DOS SOMBREROS PARA NEGOCIAR DE TU A TU

Miércoles 6 de mayo de 2026

Garaikoetxea ha sido una personalidad fundamental en la historia reciente vasca. Muerto Franco y obligados los partidos a salir de la penumbra, en aquel año 76, el bergarés Jokin Inza, le entregó un sobre con un mensaje de D. Manuel de Irujo. ”Tenemos que construir la casa y usted es fundamental para ir poniendo los ladrillos”. Por eso cuando le conocí ya venía aureolado por el prestigio de ser navarro, promotor de ikastolas, euskaldun berri, así como empresario, que unía en su currículum el haber sido presidente de la Cámara de Comercio de Pamplona y ¡saber inglés!. Lo tenía todo. Y era además, una  persona hecha a sí misma  y que incluso había estudiado en Deusto. El CV perfecto. Lo  tenía todo. Presencia, familia, oratoria, entrega, mano izquierda…

Formé parte del Euzkadi Buru Batzar presidido por él desde 1977 a 1980, hasta cuando fue elegido Lehendakari. Viví de cerca su liderazgo. Y algo más. Tras un mitin en Bermeo me comentó que quería venir conmigo en mi coche a Bilbao. Yo siempre he conducido fatal y traté de disuadirle. Me dijo que se aventuraba porque quería preguntarme algo. Deseaba conocer por qué no apostábamos por él para ser diputado en Madrid. El PNV ya lo había hecho con él  en 1977, sin suerte en Navarra. Le contesté que ser presidente del EBB era para nosotros lo más importante. Tenía confianza para decírselo. Había viajado con él y Ajuriaguerra a Venezuela y posteriormente con Arzalluz y de nuevo él, en 1978.

Me dejó un poco confundido y ante aquel comentario le dije que al haber  transcurrido las elecciones legislativas de 1979, podíamos presentarle como Presidente del Consejo General Vasco en sustitución de Ramón Rubial que lo presidía desde 1978. Previamente había que levantarle la incompatibilidad para que siguiera siendo presidente del EBB del PNV. Aquello era fundamental. Me dio permiso para hacer la gestión interna. No fue fácil, pero se logró.

Aquello fue determinante en la negociación estatutaria en 1979. Llevaba dos sombreros. La de presidente del Consejo General Vasco, figura institucional, y la del EBB. El Movimiento Comunista, el EMK, sacó un cartel  donde aparecía Garaikoetxea dándole la mano a Adolfo Suárez como queriendo decir que uno y otro representaban lo mismo. Asimismo desde HB se nos decía que no había que negociar nada a tres territorios para lograr un estatuto vascongadillo. Sin embargo ese cartel significaba que la negociación era de tú a tú, y que el texto era bueno y que además lo negociaba un navarro que vivía en Pamplona.

Garaikoetxea lo hizo muy bien y la opinión pública puso su mirada en ese político joven, moderno y contundente que sabía llegar a acuerdos. Y el referéndum del 25 de octubre de 1979 corroboró el ansia del pueblo por encauzar su situación frente al mundo de ETA y al de las inercias del pasado. De ahí que   en diciembre de 1979, al pie de la escalerilla del avión procedente de París trayendo al Lehendakari Leizaola del exilio, estaba Garaikoetxea recibiéndole y, al día siguiente, en Gernika, Leizaola le entregaba a él las llaves de la institución, un gobierno cuya legitimidad había guardado tras el fallecimiento de Aguirre en 1960.

No fue difícil pues que Garaikoetxea fuera el candidato del PNV a Lehendakari  en marzo de 1980 tras la aprobación del estatuto de Gernika.”Todo un Gobierno para todo un pueblo” fue el lema de aquella campaña ganadora. Y la historia no comenzó a caminar sino a galopar.

No fueron tiempos fáciles. ETA mató aquel año 1980 una persona cada tres días y el partido del gobierno en Madrid, la UCD, se deshilachaba en peleas internas. Pero logramos la devolución del Concierto Económico para Gipuzkoa y Bizkaia e iniciamos el camino del forcejeo constante con la Alta Administración del estado para que el estatuto aprobado no quedara en papel mojado. Osakidetza, la Ertzaintza, EITB, el Himno oficial,….

Todo esto se torció con las disputas internas. Nos faltó  cultura democrática. O todo o nada. Pues nada. Cada uno por su lado. Nos debilitamos y entramos en la mala espiral que dio con nuestros huesos en una incomprensible división que nos debilitó de manera angustiosa. Pero pasó el tiempo y la Fundación Sabino Arana le entregó su premio anual en 2005 y el Lehendakari Pradales le homenajeó el año pasado.

Su legado no va a quedar circunscrito a la dura pelea de los años 86 en adelante sino a su crucial  papel de persona representativa de una inmensa ilusión democrática tras aquella aberrante dictadura liderando  un nacionalismo vasco moderno y cargado de realizaciones. Difundir lo hecho bien, es la gran asignatura pendiente. Como él quería.

Ya Garaikoetxea está en la historia vasca. Nuestro agradecimiento a su entrega a la causa de Euzkadi. GB Lehendakari.

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