Letizia y Soraya no dan la talla democrática

Miércoles 18 de septiembre de 2013

Le he visto a Letizia Ortiz Rocasolano en su llegada a Madrid, hacer dos reverencias medievales ante el rey Guillermo de Holanda y su esposa Máxima Zorrikieta. Una señora que decían era republicana, es nieta de un taxista, periodista, progre, divorciada, todo esto muy normal y se pone a hacer semejante ridículo ante una pareja que no tienen un cromosoma de más que el resto de los mortales. ¿Protocolo?. Cámbielo usted y niéguese a hacer el indio. España es un país de pandereta que con estas cosas del vasallaje cree que muestra respeto. Respeto es el de la sociedad holandesa que no le permitió al padre de Máxima ni ir a su boda ni a su entronización porque su padre había sido ministro de Agricultura de Videla. No de Defensa o de Interior, sino de Agricultura. Y eso da la talla aquí de lo que es una democracia de pésima calidad que en España se resuelven con reverencias tan estúpidas y de tan poca dignidad.

El mismo día miércoles, ante una batería de argumentos de la otra Soraya, Rodríguez, no responde Soraya Sáenz de Santamaría en el parlamento y le acusa al PSOE de los Eres de Andalucía y con una chulería increíble y con una cara de repipi insoportable le dice que presente Soraya una moción de censura que la insoportable mayoría absoluta del PP mandará la iniciativa a la basura siendo consciente esta señora, tan poco demócrata, que si hubiera elecciones ahora, el PP se quedaba en los huesos, mucho más tras el tajo que van a dar a las pensiones mientras a un imputado de los suyos, como Rodrigo Rato, le hacen Consejero del Santander. No sé que espera la gente para sacar sus cuentas de un banco tan poco ético.

Pero volviendo a Soraya Sáenz de Santamaría.

Esta señora de demócrata no tiene nada. Dicen que es trabajadora. Puede ser ¿Y qué? Parece más bien la dueña de un club de mala fama en su actuación parlamentaria no dejando que la oposición controle al gobierno, magnificando la obra de un partido cuyo presidente miente a la Cámara, actuando con una chulería infinita y matando el parlamentarismo.

Ya sé que el PSOE es culpable del asunto de los Eres en Andalucía y la prueba es que su presidente Griñán ha tenido que dimitir, pero hablamos de lo que ha ocurrido el miércoles en el control al gobierno, y no de las Eres, que no era el tema.

La semana pasada hablé en la tribuna del Senado del rodillo del PP. El senador que defendió la Moción me dijo que había mirado en el diccionario y que la palabra “rodillo” no existía. Solo existían los votos. “y por eso les aplastamos”. Pues es verdad. Pero de demócratas y de conductas ejemplares tanto de Letizia, como de Soraya, nada de nada. Eso no tiene nada que ver con los usos de una sociedad seria.

 

La Brunete mediática vigila a Rajoy

Martes 17 de septiembre de 2013

Quizás Rajoy hubiera escrito una carta a Artur Mas algo más abierta que la que le envió el fin de semana. Pero no se atreve. Tiene a su derecha y a su extrema derecha no solo a Falange sino a la Brunete Mediática disparando a todas horas y diciéndole lo que tiene que hacer. Basan su argumentación en una Constitución que siempre han despreciado por liberal, tiene en su artículo 2 el que la soberanía reside en el pueblo español y no en el catalán o en el vasco. Y con eso numéricamente aplastan, los españoles, cualquier veleidad autodeterminista. En su ceguera no captan que así no se resuelven los problemas sino que se enconan. En el fondo rompen la idea aquella de que La Nación es un plebiscito permanente, pero el plebiscito lo trituran con el número. Siguiendo ese criterio y llevándolo al absurdo todos teníamos que ser chinos, porque son más.

El ABC ha sacado su patita de derecha dura, desagradable e impositora del feo nacionalismo español y no hace más que darle órdenes al gobierno. Sus editoriales, sus portadas, sus articulistas, se emplean a fondo. He aquí dos muestras. La primera es la de Antonio Burgos, un carca gracioso que desde Sevilla quiere configurar España. Decía así el domingo:

“Ahora estamos siendo cautivos y derrotados por el lenguaje de los separatistas catalanes. He escrito «separatista», palabra que nadie se atreve a pronunciar, voz a la que no se aplica el deseo juanramoniano. El primer triunfo de los separatistas es que estamos nombrando su plan de secesión con la palabra que les gusta: «Independentismo». No, mire usted: si yo digo «independentista» me estoy poniendo del lado de los que no quieren ser españoles. Desde la unidad de España, para los que defendemos la Constitución, los autotitulados «independentistas» son «separatistas» y sanseacabó, como dice Curro Romero. No sé otras, pero la batalla del lenguaje con Cataluña me parece que la vamos perdiendo. Y por goleada. Se están hartando de marcarnos goles, quizá porque en la alineación de la bandera de la así como tejana estrella solitaria tienen a dos glorias «nacionales» catalanas tales como Messi y Neymar”.

“Por eso me ha confortado que ABC haya puesto las cosas en su punto («intelijencia» de J.R.J.), con el nombre exacto de las cosas. Lo de Cataluña es una «sedición». ¿Passsa algo? Sí, pasa que en una región de la Patria está en sedición. Y por si ustedes no saben qué es una sedición (aparte de la charlotada de una cadena humana desde los puticlús de La Junquera hasta pisar la segunda raya de picadores en Vinaroz), copiaré la definición del DRAE: «Alzamiento colectivo y violento contra la autoridad, el orden público o la disciplina militar, sin llegar a la gravedad de la rebelión». Así que ya lo saben, por si no ha quedado claro: los separatistas son unos sediciosos que quieren romper la constitucional unidad de España”.

Y también tenemos a Ignacio Camacho:

“El nacionalismo no es una ideología sino un sentimiento, y España ha perdido en Cataluña la batalla de los sentimientos por dos razones: porque no se puede luchar contra un mito y porque nadie lo ha intentado siquiera. La izquierda porque vive seducida aún por el ficticio relato de los pueblos cautivos; la derecha porque ante la oleada soberanista se ha encogido creyendo que es mejor no excitar pasiones; y las élites intelectuales y de la empresa porque simplemente han preferido ponerse de perfil y evitar el señalamiento de ir a contracorriente. A consecuencia de esa inhibición general la independencia se ha abierto paso con la fuerza emocional de una leyenda y el vigor de una esperanza frente a una nación sin proyecto. Al menos la secesión constituye en sí mismo un horizonte, aunque sea un horizonte de fuga. Sin nadie que combata sus falacias, discuta sus premisas y cuestione sus invenciones históricas, los nacionalistas han impuesto una hegemonía doctrinal y política que domina la atmósfera civil tapando con su alharaca propagandística la evidencia de una fractura social. Una fractura cierta pero aún invisible porque el miedo, el apocamiento o la timidez impiden que aflore la queja”.

Pero quien se lleva la palma en El Mundo es Luís M. Anson que pide una caravana de Madrid a Barcelona en «favor de la unidad nacional». Seguro que si se organizara no iría él. Son terribles sus descalificaciones ad hominen. Balas dum-dum. Escribió así:

“Si Junqueras y su polichinela Arturo Mas llenan un estadio de fútbol en Barcelona en favor de la secesión, la respuesta es colmar cincuenta estadios en toda España proclamando la voluntad general de los españoles en favor de mantener la unidad de la nación. Si Junqueras y su pelele Arturo Mas organizan y pagan una cadena soberanista de 400.000 personas tú deberías poner en marcha una caravana Madrid-Barcelona que cubra 700 kilómetros con la voluntad española de mantener lo que la Constitución consagra. Si Junqueras y su muñeco Arturo Mas se dedican a financiar asociaciones, fundaciones, editoriales, periódicos impresos, cadenas de radio, canales de televisión, compañías de teatro, películas y actos del más vario género en favor de la secesión, el Gobierno español debería hacer lo mismo en toda España y, por tanto, también en Cataluña. Y no se trata solo de replicar y defenderse. Hay que tomar además con imaginación iniciativas que acorralen a Junqueras y a su monigote Arturo Mas”.

De momento la Brunete mediática solo dispara insultos y reflexiones centralistas.

 

Almunia nos amenaza

Lunes 16 de septiembre de 2013

Le he visto a Joaquín Almunia,  al lado del ex eurodiputado y ex senador de CiU Carles Gasoliba, decirle a los catalanes que si se segregan estarán fuera de la Unión Europea. Entra Almunia en el debate político español desde su cátedra de Comisario tratando de meter miedo, como el director del ABC y el académico de la Lengua Española, Luís María Anson que quiere llenar campos de fútbol españoles para decir que son más que el Nou Camp.

Almunia no ha hecho como Rubalcaba o como Pere Navarro. Ha ido más lejos. Se ha erigido en espada flamígera y nos amenaza con el frío de un infierno helado, fuera de las instituciones comunitarias.

Lo malo de estos personajes es que encima son encumbrados por las instituciones vascas. La Cámara de Comercio, Industria, Navegación y Servicios encima lo nombró Ilustre de Bilbao, por haber nacido en la Villa pero sin haber hecho nada jamás por sus contemporáneos. Primo de Ramón Rabanera y de Álvaro Aman, podía haber nacido en la Gran Vía madrileña visto su amor por la que fue su cuna. Todos recordamos su vergonzoso comportamiento cuando se produjo la crisis naval. Mientras chinos y coreanos se frotaban las manos, el Comisario de la Competencia trabajaba para ellos en lugar de para los europeos.

Le he visto en el video que repartió Deia el domingo y que EITB transmitió. Es un trabajo excelente, solo con el lunar de la aparición de este personaje que no merece estar en semejante recuento de lo que ha significado San Mamés. No sé si es socio o si cuando viene hace valer su condición de Comisario y se aposenta en el Palco como un okupa. No lo merece. No tiene la menor identificación con este país en el que accidentalmente nació. La prueba es que cuando viene se aloja en hotel. No tiene hoy aquí la menor raíz. Su residencia es Madrid donde ha medrado.

Y sobre lo que dice del frío que pasaríamos fuera de la Unión Europea permítame Almunia que no me ría porque tengo el labio partido. Si Catalunya y Euzkadi salen de la Unión, tramitarían lo que tengan que tramitar, ya que estamos en la zona euro y su ajuste dentro de la UE sería cuestión de tiempo, de poco tiempo. Europa nunca prescindiría de dos países europeos, con renta europea y con semejante vocación y tradición europea. Deje pues Almunia de amenazar, deje de venir a San Mamés para dar el pego de su bilbainismo, y deje Almunia de enredar para que la crisis naval no tenga la solución debida, y fíjese más en Cameron y menos en Blas Piñar.