Madrid aprueba la Ley de Víctimas sin mencionar las del Franquismo

Una de las claves de la transición fue un cálculo muy sencillo. El franquismo había honrado a sus víctimas durante cuarenta años y no era el caso de, muerto Franco, honrar a las víctimas republicanas. Los homenajes y los asientos para los caballeros mutilados en el trolebús, así como los honores, ya se habían hecho en vida del dictador  y no había que pasar por la “vejación” de que los perdedores, los vencidos de una guerra con vencedores  aparecieran equiparados con los  Cruzados por Dios y por la Patria. Y el cálculo fue sencillo. Franco murió en 1975, es decir, 36 años después de acabada la guerra civil. Si se esperaba un poco, aquellos sesentones, iban a pasar a mejor vida en relativamente poco tiempo y lo importante era marear la perdiz con una excusa muy sencilla “No hay que revolver el pasado”. Y así se ha logrado que aquí, cuando se habla de víctimas, estas solo se refieran a ETA. A nadie más. Y ahí está como prueba  lo que ha ocurrido esta semana con la conmemoración del 75 aniversario del 18 de julio y la pasada  semana con las víctimas que clama al cielo. No hay una prensa libre que denuncie con eficacia esta manipulación de la historia.

¿Qué pasó la semana pasada en el Congreso?.

El Congreso de los diputados aprobó el pasado 14 de julio, con el único voto en contra de UPyD, la Ley Integral de Víctimas del Terrorismo que establece el compromiso del Estado de perseguir «la derrota definitiva, incondicional y sin contrapartidas» de ETA. La futura ley, que será remitida al Senado, defiende el cumplimiento íntegro de las penas para los activistas y reconoce como víctimas del terrorismo a hermanos, abuelos y nietos de las personas afectadas por atentados, y también a las víctimas ilesas a efectos honoríficos. Sin embargo, la normativa no contempla a las víctimas del franquismo ni a las ocasionadas por la violencia policial.

La norma estipula también una nueva tabla de indemnizaciones para los damnificados con efectos retroactivos hasta 1960, el reconocimiento de la figura del amenazado y el acceso preferente al empleo público y la vivienda, así como la mejora de las medidas de protección social para las víctimas y familiares directos. Además, el texto incluye la creación del Centro Nacional para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo con sede en Euzkadi.

La diputada de UPyD, Rosa Díez, justificó su voto en contra del texto en que no se ha aceptado ninguna enmienda de sus siglas y en que, en su opinión, la presencia de Bildu en las instituciones vascas ha variado las circunstancias por las que fue suscrita la proposición de ley el pasado septiembre. Por otro lado, no se han incluido en la ley, como así solicitaban en distintas enmiendas PNV, ERC y BNG, las víctimas del franquismo, de afectados por el régimen entre 1968 y 1977 o las víctimas de la violencia ocasionada por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Durante su intervención, el diputado de ERC Joan Tardá leyó una lista de víctimas del franquismo y mostró una fotografía del anarquista Salvador Puig Antich, condenado a muerte y ejecutado en 1974.

Sigue habiendo dos tipos de Víctimas. Las de ETA y las invisibles, es decir, aquellas a las que fusilaron y enterraron en una ignota cuneta, las que encarcelaron, exilaron, robaron, incautaron y todas aquellas que fueron perseguidas por sus ideas. Esas no existen.

Desayuno con Martinelli

Naiara en Panama

Estuve en Semana Santa en Panamá. De ese tiempo es la foto de Naiara con el presidente Ricardo Martinelli, un empresario panameño de padre italiano y madre española que ha estado esta semana en visita oficial en Madrid.
En el desayuno organizado por Nueva Economía dijo que su país crecía al 9,7% y espera hacerlo al 12% en los próximos quince años, en buena parte por la apertura de unas nuevas esclusas en el Canal que duplicará el tránsito marítimo, y las entradas económicas del país, unos cinco mil millones más de dólares.
El país crece tanto que demanda mano de obra cualificada e incluso tripulaciones de aviones para la línea aérea Copa. Tenían 120 aviones y acaban de adquirir cuarenta, es decir, necesitan cuarenta tripulaciones. Con todo lo que esto significa. Pero también dijo que iban a construir una nueva universidad y cinco cárceles más porque las actuales son escuelas del crimen. También un Metro y hospitales, por lo que necesitan médicos y enfermeras. Nos dijo que les faltaban ingenieros y que no quieren ser un paraíso fiscal pero por sobre todo quieren garantizar la seguridad jurídica, algo imprescindible para que el capital extranjero invierta y aunque hasta ahora no han sido un destino turístico, comienzan a serlo. El Canal, la vieja Ciudad, las Islas, las playas. Y le reclamaba a Iberia aumentar de cuatro a cinco sus vuelos semanales.
Hay que decir que Panamá es un país manejable por su tamaño y población pero la actual gestión empresarial, de la que se vanagloriaba Martinelli, le ha dado la vuelta en poco tiempo. No hay paro. En el desayuno, empresarios, periodistas y diplomáticos.
Vino acompañado de su vicepresidente Juan Carlos Vera, de un partido distinto al suyo y con quien gobierna en coalición. Y ante una pregunta sobre su relación con él contestó que se llevaban bien y que si no lo hacian la alternativa era que gobernase la oposición. Al final le saludé al presidente y al vicepresidente que me comentó que el jesuita durangués Carmelo Gorrotxategi les había casado y por el que tenía una gran admiración.
Era una pareja curiosa y una manera distinta de hacer política. Lógicamente toda esta información habría que cotejarla con lo que dice la oposición pero hay datos objetivos sobre el crecimiento de Panamá que dan vértigo. Y recordé como el cónsul D. Germán Gil Guardia Jaén fue el que le salvó la vida al Lehendakari Aguirre cuando éste se escondió en Berlín en 1940. Y recordé también como en mayo de 1983 me tocó viajar a Panamá para organizarle al Lehendakari Garaikoetxea su viaje americano y de como la figura del Nuncio, José Sebastián Laboa, «Josetxo», fue fundamental en aquella estancia ya que era el decano del cuerpo diplomático. Se movía como una anguila y me abrió todas las puertas. El fue quien logró la entrega de Noriega a los norteamericanos tras su invasión. Hoy Panamá vive tiempos mejores. Solo hacía falta escucharle al empresario Martinelli en el interesante desayuno.

Y Franco sigue en el Valle de los Caidos. ¡Viva la Transición!.

Como era previsible, el 75 aniversario del 18 de julio, aquella sublevación de unos militares que habían jurado la constitución republicana, ha pasado sin pena ni gloria. Nada comparable a lo que hacía el franquismo durante los cuarenta años de dictadura. Desfiles, condecoraciones, inauguraciones, misas de campaña, grandes convocatorias y llamar a la caída de Bilbao, ”La Liberación de Bilbao”. Tuvieron cuarenta años para ensalzar a los suyos. Hoy se oponen a que se investigue en qué lugares están enterrados los republicanos, los llamados rojo separatistas.
La dictadura franquista, conviene repetirlo, creó aquella ETA de los años sesenta como violencia de respuesta a una terrible y preferente violencia institucional ilegítima. Conviene pues recordar una vez más quien fue la partera de ETA.
También sería bueno buscar alguna reforma en el código penal para que nadie cuestione el origen de aquella dictadura. He escuchado hoy en un delirante debate en ETB, la culpabilidad de los republicanos en la propia sublevación cuando la reciente historiografía demuestra como, desde el día siguiente de llegada de la República, estaban los militares conspirando. No hay más que leer el libro de José Antonio de Aguirre, ”Entre la Libertad y la Revolución”, para constatar como el general Orgaz le pidió al diputado vasco el concurso de los mendigoizales, para una sublevación ya en marcha en 1932. Sin hablar de la militarada de Sanjurjo.
En su día Miguel Angel Aguilar, nos recordó el uso que hizo el franquismo del lenguaje:
“La primera cuestión nos remite al lenguaje, a su corrupción, como decía el inolvidado Arturo Soria y Espinosa cuando impugnaba que se llamara liberación a la entrada de la morisma en Madrid. Algún historiador en estos días ha lamentado que los sublevados en julio de 1936 usurparan el nombre de nacionales y terminaran aplicando el inmodificado Código de Justicia Militar a quienes permanecieron leales, a los que encausaron acusándoles de «auxilio a la rebelión». La confusión también fue interiorizada en el último parte de guerra firmado por Franco en Burgos el 1 de abril de 1939, que se inicia afirmando que, «cautivo y desarmado el ejército rojo, las tropas nacionales han alcanzado sus últimos objetivos militares». O sea, que reconoce al adversario derrotado la condición de ejército, todo lo rojo que se quiera pero ejército, mientras que, del otro lado, los vencedores no pasan de ser meras tropas nacionales”.
Pero ¿Qué se puede esperar de una dictadura con heredero, puesto ahí por el dictador, y sin que éste haya condenado jamás aquella aberración que duró cuarenta años y que tan buenos dividendos dejó a la Casa Real. Y qué decir de los dos tipos de víctimas que nos ha dejado esta “modélica transición” sin que haya habido hasta ahora ningún acto institucional de reconocimiento de aquella tragedia. Las víctimas son solo las de ETA, que nació al parecer por generación espontánea.
Mejor no recordar el Comité de No Intervención, la falta de armas, el concurso de la aviación nazi y la fascista, los fusilamientos, la cárcel, el exilio, las requisas, el robo, la persecución al euskera, la incautación de periódicos y batzokis,….la ley de la selva total.
Y Franco, 75 años después, en el Valle de los Caidos!!!.