Miércoles 5 de agosto de 2026
Ya sé que todos los territorios son históricos como nos decía Benegas, fallecido en agosto de 2015, pero así se les denominó en la transición a Catalunya, Galiza y Euzkadi. Luego se generalizó el proceso para rebajar sus competencias y visibilidad, se erró gravemente.
He encontrado una interesante entrevista de Pepa Roma en El País del 5 de julio de 1997 a la que denominaron “la musa de la transición” Carmen Diaz de Rivera, cuando en ese momento era eurodiputada. Murió joven en noviembre de 1999.
Fue jefa de gabinete del presidente Adolfo Suárez y ejerció una notable influencia en el proceso de democratización del estado español tras el régimen franquista. Hija del cuñado de Franco, Ramón Serrano Suñer, dato que no supo hasta muy tarde, desempeñó un papel decisivo en la apertura a Europa y en episodios como la legalización de las centrales sindicales y el partido comunista. Fue una firme defensora de causas entonces novedosas como el feminismo y el ecologismo.
La entrevista se titulaba “Me sorprende que Suárez no salga a decir que el PP no es de centro”.
De aquella entrevista destaco dos preguntas y sus respuestas.
Son éstas:
P.- En ese tira y afloja con los llamados poderes fácticos que al parecer mantuvo constantemente Suárez, ¿se hicieron concesiones en la transición que no se debieron hacer?.
R.- El estado de las Autonomías tal y como se hizo, es una de ellas. Debería haberse reconocido sólo a las históricas como pedían y luego ya se habría visto.
P.- ¿De ahí arranca esa reivindicación permanente?
R.- Yo creo que sí. Todo lo que es artificial va fomentando luego un agravio comparativo. Si das café para todos, es normal que las “históricas” sigan reclamando su diferencia de alguna manera. El problema es que muchas de las personas que rodeaban a Suárez no procedían de la oposición democrática, si no de la situación anterior, y cualquier concesión les parecía una cosa tremenda. Entonces para enmascarar las concesiones a las comunidades históricas, se hizo aquello de autonomía para todos”.
Hasta aquí las respuestas de Carmen Diaz de Rivera.
Es verdad. La República aprobó el estatuto catalán en 1932, el vasco en 1936 y el gallego estaba plebiscitado y solo faltaba la discusión final. Es decir, las tres Comunidades solicitaban lo ya aprobado en la República y eliminado a sangre y fuego por la dictadura. Salvo Andalucía con Blas Infante y Valencia, nadie más reclamaba nada. Todos, estaban muy a gusto siendo españoles y solo españoles.
Es interesante este testimonio de una persona tan cercana en aquellos tiempos boreales de quien lideró la transición política española, como fue Adolfo Suárez.

Pues supongo que es algo muy propio de la psicología humana en todos los ámbitos pero ¿qué le debería importar a uno lo que tengan o no los demás? Si uno quiere autogobierno para gestionarse a uno mismo ¿por qué tiene menos valor si también el vecino «disfruta» el suyo?
Y tampoco entiendo del todo la obsesión por la «diferenciación».
Uno ha se estar safisfecho o no con lo que es en relación con uno mismo, no por diferenciare de nadie.
Entiendo la aspiración soberanista/independentista, es legítimo querer un Estado propio y autogestionarse al 100%. Entiendo menos que la motivación sea que hay que marcar diferencias con murcianos o riojanos o leoneses etc.