Urkullu tres

Viernes 4 de septiembre de 2020

 Wilfried Martens fue primer ministro belga en siete ocasiones. A cada gobierno que formaba le ponían un número. Creo que formó siete. Fue amigo del PNV. Falleció a los 77 años. Y lo traigo a colación pues ya estamos en Urkullu tres. Algo normal en Europa. El actual Lehendakari ha formado tres gobiernos. Dos de ellos en minoría y este jueves con mayoría. Algo inédito y la oportunidad única donde Urkullu ha de dar la talla de lo mucho que se puede hacer desde el ejecutivo si hay concertación de esfuerzos.

Las elecciones deberían haberse celebrado el 5 de abril. Las encuestas le daban al alza. Había logrado reducir el paro a menos del 10%. Se presentaba con los deberes hechos a pesar de una oposición, que salvo Podemos al final, le había imposibilitado aprobar todas las leyes prometidas.

Y vino la pandemia. Y lo hizo bien.

1).- Mostró personalidad en las videoconferencias acuñando el término de cogobernanza. Juntos si, pero no revueltos.

2.- Acertó cuando eligió el 12 de julio para convocar las elecciones frente a los profetas del desastre que le pedían las convocara en este mes de setiembre.

3.- Acertó en el tratamiento de la pandemia con todo su equipo. Los errores se corregían en la marcha ante una situación inédita.

4.- Acertó no bajando al barro de la sucia campaña contra él en relación con el vertedero de Zaldibar. Y no solo eso. Decidió se siguieran buscando  los  restos de las dos personas desaparecidas, algo inusual en este tipo de casos.

5.- Acertó en la campaña electoral y  fue tan así que muchos dejaron de votar pensando que ya todo estaba hecho, pero ganó y su partido sumó tres parlamentarios y su socio uno.

6.- Acertó formando gobierno en mes y medio con inusitada discreción.

7)7.- Ha acertado en el mensaje de investidura de lucha contra la pandemia, creación de empleo, protección social y profundizar en el autogobierno. Es lo que requiere el país ahora.

8.- Acertó en Araba donde el PNV se ha consolidado, cuando antes la fluctuación era la constante.

¿Ha cometido errores?. Si. Pero de eso se encargan de denunciar y falsear  los dirigentes de Bildu, Podemos y unos sindicatos jurásicos que en tema tan delicado como la educación, anuncian una huelga indecorosa e irresponsable.

Recuerdo que uno de los lemas que se utilizó en una de las campañas del Lehendakari Ardanza  fue “El país en buenas manos”. Creo que le viene como anillo al dedo.

Le quedan cuatro años para darle la vuelta a muchas cosas con esa mayoría suficiente para hacerlo, aunque le acusen de usar el rodillo y meter un turbo a los temas atascados y al final en el 2024 se hable de que Urkullu 3 lo hizo bien, incluso muy bien, y la gente vea normal, Urkullu cuatro.

Si es así, viviremos en una  Euzkadi más libre, más cohesionada, más solidaria y mejor.

Los abajo firmantes……

Miércoles 2 de septiembre de 2020

Si usted no ha sido presidente, ministro, diputado, senador, secretario general de un sindicato, jefe de algo absténgase de firmar ninguna papela reivindicativa. Eso está reservado a los popes de la sacrosanta transición política española.

Lo acabamos de ver con casi setenta altos cargos pidiendo la presunción de inocencia para Juan Carlos de Borbón  diciendo que el rey fue  un gran activo y  poco menos que el “motor del cambio”. Y también tenemos otra serie de cartas de los “abajo firmantes” estos días con las cartas de los ex presidentes del gobierno español vivos, todos, y los secretarios generales de UGT y CC.OO. en relación con Martín Villa.

Una presión impropia y vergonzosa que envía el mensaje aquel del primer Roosevelt en relación con Somoza. ”Es un hijo de puta pero es nuestro hijo de  puta”. Suena duro pero es una frase muy gráfica.

Rodolfo Martin Villa fue muchas cosas bajo el franquismo y ninguna buena. Gran jefe del SEU (Sindicato Estudiantil Universitario), gobernador civil, procurador en las Cortes del régimen, chupatintas y paniaguado de la dictadura como gran maniobrero que fue y sigue siendo.

Con Suarez fue senador, diputado y ministro  ya que le aseguró, manipulando gobernadores civiles, las primeras elecciones legislativas en 1977 y posteriormente gran diseñador del estado autonómico incluyendo a León en Castilla la Vieja, algo que no le perdonan los leoneses. Pero está acusado de responsable de delitos como ministro de Relaciones Sindicales y de Interior de nada menos que delitos de lesa humanidad en relación con distintas masacres, entre ellas las de Gasteiz. Yo recuerdo una carga policial en Urkiola en sus tiempos de ministro algo que en todos los kantaldis veraniegos tenían a Martin Villa de centro de todos los denuestos y críticas a su contundente porra policial.

Pero es que Martin Villa fue un santón del Grupo Prisa, presidente de Sogecable por su amistad con Polanco y de Endesa y le recuerdo cuando logramos que se abriera la Comisión de Investigación del caso Gal en el Senado, el gran maniobrero como he dicho, logró que se cerrara ya que iba a poner toda esa maravillosa transición patas arriba. Incluyendo los delitos policiales bajo la UCD.

También recuerdo que la primera reunión formal que tuvo en PNV saliendo de la clandestinidad la tuvo con Martin Villa en el hotel Carlton en 1976. Él quería la reunión en el gobierno civil de Bizkaia pero  Ajuriaguerra y Arzalluz le dijeron que no acudirían de no ser en un sitio neutro. La personalidad democrática de  aquellos burukides  era clara y contundente. De allí salió la posibilidad de que el izamiento y enarbolamiento de la ikurriña no fuera delito en un tema que incluso había ocasionado varios muertos. El hombre hizo de la necesidad virtud pues si algo es Martin Villa es que se trata de un buen cancerbero de las esencias. Cambiar algo para que no cambie todo.

De las acusaciones y de la declaración ante la juez argentina  Servini no va a salir nada. Él lo que quiere es salvar su imagen para la historia y en eso le ayudan “los abajo  firmantes”. Que nadie toque el invento maravilloso de la transición.

Y en eso están los abajo firmantes, y  lógicamente Martin Villa, el hombre del colmillo retorcido, el buen servidor del estado.

Por unanimidad y por el 93%

Martes 1 de septiembre de 2020

He oído varios comentarios sobre el acuerdo de la Asamblea Nacional del EAJ-PNV en relación con la unanimidad de los allí presentes para avalar la información dada por Ortuzar y Urkullu en relación al pacto PNV-PSE. Lo mismo sobre los resultados de la consulta del PSE con un 93%. Decisiones a la búlgara.

Y si, puede resultar chocante si no se está en las claves de una situación límite como la que vivimos. Una situación que creará mayor desigualdad, tensión social, gente en creciente paro, ausencia de futuro. Una situación que requerirá más recursos y más inteligencia política ante una oposición lamiéndose sus heridas que ha de hacerse notar ante una mayoría absoluta gobernante.

Una situación que se verá sacudida por una cohabitación sindical y política de Bildu con ELA y LAB, que tratarán de llevar a la calle una crispación sindical articulada en un contexto de gran sensibilidad social y con esta a flor de piel. Salud, educación, asistencia social, trabajo, paro, servicios públicos y retos como la digitalización de la sociedad que en el confinamiento ha avanzado décadas en su concienciación.

Ante esto, la gente pone la lupa en los matices o apoya el carro con su hombro. Es lo que ha pasado en la Asamblea jelkide porque  internamente se le dijo al PNV que la meta era conseguir un parlamentario más en cada territorio, algo que se ha cumplido lográndose cotas de representación de los tiempos previos a la división del PNV en 1986. Nada pues que objetar sino todo lo contrario.

Llevo en la Asamblea Nacional desde 1977. Soy el único afiliado que tiene ese honor. El único. Y lo digo porque como nadie puedo comparar ambientes asamblearios. Los he visto todos y el de este lunes 31 de agosto en Sabin Etxea era el ambiente de gentes preocupadas, conscientes de la situación que se vive y dispuestos a no poner palos en la ruedas. No significa esto que el debate y las aclaraciones no se den ni sea la tónica a futuro porque además está convocada y viene  una Asamblea  general que se anunció para el 30 de noviembre donde se pueden discutir aquellas cosas que no funcionan en base a iniciativas y propuestas tratando de superar eso que dijo Ortuzar de que nos tildan de ser último partido analógico en una  sociedad digitalizada. Y si, hay que trabajar en ello.

El contexto de la aprobación este jueves del nuevo gobierno de coalición  es distinto a todos los demás. Hemos vivido las tres UVES. La Uve del virus. La Uve del verano haciendo elecciones en esta estación y la Uve del vacío electoral, produciéndose una gran abstención. El ciudadano por miedo o por falta de motivación o por confiar en los resultados el caso es que ha dejado de votar y esto es preciso analizarlo.

Vienen cuatro años duros pero con posibilidades de hacer muchas cosas. La oposición no dará tregua ni cuartel. Y el gobierno tiene que gobernar y explicar  bien lo que hace.

Ese es el gran reto.