Facherío nos rompe un acto en Madrid

Jueves 12 de septiembre de 2013

992.13El 11 de setiembre, miércoles, día de la Diada y de la cadena, tuvimos pleno en el Senado. Terminamos a las siete y a las siete y media Bildarratz, Martínez, Iparraguirre y yo fuimos a la librería Blanquerna al acto organizado por la delegación de la Generalitá en su día.

Tienen un local en el sótano con mala salida. Una ratonera. Y estando hablando con el nuevo delegado, un diplomático de apellido Bosch y a punto de empezar el acto oímos gritos. De repente una quincena de tiarrones, salvo algún renacuajo irrumpieron violentamente y arrollando llegaron a la tarima, tiraron la bandera catalana y gritaron «Nadie nos engaña, Catalunya es España». Estuvieron como tres o cinco minutos en eso, echaron un gas pimienta irritante y se fueron. Al poco empezamos a sentir sus efectos. Garganta y ojos. Cinco minutos extraordinariamente desagradables. Y reventaron el acto que siguió con las palabras del delegado en un hotel contiguo.

He vivido muchas situaciones de otro tipo en Madrid cuando ETA mataba. Pero lo del 11 para mí es algo nuevo y no sé cómo interpretarlo. ¿Anécdota o síntoma?.

Había mucho odio e iban a cara descubierta.

La policía llegó luego.

Los lloros de Madrid

Miércoles 11 de septiembre de 2013

En 2009, por segunda vez, Madrid perdía su posible sede olímpica. Entonces escribí esto:

A pesar de los cohetes que oí tras la decisión del Comité Olímpico Internacional al elegir a Río de Janeiro como sede olímpica en el año 2016, mucha gente con la que hablé estaba de acuerdo con que Madrid tuviera su oportunidad ya que está al lado de casa. Otros criticaban la millonada que se ha gastado en la promoción de ésta ciudad, con semejante paro, y otros decían que Madrid no, que no podía tolerar que Barcelona hubiera sido sede olímpica y ellos no. Y luego hablan de que el nacionalismo español no existe. España es Madrid, por si alguien no se ha enterado.

No sé qué pintaba Samaranch y su hijo, ¿por qué su hijo?, defendiendo la candidatura madrileña. ¿Alguien se imagina a Leni Riefenstahl, la cineasta nazi que filmó los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, defendiendo en 2009 la candidatura del nuevo Berlín?. Pues no. ¿Y por que aquí un fiel servidor de una dictadura criminal como éste camisa azul de Samaranch, al que el rey hizo marqués, si?. Pues porque la transición política española y la falta de educación democrática permiten estas cosas.

Habrá que lamentar que los nietos del rey no puedan ejercer de voluntarios. Lo dijo en su discurso: “Algunos de mis nietos ya se han presentado voluntarios para Madrid 2016”. Seguramente para estar en el palco, y no en la puerta acompañando ancianitas. En fin.

El viernes, previendo lo que iba a pasar, en ”Público”, Isaac Rosa escribió este sabroso artículo. He de aclarar que no es un nacionalista vasco. Decía así:

Los que más van a llorar si no hay juegos

Por: Isaac Rosa

“A los miembros del COI voy a venderles la luz y el espíritu deportivo de Madrid para convencerlos”

Esperanza Aguirre (Presidenta de la CAM)

Si como anuncian los pro­nósticos Madrid se queda sin Olimpiada para 2016, habrá muchos ciudadanos desilusionados, qué duda cabe. Pero su decepción no será nada comparada con la de quienes más ilusiones se habían hecho con el proyecto: aquellos a quienes, al oír hablar de olimpiadas, se les dibuja en las pupilas el símbolo del dólar, como en los dibujos animados.

Constructores, promotores inmobiliarios, concesionarios de servicios públicos, fabricantes de mobiliario urbano, empresas de parquímetros, especuladores del suelo, contratistas y comisionistas de toda condición… Todos aquellos que ya están acostumbrados a hacer buenos negocios en la capital. Y a la cabeza los bancos, a los que el Ayuntamiento, sin Juegos, ya paga casi 900.000 euros diarios (han leído bien, diarios) sólo en intereses, por la enorme deuda acumulada (que supera los 7.000 millones).

Todos ellos comparten el sueño olímpico, y tienen la botella de cava en la nevera por si hay suerte. Si se lo lleva otra ciudad su desconsuelo será, nunca mejor dicho, olímpico. Animo, campeones, que no pasa nada. Ya se nos ocurrirá otra cosa: un mundial de fútbol, una Expo, una capitalidad cultural, un centenario sonado, lo que sea con tal de seguir dando pedales, que si la máquina se para, se cae con todo el equipo.

La pena es que se haya reventado lo de la Gürtel, porque si no, imagínense lo que podrían hacer Correa y el Bigotes con unos Juegos. A espíritu olímpico no les ganaría nadie, y encima con subsede en Valencia (para la vela, claro). Bueno, si al final consiguiéramos celebrar los Juegos, no descarten que en 2016 estén ya en la calle nuestros héroes y puedan ponerse al frente del asunto.

 

Se olvidan de Samaranch y de la enfermedad de España

Martes 10 de septiembre de 2013

Cuando nos pidieron apoyar una iniciativa conjunta para lograr la candidatura olímpica 978.13de Madrid, lo hicimos. Eso sí, sin gran entusiasmo porque el estado español ya había tenido en Barcelona en 1992 su olimpiada y nos preguntábamos por qué diablos había que volver a apostar por una nueva fiesta de fuegos artificiales con ese criterio de economía no productiva como la de Eurovegas.

Pero Madrid era Madrid y necesitaba urgentemente unas Olimpiadas para superar el orgullo herido del éxito de Barcelona. Lo necesitaba para pagar deudas, lo necesitaba para su Marca España, lo necesitaba para pasar página con el príncipe, de los errores de su padre y cuñado, si errores puede llamársele a la mangancia y porque Rajoy quería tener un éxito que tapara el caso Bárcenas. Porque en verdad España no necesitaba unas olimpíadas y menos Madrid.

Como se ha dicho España es un país enfermo. Enfermo económico, enfermo social, enfermo de corrupción, enfermo de identidad y ésto no se arregla con fuegos artificiales. Pero el Madrid político siempre tan superficial y tan imperial necesitaba vitalmente esa fiesta de dos semanas y por ello se ha presentado tres veces y ha perdido las tres porque una cosa es como te ves tú a ti mismo y otra como te ven los demás. Y la candidatura de Tokio era más sólida, más novedosa, más solvente y porque ahora le tocaba de nuevo a Asia, como en la siguiente le tocará a Europa.

Los malos perdedores españoles que han demostrado ser poco olímpicos y deportivos, han acusado al COI de ser una reunión de carcamales podridos de dinero y comprados por el oro de Japón. Si hubieran ganado no hubieran dicho ésto. Pero han perdido y supuran ferozmente por una herida que olvida que al frente del COI estuvo décadas un fascista como Juan Antonio Samaranch. Un tipo indeseable, marrullero, sin principios, un carcamal maniobrero que cuando exclamó aquello de “¡Barcelona!» nadie dijo nada. Y ahí le tenemos a su hijo, como si ésto fuera una monarquía siguiendo enredando y siguiendo metiendo la pata y recordándonos que su padre fue uno de esos arribistas sin principios que lo mismo se servía de la dictadura que de la democracia.

El caso era, y ese era el objetivo principal, tapar las carencias políticas y económicas internas, con el “pan y toros” del momento y hacer creer al mundo que Madrid es la excelencia de las excelencias del buen hacer y elevar la “marca España” al primer puesto de la escala de valores estatales, y que esto fuera conocido en todo el mundo. Ya lo hicieron con el mundial de fútbol, que era exhibido como tarjeta de presentación viniera al caso o no y fuera el espacio internacional al que se acudía.

¿Alguien entendería que se gastasen 6.000 millones en un evento de esta clase cuando sus investigadores y trabajadores más cualificados tienen que salir de su país por no tener futuro a causa de los recortes presupuestarios? ¿O que las universidades pierdan la mitad de sus alumnos porque no pueden asumir el precio de las matrículas que impone el Ministerio? ¿O los propios atletas que no pueden entrenar y pagarse de su bolsillo los desplazamientos y material necesario para la práctica porque la subvención del Estado se ha reducido un 70%? ¿O la proliferación de bancos de alimentos, libros, etc., gracias a la solidaridad de la población con medios, ONGs, Asociaciones ciudadanas diversas o Instituciones locales (y menos mal)? ¿O la reducción de medios y personal en Sanidad y Educación, que obliga a volver a pagar a los ciudadanos unos servicios que ya debería tener pagados con sus cuotas e impuestos?

Un aspecto positivo tiene todo ésto: Nos han demostrado que su modelo económico, el Capitalismo salvaje y la especulación como sistema, es un modelo a superar y claramente perjudicial para las clases populares. Y sobre todo que como gestores, son pésimos y los más torpes del mundo. Salud y República, dice hoy en Madrid la gente inteligente.