EL CHAVISMO NOSTÁLGICO SE RESISTE AL CHAVO-TRUMPISMO

Martes 19 de mayo de 2026

Miguel Henrique Otero

Coinciden los desencantados en que la desmovilización del chavismo, que comenzó en el 2012, no se detuvo nunca. Fue empeorando y no se produjo una verdadera respuesta para revertirla

Jorge y Delcy Rodríguez con Diosdado Cabello celebran la aprobación de la ley de Amnistía

Por «cierto chavismo» me refiero a militantes o a nostálgicos afectos a Chávez o a la idea de la revolución bolivariana, distintos del extremismo de los últimos miembros del PSUV; distintos del cinismo de enchufados y corruptos; distintos del pragmatismo sumiso de los funcionarios incompetentes y corruptos; distintos de las manadas feroces que, encima  de motocicletas, se especializan en el ataque a quienes protestan, especialmente si se trata de adultos mayores e indefensos; también distintos de la verborrea delirante del sujetos como Diosdado Cabello o Mario Silva.

Creo que en el esfuerzo por comprender qué está ocurriendo en lo que queda del chavismo y del madurismo, especialmente a partir del 3 de enero, es imprescindible reconocer que, a pesar de su tamaño cada vez más exiguo, no constituyen un cuerpo compacto y uniforme, unido e indiferenciado, sino lo contrario: se trata de un archipiélago, minado por las diferencias, los reclamos y las sospechas mutuas. El chavismo-madurismo es hoy algo menos que una colcha de retazos, cuyas partes están cada día más aisladas, distantes y con menos posibilidades de dialogar y establecer una plataforma de acción conjunta.

Con esto quiero adelantar que está ocurriendo lo previsible: un proceso de fragmentación y merma, pero con una peculiaridad: la de una total desvinculación, cuando no de rompimiento, entre los que gobiernan y las bases, es decir, un proceso de alejamiento irreversible, de suspensión de los vínculos entre los jefes y los reductos de militantes que sobreviven en algunos lugares de Venezuela, especialmente alrededor de los organismos del Estado, donde reciben ayudas y prebendas cada vez más modestas e insignificantes.

Entre esos pequeños grupos de izquierdistas dedicados al análisis, en reuniones a puerta cerrada -porque temen a las reacciones políticas, administrativas, legales o policiales de la cúpula-, o en eventos de carácter público, en los que el tono predominante es de eufemismos, se repiten una serie de preguntas, pero muy especialmente dos. La primera, cómo el poder ha venido a parar a esta esquina, es decir, cómo es posible que esté en curso una alianza o un matrimonio de intereses entre lo que Delcy Rodríguez y lo que Donald Trump representan respectivamente.

La segunda pregunta, cargada de incertidumbre y desazón, es qué pasará con el proyecto bolivariano, si todavía existe alguna posibilidad de darle oxígeno a un cuerpo político y social que casi no respira, que ha perdido la casi totalidad de la masa que lo componía, especialmente a partir del 2013, tras la muerte de Chávez y la toma del control del aparato gubernamental por parte de los clanes de MaduroFloresCabello Padrino López.

En las muchas respuestas a esas dos preguntas, interesa destacar algunas de ellas, no porque sean novedosas o sorpresivas, sino porque provienen del sustento político del régimen, incluso de personas que han sido funcionarios o que tuvieron una presencia significativa en la vocería gubernamental, no solo en tiempos de Chávez, sino incluso durante los mandatos ilegales e ilegítimos del reo Nicolás Maduro Moros.

Coinciden los desencantados en que la desmovilización del chavismo, que comenzó en el 2012, no se detuvo nunca. Fue empeorando y no se produjo una verdadera respuesta para revertirla. Afirman: no había interés. Sino justo lo contrario: el propósito expreso de recoger las energías del activismo y de la militancia callejera para otro posible momento.

Que el gobierno no haya convocado a una marcha el 1 de mayo del 2026 (por primera vez desde 1999), y que solo se haya producido un fracasado intento de la Central Bolivariana de Trabajadores (con los resultados que ya conocemos, el de una caminata que no alcanzó a sumar 200 personas), no es inesperado, ni un resquebrajamiento súbito, sino la consecuencia de una conducción, una «actitud» cada vez más cupular. Porque, dicen estas personas enfundadas en sus camisas rojas y unas boinas que parecen supervivencias de otro tiempo, las prioridades políticas fueron remplazadas por prioridades personales: escogieron una vida de riquezas, alto consumo y estilo lujoso. Se ha conformado una «burguesía chavista», que ya no permanece en las sombras, sino que se exhibe, y que ha protagonizado un giro radical en sus aspiraciones: ya no le interesa parecerse al pueblo, sino a la clase empresarial venezolana. «Imitan a los empresarios, quieren ser como ellos».

Sin embargo, es ante la otra pregunta, la de si la revolución bolivariana puede resurgir, no de sus cenizas sino de su mentalidad oligárquica, consumista y «neo burguesa»; si ante la acelerada implantación de un modelo chavo-trumpista, es decir, un país dedicado a unos determinados negocios en gran escala -petróleo y minería, primordialmente-, que crecerán para atender las demandas de unos mercados extranjeros específicos, si en un modelo donde el pueblo pasa a un segundo o tercer plano, a una tercera o cuarta prioridad, el ideal chavista tiene alguna posibilidad de rehacerse y volver a empezar.

La respuesta a estas preguntas -que, por cierto, pueden rastrearse en las redes sociales y en portales que se autodefinen como revolucionarios- son reveladoras del ánimo y de cuáles son las previsiones dominantes en estas células de nostálgicos rojos hacia el futuro: o hacen silencio o señalan que hay que esperar al surgimiento de un nuevo líder. En otras palabras: entre los nostálgicos de la revolución bolivariana, las expectativas hacia el régimen, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, tienden a cero. Se han evaporado.

EN LA FRANCIA JACOBINA NO SE ADMITEN LENGUAS COOFICIALES

Lunes 18 de mayo de 2026

La revolución francesa impuso un modelo jacobino y centralista que laminaba el rico patrimonio lingüístico francés. Francia se horrorizó con el incendio de la catedral de París, joya de su Historia, pero ignora otras joyas lingüísticas que deberían ser para cualquier persona sensible, igual de importantes.

Así, desaparecen idiomas de antiquísima data, como el bretón (de origen celta) o el euskera, que no tiene relación con lengua conocida. Otros idiomas que evolucionaron del latín, como el corso, el occitano o el catalán se encuentran igual. No debería ser así. Los idiomas son patrimonio y legado de los antepasados, como las catedrales, y han de ser protegidos y ensalzados. No son una amenaza contra la unidad de las naciones-Estado, ni tampoco contra las asentadas y ya aceptadas por todos ideas ilustradas que impulsaron la toma de la Bastilla.

También, por cierto, se debe criticar la intención de patrimonializar las lenguas con objetivos políticos de segregación de los países. Un detalle curioso. La revolución francesa impuso una reorganización territorial para eliminar las referencias provinciales antiguas. Así, el histórico territorio del Rosellón fue reconvertido en el departamento de los Pirineos Mediterráneos.

Todos los territorios franceses fueron creados como tabla rasa del anterior antiguo régimen, con referencias geográficas.

Bien, próximamente habrá un referéndum para cambiarle el nombre a Pirineos Mediterráneos. Hay varias opciones, entre ellas Pirineos Catalanes y País Catalán. No se ofrece Rosellón porque el departamento comprende zonas que no son parte del histórico condado. Me parece bien.

 Pero la justicia francesa tumbó el intento de varios municipios de presentar las actas de sus plenos en catalán. En Francia, los documentos oficiales por mandato constitucional sólo se pueden presentar en francés. Hace unos años se presentó una ley para dar espacio a las lenguas regionales. La justicia también la tumbó. Espero que Francia pueda dar pasos hacia la normalización de las lenguas.

Otro detalle curioso: en España, el rey José Bonaparte pretendió hacer la misma tabla rasa territorial. Presentó un proyecto de departamentos ‘geográficos’ que acababan con los históricos territorios.

 Parte de Vizcaya (y Santander) habrían pertenecido al departamento de ‘Nervión’, por ejemplo. No salió adelante, claro. Las provincias constitucionales y sus diputaciones no acabaron con el espíritu de las históricas regiones españolas, hasta que finalmente cristalizó su autonomía en la constitución de 1978.

Iñigo

EL PATRONATO REPRESOR CONTRA LA MUJER BAJO LA DICTADURA.

Domingo 17 de mayo de 2026

El pasado jueves en Googora asistí a la presentación del libro “Redimir y adoctrinar: El Patronato de Protección a la Mujeres (1941-1985) de Carmen Guillén”. Me encantó la forma en la que lo explicó, su erudición y el apasionamiento puesto en su trabajo.

El Patronato funcionó hasta 1985 y sobrevivió diez años tras la llegada de la democracia a la muerte de Franco y es una de las instituciones menos conocidas. Miles de mujeres  de todas las edades, procedencias y contextos socioeconómicos fueron entonces condenadas sin delito y encerradas sin juicio en nombre de la moral impuesta.

Carmen Guillén doctora en historia contemporánea, profesora en la Universidad de Murcia, vino invitada por Gogora  en un intento de contribuir al conocimiento de cómo se articuló y funcionó un tipo de represión específicamente dirigido a las mujeres y que también se soportó en Euzkadi.

Fue acompañada en su disertación por la periodista Andrea Momoitio, quien también ha investigado esta institución franquista y presentadas por Alberto Alonso director de Gogora A dicho encuentro asistió la Consejera de Justicia y Derechos Humanos María Jesús San José, el viceconsejero de Justicia Alfonso Gómez y la directora  de Derechos Humanos y Atención a las Víctimas Ainhoa Zugasti. La sala se llenó. Y fue un acto muy interesante.

Tras la presentación, que aportó muchos datos, hubo un pequeño lunch donde felicité a la autora del trabajo. Se pudo conversar de varios temas. En un corrillo estuve hablando de cómo actos de este tipo, no suelen tener el menor eco y, asimismo, de cómo no había  nadie presente  de Emakunde, que algo tiene que ver con el mundo de la mujer.

Si y llama la atención. ¿No les interesa?.

En su día se cuestionó la creación de Emakunde existiendo la figura del Ararteko, comisiones parlamentarias y departamentos del gobierno, pero se creó y ahí está. Y lamento no tenga presencia en estos actos como si no fuera con ellas, siendo como es un organismo autónomo del Gobierno Vasco que diseña, impulsa, asesora, coordina y evalúa las políticas que se implementan, pero al parecer en esto de dar luz a las sombras del pasado, no parece ser su prioridad.

Tengo malas experiencias con Emakunde a la hora de tratar de visibilizar lo que cuarenta años de dictadura  hizo en este país que explican muchos de los comportamientos actuales. ”Hay que hablar  del pasado para tenerlo presente” se dijo en el coloquio. No estoy muy seguro de que en Emakunde lo tengan claro. Lo vimos el jueves.

Nada de lo ocurrido a la mujer les debería ser indiferente.