Blanqueamiento histórico sobre la anexión forzada de Deusto

Martes 9 de julio de 2024

En la fotografía podemos ver a Jon Mikel y Joseba Olabarrieta, nietos del último alcalde de Deusto. Están bajo la placa que recuerda a quien fuera su aitite. Jon Mikel acaba de llegar de Caracas y esta visita era obligatoria para él. Su aita, Eukeni, que estuvo en la directiva del Centro Vasco de Caracas con mi aita, me decía: ”A mi padre le sacaron del ayuntamiento y a mí de Euzkadi. Cada vez mejor”.

En 1979, tras la elección de Jon Castañares, tuve mucha relación con el concejal socialista del Ayuntamiento de Bilbao  Ángel Ortiz Alfau, una persona  activa, reivindicativa, unamuniana y sobre todo muy receptiva, algo que hoy no se estila. Dejó muchas cosas en marcha entre otras el periódico Bilbao que trataba de recuperar la historia que nos había ocultado la dictadura, poner en valor lo que se hacía en la Villa, reseñar a poetas y escritores y hacer entrevistas así  como  notariar lo que se decía fuera de Bilbao.

Algunas de las iniciativas que puso en marcha Ángel hoy, desgraciadamente, no se toman en cuenta, una de ellas es la reseña de los libros hechos en Bilbao o por vascos vinculados a la ciudad. El tratamiento es muy parcial teniendo más espacio escritores de fuera que bilbaínos o vascos que ya han dejado de tocar esta puerta ante la insensibilidad reinante. Puedo poner decenas de ejemplos. Sin ir más lejos, el libro La Txalupa, sobre la Radio Euzkadi clandestina cuya interferencia estaba en Artxanda o el último que fue la presentación de la tesis del alcalde Gorordo. Quizás sea más chic hacerlo con poetas o escritores de fuera, pero el periódico se llama Bilbao y la prioridad debía ser la gente de La Villa.

Pero lo que me ha molestado, a mí y a deustoarras de pro, ha sido la página escrita por María Jesús Cava Mesa hablando del “Aniversario de una anexión. Deusto-Bilbao 1924-2024”. Indignado, y no soy el único, pues  aquello fue un acto de fuerza producto de una imposición sin tener en cuenta ninguna alegación que hizo el ayuntamiento de Deusto pues todo estaba en manos de gentes de la dictadura reinante y que para más inri derruyeron el edificio del ayuntamiento de Deusto para que no quedara vestigio alguno. Toda una hazaña. La indignación tomatera fue de aupa.

María Jesús Cava Mesa es una historiadora muy parcial que escribió una biografía de quien fuera alcalde de Bilbao José Félix de Lequerica sin destacar  que fue un alcalde fascista de Bilbao, impuesto por la guerra a muerte y recibió en Vichy la Cruz de Hierro de los nazis. Fue un pérfido personaje que denunció y persiguió a los nacionalistas vascos y catalanes, así como republicanos y responsable de la entrega de Companys, Rivas Cherif, Julián Zugazagoitia y varios más, algunos fusilados, pues Lequerica era el embajador de Franco en Francia durante la ocupación alemana. Un abyecto personaje, tratado con guante blanco. Algo que denota que la sensibilidad a la hora del tratamiento hacia estos pérfidos personajes no está muy en línea con lo que tiene que ser un servidor público y un análisis completo.

En relación a la anexión forzada de Deusto en base a un Real Decreto de 1924 ejecutado a la fuerza hay que recordar que se vivía la dictadura de Primo de Rivera que había ilegalizado los partidos políticos, entre ellos el PNV y el PSOE, suprimiendo la libertad de  expresión y persiguiendo toda  disidencia. Historiadores como la Sra. Cava lo consideran  una “dictablanda”. Normal. Eliminar los partidos y la libertad de expresión ¿le parece  algo normal en una democracia y por tanto  piensa que sus decisiones son benévolas?.

La Sra. Cava Mesa, que se ha trabajado el tema, pero bajo óptica parcial dice como concesión que ser de Deusto, todavía imprime carácter, y reconoce que “Obviamente, el desencanto del ayuntamiento de Deusto fue evidente, pero pudieron las razones esgrimidas por Bilbao, vinculadas a los informes favorables de la Diputación, de la Guardia Civil, de la Inspección Provincial de Sanidad y de Trabajo, de la Junta de Casas Baratas y de la mayoría de la Comisión”. La enumeración de estos estamentos e instituciones, habla por si solo  y además actuando en dictadura. ¿Qué podía esperar la parte más débil?.

En el frontispicio del periódico Bilbao se dice que “Los artículos publicados reflejan la libre opinión de sus autores. El Periódico no se responsabiliza del contenido de los mismos”. Pues muy bien, pero un poco de criterio y de información  equilibrada no vendría nada mal. Con ese criterio propio de Poncio Pilatos, se puede  permitir cualquier ocultamiento o manipulación histórica, pero un sano juicio  de la dirección del medio hubiera sido reconocer que Deusto, tarde o temprano se iba a anexionar a Bilbao, es evidente, pero no así, por lo que deberían publicar un trabajo más equilibrado  basado en la opinión de la parte perjudicada que fue golpeada por la acción de una dictadura, si, de una dictadura. Fue en 1924 y Primo de Rivera, general español, fue un dictador que estuvo en el poder de 1923 a 1930 creando las condiciones para que en 1931 llegara la II República.

¿Publicar  este trabajo laudatorio al alcalde de la dictadura Federico Moyua por parte de la Sra Cava?. Pues si, porque la Sra. Cava Mesa es una historiadora, pero a mi juicio muy parcial pero seguramente Ortiz Alfau lo hubiera equilibrado con otro tipo de trabajo y reproduciendo el edificio del ayuntamiento de Deusto. Hubiera publicado asimismo la verdad de lo que ocurrió, contextualizando el hecho bajo una dictadura, y con el uso de la fuerza como poder intimidatorio, como así fue. Y es que todavía hay mucha gente que no blanquea dictaduras  y también familiares de personas, como Olabarrieta, que fueron eliminados de sus cargos por el decreto Real de un monarca, Alfonso XIII, que siete años después fue mandado al exilio.

De lo contrario estaremos haciendo un periódico que nada tiene que ver con su democrático origen ni con la realidad de lo que hacen las dictaduras y no de un Bilbao que, tras cuarenta años de manipulación y silencio, requiere análisis más serios y menos parciales.

San Fermines a siete mil kilómetros

Lunes 8 de julio de 2024

Pedro Arriaga, caraqueño de origen durangués, es un trabajador incansable. Veterinario fue presidente del Centro Vasco de Caracas y en la actualidad no hay nada que le interese a la colectividad que no tenga a él de notario. Siempre Arriaga está detrás o sacando una foto o reseñando un acto o editando un boletín, Jazoera, donde mensualmente da cuenta de lo hecho sin que deje de enviarnos fichas biográficas y reseñas de los fallecidos, al momento. El solo con su dedicación es como la Orquesta de Billo’s Caracas Boys con incrustaciones del Orfeón de Durango.

Con motivo de la celebración de los San Fermines me ha enviado esta fotografía de un plato elaborado por su prima en 2013,  así como la fotografía del canto a San Fermín cantado en el Centro Vasco de Caracas y dirigido por Luis Trincado en 2012, lugar donde antaño se soltaban hasta vaquillas. Que la moral, la fiesta y las tradiciones no decaigan.

Bien por hacerse eco de lo que ocurre en Euzkadi y bien por mantener la llama desde tan lejos. Apunten el nombre. Pedro Arriaga, una hormiga atómica.

La gota malaya de una reivindicación imprescindible

Domingo 7 de julio de 2024

Fue un titular contundente. Decía Eneko Andueza tras la reunión del Comité Nacional del PSE-EE, a dos días de la juramentación del Lehendakari en  Gernika y el anuncio de la distribución de carteras lo siguiente: ”Gogora recordará la historia reciente de la que los socialistas somos protagonistas”. Lo leí y me dije, ¿alguien lo ha impedido?.

Siempre me ha llamado la atención esa cierta falta de interés de los socialistas vascos por su inmediato pasado, el referido a la II República en Euzkadi. Habiendo tenido dos personalidades de la talla de Indalecio Prieto y de Julian Zugazagoitia, ministros de la República y el segundo fusilado tras secuestrarlo en Francia, su recuerdo no ha sido constante ni percutiente así como  hacia los tres Consejeros socialistas designados para el primer e histórico gobierno vasco como Aznar, Gracia y de Los Toyos, los dos primeros esperantistas y concejales del ayuntamiento de Bilbao y enterrados los tres en el exilio, sin olvidarme de Rufino Laiseka.

El homenaje se ha centrado fundamentalmente en la figura de Ramón Rubial, un socialista de armas tomar, que decía que “la política no es para hombres de escayola”. El no lo fue y por eso fue perseguido y encarcelado, siendo además un tipo duro que en Semana Santa se ponía frente a la Iglesia de Erandio con sus correligionarios degustando alrededor de una mesa, puesta al efecto, de un contundente bistec provocando a los jelkides del PNV tras el Sermón de las Siete Palabras los Viernes Santos, días de ayuno y abstinencia. Con el tiempo, ante el enemigo común tras la sublevación, se unieron en aquel gobierno de concentración presidido por el diputado Aguirre que había sido secretario de la comisión del Estatuto en el Congreso siendo su presidente Indalecio Prieto. Dentro le tenían a Calvo Sotelo con el freno de mano puesto, aquel que prefería la “España Roja a la Rota”.

A Rubial le conocimos todos tras la muerte de Franco ya con 72 años y la sabiduría de la edad y experiencia, llegando a ser el primer presidente  del Consejo General Vasco (el Lehendakari Leizaola estaba en Paris en el exilio), junto a Juan Iglesias, a quien le faltaba un brazo como consecuencia de la fuga de San Cristóbal. Juanito esos años fue presidente del PSE, un partido que comprendía a Navarra y se manifestaba el día de Aberri Eguna con  una pancarta donde se solicitaba el derecho de autodeterminación.

Es verdad que le recuerdo a Idoia Mendia y Lentxu Rubial en todos los aniversarios de la batalla de Matxitxako y en el recuerdo a los gudaris y milicianos muertos en la ofensiva fascista en Artxanda así como en una exposición hecha a Zugazagoitia y Meabe, pero poco más. No dudo que habrán organizado más cosas pero no las recuerdo y menos  como uno de los ejes de su identidad socialista en Euzkadi. Quizás se debiera a que Felipe González y Alfonso Guerra rompieran con el PSOE histórico en Suresnes y la nueva generación despreció e invisibilizó a toda la vieja guardia que en Toulouse, Burdeos y en varias ciudades del mundo mantenían el logo del yunque y la pluma como seña de legitimidad

Igual se debe al hecho histórico que Prieto, tras la derrota de la República quiso acabar con todas las instituciones nacidas el 14 de abril de 1931, fundamentalmente por su enconada disputa con Juan Negrin, el presidente del Gobierno republicano logrando que el Consejero Juan de los Toyos dimitiera  en México del gobierno Aguirre en 1943, (Juan Gracia había fallecido a la entrada de los alemanes en Paris) pero Santiago Aznar se negó. Le acusaron de “aguirrista” y de tratar de fundar un partido socialista vasco, algo que Rubial deshizo desde el interior. Previamente había habido una dura pelea política en 1939, cuando el Consejero del PNV, Telesforo Monzón pidiera a los socialistas “la obediencia vasca de todos los Consejeros del Gobierno de Euzkadi”, no “obediencia” a la ejecutiva socialista madrileña. Vino la guerra mundial y al final el Gobierno Vasco se mantuvo como tal en el exilio hasta 1979 y los Lehendakaris Aguirre y Leizaola siempre tuvieron Consejeros socialistas en su gobierno manteniendo  la legalidad republicana contra viento y marea.

Y esa si es una historia nunca puesta en valor  de manera principal, habiendo sido incluso Santiago Aznar quien propusiera en octubre de 1936 la ikurriña como bandera del Gobierno Vasco ante los problemas que tenía con el abanderamiento de los barcos y siendo la ikurriña la enseña mayormente asumida en aquellos tiempos. ¿Alguien ha oido contar esta historia a algún socialista?. ¿Por qué cuando fue Lehendakari Patxi Lopez propuso como fiesta de la Comunidad el segundo Estatuto, el de 1979 y no el primero, el de 1936, el perseguido y anulado por un decreto de guerra?.

Salvo al exposición fotográfica del exilio promovida por Alfonso Guerra como Presidente de la Fundación Pablo Iglesias, siempre nos hemos topado con una pared a la hora de reivindicar el “Guernica de Picasso, o las pensiones de los ertzainas, milicianos y mutilados de guerra y no digamos nuestras iniciativas en años para la eliminación del Valle de los Caídos o recordar la llegada de la segunda República. Siempre me ha parecido que esta parte de la historia silenciada les quemaba o no iba con ellos a pesar de haberlo hablado con Jorge Semprún, que sabía de la existencia de Agirre, Landaburu, Leizaola o de un Txiki Benegas que me comentaba emocionado como su padre en sus últimos momentos recordaba a Aitzol, del que fue discípulo, tras su detención en el Galerna. Nunca he entendido esta indiferencia dando la espalda de alguna manera a tantos republicanos socialistas a cuenta de su “juancarlismo”.

No se pues si la declaración de Eneko Andueza se refiere a recuperar todo esto y verbalizarlo o solo hablar de ETA, algo que nadie critica, sin que se pueda decir que Gogora haya “estado alejada de la acción del Gobierno Vasco” planteándose como reto lograr “que se acerquen y que convivan también con el trabajo que viene desarrollando el Centro Memorial de Víctimas del terrorismo en Vitoria” como acaba de decir el nuevo Viceconsejero Alfredo Retortillo. Veremos pues cual va a ser la línea a seguir y si ponen en marcha la casona de Trucios, adquirida por el gobierno Urkullu, y abordan hacer algo con la de Cabo Mayor, donde estuvo refugiado el Gobierno Vasco tras la caída de Bilbao en Santander lugar donde fue obtenida esta foto de Agirre con sus Consejeros Aznar, Monzon y Nardiz.

¿Y qué harán con las exhumaciones?.

La escritora Aroa Moreno cifra en 50.000 los asesinados por el terrorismo franquista y aún dispersos en 2.500 fosas comunes a lo largo y ancho del moderno estado español. Ignoro cuántos son vascos pero a cualquier estado democrático actual le daría vergüenza esta terrible cifra tras cincuenta años casi de esta coja democracia. Y suelta también Aroa en EL PAIS esta contundente frase: «Es preciso recuperar a los asesinados de la guerra civil antes de que muera la generación de sus hijos»

¿Qué piensa hacer los nuevos responsables para cumplir con su parte pendiente y en cuánto tiempo? ¿Para cuándo un digno edificio memorial de las víctimas del terrorismo franquista?.

PADRE E HIJA COMO GOTA MALAYA

Nos citaron Emilio y Monika  junto a  la estatua del Lehendakari Agirre en la Plaza Elíptica, que no Moyua. Y allí estaban los dos con un trabajo hecho por Monika Aperribai, ”Memorias de un Silencio” junto a su aita Emilio, un bebé de    8 meses que su ama Bitori salvó llevándolo en brazos carretera adelante hacia Bermeo. Su aita despavorido, iba en otra dirección, llevando en volandas a su hermano Jesús de tres años,  estuvieron aguantando aquella lluvia de fuego en los Talleres Gernika, el lugar más cercano. ”Mi aita -cuenta Emilio- dentro del refugio cubrió a mi hermano Jesús para protegerlo del fuego y la metralla que entraban por las ventanas. La espalda de aita se quemó y la metralla quedó incrustada para siempre en la cabecita del niño como testigo de lo ocurrido”.

Hoy Emilio, con casi 88  años, acompañado siempre por su hija Monika, como gota malaya y el lema de las tres P: ”prudencia, paciencia y perseverancia”  se han autoimpuesto como misión sensibilizar al gobierno español sobre  aquella tragedia y de la necesidad democrática como sucesor de aquel gobierno español y como tracto histórico, el que pida perdón como lo hizo el presidente alemán Román Herzog el 27 de marzo de 1997. ”Evoco el recuerdo de aquellas personas a las que aquel día en Gernika les fue quebrada la felicidad de su vida, destrozada su familia, destruido su hogar, robada su vecindad. Comparto con ustedes el luto por los muertos y heridos. Les ofrezco a ustedes, que todavía llevan en las entrañas las heridas del pasado, la mano abierta en ruego por la reconciliación”, dijo el presidente alemán.

Escuchando aquello recordé la escena en la embajada alemana siendo embajador Guido Brunner. Le hice la misma petición, se puso de pie muy alterado y en un gesto teatral me preguntó si le veía vestido de nazi. Le dije que no pero que Alemania tenía una responsabilidad histórica con Gernika. Pocos años después hubo de comerse sus palabras.

Teniendo clara esta reivindicación, en el  llamado Debate del Estado de la Nación, española por supuesto, celebrado en junio de 1999, el Grupo Parlamentario Vasco, siendo presidente José M. Aznar, presentó una resolución para que el Rey o el presidente del gobierno hiciera un gesto similar. Dos años después lo recordamos ya que era una iniciativa que había sido aprobada por todos los grupos de la Cámara, PSOE y PP incluidos. Hasta hoy. pero  sigue siendo una buena percha si se quiere recordar, aunque estas cosas no estén de moda.

No es ocioso pues el meritorio trabajo de padre e hija, apoyados por el Lehendakari Urkullu, que el año pasado en Gernika tuvieron dos minutos, dos, para explicarle al ministro Bolaños, presente  en el acto anual  conmemorativo, su petición. El ministro no ha vuelto a respirar. Quizás el actual Grupo vasco debería recordar aquel acuerdo y tomar alguna iniciativa junto con Emilio Aperribai y su hija cargados con la autoridad moral de ser uno de los poquitos supervivientes de aquella tragedia, y que estén en la tribuna. Sería algo simbólicamente muy importante .

Hablando la semana pasada con padre e hija en el encuentro les sugería le pidieran a Eneko Andueza una entrevista. Tengo una buena relación personal con él y pensé sería sensible a un acto de justicia de esta envergadura  pero mi sorpresa ha sido infinita cuando me recordaron un artículo escrito el 10 de mayo de 2022  por Andueza en El Correo titulado “¿Perdón por Gernika?”. Lo malo es que Retortillo ha retuiteado lo siguiente: ”Exigir al Gobierno de España  que pida perdón por el bombardeo de Gernika solo puede responder a una clamorosa falta de rigor o al interés partidista por deformar la historia”.

No empezamos nada bien esta nueva singladura socialista al frente de  Gogora si éste va a ser el estilo. Que se lo pregunten a padre e hija, aquel bebé salvado por su madre en brazos, mientras ardía Gernika, y que no acusan a Sánchez de nada, pero si a un gobierno que permitió aquella barbarie. Algo absolutamente elemental para cualquier demócrata con sensibilidad. Si, ”Perdón por Gernika”.