El 77,5% de los presupuestos es para gasto social que a ELA le parece propio de políticas neoliberales.

Viernes 27 de diciembre de 2019

La aprobación del Presupuesto de 2020 permitirá al Gobierno Vasco afrontar el último año de la legislatura autonómica con unas cuentas actualizadas, después de que en 2019 se haya visto obligado a gestionar el presupuesto prorrogado de 2018.

Los presupuestos vascos para el próximo año ascienden a 11.744 millones de euros, una cifra que si bien en términos globales, y debido a la menor amortización de deuda, es inferior en diez millones al del proyecto presentado en su día para este año, supera en 301 millones de euros (+2,9%) la suma destinada a gasto real en políticas públicas.

El 77,5% del dinero presupuestado corresponde a actuaciones en materia de salud, educación, empleo y políticas sociales. La suma reservada para innovación se ha incrementado el 5,44%.

El acuerdo alcanzado entre el Gobierno Vasco y Elkarrekin Podemos se ha traducido en la introducción de modificaciones presupuestarias por un importe global de 201,5 millones de euros, unos cambios que se plasman en partidas a ejecutar en 2020 y en años posteriores.

Como no podía ser menos, ELA, ese sindicato-partido político de oposición a tumba abierta y que necesita argumentos peregrinos para su huelga general del mes que viene considera a estos presupuestos, millonarios en gasto social como presupuestos neoliberales. Y se quedan tan anchos porque lo de ellos es el NO por el NO, la política antisistema y el insulto por el insulto. Desde luego con esta gente estaríamos en las cavernas porque lo de ellos no es la defensa de los trabajadores sino la descalificación aguardentosa, sin argumentos y buscando que se vayan imponiendo las políticas de Sortu.

Lógicamente que Elkarrekin Podemos apoye estos presupuestos les rompe su argumentación por la mitad y elevan el nivel de la descalificación. Nicolás Maduro no lo haría mejor.Para colmo cubiertos únicamente con pañales, haciendo el ridículo más espantoso mientras tiritaban de frío y bajo el lema ‘Los presupuestos del Gobierno Vasco y Podemos recortan derechos que nos dejan desnudos’, representantes del colectivo se han concentrado en la Gran Vía bilbaína, con motivo de la sesión del Parlamento Vasco en la que se debatía la aprobación de las Cuentas para el próximo año.

En un comunicado, ELA ha subrayado que estos presupuestos son «un motivo más» para sumarse a la huelga general convocada para el 30 de enero, ya que «no van a suponer ningún cambio, aunque hagan propaganda de que son morados y verdes».

En este sentido, han criticado que Podemos y Equo apoyen las Cuentas y han advertido de que el hecho de que «la izquierda política apruebe unos presupuestos, que hasta ahora consideraba neoliberales, es una tragedia». «En las negociaciones sólo se ha modificado el 0,75% del presupuesto», han sostenido, para añadir que «los presupuestos de 2020 no pueden crecer más del 2,8% aunque haya superávit».

De esta forma, activistas contra el tren de alta velocidad (TAV), antimilitaristas y muy errados defensores de los derechos sociales presentes en la protesta han señalado que la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) para familias en situación de pobreza y precariedad, «sufre un recorte desde hace ocho años que se repite de nuevo para 2020».

En resumen. Están contra el progreso. Como aquellos colonos en el lejano Oeste que no querían la llegada del tren. Lo mismo.

«Mediante el acuerdo suscrito entre PNV, PSE y Podemos, la RGI se verá disminuida en un 34%. Es un recorte especialmente sensible al afectar a miles de familias y personas desempleadas, con empleos precarios o pensionistas», han añadido.

Mentira. La RGI, en virtud de las enmiendas apoyadas a Elkarrekin Podemos, ha subido un 4%, pero esto a ELA le importa un comino. Lo de ellos es el chavismo y seguir a pies juntillas la ideología de Sortu.

Nada nuevo bajo el sol. Lo bueno de esta historia es que el Gobierno Vasco tiene aprobados sus presupuestos. Ladran Sancho, señal que cabalgamos!!!.

La falta de empatía del Departamento de Sanidad con sus médicos

Jueves 26 de diciembre de 2019

Salió la noticia de que mil médicos y 500 enfermeras formados en Euzkadi se han ido al extranjero, muchos de ellos a Inglaterra donde pueden llegar a ganar hasta 81.000 euros, aunque ésta no sea la razón fundamental.

A partir del martes que viene nos adentramos en una nueva década donde se va a jubilar el 40% de la plantilla médica vasca de unos 14.000 médicos.

A ésto se le une el desistimiento que tienen muchos médicos en relación con la falta de atención a sus demandas que tiene el Departamento.

Hablaba el miércoles con un médico que por ser el 20 de diciembre su cumpleaños de manera automática le llegaba su jubilación. Ley de vida y algo normal. Sin embargo fue para él, médico vocacional, como una guillotina, pero tras 43 años trabajando como médico no le quedó más remedio que colgar el fonendo e irse a su casa. Como a un general al que de la noche a la mañana le quitan sus galones y le dicen, ”Ala, vete, si te he visto no me acuerdo”.

Me comentaba con dolor, pues repito que es un médico vocacional, trabajando siempre en la sanidad pública, que no ha recibido ni una sola letras de la Consejera, del Viceconsejero, de ningún director, de nadie responsable del Departamento como si fuera cosa normal dejar de trabajar para los demás habiéndolo hecho durante 43 años. No que no se tenga que ir, sino la indiferencia oficial que roza la inhumanidad.

Había tenido cargos directivos en el Departamento y llevaba 23 años en una localidad gipuzkoana, en su ambulatorio, donde su cese ha sido toda una conmoción pues atendía de forma profesional, humana y muy cercana a todos sus pacientes, desde abueletes, a emigrantes pasando por gente joven. Ni una letra. No ha existido.

Toda una anomalía humana. Como si habláramos de una fábrica de tornillos.

No ha sido el caso de sus pacientes a los que no quiso comunicarles su despedida porque sabía que le iban a emocionar y llenar en estas fiestas navidades su despacho de regalos comestibles, de fotos, de abrazos y de besos. Se fue, como decía Mc Arthur de los viejos soldados, diluyéndose en la niebla.

Si hay alguna profesión humanitaria y de cercanía esa es la de ser médico, pero al parecer no hay el menor protocolo para casos parecidos. Ahí te quedas majo.

El, además ha sido un médico que se ha rebelado contra órdenes técnicas en relación con los genéricos demostrando que al final del mes le ahorraba más a Osakidetza con sus manera de proceder que directores desde su despacho que no atienden ni escuchan a los que están a pie de obra y han convertido a los pacientes en clientes.

Se ha rebelado contra todo eso. Pero no es por eso que no le han agradecido sus servicios que seguramente habrán curado a muchas personas y evitado algunas muertes. No. Eso debe ser lo habitual. En la conducta de una administración sin ojos, sin corazón y sin alma. Lo malo es que de vez en cuando te hablan de cercanía, de humanidad, de lo barato que es una sonrisa. Me suena a hipocresía.

Me decía que su promoción, que este año cumple cincuenta años de su graduación, va a celebrar en La Bilbaina toda una reunión, comida incluida y por todo lo alto. No sabe si irá. Le pesa la tristeza de haber trabajado en un lugar donde no hay personas sino aparentemente zombies que tras cuarenta años no le han dado una palmadita en la espalda y le han dicho. ”Tu trabajo ha estado muy bien y te echaremos en falta. Eskerrik asko”.

Solo eso. Debe ser demasiado.

Eso no entra en los baremos de Lakua.

La segunda expedición de vascos

Miércoles 25 de diciembre de 2019

Está terminando 1939. Conviene recordar que se han cumplido 80 años de la llegada de las primeras expediciones de refugiados vascos a Venezuela. Iban con el cielo arriba y la tierra abajo. Conviene hacerlo para recordar que los vascos fuimos refugiados y que Venezuela fue el país que les acogió. Ahora es Venezuela la que se vacía y emigra. Y aquí no les prestamos el menor caso.

Y, señalar, que siendo una fecha importante y que marca un hito no se ha hecho nada serio para recordar la efemérides. Un país normal hubiera hecho exposiciones, teatros, editado libros, creado premios, programas especiales, homenaje a los que quedan, marcar en lápiz rojo lo que fue aquello. Y fue algo importante. La guerra mundial había dado comienzo y la guerra en el mar entre los submarinos aliados y los alemanes destruyendo convoyes estaban a la orden del día.

Pero no interesa. No se ha hecho nada. Este es un país de adanes e importa más la Liga de Fútbol y la gastronomía que hechos referenciales. Por eso traigo aquí el recuerdo que el Sr. Desmaret escribió en Euzko Deya de Paris el 9 de julio de 1939. Es una jugosa crónica con muchos datos. Dice así:

“El primer contingente de inmigrantes vascos en Venezuela ya está en Caracas, decía el Euzko Deya de París en 1939, y del que damos cuenta con esta reseña.

“Acabamos de recibir la prensa de ese país que da cuenta de su llegada. La información específica confirma la excelente acogida que los vascos han logrado en Venezuela, donde fueron recibidos con toda clase de atenciones por parte de la esfera oficial.

Durante el viaje, los vascos fueron la admiración de todos por su religiosidad y la alegría que mostraron como auténticos representantes de sus pueblos. La simpatía general que acompañó a los vascos durante el viaje se multiplicó cuando llegaron a Venezuela, incluida la prensa dedicada a la información quien les dio una cordial bienvenida.

El diario «Ahora» (16 de julio) publica una página de información gráfica sobre la llegada del primer contingente de los vascos, como sigue:

«La gente fuerte, optimista y dispuesta a incorporarse y formar parte del ambiente y la sociedad venezolana mediante el trabajo honesto y creativo, disponiendo para ello de su temperamento laborioso y perseverante y la experiencia en las diversas ramas a las que se dedican.

Entre los emigrantes figuran médicos, ingenieros, peritos, contadores, agricultores, obreros especializados, etc. Las actividades, las más diversas, como corresponde a la dislocación sufrida por el pueblo vasco, bajo los efectos de la guerra.

Recién llegados, los vascos se dirigieron al Panteón Nacional, donde se conservan los restos de Bolívar, el Libertador, caudillo de origen vasco, al que deben su independencia una gran parte de las repúblicas de América del Sur, donde una le recuerda en su nombre nacional : Bolivia.

Los vascos depositaron una ofrenda floral en la tumba de Bolívar y un coro de vascos ejecutó el saludo ritual con el «Agur Jaunak», el himno nacional de Venezuela y el himno vasco nacional.

El pueblo venezolano ha apreciado la extraordinaria amabilidad de los vascos que por su parte están encantados con la atención que han recibido desde el día en que llegaron a Venezuela.

Un segundo contingente de vascos ha embarcado recientemente en El Havre para Venezuela.

Son igualmente vascos que la guerra y la persecución les obligaron a huir de Euzkadi. Ahora, después de haber vivido exiliados en Francia, emigran a América. Tres años de adversidades no han opacado el humor de estas personas valientes que se disponen a rehacer sus vidas en el otro lado del Atlántico. Fueron despedidos a su salida de El Havre, por amigos y compatriotas así como por delegados de la Organización Vasca.

Nuestra solidaridad y nuestros mejores deseos acompañan a estas personas honestas que la guerra ha expulsado de su patria.

Entre las familias de emigrantes figura una que no pudo recuperarse hasta la fecha. Los dos niños pertenecían a los contingentes que el bloqueo y la aviación obligaron a evacuar de Bilbao y vivían hasta la fecha en Bélgica, adoptados por una generosa familia belga Pav. Cuando decidieron emigrar a Venezuela, los padres que estaban refugiados en los Bajos Pirineos y que no habían podido cuidar de los niños, les preguntó a los que habían sido para ellos durante dos años un verdadero padre. El protector llevó personalmente las criaturas a Bayona, donde una vez más recibió el reconocimiento de los padres. La familia ya completa, se embarcó en El Havre, donde se presentó el padre adoptivo, proveniente de Bélgica, para despedir a los que había considerado como sus hijos.

La escena de El Havre es la mejor respuesta al abad Guinchard y sus críticas sobre la evacuación de los niños de Euzkadi. He aquí por qué muchos niños no pueden ser repatriados porque no pueden hacerlo sus padres, porque están en las cárceles de Franco o están muertos. Y he aquí igualmente a aquellas personas honorables a quien se había dado la custodia de estos niños. El protector de los emigrantes que acaba de saludar por última vez en el muelle de Le Havre es un ejemplo.

Un centenar de vascos en Venezuela (1939)

El 25 de junio de 1939 un contingente de vascos se embarcó en El Havre con destino a Venezuela en el vapor Cuba de la Compañía General Transatlántica. Eran casi un centenar que se fueron a Estados Unidos para reconstruir sus vidas destrozadas por la invasión de su tierra natal. Fueron expulsados de su patria, y no pueden regresar sin poner en riesgo sus vidas, o al menos su libertad durante años. Además, incluso con la seguridad física de su pueblo, sienten poco entusiasmo para su regreso; el sistema político establecido por los gobernantes en su país repugna a su conciencia de hombres libres y demócratas.

Es por eso que se van a América a iniciar una nueva vida siempre digna, vida de trabajo, conducta propia y libertad.

En su mayoría provenientes del departamento de Bajos Pirineos, el 24 estaban ya todos reunidos en El Havre. Son casi todos hombres; no hay entre ellos sino algunas mujeres y niños; todos llenos de coraje y con confianza en el futuro.

Limpios, bien vestidos, se comportaron en todo momento de tal manera que se hicieron notar por aquellos que están acostumbrados a ver la salida de los refugiados.

Todos estaban profundamente apenados por salir de su tierra, pero ninguno dio paso al desaliento. Tenían plena confianza en su capacidad para ganarse la vida en cualquier parte, y la certeza de ser amados allá a donde fueran.

La revisión de sus pasaportes y las remesas que debían llevar a Venezuela se hizo en el mayor orden, sin provocar el menor incidente. Además, tanto los obreros como los médicos e ingenieros que se iban no dejaron de tener el comportamiento más correcto. En la educación, si no en el conocimiento, todo el mundo era igual.

Se ordenó que al día siguiente a las 8:30 horas, todos estuvieran listos para ser llevados al puerto en el autobús de la empresa Transatlantique. A la hora señalada, no faltaba nadie.

Embarcaron a las 9 y media de la mañana, después de haber ubicado su equipaje en las cabinas, subieron todos a cubierta, agrupándose en un hermoso ambiente de hermandad que nunca les faltaría. Y ahí, ante la curiosidad amistosa y respetuosa de los demás pasajeros, del fondo de sus corazones lanzaron al viento libre de Francia, las canciones de su país, las canciones vascas, por las cuales ellos daban su adiós al país que tan amablemente los había acogido.

El «Agur Jaunak», el himno y algunas canciones populares vascas llenaron de emoción este momento de la despedida. Las notas de «txistu» y el tamboril de lo que estaban cantando eran un pedacito del alma vasca, simbolizada por la bandera bajo cuyos pliegues se agruparon.

Al mediodía, el vapor Cuba abandonaba los muelles de El Havre.

Y mientras el barco llegaba al mar, se veía todavía sobre el puente un grupo de personas que continuaban agitando la bandera y cantando sus canciones.

En este momento, nosotros, franceses que habíamos ido a acompañar a nuestros amigos vascos sentimos un gran dolor, pero teníamos una certeza absoluta: los hombres sabrían ganarse la vida honradamente allá donde fueran, al igual que serían queridos por todos los que les conocieran.

Tenemos también en el fondo de nosotros otra certeza: cuando vuelvan mejores tiempos a su patria, regresarán ellos también para seguir trabajando para ella.

Sr. Desmarest.

Euzko Deya, 09 de julio de 1939