOE en el poder y que la fórmula está más que agotada. Me dijo que no era nacionalista vasco, algo evidente, pero que admitía el derecho a decidir de la gente, cosa la cual dicha en la Gran Vía de Madrid tiene su mérito y su novedad.

Y terminó la entrevista brindando por una serie de cosas con una taza de La Tuerka  y con el piropo de que la hora se le había pasado en un pis pas. Él estuvo muy amable en toda la entrevista. Creo que la misma  se transmitirá por internet.

Fue una experiencia interesante. Se emitirá el  domingo 11 de enero a las 22:30.

España estrena su sillón en la ONU con poco fundamento

Viernes 2 de enero de 2015

008.15Si algo tiene España como asignatura pendiente, como gran asignatura pendiente política, es la terrible situación en la que dejó a una de sus “provincias”, el Sáhara. Hará en octubre cuarenta años con la famosa Marcha Verde y cuando Franco agonizaba. Y allí se fue Juan Carlos en 1975 a decirles que no les abandonaría y allí fue Felipe González a hacer un mitin y exclamar campanudo que en España nunca habría democracia si el Sáhara no fuera independiente.

Pero han pasado esos cuarenta años y nos recuerdan que llega España al Consejo de Seguridad a ocuparse de presidir los Comités de sanciones a Irán y a Corea del Norte. No me digan que no es de película de Berlanga.

Los españoles darán buenas palabras a los saharauis, pero ni una sola buena acción hacia ellos y eso que en el Consejo de Seguridad puede hacer muchas más cosas que votando desde los mullidos asientos en Nueva York porque España es formal y oficialmente miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Durante los próximos dos años, ocupará uno de los asientos del máximo órgano de­cisorio para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacio­nales de la ONU. De esta forma, se pone fin a 10 años de ausencia española en este organismo y, sobre todo, concluye un largo camino y una dura campaña que concluyó el pasado 16 de octubre con una tensa votación en la que España se alzó con un puesto que no ocupaba desde el bienio 2003-2004. Una campaña ésta que in­cluyó numerosos viajes y reunio­nes de alto nivel de miembros del Gobierno para lograr el respaldo de los países miembros. Un puesto que costó muchísimo.

Así, en un momento marcado por relaciones diplomáticas tensas entre países, conflictos armados y nuevos retos, el represen­tante de España dice que trabajará codo con codo con otros cinco miembros permanentes [Esta­dos Unidos, Reino Unido, Fran­cia, China y Rusia) y otros nueve no permanentes (Angola, Mala­sia, Venezuela, Nueva Zelanda, Chad, Chile, Jordania, Lituania y Nigeria), los cuales tienen voto pero no capacidad de veto.

Para el Gobierno de Rajoy, la elección de España como miembro no per­manente «reafirma la confianza de la comunidad internacional en nuestro país, a la vez que supone un aval y un reconocimien­to a la política exterior española, comprometida con la acción multilateral y con los valores y principios de la Carta de Naciones Unidas», tal y como aseguró el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado. Bla, bla, bla.

Y España tiene numerosas prioridades en el Consejo de Se­guridad, como por ejemplo con­tribuir de forma eficaz al mantenimiento de la paz y de la seguri­dad internacionales; el desarme y la no proliferación de armas de destrucción masivas o la lucha contra el terrorismo. Además, considera también clave la diplo­macia preventiva y la coopera­ción al desarrollo como elementos prioritarios a la hora de alcan­zar esa paz. Sin olvidarse, en un mundo que cambia a pasos agi­gantados, de las nuevas amenazas y desafíos como la ciberseguridad o el crimen transnacional organizado, pero sobre todo el Sáhara.

Hará algo. Me da que absolutamente nada.