Altsasu, una reflexión

Supongo que a estas alturas del psicodrama tenemos claro que Albert Rivera y sus siniestros acompañantes ultramontanos abandonaron Altsasu habiendo conseguido el objetivo que se trazaron cuando convocaron la marcha parda al ya para los restos lugar santo de la carcunda. Oigo entre el consuelo y el autoengaño que no fue para tanto, pues en las previsiones iniciales del figurín figurón y sus prosélitos se contemplaba una zapatiesta del nueve largo.

Allá quien se conforme con la teoría del mal menor y no quiera ver que, para los efectos mediáticos, que son los que cuentan, da lo mismo una señora batalla campal que un puñado de empujones, pancartas y gritos de docena y media de buscadores de gresca que se salieron de la consigna general de no caer en la brutal provocación. Si de una piedrecilla los heraldos madrileños —incluyendo algunos de lo más progre— hicieron una intifada, cómo no aprovechar las imágenes de actitudes objetivamente agresivas para que la profecía riveriana se autocumpliera. Lo que el editorial de Diario de Noticias de Navarra llamó atinadamente “patético akelarre ultra” fue apertura informativa el domingo y siguió alimentando ayer columnas, tertulias y declaraciones politiqueras de alto octanaje.

Y aquí es donde llamo a una mínima reflexión. Lo hago, desde luego, con plena conciencia de lo difícil que es contenerse frente al hostigamiento sin tregua que sufre la localidad desde los hechos de octubre de 2016. Pero precisamente por esa condición de eterno pimpampum, procedía, tal y como se decidió en la asamblea popular de la semana pasada, practicar el no aprecio como mayor de los desprecios.

3 comentarios sobre “Altsasu, una reflexión”

  1. El efecto mediático era inevitable. Las portadas y los guiones de los telediarios ya estaban listos desde el mismo día en que Falangín anunció su intención de ir a sermonear a Altsasu. Más o menos como cuando Herman Terstch grabó un vídeo para señalar el fracaso de la huelga general de noviembre de 2012 un día antes deque esta tuviera lugar.

  2. Esto da pena, si lees u oyes algo fuera de Euskadi te recuerda el NO-DO y aquí dentro hay que saber elegir que medios también.
    Lo más triste es leer comentarios del pueblo llano o no tan llano de descendientes masacrados por el regimen del 36 y que apoyan y jalean a muerte a sus jefecillos dictadorzuelos del 2018 con los mismos y peligrosos mensajes y ridículas consignas que cuando juega su equipo de fútbol.
    Si Europa es así, entonces… esperemos que no y a preparar el viaje.

  3. Todo lo que se diga del acto programado es poco. Lo malo es que lo considero todo menos un circo. No es algo residual ni anecdótico. Es muy preocupante y más unido a la deriva de estamentos como los medios, la judicatura, etc, que están militando activamente en un movimiento de involución. El trazo grueso de los discursos, la simpleza de los argumentos, los linchamientos ante cualquier chorrada (vease lo de Dani Mateo)….dan mucho miedo.

    De acuerdo también en la última reflexión pero…la amplío…o la endurezco. Cierto que debe ser difícil “contenerse frente al hostigamiento sin tregua que sufre la localidad desde los hechos de octubre de 2016”. Cierto, repito. Pero me temo que también hay algo de que es también difícil resistirse a la tentación de reverdecer viejos matonismos y macarrismos tan largamente practicados y por ello tan profundamente arraigados. Eso de volver a ejercer de pandillero malote a ir a por los de la otra pandilla que osa venir a tu territorio, eso de volver a saborear la adrenalina de amenazar, de acosar, de ponerse la capucha y gritar, insultar, sacar el dedito, etc, todavía tiene su tirón y algunos a lo mejor tenían mono. Y sobre todo…ese concepto de territorialidad y de posesión de la calle que lleva a considerarse con derecho a expulsar a quienes no son de la tribu.

    Intuyo que ese reproche lo omites deliberadamente (y dejas la cosa en reflexión comprensiva ante la provocación) porque en esta ocasión no se trata de poner al mismo nivel a unos y otros ni desviar el foco en los provocadores ultras.

    Y en este caso es entendible…porque la performance de estos personajes …en fin (lo de Savater…a quien he sacado a menudo la cara porque creo que en su momento dijo cosa que era necesario que se dijeran y muy bien dichas…es que no lo entiendo)…pero creo que todo el mundo, el 100%, veía que lo más inteligente, lo que más les podía joder era la indiferencia o la respuesta cívica (y no entiendo por civismo “españoles hijos de puta”)…y si, pese a ello, no lo han hecho así y han caído en la trampa, aunque sea con un solo pie, es porque algunos no lo pueden evitar, lo tienen muy arraigado aún.

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