Viernes 31 de julio de 2026
Plinio Apuleyo Mendoza, escritor, periodista y diplomático colombiano, falleció el 28 de julio de 2026 a los 94 años. Su muerte, confirmada por su familia como un proceso natural, marca el cierre de una de las trayectorias intelectuales más influyentes de la segunda mitad del siglo XX en América Latina. Muy amigo de García Marquez y de dos vascos abertzales, Karmele Leizaola y Alberto Elosegi con los que trabajaron en la revista MOMENTO de Caracas. Karmele era sobrina del Lehendakari Leizaola y Alberto un abogado donostiarra de una familia muy conocida.
Nacido en Tunja en 1932, Mendoza estudió Ciencias Políticas en La Sorbona y desde temprano se vinculó a los círculos culturales y periodísticos de la región. Su carrera lo llevó a París, Lisboa, Roma y, de manera decisiva, Caracas, ciudad donde consolidó una parte esencial de su identidad intelectual.
Durante los años sesenta y setenta, Caracas fue uno de los epicentros culturales más dinámicos del continente. Allí, Mendoza se integró a un ambiente de debate político, creación literaria y modernización editorial que marcaría su obra posterior.
En la capital venezolana desarrolló amistades, colaboraciones y proyectos que lo conectaron con escritores, periodistas y diplomáticos de toda la región. Su presencia en Caracas no fue circunstancial: fue un período de maduración intelectual, donde su mirada crítica sobre América Latina adquirió forma y densidad.
En ese contexto, su participación en la Revista Momento —una de las publicaciones más influyentes del periodismo venezolano de la época— resultó decisiva.
Allí ejerció como articulista y editor invitado, contribuyendo con análisis políticos, crónicas y ensayos que exploraban las tensiones democráticas del continente, el papel de los intelectuales y los desafíos de la modernización latinoamericana.
La revista, dirigida por figuras centrales del periodismo venezolano, se convirtió en un espacio donde Mendoza afinó su estilo: crítico, directo, cosmopolita y profundamente político.
Su cercanía con Gabriel García Márquez fue uno de los vínculos más significativos de su vida. De esa relación surgió El olor de la Guayaba, un libro de conversaciones que se convirtió en referencia obligada para comprender la vida y el proceso creativo del Nobel colombiano.
Es un libro que recomiendo. Se lee de un tirón. La descripción que hace del viaje que hicieron García Marquez y él a la Unión Soviética y la sordidez que encontraron es memorable.
Karmele Leizaola como diseñadora y Alberto Elosegui llevando el peso de la redacción formaron con Plinio y Gabo un grupo buenísimo que hizo que la revista fuera la referencia de aquella Caracas. La embajada franquista denunciaba continuamente ante el gobierno venezolano a aquel pequeño grupo pues publicaban continuamente noticias y reportajes de la guerra civil, del bombardeo de Gernika y de la feroz y cruel dictadura que era el franquismo.
Le vi un día en la Casa de América de Madrid donde me habló de aquellos tiempos y del deseo de volverles a ver a Karmele y Alberto.
Mendoza fue, además, testigo privilegiado de la vida literaria latinoamericana y de los debates ideológicos que atravesaron el Boom.
Autor de novelas como Años de Fuga y ensayos como Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, Mendoza combinó literatura, análisis político y periodismo con una voz propia, polémica y lúcida.
Ganó el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y ocupó cargos diplomáticos en Europa, siempre manteniendo una presencia activa en el debate público.
La muerte de Plinio Apuleyo Mendoza deja un vacío en la literatura y el pensamiento político latinoamericano. Su paso por Caracas y su trabajo en la Revista Momento recuerdan que su obra no fue solo colombiana, sino continental: un puente entre generaciones, países y tradiciones intelectuales.
Lean por favor El Olor de la Guayaba. Plinio les nombra a Karmele y Alberto.
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