¿Será la Sanidad el cisne negro de Ayuso?

Martes 21 de febrero de 2023

La nueva estrella del firmamento neoliberal español, Isabel Díaz Ayuso se habría convertido en el vivo reflejo de la incongruencia trumpiana y con la ayuda inestimable de su asesor, Miguel Ángel Rodríguez,  habría conseguido suplir las deficiencias en su gestión pública así como el desconocimiento de su programa electoral por parte de los electores con el impacto mediático de sus intervenciones públicas y se habría convertido en una «rara avis» que consigue desarbolar cualquier estrategia opositora que sea mínimamente racional.

Ayuso y el populismo

El ideario de Ayuso incluiría los puntos esenciales del ideario populista: Maniqueísmo (Comunismo o libertad), culto al líder y finiquito de lo «políticamente correcto». Así, el pensamiento de Ayuso sería rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción y sufre de un delirio de grandeza que provoca que «el individuo se crea dotado de un talento y un poder extraordinarios debido a que las deidades le han elegido para una alta misión»(Derrotar al Socialismo).Asimismo poseería un ADN dotado de la triple enzima trumpista (autocracia,instauración del paraíso neoliberal y retorno al «pensamiento único heteropatriarcal») y perseguiría la instauración de un sistema autocrático, forma de gobierno ejercida por una sola persona, para lo que necesita una mayoría absoluta. 

La autocracia sería una especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal) que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres, llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes totalitarios (centralista, heteropatriarcal e inflexible). Ayuso sería la heredera natural del legado trumpista y tras la mayoría absoluta lograda por Ayuso en las elecciones anticipadas del 2021, la Presidenta siguió apostando por la economía en detrimento de la salud a la espera de realizar su sueño secreto: ser Presidenta del Gobierno central.

Así, la propaganda de Ayuso estará dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustenta,doctrina condensada en un lema maniqueísta (Comunismo o libertad) y en un ideario que incluirá los puntos esenciales del populismo: culto al líder y finiquito de lo «políticamente correcto». Asimismo, su estrategia electoral se basará en la defensa del paraíso neoliberal madrileño, como último reducto de las libertades individuales frente al «Estado Totalitario Socialista» en la creencia de que el electorado madrileño primará el «panem et circenses» ayusiano frente al vértigo del «Régimen totalitario propugnado por Pedro Sánchez».

¿Será la Sanidad el cisne negro de Ayuso?

La teoría del Cisne Negro fue desarrollada por Nicholas Taleb en su libro «El Cisne Negro (2010) en el que intenta explicar «los sesgos psicológicos que hacen a las personas individual y colectivamente ciegas a la incertidumbre e inconscientes al rol masivo del suceso extraño en los asuntos históricos»

Entre efecto, nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos, con lo que inevitablemente recurrimos al término «efecto mariposa» para intentar explicar la vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que terminarán por configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se está gestando y del que Ayuso sería desconocedora.

Así, la frivolización de la tercermundista situación de la Sanidad madrileña por parte de una Ayuso firme defensora de la sanidad privada , habría provocado la llamada Marea Blanca en defensa de una Sanidad Pública madrileña exangüe tras décadas de abandono institucional y ausencia de las necesarias inversiones para paliar el déficit de personal sanitario que habría provocado el colapso de los servicios médicos.

Asimismo, la crisis sanitaria se habría agravado  tras su enfrentamiento con los sindicatos médicos a los que habría acusado de ser correas de transmisión de la izquierda, con lo que dado el hartazgo de una población madrileña abandonada a su suerte por el neoliberalismo furibundo de Ayuso, no sería descartable la perdida de la mayoría absoluta en las próximas elecciones de la Comunidad de Madrid y que podría significar el principio de su ocaso y su posterior condena al ostracismo político.

Germán Gorraiz López- Analista

Una bella escultura en homenaje a los gudaris y a sus familias.

Lunes 20 de febrero de 2023

Sin lugar a dudas, hace unas décadas, hubiera habido en Berango un mínimo de tres mil personas este domingo. Eran años de ilusión y de agradecer a los protagonistas de una contienda y una represión lo padecido y  lo  hecho, como parte de nuestra identidad como pueblo. Ayer domingo, en la explanada que tiene el Museo del Cinturón de Hierro, habría unas cien personas  y muy poco joven y muy pocos familiares de aquellos gudaris. ¿Adanismo?. ¿Falta de implicación institucional?. Hedonismo supino y falta de transmisión de valores  o ¿todo junto?. De hecho estuvo la alcaldesa de Gamiz Fika, pero no vi a ninguno más de los alcaldes de la zona.

El caso es que el acto mereció la pena. Aitor Miñambres hace diez años puso en marcha en Berango, de donde ha sido concejal por el EAJ-PNV esta década, un pequeño museo que es una joyita y que, con un grupo de colaboradores, tan vocacionales como él, lo han ido mejorando y sueñan  ahora con el espacio que van a tener en la casona que el Ayuntamiento ha adquirido. Berango hoy es sinónimo de un recuerdo  bien hecho sobre aquella tragedia donde los vascos perdieron la vida por defender la democracia. Miñambres en su intervención incluso recordó a los dos personas fallecidas en el bombardeo que tuvieron el 24 de abril de 1937, poco antes del de Gernika.

Era el primer acto  público como tal de la Consejera Nerea Melgosa que nos dirigió unas palabras, que un sonido de andar por casa, impidió escuchar mejor. Habló posteriormente la alcaldesa Anabel Landa que no se presenta a las próximas elecciones y que ha hecho en estos 16 años un trabajo extraordinario de resultados y cercanía. Conocí a su aita, que también fue un gran alcalde y cerró Aitor Miñambres explicando la escultura realista que se inauguraba y que él ha promovido. Se llama Agurra y es la despedida, antes de ir al frente, de un joven gudari de su familia. Es muy bonita. Posteriormente pasamos todos ante ella depositando una rosa. El superviviente del bombardeo de Gernika, allí presente con su hija, se tuvo la diferencia con ellos depositando rosas blancas. Bonito y emotivo acto que fue completado por unas tortillitas y un aperitivo.

Euzkadi necesita un Museo Nacional Vasco en Gernika, como tienen los catalanes en Barcelona. Uno de los presentes comentaba que había pocos, pequeños y muy dispersos. El vacío lo suplen iniciativas heroicas como las de Aitor Miñambres que se ha convertido en la persona que más sabe sobre la guerra  del 36 en Euzkadi y que organiza charlas y visitas a trozos del Cinturón de Hierro a diez minutos del Museo, el único sobre la guerra en Euzkadi. Su siguiente misión es reproducir la piedra miliar de los gudaris que ponía “A Bilbao 45 km”. Era la distancia del frente a la capital que los fascistas tardaron tres meses en conquistar.

Estuvo  asimismo en el acto Aintzane Ezenarro, la corporación de Berango, el superviviente del bombardeo de Gernika Aperribay y su hija Mónica, Iñaki Goiogana, Eugenio Ibarzabal, Begoña Errazti, Garcia Uribe, el presidente de Betiko Lagunak Javi Larrea, Iker  y Zuriñe Anzola, hijos del comandante del batallón Malato y Bingen Amezaga, hijo del Director de Educación del Gobierno Vasco además de gran escritor y traductor al euskera, Iñigo Camino, Iñaki Zarraoa, Sasetaaurrena y Joseba así como Vicente Chacón un historiador catalán que viajó expresamente desde Barcelona para asistir al acto. Mi hermano Koldo tomó buena nota del acto porque le gusta escribir sobre  estas historias que están en la niebla.

Afortunadamente tiene este país un grupo pequeño pero muy activo y generoso  de personas como Miñambres, Ganuza y varios más que se me presentaron  y que  mantienen  viva la llama. Recomiendo  la visita a este museo y conocer una bella escultura recién inaugurada.

Agente 447 y la Delegación de Paris.

Domingo 19 de febrero de 2023

El martes pasado, la Fundación Sabino Arana presentó el documental “Urraca, cazador de Rojos”. Fue una buena iniciativa seguida por un interesante coloquio  con explicaciones de Pedro de Echave  guionista y codirector.  Lo hizo muy bien. Ojalá esta película se pueda ver en ETB. Es un puntazo. No hay muchos documentales de esta entidad.

En la película salían desde el hijo de Pedro Urraca, su nieta, historiadores y, de forma profusa, el edificio de la Delegación Vasca incautada por el franquismo así como la historiadora Gemma Aguilera que escribió un libro necesario e interesantísimo. Premio Octubre de Assaig Joan Fuster 2011. Esta  catalana de Sant Boi de Llobregat y el documental sobre Urraca nos han  traído al hoy recuerdos de lo que fue la ocupación alemana de París en 1940 y de cómo la Gestapo y el franquismo incautaron la sede de la Delegación vasca sita en la Avenue Marceau, todavía no devuelta al PNV. Funciona allí el Instituto Cervantes como consecuencia del robo que nos hicieron dos proyectos totalitarios.

Aguilera se centra en la figura del agente 447, que es el retrato de un criminal protegido y que nuestros mayores sufrieron. Pedro Urraca Rendueles (1904-1989) construyó una vida novelesca como policía y espía a sueldo del franquismo, dirigiendo parte de la represión exterior de republicanos, nacionalistas, comunistas y, finalmente ya en democracia, de miembros de ETA. En su hoja de servicios consta la detención e interrogatorio del presidente de la Generalitat catalana, Lluís Companys, en agosto de 1940, como resultado de la acción de un equipo de la Gestapo que Urraca dirigió desde la Avenue Marceau y gracias a su estrecha relación con el régimen de Vichy.

De aquí salieron las órdenes de captura contra el presidente Azaña, el president Lluís Companys, el exministro Zugazagoitia, el cuñado del presidente Azaña, Cipriano Rivas Cherif, el exministro Mariano Ansó, el lehendakari Aguirre y demás políticos democráticos republicanos y nacionalistas, algunos de los cuales fueron fusilados, otros encarcelados y los demás murieron en el exilio.

El libro es el resultado de una investigación periodística que permitió descubrir los dietarios personales, la documentación policial y el archivo fotográfico del policía, además de abundante material atesorado en diversos archivos que han hecho posible reconstruir la vida personal y profesional de un personaje clave en la España del siglo XX, del que hasta hace poco no se sabía prácticamente nada, pero gracias a Aguilera y a la nieta de Urraca, sabemos cosas tan interesantes como que, a pesar de ser condenado a muerte, tras la liberación de París, acabó su vida en Bélgica y castigado por meter mano en la caja. Xabier Agirre, hijo de Juan Mari hermano del Lehendakari, nos enseñaba su cartilla militar con la firma de Rendueles, el segundo apellido de Urraca. Este  indeseable falleció en su cama en septiembre de 1989 bajo el gobierno de Felipe González. Nadie le investigó.

El martes 14 de junio de 2005, seis tipos con traje y corbata (Albistur, Txueka, Beloki, Zubia, Erkoreka y Anasagasti) entonaban una rara melodía en el centro de París, delante de un bello edificio de 1883, declarado de interés cultural. Por lo menos, así se lo pareció a los distintos parisinos que, acostumbrados a presenciar espectáculos insólitos en su ciudad, no entendían cómo aquellos extraterrestres cantaran bajo el sol del mediodía sin un platillo para que los viandantes echaran sus monedas.

Sin embargo, cualquier vasco que hubiera pasado por allí se hubiera dado cuenta de que entonaban el himno nacional vasco Gora ta Gora. Lo raro es que lo hicieron bajo una bandera española que ondeaba en el centro del balcón de un palacete que decía Instituto Cervantes, en el número 11 de Avenue Marceau, cerca del Arco del Triunfo. Aquellos seis parlamentarios decían que aquel edificio fue adquirido por gentes del PNV, al frente de las cuales estaban Marino Gamboa y Patxo Bausteguigoitia. ¿Y por qué entonaban emocionados el Gora ta Gora?

Querían hacer justicia a una generación que, en 1951, con los ojos llenos de lágrimas, se despedían de su edificio cantando religiosamente el himno vasco. Era lo único que podían hacer. Una decisión ignominiosa le quitaba al lehendakari Aguirre su centro de acción política al inicio de una década, los 50, en la que los aliados decidieron apostar por Franco y su dictadura mientras bajaban una espesa cortina sobre todo lo que había significado una heroica y consecuente lucha.

A José Antonio Aguirre los franceses le habían ofrecido otro edificio cercano, pero él había contestado que no. Y había hecho algo más. Había llamado a los vascos de Venezuela que en una semana le habían atendido y enviado la cantidad suficiente para comprar un chalecito en la Rue Singer, en el distrito XVI. A partir de ese día, se iniciaba una reivindicación.

El lehendakari, en la puerta, dijo:

«Sr. comisario: permítame hacer una declaración como presidente del Gobierno vasco en el exilio y como ocupante de facto de una parte del inmueble, que la Liga Internacional de Amigos de los Vascos me facilitó.

Salimos de este edificio expulsados por la fuerza pública, en ejecución de una sentencia que califica al Gobierno vasco de ladrón, sentencia obtenida durante la ocupación alemana bajo la protección del enemigo.

Yo protesto contra esta violencia y declaro que nuestro honor, nuestra buena conducta y nuestra tradición merecían un tratamiento muy distinto. Nuestra sangre ha sido derramada junto a la vuestra en la lucha contra el enemigo común y ahora se nos expulsa de esta casa para entregarla en manos de los que durante toda la guerra pasada fueron aliados de nuestros y vuestros adversarios del Eje.

Protesto en nombre de nuestro pueblo, al que esta decisión causa el más profundo dolor sufrido en el exilio, sobre todo, porque dicha decisión ha sido adoptada por los amigos con los que hemos compartido dolores y sacrificios comunes por la causa de la libertad y de la democracia, causa a la que permanecemos inalterablemente fieles».

La decisión la tomó François Mitterrand, ministro del Interior.

Pero aquello no hizo mella. Tampoco le hicieron caso a la Liga de los Derechos del Hombre que emitió la siguiente declaración: «El Comité Directivo de la Liga de los Derechos del Hombre no puede dejar pasar sin protesta la violencia de que indignamente se ha hecho objeto a los vascos en el exilio?.  Por el honor de Francia, la Liga de los Derechos del Hombre lo lamenta. La Liga deplora que a los seis años de la Liberación, el espíritu de la Resistencia se halle olvidado hasta el punto de que el gobierno de la IV República, cediendo a la presión del dictador prohitleriano, reanude contra sus víctimas las persecuciones petanistas».

La reivindicación del edificio de la Avenue Marceau tiene tantos años como el tiempo transcurrido tras la muerte de Franco. Y es que hemos hecho de todo. Interpelaciones, preguntas, una proposición de ley y tras ella la colocación de una placa diciendo que allí se creó el Consejo Federal del Estado español del Movimiento Europeo en 1949, el recuerdo de que allí entró Adenauer en la Democracia Cristiana Europea, una ley de devolución del patrimonio incautado con motivo de la guerra pactada con Aznar, el aguantar sentencias de tribunales tan sumisos como aquel del Sena bajo ocupación alemana que nos quitó el edificio y hasta seguir  una incierta vía judicial. Ojalá la ley de Memoria Democrática soluciones y se devuelva lo robado.

Del despacho del director, en la calle Quentin Bauchart, y acompañados por él, fuimos a lo que hoy es el Instituto Cervantes, nuestra Delegación. Jiménez nos enseñó de arriba abajo y con amabilidad el inmenso caserón. El despacho del lehendakari, el salón de los espejos, la vistosa escalera, las distintas dependencias, el pequeño patio, la fuente, las caballerizas utilizadas por una extensión de la UNED por arbitraria decisión de Jon Juaristi, las mansardas del tercer piso, el sótano con una pasadizo entre la embajada española y el once de la Avenue Marceau. Y pensar que allí tuvo su primer despacho como delegado D. Rafael Picabea, exsenador, exdiputado y editor de periódicos y de otros medios de comunicación gipuzkoano . Y que por allí anduvieron D. Felipe Urkola, Neguri, Leizaola, Lasarte, Lizaso, Irujo, Landaburu, los hermanos Durañona, los Agesta, los Mitxelena, los Errazti, las hermanas Anglade, Antolin Alberdi, Jose Mari Azpiazu, el Dr. Lasa, que tenía un pequeño dispensario,  Agustín Alberro, Julio Jáuregui y tantos y tantos vascos de París soñando en el inminente regreso a casa, recibiendo al gobierno de la República en el exilio, a la Generalitat, organizando recepciones de la Liga Internacional de Amigos de los Vascos, soñando con Europa, editando Euzko Deya y OPE (Oficina de Prensa de Euzkadi), aguantando pelmas como ocurre en todas partes y tratando de solucionar los mil problemas personales de la gente a la que su estancia fuera de casa se le hacía interminable.

Pero también allí estuvo la bandera nazi, el coronel Barroso, el policía Urraca Rendueles y el inefable Lequerica, el carguista, que era el embajador y que conocía a todos y a todos perseguía. Pero también Landaburu, recuperando aquella casa en 1944 y poniendo la ikurriña en el balcón donde ahora ondea la bandera española y, al final, aquel coro cantando por última vez el Gora ta Gora que les salió del alma. Aunque no de la Delegación, el libro  de Aguilera y  la película y el documental trata de lo que se hizo en aquella casa por aquel tipo siniestro, Urraca, cuya historia empieza a conocerse. ¡Ya era hora!