¿El rey mediador?

Domingo 15 de septiembre de 2013

Pere NavarroLa ultima boutade que esperábamos escuchar ha venido del Secretario general del PSC, Pere Navarro aquel que tras el debate del estado de la nación española pidió al rey que abdicara chafándole a su jefe Rubalcaba las consecuencias del debate.

Ahora acaba de decir que la corona española podía liderar una segunda transición en España y ejercer de mediadora entre Catalunya y el gobierno español. Hace poco dijo aquello que el Concierto vasco debía desaparecer. Hay que señalar que durante treinta años el PSC ha sido el perrito de lanas del PSOE en el Congreso tras haber tenido grupo parlamentario propio en 1979 con un portavoz de la categoría de Ernest Lluch.

Me da que a este Pere Navarro se le va el tarro y ha logrado llevar al PSC a su actual situación. Hoy el rey no está para mediar nada sino para no perder él mismo el equilibrio y andar sin caerse. Es una sombra de lo que fue y de aquel pacto con la Corona que quisimos implementar en 1978 y que no quisieron. Y la moviola no existe en la actual política española. El rey, aquel que le pidió a Patxi López y a Basagoiti que le quitaran a Ibarretxe, no está más que para sopas y zapatillas de felpa al calor del sol. Ni Corinna quiere saber nada de él. Ya le tilda de anciano caballero.

Y es que España está como el rey. Decía Manuel Vicent en El País: “Un Estado no puede sostenerse sin que los ciudadanos se sientan orgullosos de pertenecer a él. El prestigio es su oxígeno. El accidente del Alvia, el fiasco ridículo de los juegos olímpicos, el descalabro de la Monarquía, la corrupción socialista de los ERE, las mentiras del Gobierno en el Parlamento para sacudirse de encima la evidencia de un infecto mejunje de financiación del Partido Popular, constituyen una situación de miseria moral que entra por los ojos. Ya hubo una gotera hace poco ante el cuadro de Las Meninas en el Prado. Faltaba otra aún más simbólica que diera sentido a esta mediocridad. Aquí está. Imagino que en el Congreso de los Diputados la gota malaya resonaría metálicamente en el balde con la misma cadencia de ese pulso exangüe que tiene nuestra sangre”.

Y es que ya ni el federalismo ni el rey tienen nada que hacer a pesar de lo que diga Soledad Gallego Díaz porque el catalán medio está harto y como me decía Javier Sardá en el programa de Emma García del sábado por la noche. «Vivo en un pueblito a unos cuarenta Kms de Barcelona y suelo ir a una tertulia de viejillos que no entienden como estoy de acuerdo con el derecho a decidir pero para quedarnos en España. Piensan que estoy loco. Y antes no era así».

Dice Soledad que hace falta encontrar una salida dentro del orden constitucional que esté a la altura del problema. Si como demuestra la realidad política no es posible plantear una reforma de la Constitución a corto plazo y si ningún Gobierno español se va a considerar previsiblemente capacitado para convocar un referéndum consultivo, las elecciones plebiscitarias se convierten, quizás, en el único mecanismo capaz de evaluar si existe esa pretendida mayoría favorable a la secesión. Saber si existe una mayoría tan cierta, incuestionable y sostenida en el tiempo que interpele al resto de los españoles y nos comprometaa exigir la reforma constitucional que permita al menos empezara andar ese camino”. Soledad se equivoca una vez más.

Como dije en el programa del sábado recordando a Manuel Azaña. “No se puede detener un torrente con una espada”.

Susana Díaz como Jack Nicholson

Sábado 14 de septiembre de 2013

980.13Es increíble la amnesia de ciertos políticos. Por lo menos Jack Nicholson lo reconoce.

El adiós de Jack Nicholson al cine ha circulado por las largas avenidas de Los Ángeles con un amplio interrogante, sin saber si será cierto eso de que no vaya a haber más una película con la musicalidad de su nombre en cartelera. Dice una fuente cercana al actor y citada por el portal RadarOnline, que a Nicholson la edad le ha jugado una mala pasada, qué las gastadas troneras de la memoria ya no le dan para retener los diálogos, y que la carga de un nuevo rodaje le pesa al intérprete de 76 años.

«Jack se ha retirado», aseguró un informante bien conectado en la industria del cine, de acuerdo a Radar. «Hay una razón simple detrás de su decisión y es la pérdida de memoria. Para ser honestos, con 76 años, Jack es incapaz de recordar las líneas (del guión). Su memoria ya no es lo que era».

Tan consciente es del problema que el propio actor optó por rechazar un papel protagonista en una cinta que finalmente fue a parar a Bruce Dern, Nebraska.

Digo ésto porque la actual presidenta de la Junta de Andalucía en su debate de investidura ha tenido dos ataques de amnesia. Uno, olvidarse que todo el asunto de los Eres que le ha obligado a dimitir a su antecesor José Antonio Griñan ocurrió siendo ella consejera y en el citado debate habló de regeneración pero sorpresivamente sufrió un ataque de amnesia. El tema no iba con ella.

Y, en segundo lugar, el portavoz de IU, socio del PSOE y que le ha permitido llegar a Susana Díaz a la presidencia le recordó algo fundamental en un partido de izquierda.

Castro se congratuló por la inclusión de reivindicaciones históricas de su formación, aunque no quiso pasar por alto que algunas se quedan fuera, como la ley de memoria democrática o la de protección de los consumidores frente a los productos bancarios. Y respecto a la corrupción, prefirió mostrarse cauto sobre el recorrido de las medidas esgrimidas por la socialista, porque “tras lo visto en la comisión de investigación sobre los ERE preferimos los hechos a las palabras”.

Una pena que el Partido socialista tenga tan poco coraje y haga tan poco honor a su historia. Y así les va.

El interesante comentario de García Margallo

Viernes 13 de septiembre de 2013.

995.13He contado varias veces que conozco a García Margallo desde 1986. He viajado con él, he estado en su casa, he discutido hasta el amanecer y le ha aguantado bromas algunas pesadas contra el nacionalismo. Se describe que es un español extremo y un centrista radical además de un monárquico para mí transnochado. Hijo de militar, estudió en Donosti y en Deusto y antes, siempre que me veía, me ponía Sabino Arana a bajar de un burro. El martes estuve con él en la conferencia que dio sobre geopolítica en el Ritz. Tras el desayuno le saludé y le dijo al organizador, José Luis Rodríguez que con las personas que más pelea es con su mujer y conmigo. Y es que no desaprovecho ocasión para en las preguntas parlamentarias, ponerle las gomas. Luego, él contesta lo que quiere como aquella vez que le hice una sobre Corinna, y negó cualquier relación y a los dos días salía que había estado con ella en varias ocasiones.

Todo ésto para decir que en el desayuno mentado todo estaba centrado en el fracaso de Madrid como sede olímpica pero para mí lo más significativo que dijo, con todos estos antecedentes antinacionalistas, es que había que buscar el encaje de Catalunya en España yque si había que cambiar cosas había que hacerlo. El jueves fue más preciso y contundente pues habló de escuchar a la calle y alabó inteligentemente la organización y el éxito de la gran cadena del 11 de setiembre.

Y es que Margallo, además de un hidalgo español de los de antes, es un político inteligente que está muy cerca de Rajoy y a él nadie le puede poner en duda su españolidad. De ahí que su comentario no sea baladí. Me da que comienzan a darse cuenta que han de superar a esa derecha rancia, a esa Brunete mediática liderada por Intereconomía y el ABC, a ese discurso de garrafa de UPyD y han de hacer algo. Y están en los prolegómenos.

En la otra esquina está la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Dice ésta que hay que escuchar a la mayoría silenciosa. Y este es un argumento fácil de rebatir, porque la mejor manera de escucharla es convocándole en un referéndum para que hable. ¿O no ha hablado el Parlamento Catalán coa un 80% de apoyo al plan de Mas? ¿O no son demócratas y antiviolentos los que no fueron a las manifestaciones contra ETA?. ¿Son Margallo y Sáenz de Santamaría las dos caras de una misma moneda?.

No lo sé, pero algo se mueve. Todavía Rajoy puede controlar el proceso. Si se cierra en banda, tiene la partida perdida.